Mostrando entradas con la etiqueta Pili Zori. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pili Zori. Mostrar todas las entradas

"El otro lado del lienzo", de PILI ZORI

Dafne, mujer de enigmático origen y adolescencia truncada por la muerte de sus padres adoptivos, comienza a tener sueños extraños.

Tras un largo e inútil pregrinaje de médicos y psicólogos  decide ponerse en manos de Mauricio Sénder, doctor en psiquiatría.Él dará con la clave: 

¿Es posible vivir en dos tiempos? ¿Quattrocento? ¿Novecento? ¿Dafne y Ornella son la misma persona?

Un viaje hasta el siglo XV nos dejará en la Florencia de Lorenzo Medici.

Bajo el Barnizado mundo del Magnífico se esconden las conjuras, las bajas pasiones y el crimen. Sólo un pintor y una mujer desafiarán las fronteras temporales para continuar con algo que jamás debió ser interrumpido.

En el ambiente histórico del renacimiento se desarrolla esta novela de personajes fronterizos, cuya fuerza es la amistad y la pasíon.

Pili Zori

***

Los encuentros con clubes de literatura son distintos a las presentaciones de un libro, dado que se suelen hacer en exclusiva para ellos una vez leída la novela. 

Por esa razón a menudo quienes no forman parte de dichos clubes y leen el libro en solitario me piden que de algún modo les cuente lo que en ellos sucede para que puedan acercarse a lo que allí expongo y los componentes del club comparten conmigo. 

Como es natural no son contenidos fijos ya que tras mi introducción surgen preguntas y aportaciones a veces similares en todos ellos y otras de cariz muy distinto aunque nos hagan desembocar en el mismo mar, pero por diferentes meandros o derroteros.

Lo cierto es que quizá por algún pudor absurdo, hasta ahora no he reseñado esta novela, y me instan a que, puesto que analizo y comparto las de otros escritores en mi blog y también en el espacio que me da facebook, por qué no hacerlo con las mías, que además están disponibles en el préstamo individual de la Biblioteca de Dávalos y también en el colectivo de los lotes para clubes.

Así que intentaré trasladar aquí, con mayor o menor acierto lo que en ellos ocurre, aunque como imaginaréis, el lenguaje oral, y la presencia en grupo, generan cálidas energías.

Suelo comenzar así:          

Al igual que vosotros también formo parte de un club de literatura desde hace tres décadas, ¡nada menos!, y no sabría decir qué me proporciona más identidad si pertenecer al grupo o ser escritora, ya no se leer un libro sin compartirlo.  

En un club de lectura se dan cita personas de todas partes de la ciudad, con distintas adscripciones, estatus, ideologías..., pero en él esos detalles no cuentan porque lo que de verdad importa es lo más valioso que tenemos: nuestras opiniones, sentimientos, reflexiones…, y sin apenas notarlo obtenemos desarrollo personal y también literario mientras se produce una corriente de afectividad grande.

Los clubes de literatura son escuelas de democracia, porque cada persona necesita decir lo que piensa y siente al hilo de lo que le suscita lo que lee y hace un esfuerzo importante para no herir con sus palabras, pero sin dejar de ser ella misma.   

No tenemos que olvidar que en los años setenta del siglo XX este precioso encuentro que tenemos hoy habría sido considerado una reunión ilegal. 

Un Club de lectura es un delicadísimo tesoro que debemos cuidar y proteger. 

Cuando acabó la dictadura franquista y se abrieron de par en par las puertas a la etapa histórica que nacía, las mujeres acudieron en tropel como una exhalación a conquistar el espacio público que les correspondía por derecho, al igual que surgieron escritoras con nuevas voces, distintos estilos, diferentes miradas que provenían del mundo interior, de estar con vecinas dentro de las casas, con mentalidad de “Entre visillos”, como diría Carmen Martín Gaite, y aunque trabajasen o estudiaran fuera del hogar, seguían sintiéndose satélites del astro masculino en cualquier ámbito. Y llenaron clubes y talleres de todo tipo con hambre y sed de cultura compartida.

Y es que un libro es como un gorrión que aletea en el cuenco de tus manos, parece tan tuyo que terminas pensando que lo has escrito y proyectas en él tus inquietudes, lo que te preocupa, lo que te llena, lo que te falta, lo que te gusta, lo que no…, cada lector hace sus subrayados personales que le añaden hermosos epílogos enriquecedores. 

Una novela de papel es el objeto de deseo más interactivo que existe, vas leyendo hacia delante en caricia, siempre con el contacto de la piel de los dedos, de las manos, te detienes, vuelves hacia atrás, si se cae al suelo no se rompe… 

De todas las artes la literatura es la más accesible, no puedes poseer una escultura de Miguel Ángel, o un cuadro del Museo del Prado, pero un libro sí, y si te acercas al hogar en el que descansa junto a otros: La Biblioteca Pública, te sale gratis. Para mí es el máximo hallazgo. 

En cuanto a la creación, con un bolígrafo y folios, o con un teclado levantas universos que antes no existían y en ellos haces que vivan personajes a los que concedes el soplo de la vida, y da lo mismo si existieron o no fuera de las páginas porque en su mente y en su corazón no estabas, por tanto pasan a ser ficción aunque tires del hilo de los hechos. 

Eso sí, lo que debe estar impecablemente documentado es el ambiente, la vida cotidiana, la línea de pensamiento, la comida, las costumbres de la época…

Decía Marina Mayoral que hay dos clases de escritores, los que tiran de sus propias experiencias y los que crean personajes, ambas formas se pueden considerar literatura con mayúsculas, yo pertenezco a la segunda, los veo, sé a lo que huelen, lo que sienten, lo que piensan…, y no tengo que estar de acuerdo con ellos, de hecho a veces algunos se desarrollan -aunque les dé capones-, más de lo que yo en principio tenía pensado y sin embargo otros que iban para protagonistas pasan a ser secundarios. Son misterios que hay que respetar en el proceso. 

En los sueños nocturnos, cuando duermes, puedes crear ciudades, volar, cantar a lo grande, tener pesadillas terroríficas…, pues bien, algo parecido nos sucede a quienes escribimos, y de ese lugar en el que todo es posible surge la literatura, no basta con la imaginación es algo más profundo que probablemente aúne herencias de otros seres y otros tiempos en nuestra memoria ancestral. 

Un arquitecto primero ve el edificio en su cabeza y después lo levanta, un escultor le arranca al mármol lo que sobra y aparece la figura que tenía concebida en la imaginación, lo mismo sucede con un pintor, alguien con un trozo de tela imagina y visualiza cómo va a ser un traje o un vestido, otros realizan una deliciosa comida transformando los ingredientes en la elaboración sin tener conocimientos de química…, la vida es arte puro y a ella le gusta que la miren, que la observen, que le presten atención, que sepan escucharla.

De algo intangible como puede ser un sentimiento brota lo tangible como las lágrimas, convivimos con lo sobrenatural a diario.  

Una vez le preguntaron a Almudena Grandes que cuánta parte de autobiografía contenían sus novelas, y ella respondió con otra pregunta ¿Qué es lo autobiográfico? ¿Lo vivido?, ¿lo pensado?, ¿lo soñado? 

En mi caso es mi mirada, si construyo un ladrón lo perfilaré como lo veo. Escribo desde mi modo de contemplar el mundo, y es la entrega más íntima que alguien puede dar. Lo demás tan sólo es el relato de los hechos, pero lo que en realidad importa es lo que se deduce de ellos. En alguna entrevista me preguntaron qué es para mí la literatura y de inmediato respondí: Alimento para el hambre, agua para la sed, y un refugio al que acudo para volver de él siendo mejor.

Para muchos lectores la literatura es una forma de evasión, de entretenimiento, para otros, si la lectura es compartida, puede ser también un modo de socializar, hay quienes buscan respuestas, otros, identificación, reafirmaciones, conexión, aprendizaje… Todas las opciones son válidas, el lector es soberano y elige.

Para mí es mi vida, mi brújula, mi estabilidad, mi concentración, mi estructura, mi razón de ser. 


Me considero una escritora existencialista, es decir: me interesan la introspección -cómo es el personaje por dentro y de qué manera le afecta el exterior-, el amor y el desamor como motor que mueve el mundo, la amistad, la vida, el dolor, la muerte, los claroscuros..., todos somos capaces de lo mejor y lo peor. 

En definitiva: Me interesa comprender. 

¿Qué busco al plasmar esas inquietudes en la trama, argumento y tono de un libro cuando lo escribo? Tal vez mi trocito de eternidad, sin que suene pretencioso. Somos efímeros, incluso nuestras vestimentas viven más que nosotros, y quizá por esa causa hacemos tantas fotos: para dejar constancia de nuestro paso por la tierra. 

***

La composición de El otro lado del lienzo es compleja, pero no por ello difícil de leer, decidí romper las barreras temporales para crear la sensación en el lector de que está frente a un juego de espejos, quería que sintiera que los acontecimientos suceden al mismo tiempo en ambos periodos históricos Quattrocento siglo XV y novecento, siglo XX, para ello necesitaba crear paralelismos, y así es como Dafne recibe la orientación de Antonio Benavent cuando queda huérfana abruptamente en la recién estrenada adolescencia. 

Son importantes las personas que se cruzan en nuestros caminos, en nuestro paso por la vida, a veces en momentos o periodos muy cortos, pero fundamentales para que nuestras existencias no se tuerzan, y Benavent, director de un banco, enseña los rudimentos prácticos para que Dafne aprenda a manejar su pequeña herencia -la crematística a la que es tan ajena todavía-, su peculio personal, y a protegerse de las posibles adversidades que una muchacha tan joven pueda encontrar en una gran urbe: Madrid en los años setenta del siglo XX. 

En “el otro lado” Giovanni Filipepi, director de una sucursal en Florencia se comporta de igual modo con Ornella también huérfana y vemos como de la vulnerabilidad siempre nace la fortaleza. Las coincidencias no quedan ahí: Ambas son mujeres genuinas que se han creado a sí mismas. Las dos dibujan y pintan, Dafne además trabaja en la hostelería, en el restaurante Samarkanda, y Ornella a su vez domina el arte de la alta cocina medieval en su trattoría.

Era necesario estructurar para que los lectores pudieran orientarse aunque yo jugara con osadía a ser Albert Einstein con la relatividad del tiempo, y para ello, y puesto que Botticelli está considerado el pintor de los mitos, me serví como era de esperar de la mitología puesto que ese era su lenguaje. Y ahí aparece el pobre y andrajoso Caronte navegando en el río de las lágrimas mientras mira en las ondas que dibujan sus remos todo lo que acontece en la eternidad de sus cristalinas aguas y en las dos orillas. Así generé las separaciones, los imaginarios tabiques líquidos que distribuyen a lo largo de las páginas las diferentes escenas y etapas cuando él aparece.

Como veis cada personaje tiene su misión en la obra y en este caso necesitaba un puente firme y ahí entra Mauricio Sénder, era imprescindible que él manejara disciplinas diferentes, que no fuera un psiquiatra cerrado y en exceso ortodoxo sino una especie de oráculo de Delfos para así continuar con los símbolos de la bella y significativa mitología, con los enigmas que impregnan cada página, tenía que ser alguien abierto a diferentes disciplinas e investigaciones sin miedo a mezclarlas aunque para ello fuese tildado de ornitorrinco por su rareza adelantada.

En nuestro 2026 hay más apertura, neurocientíficos que conjugan psique y cuerpo, en la actualidad no consideramos una única inteligencia sino varias que se sustentan en la emocional… y muchas de las facetas que escribí por intuición hoy se corroboran normalizadas.

Sentí a Botticelli tan triste, empobrecido y enfermo en el final de sus días que quise regalarle un amor tan poderoso y fuerte que fuera capaz de atravesar los márgenes del tiempo como lo hicieron sus pinturas y la fuerza del espíritu que impregnó en ellas y por eso le soñé a Ornella, pensé que la merecía. ¿Ella y Dafne son la misma persona? De nuevo quienes leen deciden. Esa respuesta por honestidad la dejé abierta, aún queda mucho por estudiar y descubrir sobre la memoria ancestral.

El largo periodo de investigación fue tan apasionante que tuve que ponerme orejeras, para que no se desbordase como un tsunami ese océano de pasmosa información sobre la cuna de la cultura y los negocios que fue Florencia en aquel periodo tan rico y modernizador en el que Lorenzo y Giuliano Medici –mecenas impagables para unos, o mafiosos sin derecho a redención, para otros- cambiaron el mundo dando paso al desarrollo y proliferación de las artes más sublimes con su patrocinio, después de ellos sobrevino el estrepitoso declive de la estirpe, de toda la dinastía.

El otro lado del lienzo es una novela coral cuya envoltura es la hermosa Florencia que dio cobijo a la valentía e innovación de las artes y también a las bajas pasiones y el crimen.

Para no hacerte spoiler tendrás que leerla.

Un Abrazo

Pili Zori

***

P.D.

El otro lado del lienzo quedó finalista en tres concursos literarios:

En 2017 en el "Premio de novela Fernando Lara". 

En 2013 En el "Certamen de novela Azorín".

Y en 2012 En el "Premio de narrativa Ciudad de Badajoz".

CUADERNO DE NOTAS: ¿Preguntas sin respuestas?

 El pasado miércoles al hilo de la lectura de las primeras cien páginas de la novela que estamos compartiendo en el club, “Un destino propio”, de la escritora María Montesinos, una compañera exclamó indignada:

-¿Quién empezó a discriminar a las mujeres, y por qué? y ¿cuándo y cómo se estableció que se acatara esa injusticia?

Las páginas nos hablaban de la creencia –entre las familias campesinas- que dictaminaba que no hacía falta que las niñas estudiasen, y entre las de “clase alta” que su destino era un buen casamiento por conveniencia que aumentara prestigio y peculio a la familia.

Otra compañera -no cito literalmente pero, sí en esencia-, añadió que no estaba justificado decir que eran otros tiempos porque también en dichas épocas existieron personas que lucharon por cambiarlas. En otros tiempos –agregó- la plebe iba a contemplar cómo ardían en la hoguera los disidentes o las mal llamadas brujas y también hubo quienes se opusieron a dicha aberración, por tanto no vale la excusa de ampararse en el bulto.

Así mismo comentó -remitiendo a la serie “La edad dorada” que tanto nos ha gustado a las dos-, la paradoja de que los primeros ricos no aceptasen a los nuevos considerándolos advenedizos para darse importancia, destacar, sobresalir…, cuando de todos es sabido que Estados Unidos se creó con la llegada de inmigrantes europeos, y que en el fondo lo que subyace y sostiene a esas élites es el dinero, “poderoso caballero”, por mucho que alardearan de títulos nobiliarios ya que también esos barnices fueron concedidos, en origen, por dinero, y 

¿Cómo fueron adquiridas dichas fortunas? 

Un compañero del club explicó que tal vez dicha conformidad -con el orden establecido que se imponga en cualquier momento histórico- se deba a que la mayoría de las personas no quiere meterse en conflictos y los grupos sociales se adaptan y acomodan ante la clase dirigente para estar tranquilos. 

Hablamos, además, de ese concepto linajudo y endogámico de sentir que provienes de una “buena familia” y nos reímos con una compañera que comentó como anécdota que cuando era joven un engolado le preguntó que a qué familia pertenecía y ella contestó con su apellido: A los …. de toda la vida. 

¿Qué se entiende por buena familia? 

Desde ahí derivamos hacia la actualidad y a por qué se está votando a personas como Trump, Milei…, y alguien comentó: porque no les gustaba lo anterior. 

En ese momento me quedé pensativa y no dije nada, mientras otra compañera añadía, sí, pero ya se están arrepintiendo. 

Lo curioso es que algunos inmigrantes asentados en los Estados unidos también se consideran los buenos y rechazan a los que llegan ahora alegando que vienen a robar y a violar, en fin, te quedas estupefacta, también en la serie “La edad dorada” algunos personajes de las élites afroamericanas eran despectivos y clasistas. Recalco la palabra algunos, porque la lucha por la igualdad ha seguido hasta nuestros días. 

Tal vez dichos inmigrantes creían que votando a Trump obtendrían empleo y casa y serían considerados norteamericanos de primera división, así debería de ser, puesto que trabajan y viven allí, pero se ve que no escuchan con atención a Mister Donald y la opinión supremacista que tiene sobre ellos. 

En fin, no creo que la solución, por muy defraudado que estés, sea votar al de enfrente sin conocer a fondo su programa, tenga los planes que tenga para ti.

Otra compañera, finalmente, enfocó el coloquio atribuyendo a problemas neurológicos lo que llamamos maldad.

*** 

En este punto me aparto de las páginas del libro y de nuestra conversación en el club de literatura y comienzo a pensar en voz alta a título personal.

Es muy difícil para mí comprender la política y los entresijos que hay entre sus capas de cebolla, tampoco entiendo las matemáticas -por falta de buena base en la infancia-, e imagino que a muchas más personas les ocurre algo similar, en cuyo caso, 

¿Cuál es la opción?, ¿regirte por filias o fobias?, ¿comportarte como un cliente a ver dónde te dan más?

No entiendo nada, a veces el panorama me recuerda al cuento del emperador que iba desnudo y nadie se atrevía a decírselo hasta que la ingenuidad de un niño dejó clara la situación. 

Veo a los representantes europeos rindiendo pleitesía a Trump y a sus caprichos, salvo China, y me pregunto por qué. 

Hasta el vasallaje tiene un límite de dignidad, por muy poderoso que se crea quien tienes enfrente y por muy en deuda que te sientas con él. 

Si para ser humano todo se reduce a que te enseñen a pensar y a la educación que recibas, entonces:

¿Dónde queda la parte innata?, ¿la voz interior de la conciencia que nos hace distinguir el bien del mal?

¿La persona es buena por naturaleza?, ¿o no?

¿La empatía va en el A.D.N. o hay que aprenderla?

¿El sentido de la justicia es consustancial o lo confundimos con la venganza? 

¿La lealtad es una trampa que te pone orejeras?

Sabemos que tenemos claroscuros y que somos capaces de lo mejor y de lo peor, pero dando por hecho que lo distinguimos y que cuando caes, o eliges el mal sentimiento, la reacción impulsiva y equivocada –perdón por simplificar tanto el argumento- en el fondo eres consciente y lo sabes, aunque no hayas sido capaz de evitarlo, porque se te han apoderado los instintos bajos y ha estallado la ira, o la soberbia, la chulería, la vanidad, el egoísmo, “ande yo caliente…” la envidia, el placer de ganar…

Si esa clase de sentimientos se superponen por encima de la bondad y la razón sin que intervenga la voluntad, entonces va a ser que lo malo es lo innato.

Que alguien me explique el cinismo de algunos políticos que se ocultan en los disfraces de las palabras para encubrir lo que de verdad les importa: caerte bien para obtener su beneficio

¿O es que se creen sus propias mentiras?

Cómo es natural dejo a salvo las honrosas excepciones que por suerte son muchas y esperanzadoras, pero el problema es este capitalismo voraz que sólo encumbra y enriquece a unos pocos a costa de todos los demás en la moderna esclavitud.

A veces miro a la sociedad mundial como si fuera un sólo cuerpo, un único organismo y alucino: le duelen tantos miembros de pies a cabeza que es imposible no sentir lástima, está enferma de tristeza, de placebos mortíferos, de explotación, de malas formas, de agresividad… Se mueve a la deriva y aunque todavía hay parcelas de paz y belleza la rabia y la injusticia se extienden y lo salpican todo. Y no entiendo lo que pasa, ni sé cómo ofrecer resistencia, ni consigo vislumbrar el cambio ni la vida de otra manera.

Pienso que sólo comprendemos cuando algo que nos hacen nos afecta personalmente, bien a lo emocional, bien al bolsillo, cuando hacen daño a alguien de tu familia, a un ser querido…, y creo que explicando con ejemplos claros y sencillos lo que les ocurre a otros como si te sucediera a ti, tales como:

¿Qué te parecería que no te dejaran vestirte como quisieras, que no pudieras estudiar o elegir por amor a tu marido, que se burlaran de tus opiniones y las menospreciasen?

 Tal vez así comprenderíamos en carne propia lo que se siente como si lo experimentáramos, y sería extensivo a multitud de ejemplos a seguir, pero está visto que siempre me voy por la didáctica como una ilusa. No sé si daría resultado.

Hace poco un compañero de mi hija le espetó algo así como que si no hubiera que pagar impuestos y ese dinero lo tuviera él, se lo distribuiría mucho mejor y con mayor rendimiento.

Mi hija le preguntó:

 -¿Y cómo vendrías al trabajo con tu coche, dado  que no habría carreteras? 

¿Dónde te harían una intervención quirúrgica de gran importancia si tienes un accidente?

¿O una operación a corazón abierto?, ¿acaso sabes lo que vale? 

¿Podrías llevar a tus hijos al colegio pagando cada mes con tu sueldo?, querrás que vayan a la universidad, o que puedan estudiar lo que deseen, ¿no es así? ir de viaje por avión o por tren para ver a tu familia, y continuó enumerando. -Al parecer, el chico se quedó con cara de póker. 

Si no pagamos lo grande entre todos no podemos sobrevivir. Por eso duele tanto cuando algún político o allegado mete mano a las arcas, porque es nuestra hucha, y la hemos encomendado con confianza y con el sudor y el sacrificio de nuestro trabajo.

Como es lógico también enorgullecen los logros en medicina, en educación, en ciencia…, porque sentimos que hemos contribuido a que alguien ha salvado la vida gracias a nosotros. Nos alegra que nuestras ciudades sean más hermosas y habitables, que nos protejan en la vejez, y sobre todo que nos rindan cuentas de lo que hacen con lo que les damos. 

Nunca notamos cuando está cambiando una era ni hacia dónde vamos, ni por qué se originan los nuevos ciclos.

Somos pobre gente de a pie, puede que errática y confundida y que quizá se da importancia y se cree más de lo que es, pero estoy convencida de que si se mira por el bien común todos salimos ganando, y por mucho que nos hagan la envolvente dos más dos siempre serán cuatro.

Aunque peque de simplona no se me ocurre nada mejor que aquello de no matarás, no robarás, no mentirás, no codiciarás los bienes ajenos, y da lo mismo la medida, si es mucho como si es poco, no se mata, no se roba, y no se miente, así de sencillo porque el daño es irreparable y la credibilidad y confianza se rompen para siempre y la herida social no cicatriza.

En fin, la vida es lo que es y no lo que queremos que sea, por mucho celofán idealista que le pongamos.

Si tenéis más y mejores respuestas para que entendamos lo que ocurre, estaré profundamente agradecida.

Seguiremos defendiendo la alegría a pesar de los pesares.

Un abrazo, cuidaos mucho.

Pili Zori

CUADERNO DE NOTAS: Señalando errores

 SEÑALANDO ERRORES

Dicen que la ignorancia es atrevida y sé que soy osada al hacer mi rudimentario análisis para señalar errores que no debieron cometerse nunca y que no se deben repetir si aún conservamos la esperanza en la Unidad de la izquierda.

Escribo este desahogo hoy porque aunque no conozco las trastiendas, ni lo que se habla en privado en las reuniones de los ministerios ni en las generales, intentaré dar cuerpo y estructura a lo que a mi juicio subyace en el interior de muchos votantes.

Hace tiempo que deseo compartir una tristeza grande, probablemente subjetiva, pero es la que siento, eclosionó con la ley de Sí es sí, pero comenzó mucho antes.

No es la primera vez que expreso que una de mis ilusiones sociales es la unión de la izquierda, y cuando al fin se produjo el gobierno de coalición con Unidas Podemos sí me hice ilusiones, tal vez con el deseo egoísta por la comodidad de no tener que sentirme mirada en contraposición.

¡Unidad!, ¡unidad! Clamábamos al unísono cuando éramos jóvenes.

Pero poco a poco comencé a ver pequeños rasgos fugaces, o comentarios puntuales que aunque no quería pensar que así fuera me daban la impresión de que dicha unidad al fin alcanzada, respondía a una actitud de superioridad numérica, a un sentimiento como: “Venid con nosotros porque os necesitamos, aunque maldita la gracia que nos hace, pero no olvidéis que somos más, por tanto os toca replegaros a la fagocitación, sois satélites del astro que para eso es más grande”.

De inmediato me remordía el mal pensamiento y recordaba lo solo que estuvo y se sintió el actual Presidente del Gobierno de nuestro país cuando fue candidato, y que no le importó renacer de sus cenizas con la humildad del puerta a puerta, incluso dentro de sus propias lindes en las que tuvo adversarios de mucho peso, y contemplé contenta la alegría posterior, los abrazos que me parecieron tan sinceros, tan sentidos y recíprocos de los nuevos integrantes con voz potente y propia y sobradísimamente preparados y arropados por el movimiento del 15M, y me dije: Sí, ahora sí están todos representados, y decidí quitarle importancia a la frase anterior a dichos acontecimientos recientes en la que Pedro Sánchez afirmó: “Tengo pesadillas por las noches” refiriéndose a dicha unión, imagino que a la espera de recopilar más votos que volviesen a reconquistar los dos espacios del tranquilo y viejo conocido bipartidismo, sin huéspedes molestos y sin verse obligados a dar explicaciones a cada paso a sus nuevos “socios”. 

Pero es que el asunto no va de acciones que fluctúen en Bolsa ni de que gane el que más tiene, sino de votantes y ciudadanos a los que hay que atender sin pedir que lleven el carnet en la boca.

Y en ese sube y baja de sentimientos encontrados fui navegando.

Me alegraba mucho de la buena imagen que el gobierno daba fuera del país…, y de vez en cuando algún que otro jarro de agua fría volvía a robarme la confianza: el consabido chuletón, por ejemplo, contrapuesto a una reivindicación sobre ganadería y salud más que fácil de entender y apoyar, llevada por Alberto Garzón, siempre educado, dialogante y correcto, y me hizo daño asistir a la tergiversación.

Se sucedían perlas parecidas que vas perdonando en aras de los logros generales, aunque me sentía un poco más herida y defraudada cada vez, porque, bueno, todos tenemos ambivalencias disculpables, legítimos giros según se van produciendo los hechos, pero las trampas conscientes preparadas por personas inteligentísimas no me gustan, ni los desprestigios causados por fobias irracionales.

Y mientras tanto, que aquí hay collejas para todo el mundo, en el lado de los nuevos observaba a su vez las escisiones recordándome: “Ya estamos como siempre con los egos que no te absolvo”. Pero el tren seguía adelante y en la misma dirección aunque dentro de los vagones hubiese jaleillo, que unos juzgarían como elementos de debate y otros como luchas intestinas de poder.

Charles Chaplin dijo en cierta ocasión que “Hasta los planetas chocan y de ese caos nacen las estrellas”.  

Creo que lo mío es inteligencia emocional –tampoco demasiada- pero al menos tengo más de esa que de las otras y el radar me permite que aunque a menudo no entienda el enredo de palabras ni de los malabares que se hacen con ellas, sí capto sin embargo el trasfondo hasta en los gestos de quienes están en la clase “dirigente”.

Diferencio bien a quienes viven para conseguir avances y logros con su trabajo en política de los que lo ejercen para engordar su vanidad de púlpito en púlpito –es adictivo- o para asegurarse el sueldo fijo. 

Distingo con nitidez a quienes se encastillan de quienes miran más allá del foso para otear ciudades, campos y pueblos, pensando en cómo aliviar necesidades y crear prosperidad con justicia distributiva, eso se nota hasta de lejos. También percibo a quienes están en el lugar equivocado, es decir: personas de izquierdas que en el fondo son de derechas y viceversa, fueron muchos años de educación franquista y no terminan de apagarse los rescoldos, qué le vamos a hacer.

Y llegamos ya al Ministerio de Igualdad y me pregunto, con los ojos anegados: ¿acaso le tiraron un hueso a Irene Montero y a su equipo para que se entretuvieran y no dieran guerra?, ¿no iba la cosa de todos a una? 

Como se suele decir en una paella es tan importante el arroz como los tropezones y el caldo unifica, (ya sé que repito el ejemplo como un mantra os pìdo disculpas, pero es que me parece atinado). Así que si tienes un socio lo admites en plano de igualdad, os escucháis y debatís los posibles caminos a seguir porque ante un mismo problema se pueden plantear soluciones distintas, ya nunca va a haber aplastantes mayorías y en la sociedad convivimos todos juntos, en familia hay distintos pareceres, en los trabajos, en las reuniones de amigos…, porque no somos castras romanas, ni ejércitos enemigos.

En dicho ministerio se pusieron a trabajar con denuedo, diseccionando y escaneando el hueso roto no para roerlo sino para entablillarlo, enderezarlo y curarlo ¿Qué otra cosa se esperaba de mujeres con conciencia?

“Dejad que se estampe ella sola” leí por detrás de la frente de una mujer a la que yo admiraba, pensamiento que casi se le escapó en la tertulia de la Cadena Ser. Hasta ella utilizó a Irene como arma arrojadiza contra él, su pareja.

“Sí había problemas técnicos” –espetó-, pero si una ministra se empeña…” 

¿En qué cabeza cabe? ¿A alguien se le ocurre pensar que iban a elaborar una ley SUPERVISADA –recalco- que pusiera en peligro a las mujeres?

Pero ¡Oh, qué bien! Parece que tiene un resquicio, una grieta que no habíamos visto. No, no os apuréis, no hay que derogarla o enmendarla a media noche y con rapidez, como se ha hecho en ocasiones con otras. ¡Bombo y platillo!, sólo faltaría que las “Marinuevas” éstas se llevaran todos los méritos, si no saben ni ponerse un sujetador apropiado o una chaqueta para no marcar...

Ya ves tú, como si a Irene Montero, ministra de igualdad le importara lo de apuntarse el tanto, a siete leguas se ve quien es quien, y ella estaba muy lejos de ser un animal político que fuese dejando cadáveres por el camino con tal de perdurar.

“Muy bien, ya tenemos chivo expiatorio” se dirían en el pensamiento con un respiro, en este pueril e inmaduro mundo de filias y fobias como si para ser gubernamental tuvieras que gustar y caer bien necesariamente, como si fueras un “influencer” con seguidores del flautista de Hamelin. 

La constructiva autocrítica científica brilla por su ausencia –no olvidemos que la política es una ciencia que se estudia.

Continúo sin señalar, quien quiera darse por aludido que se dé. 

“Menos mal que no me ha tocado a mí”, respiraron algunas. Qué solidarias, oye. 

A menudo y en todos los órdenes de la vida para que los grupos se unan necesitan hacerlo contra alguien a quien no consideran compañero o compañera, para descargar la inquina, para humillar, el enemigo común une mucho.

Dicen que los defectos españoles son la ira y la soberbia, yo añadiría también la envidia. 

Me incluyo en la demolición con arrepentimiento, porque hasta hoy he callado impunemente ante el horrible espectáculo -nunca antes visto- que se dio entonces al abrir la veda contra ella, la oposición a degüello y los demás mirando para otro lado. 

 Eso sí, para robar ideas de “La inútil”, de la “Torpe”, de la “chapucera” se apuntó un aluvión de listos, de la “diestra y la siniestra”. Lo de indicar autorías  se ve que tampoco se lleva. Persecución, derribo, atribuirle los defectos propios a ella “¡Cajera!”, ¡toma ya elitismo! “Mujer de…” todavía andamos con esas, ella es ella y él es él. Que “tiene llagas en la boca de tanto…”, sin nadie que saliera a defenderla. Pero si pensaban que se iba a arrodillar lo llevó claro el hemiciclo entero. Bulos, difamaciones, calumnia que algo queda, acoso a sus hijos, tan pequeños…, para qué voy a seguir enumerando. ¡Qué bonito!, todo un ejemplo maravilloso para niños y jóvenes que se miran en nuestro espejo, cuánta vergüenza ajena, y después a poner cara de santos contra el bullyng en colegios e institutos, qué cinismo.

Pero espera, que aún hubo más, faltan los aliados, los rutilantes: La tele y sus dueños, todos en la orquesta, “villarejeros”, plagiadoras… 5 golpes de pecho porque “¡Cómo se atreven a mentirles en su cara!” se escandalizó airada la presentadora veterana de Tele Cinco, qué desfachatez “Con sabor a hiel” me escandalizo yo, con el título de su libro.

Derrocadores ¿en favor de quién? 

“Tranquilo que a mí me creen, ¿No ves que representamos su voz” -escupe la grabadora mercenaria- seis golpes de pecho esta vez, en la Sexta, "...no te preocupes que yo me encargo” –remata la "cloaquera" conversación que creían salvaguardada en las sombras.

Se han reído de mí -me dije- crédula, ilusa… ¡Viva el cuarto poder!

Menos mal que contra esos Goliats están los canales modestos que se encargaron de recopilar con paciencia y eficacia y mostraron las pruebas contrastadas en internet, canales a los que acude gente más joven en busca de esclarecimiento y futuro, quizá aún se escuche en ellos el eco del 15M. 

Y mientras, mi nudo en la garganta al contemplar que hay quien prefiere rebajar penas para que se hunda el barco antes que defender a las mujeres, no fueron muchos los jueces, pero sí suficientes para abrir el boquete que derrumbase el edificio recién construido. 

¿Acaso no aprobasteis la carrera por saber interpretar la ley con ecuanimidad y justicia? Qué triste.

Para rematar mi pena, en días posteriores escuché decir en la tv de mi comunidad a otra mujer -a la que también apreciaba-: “Le hemos torcido el brazo a Podemos”, me habría gustado preguntarle ¿a quién exactamente?, ¿a sus cinco millones de votantes? ¡Hombre!, un respeto.

No milito en ningún partido, por eso hablo desde fuera, aunque no es necesario explicarlo soy un perro verde. 

Me muevo un poco en ambientes culturales y los responsables de dichas áreas por suerte se dedican a proyectos cuyos efectos tienen plazos más largos y por tanto más transformadores, curiosamente hacen menos ruido porque escuchan y ponen sobre la mesa los logros conseguidos explicando las dificultades, si no fuera por esos redentores hace tiempo que habría parado el mundo para bajarme de él.

A otros representantes quizá más endogámicos y egocéntricos hay que perdonarlos dado que no saben lo que hacen como dijo el de la Cruz.

Si no fuera porque también me equivoco, porque tengo que pincharme mis propios globos inflados para que salgan y se me bajen los humos, porque hablo más de la cuenta y a destiempo y yerro mucho… 

Si no fuera por el amor y el aprendizaje no valdría la pena estar en este valle tan encharcado de lágrimas. Menos mal que hay cosas buenas como el amor en todas sus expresiones, como los libros y el cine.

Para mí fue garrafal lo que acabo de contar y un comienzo del declive en el que se perdieron personas de enorme valía que hacían mucha falta, tanto si caían bien como si caían mal, su labor nada tiene que ver con su carisma. 

Mi crítica es interna aunque yo no pertenezca a ningún partido, no soy sectaria y os garantizo que escucho a todo el mundo, progresistas y conservadores, y lo hago sin animadversión.

No podemos caer en los mismos errores cometidos entonces, hay que hablar hasta llegar a acuerdos internos y exteriores, y sobre todo dar ejemplos de madurez como los de la gente de a pie que convive con los demás y sabe hablar y también callar a tiempo. 

Lamento decir que nuestra clase política hoy por hoy deja mucho que desear a pesar de los logros, que han sido grandes en el tiempo de paz más largo de la historia.

Me gustaría saber por qué tantos votantes se sienten más seguros con la derecha, por qué muchas personas se abruman y acomplejan ante el modo de expresarse de la izquierda... en definitiva, creo que son ese tipo de preguntas las que hay que hacer, las que apelan a los motivos, a los sentimientos –acertados o equivocados- que te llevan a las urnas.

     Sí, soy de izquierdas y en ellas no excluyo a nadie del amplio abanico.

Si a alguno de los que me conocen, voten lo que voten, les molesta lo que acabo de escribir les pregunto: ¿Acaso he sido, o soy mala contigo?, ¿te quiero menos por ser roja?, ¿he intentado convencerte alguna vez?, ¿no he sabido respetarte? 

Recuerda siempre que por encima de todo está mi amor por ti y con las mismas reclamo el tuyo.

Un abrazo enorme, cuidaos mucho y sobre todo pensad y expresaros como os dé la gana, pero sin caer en la descalificación.

Pili Zori

CUADERNO DE NOTAS: Tributos

 TRIBUTOS

Quiero compartir con vosotros un pensamiento muy común y obvio, una verdad de barquero o  de perogrullo que todo el mundo conoce, pero que no estorba recordar, porque a veces es bueno no dar por hechos los logros y conquistas puesto que en un pis pas podrían desaparecer si no los cuidamos:

En mi osada y profana opinión, creo que sería bueno y educativo que cada uno de los habitantes de nuestro país conociera los precios de todas las pruebas e intervenciones médicas que ejerce la Seguridad Social, de ese modo comprenderíamos que sería imposible pagar cualquier operación complicada de forma individual, pero sí es factible, si lo hacemos entre todos, nada más, no hacen falta eufemismos, ni ir a la universidad de Harvard a estudiar economía para comprender algo tan sencillo: solos no podemos pero juntos sí, y estoy segura de que conociendo y pormenorizando los datos sentiríamos un inmenso orgullo porque seríamos conscientes  de que cada persona que se cura es un poquito gracias a ti, a mí, a todos... Y esa sensación de que contribuimos para salvar vidas, lo más preciado que tenemos, cobraría en nuestra mente y en nuestro corazón el valor tan enorme que supone.

"Un impuesto es un tributo que se exige en función de la capacidad económica de los obligados a su pago", nos explica el diccionario.

Así que si quieres presumir de riqueza tan sólo has de comentar cuánto pagas de impuestos, porque puedes, porque tú lo vales, porque tienes de sobra, porque eres un estupendo benefactor y no un evasor.

No tengo nada en contra del dinero ni de que cada cual lo utilice en la medicina privada si en un momento dado necesita hacerlo por cualquier razón, pero que la seguridad social no merme, no se deteriore, que nadie haga inhumana, sombría y cobarde labor de zapa para que desaparezca, y quien no pueda pagar que se muera de asco, "no haber nacido pobre" piensan los endogámicos, por el contrario deseo fervientemente que la sanidad publica crezca y progrese en investigación y obtenga los máximos resultados, que sea el mejor campo para que los licenciados en medicina quieran pertenecer y permanecer en él.

Detengámonos un poco en el significado de ambas palabras: seguridad y social. Todos somos sociedad, y merecemos sentirnos seguros y amparados durante nuestra existencia y también en la despedida, que nos traten con humanidad y delicadeza cuando nos encontramos más vulnerables, ya que el oficio es vocacional y no elitista, ese es el don, el regalo, el derecho. Y el deber de los médicos -situados entre el cielo y el suelo- es el de no olvidar jamás el juramento hipocrático.

***

Cuidaos mucho, que tengáis sosiego y nunca miedo a ser abandonados a vuestra suerte, y que encontréis multitud de momentos felices en todas las circunstancias y a cualquier edad.

Salud y amor.

Pili Zori

CUADERNO DE NOTAS: Libertad de expresión

LIBERTAD DE EXPRESIÓN.

Nunca imaginé que tendría que reivindicar un derecho fundamental de nuestra Constitución, de nuestra democracia: La libertad de expresión.

¿Con qué autoridad ética y moral alguien se atreve a decidir lo que sí y lo que no puede ver, leer, escribir, interpretar, opinar, esculpir, pintar... una sociedad adulta?

Si una obra de teatro no te parece respetable, pues no la veas, si una serie televisiva no te agrada, escoge otra, si no te gusta un filme, una conferencia, un museo, no vayas, no asistas, si te ocurre con un libro ciérralo, elige o simplemente intenta contraponer tus razones, objeciones, reflexiones. Pero ¿quién eres tú para prohibirme lo que puedo o no puedo escuchar, escribir, ver, leer? ¿Con qué criterio?, ¿qué potestad te avala?

Me parecía tan disparatado que a estas alturas se pudiera censurar a Virginia Woolf que me ha costado dar crédito a este esperpento inquisitorial.

"Perdónalos Padre porque no saben lo que dicen, porque no saben lo que hacen", dijo Aquel perseguido de hermoso cabello largo a quien estos acosadores invocan tanto, nombran tanto. "¡Fariseos!", "¡sepulcros blanqueados!", así calificó Él a los escribas en aquel entonces. ¿Qué exclamaría ahora sí entrase en el Parlamento y escuchara al sector de los censores, o se adentrara en algún Ayuntamiento? ¡Ay!, "la verdad os hará libres", dijo.

Pobre García Lorca y su verdad aplastada hasta el asesinato. "Por sus obras los conoceréis", la suya permanece, para mayor honra y gloria. ¿Y la vuestra?, ¿en qué consiste?

Sois como niños que en la playa pisotean los castillos construidos por quienes sí saben hacerlos, sin comprender que tan sólo han de volver a levantar otros. 

No se puede querer chocolomo, o aplicar la ley del embudo con lo ancho para mí y lo estrecho para ti: aprovecharse de la democracia para después cerrar la puerta, que les has abierto de par en par, en tus narices.

Hace muchos lustros que la calle está tomada y ya nadie se va a quedar en casa con la pata quebrada, ni se hacen armarios en los que esconderse, porque por suerte y por lucha el mundo es diáfano.

¿Acaso creen quienes les han votado que estarán libres de la represión hacia sus hijos porque son de los suyos?, ¿hacia cualquiera de los componentes de la que creen su linajuda y protegida estirpe? 

Hay una clase de embriaguez muy orgásmica y dañina que tiene mala resaca: Dominar, doblegar, imponer, situarse por encima, someter, asustar, implantar el miedo..., la padecen quienes no saben ser libres, quienes no logran ganarse las alas con los ingredientes que conlleva el vuelo: la comprensión hacia el otro, el respeto a los acuerdos, a las negociaciones, la paciencia, el pinchazo de los egos gordos e hinchados de aire como globos, el trabajo con los orgullos heridos, con las rabietas... y siempre comienza por carcomer y atacar a la cultura, como en tiempos del macartismo, no nombraré el franquismo ya que les dan urticaria las atrocidades que no quieren recordar, ni estudiar, ni ver, las librerías les gustaban poco en aquel tiempo que añoran sin saber como fue el que enviaba a campos de concentración a los jóvenes intelectuales que no se fueron al exilio, aunque los libros ardan mal como decía Rivas, con ese detalle no contaban, las llamaban subversivas llenándose la boca con el único cultismo que tal vez poseían.

En fin, el abuso de poder es una enfermedad que ha de tratarse y que a menudo encubre complejos o sentimientos de inferioridad. En un mundo vertical necesitan que el otro sea más ignorante que ellos, para que puedan impornerse sobre él, subirse a su chepa, para que no les haga sombra, para que no les provoque envidia. En otro horizontal se establece el trabajo en equipo en el que todos los brazos cuentan. 

No saben que la verdadera jerarquía sólo la otorgan el prestigio, el afecto, y la solvencia ganados a pulso. Todo lo demás es opresión.

Reflexionemos, porque la involución y el retroceso no son buenos para nadie, tampoco para ellos ya que de algún modo probarán su propia medicina, la vida es un boomerang y sus hijos e hijas se pueden enamorar de otro u otra de su mismo sexo, o tal vez quieran luchar por quienes pierden su techo y su comida, porque los abogados vástagos de pijolandia también se dedican a eso de defender a la "PLEBE" o te salen literatos o cineastas sociales que invierten los términos, es lo que tiene la cultura que suele clamar equidad, y ahí te quedas tú con tu caspa y con tus rancios abolengos, c'est la vie.

Buenas noches. Os deseo amor, gratitud hacia lo conseguido, y que no pequemos de indiferencia ni seamos estómagos agradecidos mientras otros no comen.

Un abrazo.

Pili Zori

CUADERNO DE NOTAS: ¿Seguidores o "influencers"?

¿SEGUIDORES O "INFLUENCERS"?

¿Qué estás pensando? Pregunta el señor algoritmo de Facebook para que no sientas que monologas ahí tú sola, y respondo: 

Pues eso, que hay que pensar, no conformarte con la comodidad de ser seguidor porque no basta con repetir lo que escuchas o ves -en tu emisora de radio favorita, o en el canal de televisión que te gusta, o en prensa digital, tertulia o foro de internet- para poder conversar o lucirte -trasladando lo dicho por otros- a las reuniones de compañeros o amigos, simplemente por demostrar que eres una persona actualizada y con barniz.

Al menos nuestro cerebro recibe la información -abundante o escasa, elegida de antemano, sesgada o acotada, perteneciente al hemisferio de cultura occidental en el que vives y no a otro-, pero es información al fin y al cabo, y nuestra mente, por fortuna, tiene la capacidad de almacenar, de tamizar, de elaborar criterio propio -y lo hace por ese orden, no olvidemos que la psique también se ejercita y desarrolla como los musculos-, después si la opinión que has generado coincide o no con lo escuchado y te hace simpatizante o antagónico, ¡genial!,  pero ya ha sido cribada por ti. 

Pasar un ratillo colocando y ordenando lo que recibes sin dejarte llevar por posibles filias o fobias, o como mínimo preguntándote: ¿A ver, por qué me caen mal, está persona o esté grupo?, ¿qué estoy proyectando sobre él o ella? Y en especial: ¿Qué me parece lo que veo y lo que oigo? Es muy saludable.

Te aseguro que esas pequeñas reflexiones harán que te sientas mucho mejor contigo, en tu eje, conociéndote por dentro sin esperar a que alguien te defina. Sólo así conseguirás ser "influencer" de ti mismo, una persona "creadora de contenido real". Lo digo con toda la ironía y también con absoluta seriedad.

Te garantizo que barrer de un escobazo egos inflados, ambiciones encubiertas de falsa valentía y sinceridad, deseos de ganar la discusión por el mero placer de dominar, desahogos que nada tienen que ver con lo que oyes, complejos disimulados y la mala leche disfrazada, despejará el ambiente, y ya no esperarás a que alguien se exprese para llevarle la contraria o para darle la razón "por ser vos quién sois" sino que aportarás lo que piensas tú al hilo de lo que esa persona dice sin necesitar que sea un contrincante y mucho menos un enemigo.

Es necesario que aflojemos la marcha, hay que ir más despacio, cambiar de postura o posición de vez en cuando, para descansar y así poder discernir, detenerte a pensar en si estás o no en el lugar correcto de la historia sin renunciar por ello a tu ideología, sea minoritaria o de mayoría, ese detalle no es principal, el sentido crítico sí, si lo sustenta la honradez.

Como no quiero ser acusada de contemporizadora o "templa gaitas", aunque ya lo he mencionado otras veces volveré a hacerlo:

Siempre he soñado con la unidad de la izquierda y me dio mucha alegría que se formase el gobierno de coalición -aunque el partido mayoritario se uniera por necesidad y no por gusto, como se suele decir: en una paella no sólo es importante el arroz. Los tropezones de carne, las verduras, y los mariscos también son necesarios, además del caldo que proporciona la cocción que unifica y consigue la unidad del plato.

Después contemplé atónita mucha injusticia y acoso insufrible hacia personas que se dejaron la piel, y sufrí por ello. 

El asunto no va de ser satélite del astro, sino de qué todo el mundo esté representado y eso lo deciden los votos.

Se produjeron grandes logros que muchos se empeñaron en ensombrecer, y se siguen consiguiendo dentro y fuera del país y justo es decirlo, me da igual si hay culto a la personalidad o al equipo, lo que miro es el trabajo y sus resultados y que se siembren buenas bases, paso de egolatrías y endogamias. 

Eso sí las autorías hay que señalarlas, las buenas y las malas. 

Aclarado queda por si a alguien le hacía falta ubicarme. Necesidad que anularía precisamente el espíritu de este pequeño y modesto comentario de opinión que es el de no etiquetar. 

En cuanto a los ladrones y sus puestos de confianza ya sabemos todos en el fondo que quien quiere te la cuela. No sirve de nada exclamar "tú también" porque peor me lo pones y mayor vergüenza es. Se trata de considerar como delito el soborno y castigarlo con contundencia, hay que vigilar la vida que llevan los miembros dirigentes y sus familias, es lo que toca si te metes en política para dar servicio público, y a los corruptores ni agua, si es un mal endémico de determinados empresarios pues tampoco creo que sea complicado el veto, que se lo hubieran pensado antes de delinquir.

Perdonad la simpleza y el exceso de pragmatismo, me consta que no estoy en mi terreno, no en vano la política es una ciencia que se estudia en la universidad, pero igual que voto puedo opinar con mayor o menor acierto. Enriquecedlo vosotros si así os complace.

Abrazos para todos, deseo que os encontréis muy bien.

Pili Zori

CUADERNO DE NOTAS: ¿Obras de misericordia?

¿OBRAS DE MISERICORDIA?

Algunos no hablan para el parlamento, ya que no lo respetan como lugar de aportación y explicaciones, lo utilizan como puente y altavoz para que les escuchen sus posibles votantes y por ello no es inocente ni torpe que dejen caer -como globo sonda- que expulsarán a millones de inmigrantes. Somos pueblo de destierros tan sólo hay que prender la mecha y poner a hervir la sangre para que bullan los ancestros.

No olvidéis que el voto es secreto y en esa sombra se refugiarán cobardemente quienes han canalizado inquinas y frustraciones contra el extranjero pobre para culparle -como chivo expiatorio- de todos sus males. Eso sí, para que le cojan las fresas, le limpien la casa, o le cuiden al anciano sí valen, ya que son más baratos y no rechistan. 

Tiene cinismo el asunto, y falta de coherencia que alguien que vota en contra de la ley del divorcio después cuando los otros la aprueban sean los primeros en aprovecharse de ella, que retiren las banderas del orgullo, pero se puedan pasear con su pareja gay sin ser atacados cuando otros recibieron más palos que una estera..., y así con todo. La ley del embudo: Lo ancho para mí y lo estrecho para ti.

Resulta gracioso que después se dejen ver en Misa tan fervientes y que yo que no voy les recuerde la misericordia que prometieron tener:

-Visitar a los enfermos.

-Dar de comer al hambriento.

-Dar de beber al sediento.

-Dar posada al peregrino.

-Vestir al desnudo.

-Visitar a los presos. 

No, hay que hacer como Trump, que los encarcela, el posible y flamante candidato a premio nobel de la paz propuesto por el exterminador, ¡tócate los pies!

-Enterrar a los difuntos... 

Vease Gaza.

¿Alguien sigue el Evangelio de Aquel Palestino?

Por mí ¡¡¡Idos a tomar viento!!!

Y sí, llamemos a las cosas por su nombre, sois racistas, ¡cómo no os da vergüenza! y "mala gente que camina y va apestando la tierra". Como afirmó Don Antonio Machado.

No me gusta perder mi paz interior, de por sí muy frágil, pero tampoco está bien mirar para otro lado. Así que os pido perdón por el mitin, pero lo suelto con la esperanza de que no tienen por qué venir malos tiempos si todos nos expresamos y desenmascaramos, yo la primera. 

Tampoco pasa nada por admitir que estabas equivocado -si no eras consciente- aunque hayas invertido en el error muchos años de tu vida. Todos tenemos voz interior, si no quieres llamarla conciencia, y es muy fácil escucharla y distinguirla, basta con ponerte en el lugar del otro y preguntarte si lo que le haces o dices te gustaría que te lo hicieran o dijeran a ti. 

El egoismo y el desprecio son el origen de todos los males, lo demás es envolver tus palabras y tus hechos con el papel del circunloquio para crear confusión. Al menos intento darme cuenta de que también tengo mis ramalazos y procuro corregirlos.

Un abrazo enorme, cuidaos mucho y no tengáis miedo de nada ni de nadie porque no estamos solos.

Pili Zori.

CUADERNO DE NOTAS: ¿Quién conspira?

¿QUIÉN CONSPIRA?

No voy a entrar en teorías intrigantes en la sombra, pero tampoco me parece normal caer en la simplicidad de considerar que esta oleada mundial de ultraderechistas es un cambio de ciclo sin más, un deseo legítimo del pueblo, con la excusa de que están hartos, ¿un hartazgo real u orquestado? ¿repentino? No sé, ¿cómo lo veis vosotros?

¿Acaso de pronto dejas de pensar como lo hacías y te das la vuelta como un calcetín, sin tener un ejemplo delante que te indique que  para ti es mejor involucionar?  No me lo creo.

Tiene que haber una trastienda, una habitación de atrás en la que un grupo conciba dicho cambio en su propio beneficio y lance las esporas, de hecho es tremendamente sospechoso que tantas personas repitan y extiendan las mismas consignas en el mundo entero. Algunas son sutiles y otras parecen artillería pesada y tosca: calumnia que algo queda, busca los trapos sucios, o repite la mentira hasta que parezca una verdad. Crea grupos para que haya separaciones y listo: se matarán entre ellos, el divide y vencerás tan manido. 

Y mientras nosotros -la plebe- nos distraemos con la bronca -creyéndonos patricios-, el tunel se va extendiendo bajo nuestros pies y los sin rostro trabajan duro para adueñarse de los tesoros de brillo real y no de oropel que encuentran los poderosos de verdad: su petróleo, allá donde quiera que estalle el borbotón, acero, aluminio, expertos para las aleaciones...

¡Hale!, que no falte la munición en los campos de exterminio, ganancia rápida, pero antes hay que realizar un atentado como excusa ¿a quién se lo atribuímos?

-¿Y qué les decimos para que nos de tiempo a urdir? -pregunta el subalterno del tunel al jefazo.

-Pues... que la causa procede de la demografía, los éxodos..., de todos los que vienen, diles que no hay sitio, busca expertos creíbles, de los que saben señalar culpables, mira en los archivos encritpados, págales bien, y extiende unos pocos productos para que gasten las prebendas en fruslerías, ya sabes: ropa, bolsos de imitación, comida adictiva, pan y espectáculos..., pero no me entretengas que se rompe la cadena. -Sacude la mano con impaciencia.

Os pido mil disculpas por mi especulación tan simplona, es lo que tiene no comprender lo que de verdad ocurre por detrás o por debajo, que haces conjeturas ¿imaginarias? tal vez, pero la intuición no falla, aunque no encuentres palabras para explicarlo. 

No es mi deseo pontificar sin tener conocimientos, pero se admite el desahogo.

En los tiempos de vacas gordas te dan lo que sobra por no tirarlo, o te lo ponen a precio de saldo, porque la avariciosa acumulación de la élite de los cuatro multibillonarios se desborda, y vas y te crees rico, y para entonces ya te has hecho adicto y adepto al espejismo del manantial que creías inacabable, pero después vienen las flacas para ti, no para ellos, y como no tienes ejemplos sobre la correcta y justa distribución de la riqueza que te has ganado a pulso de esclavo sin tiempo para pensar, pues dale que dale al "soma" como avisaba Aldous Huxley en su Mundo feliz. 

Han cerrado el grifo, y la fuente se ha secado. ¡Ay! ¿Qué pensabas?,¿que tenías algún control sobre algo?

Y ahora no sabes vivir sin comprar, el consumo se ha colocado por encima de tus verdaderas necesidades, ya no es un trueque justo -como creíste que era- el que te deja sin la oportunidad de tener casa, dinero para pañales, para cuidar las bocas y los ojos de tus hijos, para comer chuletas de vez en cuando sin tener que simular vegetarianismo o dieta, y caes en la cuenta de que no eras querido  sino abusado, y que nada obtenías con tu fuerza de trabajo en absoluto apreciada, y comprendes que sólo respiras con su permiso, ya sabes lo que decía la canción: "A la derecha mi amo contabilizando el aire". 

Y si tú no entras en ese baremo -como es mi caso- no importa porque no puedes dar la espalda o mirar para otro lado, estás obligado a empatizar, por tus hijos, por tus nietos, familiares, amigos, compañeros..., porque sólos no podemos pero juntos nos salvamos y no está permitido que no nos importen los sufrimientos de los demás. Quienes los provocan no tienen rostro, pero sabemos que están ahí, como topos infiltrados.

Descuida que no va la cosa de ser ong, ni de renunciar a tu privacidad albergando a todos los inmigrantes que puedas en tu casa, sino de algo más sencillo y eficaz: crear una red social de leyes protectoras, previsoras. Generaremos más riqueza, y si no somos estrechos de miras le veremos las ventajas a ser más y no menos: vivienda social sin chupópteros, casas tuteladas, geriátricos que no les succionen la sangre a los hijos, sin lista de espera, cuidadores a domicilio..., porque si hay peculio para metralletas, con mayor motivo ha de haber para las PERSONAS y dicho entretenimiento y oficio de programar es más sano: Trabajar para la paz y no para las guerras generadas por chiflados.

Seguid enumerando vosotros, seguro que tenéis más cabeza que yo para pormenorizar el progreso y comprender cómo se realiza el

Making off.

Mientras tanto, continuaremos contemplando estupefactos a quienes creen que ser de ultraderecha es revolucionario, esos que nunca fueron a una huelga y que confunden el minucioso orden con el que éstas se hacían, con el desmadre, pataleo y gamberrismo vandálico. Vaya ejemplo.

Estoy hasta las narices de tanta gresca parlamentaria, ¿En qué trabaja la oposición cuando no gobierna?, ¿acaso acuden al hemiciclo para sentarse e insultar? no merecen el honor, y lo mismo va para todos, también para quienes sí gobiernan, os recuerdo que vuestros egos no importan, que la gente os pone ahí, no para patear y silbar en el teatro, en el patio de butacas sino porque ha confiado en vuestro buen hacer, y ha dado por supuesto que gozáis de un gran nivel ejecutivo. Si no "Pa qué", mantenidos ya hay de sobra en la vida cotidiana.

Cuando murieron asesinados los abogados laboralistas de Atocha, guardaron silencio hasta las sirenas de los coches de la policía por lo impresionante que fue el servicio de orden y el respeto de los participantes en la manifestación.

Pili Zori

CUADERNO DE NOTAS: Cubitos de hielo para el Mediterráneo

RELATO. 

La mujer del micrófono se acerca con pasitos suaves y lentos, las botas de agua amortiguan el sonido mientras la melena rubia pincela el aire, los ojos se estrechan espectantes: 

En la orilla, al lado de la espuma del oleaje que mece la brisa -ahora más tranquila- se acuclilla un chavalillo, nueve o diez años, calcula la reportera que se acerca un poco más ya que no termina de concretar qué objeto tiene el pequeño entre las manos. 

Se inclina hacia él y le pregunta con ternura y aprensión al mismo tiempo: Acaba de ver lo que manipula el nene, de menos edad de la que ella le había calculado.

-¿Por qué estás echando al agua cubitos de hielo, tú solito aquí?

El crío retrocede la espalda, la periodista se apresura a tranquilizarlo con el gesto acariciante de la otra mano en la tersa barbilla mientras piensa en el ratón Pérez al ver el hueco tras los labios  

-Porque el mar tiene fiebre -expresa paciente el niño mientras hace una bola con el plástico vacío y se la mete en el bolsillo-, está muy caliente y las nubes no tienen brazos, por eso, para que no venga otra vez la lluvia fría -asevera con la palma de la pequeña mano hacia arriba.

-¡Ah! -El asombro de la chica se come las palabras-, ¿saben tus papás que estás aquí? -La lágrima resbala por ese moflete de porcelana y niega con la cabeza-, ¿quién te ha dado los hielos? 

La mano diminuta se cobija confiada en la de la joven, ya no importa que sea una extraña, ni si a él le han dado la bolsa de cubitos o la ha cogido. Se encaminan en silencio hasta el puesto en el que se apuntan las direcciones y los desaparecidos.

-Cuando sea mayor construiré palafitos. -Ella le observa sin comprender, el pequeño explica de nuevo con paciencia invirtiendo los papeles-. Sí, son esas casitas que se sujetan sobre palos y que están en el agua, las he visto en la tele, yo les pondré estacas -que puedan subir y bajar- a todas las casas, bracea en el aire abarcando la ciudad. 

Ahora es Marina, así se llama la enviada, quien llora mientras aprieta el micrófono que no ha usado sin ser consciente de que ha extraviado al cámara, el compañero que la sigue a respetuosa distancia.

No todo hay que filmarlo.

Pili Zori

CUADERNO DE NOTAS: Celine Dion

 Cuaderno de notas.

 (A caballo entre artículo y relato inspirado en la "realidad" y plasmado en la ficción para buscar la empatía. "Artirrelat").

***

ÁRBOL PARA REGALO.

Luz se acomodó en el banco del parque alargado que formaba pasillo entre la carretera general y su barrio, el carril de color granate semejaba una alfombra con pespunte. Hacía calor, no circulaban bicis.

Unos cuantos pasos y ¡hale!, ¡a sentarse!, ella que trotaba o iba al galope hasta hace cuatro días como Correcaminos, sólo le faltaba el ¡mic, mic!

El bastón la imitó apoyando la nuca entre asiento y respaldo, terso y brillante como un tobogán para gorriones, todavía poco experimentado y con riesgo de provocar la zancadilla a algún atleta despistado, ¿hacia delante?, ¿por detrás?, ¿tumbado en el trozo de banco libre?, ¿cuál será la posición correcta? 

¿Hasta cuándo? ¿Acaso habrá un hasta cuándo para guardarlo definitivamente en el paragüero? 

Complicaciones novedosas en tiempo de mala adaptación en el que lo nuevo no termina de ser bueno -se dijo con las piernas extendidas para no dibujar el cuatro con el cuerpo-, ¡qué número más tonto!, el de los suspensos, el de sentarse en un coche tras haber trazado la semicircunferencia dolorosa, el giro insufrible, y la nalga en vilo hasta que cae y se desploma contra el asiento bajo, y a tirar del muslo que se queda fuera, alehop, y para salir, buff... 

En fin, eso sí que es montar el número, yo que emergía de los automóviles a taconazo limpio -elevó los hombros- y ahora los palmípedos pies juaneteros cruzados en aspa, con zapatillas muy, pero que muy blandas, sí, ese movimiento sí podía hacerlo, antes no, cuando ya hizo crack la rodilla izquierda por tanto cojear por el lado derecho a causa de la mordiente cadera, a rastras, sin saber cuál era más de palo, si la pierna o el cayado, que no callaba azuzando en su aparatoso protagonismo el interrogatorio.

-¡Uy!, ¿qué te ha pasado?, ¡pero si eres muy joven todavía!, pues a la mujer de fulano la han tenido que llevar a una residencia porque, a ver, sin poder andar. 

Gracias, por los ánimos, oye -musitó el pensamiento tras la sonrisa forzada.

¡Ay, garrote pa mí!

¡No, no! -se apresuró a espantar la imagen- eso no hay que pensarlo porque dicen que el cerebro no entiende las ironías quejumbrosas y ambivalentes y se lo cree todo y entonces va y te agarrota más todavía el muy mamón mientras alega que se lo has pedido. Si ya estoy mucho mejor, no hay que ser aprensiva -se regañó.

Prometo que si salgo de ésta me llenaré de escamas en la piscina hasta que los pies se me queden como pasas. 

¡Anda! Lo mismo en otra vida fui sirena, la vieja sirena, ja, ja, ja, me miraré para ver si me sale cola bífida una de estas noches mientras duermo, si es que duermo.

A lo mejor es eso: que me estoy convirtiendo en un delfín, iba a decir cachalote -amortiguó la carcajada-, porque una cosa es hablar sola y otra muy distinta reírse sola sin el tfno. a la vista como quien se va a comer una tostada, y no quería dar miedo a los transeúntes, aunque no pasaba ninguno.

La nariz absorbió el aire en un agradable suspiro sonoro, relajado y tranquilo y de súbito, Luz contempló el árbol de enfrente -como si fuese una aparición aleccionadora- y se olvidó  de sí misma, ¿cómo había pasado inadvertido hasta ese momento si llevaba ahí... toda la vida de ella?, ¿más vidas? 

Un tronco hermoso, lleno de trencadis monocromático en marrón, de llaga profunda que recorría en filigrana la madera del robusto, inabarcable y majestuoso cilindro. 

-Mira tú, para ser árbol sí está bien visto ser gordo -se burló. 

Después acarició con los ojos, los nudos y las cicatrices y amputaciones de otras podas y recorrió con la mirada las ramas retorcidas, dando sombrilla de hojas ventiladoras, o sombraza -corrigió. 

La interrogación mental telepática casi fue audible por conmovida.

¿Y a ti también te duele tanta artrosis, en esta arboleda perdida? Pobrecico mío.

Volvió a pasar las yemas de los dedos en caricia imaginaria por esas acorchadas venas al aire.

 Seguro que sí, y no te puedes mover ni decirlo -chasqueó la lengua contra los dientes- sí, estás vivo, cómo no te va a doler, o te habrá dolido, y encima te morirás de pie... sin decir ni mu. 

Los iris se anegaron, la sal líquida escocía. 

Perdona, no quería decir eso -bajó los párpados y en un impulso se levantó sin coger el bastón, apretando las palmas contra el asiento, y sin importarle el qué dirán -que tanto le había estropeado la libertad y las alegrías en momentos álgidos- despacito llegó hasta él y lo abrazó con fuerza estremecida.

Elevó las pestañas y volvió a mirar la capota de las hojas que parecían corresponder al soliloquio de la interlocutora con clarísima elocuencia y gratitud en el viraje, curvo y hacia abajo, ofrecido para ella a pesar de que apenas volaba una brizna de aire.

Sonrió con plenitud ante las ramas de hombros inclinados o caídos, y musitó con emoción consoladora:

-No eres viejo, todavía cobijas en ti a los pajarillos de los sueños, los de la imaginación que en mi cabeza ahora son pequeños, seguro que por eso estás aquí, para que yo te escriba y te describa. Estoy pensando..., después comprenderás por qué te voy a bautizar, a dar un nombre, ya verás: vas a convertirte en un bello homenaje para una gran dama de la canción a la que a veces le sucede lo que a ti: que se queda rígida y se le detiene la voz atada como un nudo en medio de la garganta. Serás su regalo -hizo una leve pausa-, aunque ahora que lo pienso no sé si resultará apropiado, porque tú siempre estás quieto y ella tan sólo a ratos -de nuevo quedó ensimismada- como dice una amiga: "todo es interpretable", tal vez a la artista podría parecerle una mala comparación ofrecerte como obsequio, bien intencionada, eso sí, por algo bueno se me habrá ocurrido, digo yo, para mí, precioso árbol, eres un símil de amor. Las montañas tampoco se mueven y todavía son más grandes que tú, muchos elementos naturales viven en quietud eterna e imperecedera. 

Se produjo un agradable lapsus en el que entró otra elucubración:

Acabo de entender que si te encuentras tan cerca de mí será para enseñarme paciencia y reverencia porque aunque te echen el pis en la falda los perros, los críos te den patadas, y se cuelguen de tus brazos como tarzanes sin lianas y te claven serpentinas en las fiestas sin saber si te hacen daño, tú siempre permaneces ahí, majestuoso y estoico, como si no te afectara. Eso mismo tendría que hacer yo, sacudirme el polvo.

Sí -exclamó en un susurro al apoyar la mejilla en la rasposa corteza-, te bautizo: te llamarás Celine. 

De pronto sintió el rumor antiguo de la savia alborotada y sonora como un río, las hojas se inclinaron en rumoroso aplauso y bajo los pies de Luz se escuchó el lenguaje primigenio de las raices entrelazadas de todos los árboles del paseo, y como un milagro una canción de la gran diva se elevó por ese largo cuello de madera nudosa, se entretuvo por las ramas haciendo filigranas con la prodigiosa voz y finalmente escapó de ellas para alcanzar las nubes, por suerte no era la del famoso naufragio, sino The power of love.

Deshizo con pena el prolongado abrazo -alguien podría pensar que se estaba mareando- y se separó, pero con la firme condición ilusionante de que no se los iba a escatimar, prometió que lo rodearía con las manos cada día, y caminó hacia su casa -sin darse cuenta de que lo hacía con más brío y sin apoyarse en la cachava- mientras canturreaba melódica y para sí:

"Si tú eres mi hombreeee y yo tu mujeeer..."

Tampoco pudo ver -por incoloro- el vientecillo suave que le enviaron las hojas para besarle la espalda, no eran de arce, pero la increible voz canadiense de Celine Dion se elevaba sinuosa y sin rigidez hasta las cotas más altas en la ciudad de Luz, espacio completamente desconocido para la cantante cuya consciencia aún no sabía que sus sensibles y profundas baladas también anidaban juntas y en bandada en el árbol rígido que ahora le pertenecía.

***

Te regalo este humilde homenaje, con inmensa gratitud, querida Celine Dion y con el deseo de que todo el amor que has dado te devuelva el grácil movimiento de tu garganta y de tu cuerpo en cualquier escenario, no tengas miedo por perder varias notas más arriba o más abajo, porque tú siempre serás tú, la inigualable y bondadosa Celine. Gracias por el legado, el de antes y el de ahora, puesto que siempre seguirás cantando.

Pili Zori

***

P.D. Son muchos los cantantes que sufren la tragedia de perder la voz tras una entrega de años bestial y absoluta. El caso de Celine Dion todavía es más flagrante porque las crisis de rigidez le afectan a todo el cuerpo, pero su lucha y los cuidados que recibe son muy esperanzadores.

Os recomiendo el documental tan generoso que nos regala esta cantante única y tan grande, en Amazon Prime. Merece la pena verlo.

Gracias por las visitas, deseo que estéis muy bien, celebrando está pequeña tregua de frescor que nos concede el verano. Cuidaos, os quiero.

P.Z.

CUADERNO DE NOTAS: Delicias

 -¿Y dónde quieres que vayamos? preguntó la abuela a su pequeña mientras acogía su manita en el cuenco de la suya rugosa y perfumada como un tronco de cedro.

-Pues a merendar un desayuno yaya.

-¿Sí? y ¿en qué consiste esa merienda? 

La sonrisa se deslizó burlona -desde los ojos almohadillados y chispeantes de luz contagiada- por las rectas paralelas que desembocaban en las pestañazas de su chiquilla. La niña durante unos vertiginosos instantes la miró incrédula, su yaya no sabía muchas cosas de las de salir a tomar algo, sus papás sí.

-Pues consiste -extendió los delicados y menudos dedos de la otra palma haciendo un bucle de sabiduría paciente y explicativa- en una tostadita grande de pan de molde, no del otro, con mantequilla y mermelada de melocotón, y en otra pones tomate untado y encima jamón, el tomate es rallado -dibujó el gesto vertical de arriba hacia abajo visto en casa- un zumito de naranja y para ti, además de las tostadas -aclaró para mostrar que ya no era egoista-, un vaso de leche con un sobre de descafeinado ¿ves? me lo sé.

Si no tienes dinero yaya yo llevo -expresó con orgullo despegando levemente de la falda corta su bolso cruzado y los dos euros tintinearon.

Pruden tragó una saliva dulce y pletórica que deshizo el nudo de su garganta y suspiró con plenitud mientras la sonrisa jugueteaba traviesa entre sus labios.

-No mi amor, otro día me invitas tú a una tarde de chicas, hoy me toca a mí.

La nena caminó en saltitos, que de pronto detuvo, sin soltar la mano de su abuela, para seguir caminando porque tenía seis años y con su yaya era mayor. 

Al abrir la puerta de la cafetería la vaharada de aire caliente se mezcló con el del corazón de la abuela y el beso de ambas brisas se fundió y supo a suave y untuosa mantequilla y a dulce de melocotón, tan afrutado como las sonrosadas mejillas de su princesa.

Por eso cuando aquel reportero local días más tarde yendo por la calle interpeló a Pruden sobre su comida favorita de las fiestas ella contestó colmada: "Pues merendar un desayuno", el chico la miró con la perplejidad de quienes contemplan el alzheimer, ella no le aclaró que estaba lúcida, más lúcida que nunca sumida en los pensamientos tan lógicos de su pequeña, como en aquella otra ocasión en la que Prudencia le preguntó por teléfono:

-"¿Qué te cuentas?" y la nieta le respondió cargada de razón:

-¡Cómo me voy a contar cosas a mí misma si ya me las sé, te las cuento a ti porque no las sabes.

O como cuando vio por primera vez la nieve y exclamó:

-"¡La nieve cae en mis brazos!".

Qué lástima no haber apuntado toda su poesía desde que comenzó a hablar -se reprochó- porque no hay ciencia más exacta para ordenar mi caótico mundo interior que la suya.

P.Z.

CUADERNO DE NOTAS: La depresión

 Nunca me atrevo a dar luz y homenaje de amor y empatía a las personas que sufren depresión, por temor a no encontrar la delicadeza apropiada en este mundo torpe que a menudo confunde la locura con la sensibilidad aguda y se aparta.

Por ello y aún a riesgo de impericia hoy deseo hacer visibles a las personas abandonadas con este mal porque no tienen dinero para pagar a un psicólogo particular, así está el panorama del culto al becerro de oro y del olvido del juramento hipocrático, del de conciencia y también del vocacional.

***

BON JOUR TRISTESSE

Cuando el dolor del miedo es crónico y constante y se traspasa hasta lo físico, el alma se contagia y los pensamientos se hacen pus.

A veces las palabras de los otros rasgan y acuchillan sin querer por impaciencia, y la indiferencia ante las tuyas -sumidas en el silencio- hunde. 

Sólo la ternura es el antídoto que sin embargo no recibes porque tampoco tú la reflejas aunque tus ojos pregunten ¿por qué me asustas?, ¿por qué te atemorizas si tengo escondido el llanto que nunca muestro ante ti?

La comprensión es la extraordinaria excavadora que en ese instante nadie tiene ganas de conducir.

Alguien te devuelve una imagen distorsionada de ti mismo.

¿Por qué te ve así? y no admite que se confunde puesto que es su tormenta y no la tuya la que habla y piensa contra ti desde algún dolor antiguo que tal vez le infligiste sin pretenderlo.

¿Qué hacer?

¿Dejar que pase, quizá, con el deseo de que un viento justo renueve la paz natural tan ansiada y casi olvidada a causa de las fulminantes adormideras de los aleatorios fármacos?

Aunque en tu interior te den ganas de gritar ¡No estoy loco! ¡No me mires con esa faz, ni con esa mueca que no sabes morderte! ¡No son imaginaciones mías! ¡Lo que ocurre es que tú no sabes contemplar lo que yo sí veo dentro de ese mar de fondo en el que tú flotas y yo me ahogo! 

Pero amigo mío nunca olvides que bajo la superficie hay mucho más caudal y ya he estado en ambas partes y al fin he aprendido a bucear.

***

P.D. Envío todo mi cariño a las personas aquejadas de melancolía y a sus familias, con el deseo de que sean felices dentro de las nubes grises y también bajo el sol que siempre sale para todos, y TODOS -no lo olviden- somos sociedad.

P. Z.