CUADERNO DE NOTAS: Libertad de expresión

LIBERTAD DE EXPRESIÓN.

Nunca imaginé que tendría que reivindicar un derecho fundamental de nuestra Constitución, de nuestra democracia: La libertad de expresión.

¿Con qué autoridad ética y moral alguien se atreve a decidir lo que sí y lo que no puede ver, leer, escribir, interpretar, opinar, esculpir, pintar... una sociedad adulta?

Si una obra de teatro no te parece respetable, pues no la veas, si una serie televisiva no te agrada, escoge otra, si no te gusta un filme, una conferencia, un museo, no vayas, no asistas, si te ocurre con un libro ciérralo, elige o simplemente intenta contraponer tus razones, objeciones, reflexiones. Pero ¿quién eres tú para prohibirme lo que puedo o no puedo escuchar, escribir, ver, leer? ¿Con qué criterio?, ¿qué potestad te avala?

Me parecía tan disparatado que a estas alturas se pudiera censurar a Virginia Woolf que me ha costado dar crédito a este esperpento inquisitorial.

"Perdónalos Padre porque no saben lo que dicen, porque no saben lo que hacen", dijo Aquel perseguido de hermoso cabello largo a quien estos acosadores invocan tanto, nombran tanto. "¡Fariseos!", "¡sepulcros blanqueados!", así calificó Él a los escribas en aquel entonces. ¿Qué exclamaría ahora sí entrase en el Parlamento y escuchara al sector de los censores, o se adentrara en algún Ayuntamiento? ¡Ay!, "la verdad os hará libres", dijo.

Pobre García Lorca y su verdad aplastada hasta el asesinato. "Por sus obras los conoceréis", la suya permanece, para mayor honra y gloria. ¿Y la vuestra?, ¿en qué consiste?

Sois como niños que en la playa pisotean los castillos construidos por quienes sí saben hacerlos, sin comprender que tan sólo han de volver a levantar otros. 

No se puede querer chocolomo, o aplicar la ley del embudo con lo ancho para mí y lo estrecho para ti: aprovecharse de la democracia para después cerrar la puerta, que les has abierto de par en par, en tus narices.

Hace muchos lustros que la calle está tomada y ya nadie se va a quedar en casa con la pata quebrada, ni se hacen armarios en los que esconderse, porque por suerte y por lucha el mundo es diáfano.

¿Acaso creen quienes les han votado que estarán libres de la represión hacia sus hijos porque son de los suyos?, ¿hacia cualquiera de los componentes de la que creen su linajuda y protegida estirpe? 

Hay una clase de embriaguez muy orgásmica y dañina que tiene mala resaca: Dominar, doblegar, imponer, situarse por encima, someter, asustar, implantar el miedo..., la padecen quienes no saben ser libres, quienes no logran ganarse las alas con los ingredientes que conlleva el vuelo: la comprensión hacia el otro, el respeto a los acuerdos, a las negociaciones, la paciencia, el pinchazo de los egos gordos e hinchados de aire como globos, el trabajo con los orgullos heridos, con las rabietas... y siempre comienza por carcomer y atacar a la cultura, como en tiempos del macartismo, no nombraré el franquismo ya que les dan urticaria las atrocidades que no quieren recordar, ni estudiar, ni ver, las librerías les gustaban poco en aquel tiempo que añoran sin saber como fue el que enviaba a campos de concentración a los jóvenes intelectuales que no se fueron al exilio, aunque los libros ardan mal como decía Rivas, con ese detalle no contaban, las llamaban subversivas llenándose la boca con el único cultismo que tal vez poseían.

En fin, el abuso de poder es una enfermedad que ha de tratarse y que a menudo encubre complejos o sentimientos de inferioridad. En un mundo vertical necesitan que el otro sea más ignorante que ellos, para que puedan impornerse sobre él, subirse a su chepa, para que no les haga sombra, para que no les provoque envidia. En otro horizontal se establece el trabajo en equipo en el que todos los brazos cuentan. 

No saben que la verdadera jerarquía sólo la otorgan el prestigio, el afecto, y la solvencia ganados a pulso. Todo lo demás es opresión.

Reflexionemos, porque la involución y el retroceso no son buenos para nadie, tampoco para ellos ya que de algún modo probarán su propia medicina, la vida es un boomerang y sus hijos e hijas se pueden enamorar de otro u otra de su mismo sexo, o tal vez quieran luchar por quienes pierden su techo y su comida, porque los abogados vástagos de pijolandia también se dedican a eso de defender a la "PLEBE" o te salen literatos o cineastas sociales que invierten los términos, es lo que tiene la cultura que suele clamar equidad, y ahí te quedas tú con tu caspa y con tus rancios abolengos, c'est la vie.

Buenas noches. Os deseo amor, gratitud hacia lo conseguido, y que no pequemos de indiferencia ni seamos estómagos agradecidos mientras otros no comen.

Un abrazo.

Pili Zori

CUADERNO DE NOTAS: ¿Seguidores o "influencers"?

¿SEGUIDORES O "INFLUENCERS"?

¿Qué estás pensando? Pregunta el señor algoritmo de Facebook para que no sientas que monologas ahí tú sola, y respondo: 

Pues eso, que hay que pensar, no conformarte con la comodidad de ser seguidor porque no basta con repetir lo que escuchas o ves -en tu emisora de radio favorita, o en el canal de televisión que te gusta, o en prensa digital, tertulia o foro de internet- para poder conversar o lucirte -trasladando lo dicho por otros- a las reuniones de compañeros o amigos, simplemente por demostrar que eres una persona actualizada y con barniz.

Al menos nuestro cerebro recibe la información -abundante o escasa, elegida de antemano, sesgada o acotada, perteneciente al hemisferio de cultura occidental en el que vives y no a otro-, pero es información al fin y al cabo, y nuestra mente, por fortuna, tiene la capacidad de almacenar, de tamizar, de elaborar criterio propio -y lo hace por ese orden, no olvidemos que la psique también se ejercita y desarrolla como los musculos-, después si la opinión que has generado coincide o no con lo escuchado y te hace simpatizante o antagónico, ¡genial!,  pero ya ha sido cribada por ti. 

Pasar un ratillo colocando y ordenando lo que recibes sin dejarte llevar por posibles filias o fobias, o como mínimo preguntándote: ¿A ver, por qué me caen mal, está persona o esté grupo?, ¿qué estoy proyectando sobre él o ella? Y en especial: ¿Qué me parece lo que veo y lo que oigo? Es muy saludable.

Te aseguro que esas pequeñas reflexiones harán que te sientas mucho mejor contigo, en tu eje, conociéndote por dentro sin esperar a que alguien te defina. Sólo así conseguirás ser "influencer" de ti mismo, una persona "creadora de contenido real". Lo digo con toda la ironía y también con absoluta seriedad.

Te garantizo que barrer de un escobazo egos inflados, ambiciones encubiertas de falsa valentía y sinceridad, deseos de ganar la discusión por el mero placer de dominar, desahogos que nada tienen que ver con lo que oyes, complejos disimulados y la mala leche disfrazada, despejará el ambiente, y ya no esperarás a que alguien se exprese para llevarle la contraria o para darle la razón "por ser vos quién sois" sino que aportarás lo que piensas tú al hilo de lo que esa persona dice sin necesitar que sea un contrincante y mucho menos un enemigo.

Es necesario que aflojemos la marcha, hay que ir más despacio, cambiar de postura o posición de vez en cuando, para descansar y así poder discernir, detenerte a pensar en si estás o no en el lugar correcto de la historia sin renunciar por ello a tu ideología, sea minoritaria o de mayoría, ese detalle no es principal, el sentido crítico sí, si lo sustenta la honradez.

Como no quiero ser acusada de contemporizadora o "templa gaitas", aunque ya lo he mencionado otras veces volveré a hacerlo:

Siempre he soñado con la unidad de la izquierda y me dio mucha alegría que se formase el gobierno de coalición -aunque el partido mayoritario se uniera por necesidad y no por gusto, como se suele decir: en una paella no sólo es importante el arroz. Los tropezones de carne, las verduras, y los mariscos también son necesarios, además del caldo que proporciona la cocción que unifica y consigue la unidad del plato.

Después contemplé atónita mucha injusticia y acoso insufrible hacia personas que se dejaron la piel, y sufrí por ello. 

El asunto no va de ser satélite del astro, sino de qué todo el mundo esté representado y eso lo deciden los votos.

Se produjeron grandes logros que muchos se empeñaron en ensombrecer, y se siguen consiguiendo dentro y fuera del país y justo es decirlo, me da igual si hay culto a la personalidad o al equipo, lo que miro es el trabajo y sus resultados y que se siembren buenas bases, paso de egolatrías y endogamias. 

Eso sí las autorías hay que señalarlas, las buenas y las malas. 

Aclarado queda por si a alguien le hacía falta ubicarme. Necesidad que anularía precisamente el espíritu de este pequeño y modesto comentario de opinión que es el de no etiquetar. 

En cuanto a los ladrones y sus puestos de confianza ya sabemos todos en el fondo que quien quiere te la cuela. No sirve de nada exclamar "tú también" porque peor me lo pones y mayor vergüenza es. Se trata de considerar como delito el soborno y castigarlo con contundencia, hay que vigilar la vida que llevan los miembros dirigentes y sus familias, es lo que toca si te metes en política para dar servicio público, y a los corruptores ni agua, si es un mal endémico de determinados empresarios pues tampoco creo que sea complicado el veto, que se lo hubieran pensado antes de delinquir.

Perdonad la simpleza y el exceso de pragmatismo, me consta que no estoy en mi terreno, no en vano la política es una ciencia que se estudia en la universidad, pero igual que voto puedo opinar con mayor o menor acierto. Enriquecedlo vosotros si así os complace.

Abrazos para todos, deseo que os encontréis muy bien.

Pili Zori

CUADERNO DE NOTAS: ¿Obras de misericordia?

¿OBRAS DE MISERICORDIA?

Algunos no hablan para el parlamento, ya que no lo respetan como lugar de aportación y explicaciones, lo utilizan como puente y altavoz para que les escuchen sus posibles votantes y por ello no es inocente ni torpe que dejen caer -como globo sonda- que expulsarán a millones de inmigrantes. Somos pueblo de destierros tan sólo hay que prender la mecha y poner a hervir la sangre para que bullan los ancestros.

No olvidéis que el voto es secreto y en esa sombra se refugiarán cobardemente quienes han canalizado inquinas y frustraciones contra el extranjero pobre para culparle -como chivo expiatorio- de todos sus males. Eso sí, para que le cojan las fresas, le limpien la casa, o le cuiden al anciano sí valen, ya que son más baratos y no rechistan. 

Tiene cinismo el asunto, y falta de coherencia que alguien que vota en contra de la ley del divorcio después cuando los otros la aprueban sean los primeros en aprovecharse de ella, que retiren las banderas del orgullo, pero se puedan pasear con su pareja gay sin ser atacados cuando otros recibieron más palos que una estera..., y así con todo. La ley del embudo: Lo ancho para mí y lo estrecho para ti.

Resulta gracioso que después se dejen ver en Misa tan fervientes y que yo que no voy les recuerde la misericordia que prometieron tener:

-Visitar a los enfermos.

-Dar de comer al hambriento.

-Dar de beber al sediento.

-Dar posada al peregrino.

-Vestir al desnudo.

-Visitar a los presos. 

No, hay que hacer como Trump, que los encarcela, el posible y flamante candidato a premio nobel de la paz propuesto por el exterminador, ¡tócate los pies!

-Enterrar a los difuntos... 

Vease Gaza.

¿Alguien sigue el Evangelio de Aquel Palestino?

Por mí ¡¡¡Idos a tomar viento!!!

Y sí, llamemos a las cosas por su nombre, sois racistas, ¡cómo no os da vergüenza! y "mala gente que camina y va apestando la tierra". Como afirmó Don Antonio Machado.

No me gusta perder mi paz interior, de por sí muy frágil, pero tampoco está bien mirar para otro lado. Así que os pido perdón por el mitin, pero lo suelto con la esperanza de que no tienen por qué venir malos tiempos si todos nos expresamos y desenmascaramos, yo la primera. 

Tampoco pasa nada por admitir que estabas equivocado -si no eras consciente- aunque hayas invertido en el error muchos años de tu vida. Todos tenemos voz interior, si no quieres llamarla conciencia, y es muy fácil escucharla y distinguirla, basta con ponerte en el lugar del otro y preguntarte si lo que le haces o dices te gustaría que te lo hicieran o dijeran a ti. 

El egoismo y el desprecio son el origen de todos los males, lo demás es envolver tus palabras y tus hechos con el papel del circunloquio para crear confusión. Al menos intento darme cuenta de que también tengo mis ramalazos y procuro corregirlos.

Un abrazo enorme, cuidaos mucho y no tengáis miedo de nada ni de nadie porque no estamos solos.

Pili Zori.

CUADERNO DE NOTAS: ¿Quién conspira?

¿QUIÉN CONSPIRA?

No voy a entrar en teorías intrigantes en la sombra, pero tampoco me parece normal caer en la simplicidad de considerar que esta oleada mundial de ultraderechistas es un cambio de ciclo sin más, un deseo legítimo del pueblo, con la excusa de que están hartos, ¿un hartazgo real u orquestado? ¿repentino? No sé, ¿cómo lo veis vosotros?

¿Acaso de pronto dejas de pensar como lo hacías y te das la vuelta como un calcetín, sin tener un ejemplo delante que te indique que  para ti es mejor involucionar?  No me lo creo.

Tiene que haber una trastienda, una habitación de atrás en la que un grupo conciba dicho cambio en su propio beneficio y lance las esporas, de hecho es tremendamente sospechoso que tantas personas repitan y extiendan las mismas consignas en el mundo entero. Algunas son sutiles y otras parecen artillería pesada y tosca: calumnia que algo queda, busca los trapos sucios, o repite la mentira hasta que parezca una verdad. Crea grupos para que haya separaciones y listo: se matarán entre ellos, el divide y vencerás tan manido. 

Y mientras nosotros -la plebe- nos distraemos con la bronca -creyéndonos patricios-, el tunel se va extendiendo bajo nuestros pies y los sin rostro trabajan duro para adueñarse de los tesoros de brillo real y no de oropel que encuentran los poderosos de verdad: su petróleo, allá donde quiera que estalle el borbotón, acero, aluminio, expertos para las aleaciones...

¡Hale!, que no falte la munición en los campos de exterminio, ganancia rápida, pero antes hay que realizar un atentado como excusa ¿a quién se lo atribuímos?

-¿Y qué les decimos para que nos de tiempo a urdir? -pregunta el subalterno del tunel al jefazo.

-Pues... que la causa procede de la demografía, los éxodos..., de todos los que vienen, diles que no hay sitio, busca expertos creíbles, de los que saben señalar culpables, mira en los archivos encritpados, págales bien, y extiende unos pocos productos para que gasten las prebendas en fruslerías, ya sabes: ropa, bolsos de imitación, comida adictiva, pan y espectáculos..., pero no me entretengas que se rompe la cadena. -Sacude la mano con impaciencia.

Os pido mil disculpas por mi especulación tan simplona, es lo que tiene no comprender lo que de verdad ocurre por detrás o por debajo, que haces conjeturas ¿imaginarias? tal vez, pero la intuición no falla, aunque no encuentres palabras para explicarlo. 

No es mi deseo pontificar sin tener conocimientos, pero se admite el desahogo.

En los tiempos de vacas gordas te dan lo que sobra por no tirarlo, o te lo ponen a precio de saldo, porque la avariciosa acumulación de la élite de los cuatro multibillonarios se desborda, y vas y te crees rico, y para entonces ya te has hecho adicto y adepto al espejismo del manantial que creías inacabable, pero después vienen las flacas para ti, no para ellos, y como no tienes ejemplos sobre la correcta y justa distribución de la riqueza que te has ganado a pulso de esclavo sin tiempo para pensar, pues dale que dale al "soma" como avisaba Aldous Huxley en su Mundo feliz. 

Han cerrado el grifo, y la fuente se ha secado. ¡Ay! ¿Qué pensabas?,¿que tenías algún control sobre algo?

Y ahora no sabes vivir sin comprar, el consumo se ha colocado por encima de tus verdaderas necesidades, ya no es un trueque justo -como creíste que era- el que te deja sin la oportunidad de tener casa, dinero para pañales, para cuidar las bocas y los ojos de tus hijos, para comer chuletas de vez en cuando sin tener que simular vegetarianismo o dieta, y caes en la cuenta de que no eras querido  sino abusado, y que nada obtenías con tu fuerza de trabajo en absoluto apreciada, y comprendes que sólo respiras con su permiso, ya sabes lo que decía la canción: "A la derecha mi amo contabilizando el aire". 

Y si tú no entras en ese baremo -como es mi caso- no importa porque no puedes dar la espalda o mirar para otro lado, estás obligado a empatizar, por tus hijos, por tus nietos, familiares, amigos, compañeros..., porque sólos no podemos pero juntos nos salvamos y no está permitido que no nos importen los sufrimientos de los demás. Quienes los provocan no tienen rostro, pero sabemos que están ahí, como topos infiltrados.

Descuida que no va la cosa de ser ong, ni de renunciar a tu privacidad albergando a todos los inmigrantes que puedas en tu casa, sino de algo más sencillo y eficaz: crear una red social de leyes protectoras, previsoras. Generaremos más riqueza, y si no somos estrechos de miras le veremos las ventajas a ser más y no menos: vivienda social sin chupópteros, casas tuteladas, geriátricos que no les succionen la sangre a los hijos, sin lista de espera, cuidadores a domicilio..., porque si hay peculio para metralletas, con mayor motivo ha de haber para las PERSONAS y dicho entretenimiento y oficio de programar es más sano: Trabajar para la paz y no para las guerras generadas por chiflados.

Seguid enumerando vosotros, seguro que tenéis más cabeza que yo para pormenorizar el progreso y comprender cómo se realiza el

Making off.

Mientras tanto, continuaremos contemplando estupefactos a quienes creen que ser de ultraderecha es revolucionario, esos que nunca fueron a una huelga y que confunden el minucioso orden con el que éstas se hacían, con el desmadre, pataleo y gamberrismo vandálico. Vaya ejemplo.

Estoy hasta las narices de tanta gresca parlamentaria, ¿En qué trabaja la oposición cuando no gobierna?, ¿acaso acuden al hemiciclo para sentarse e insultar? no merecen el honor, y lo mismo va para todos, también para quienes sí gobiernan, os recuerdo que vuestros egos no importan, que la gente os pone ahí, no para patear y silbar en el teatro, en el patio de butacas sino porque ha confiado en vuestro buen hacer, y ha dado por supuesto que gozáis de un gran nivel ejecutivo. Si no "Pa qué", mantenidos ya hay de sobra en la vida cotidiana.

Cuando murieron asesinados los abogados laboralistas de Atocha, guardaron silencio hasta las sirenas de los coches de la policía por lo impresionante que fue el servicio de orden y el respeto de los participantes en la manifestación.

Pili Zori

LO QUE QUISIMOS SER, película de Alejandro Agresti

Inolvidable, bellísima, maravilloso trabajo de joyería, si te gusta el diseño vintage e imperecedero.

¿Dónde están los límites, las barreras de la realidad? y ¿qué es la realidad?, ¿podríamos soportarla sin la fantasía? 

Sabemos que vamos a morir, pero mientras tanto: ¿actuamos como seres eternos? 

¿Acaso lo soñado no impacta, no lo vives del mismo modo “real” en tu interior?

 El cuerpo y la mente no distinguen si las razones de tus sentimientos, pensamientos y reflexiones son imaginarias o no.

Los actores y actrices se introducen en otros seres, y una mañana se levantan interpretando el papel de personas heroicas y otra el de malvadas, corruptas u honradas, ruedan como comunistas y en la interpretación siguiente como capitalistas, y esos y otros antagonismos -sin riesgos- sirven para calzar los zapatos de los otros, y al caminar con ellos, ya has experimentado, conocido a fondo otras vidas,, y el hecho, sin duda, te permite elegir de qué lado estás, comprender mejor el mundo, la sociedad y la existencia. De alguna manera todos actuamos por cuestiones de actitud y decisiones personales sin que sea hipocresía.

Al fin y al cabo siempre estamos ensayando para aprender a vivir. Igual que los cachorros de cualquier especie: en realidad no juegan sólo por diversión, ensayan para aprender a defenderse, para sortear escollos, peligros y dificultades, para salvar la vida, para obtener comida, para hacer grupo y familia, para cumplir con la función que les corresponde en su ciclo vital, en su destino.

Los humanos queremos, además, desvelar el misterio. 


Cuando era más joven pensaba que lo honrado era caminar por el mundo con lo de dentro por fuera. Pero si anduviéramos así, sin cáscara, se nos romperían en mil pedazos las partes blandas, frágiles, que, en verdad, son todas, la fuerza, precisamente es intangible y nace de lugares invisibles. Pero sí, muchas veces nos hacen trizas, nos destrozan, y a menudo morimos, pero por suerte nos recomponemos y resucitamos de nuestras propias cenizas como el Ave Fenix. Hay que volar siempre, alto como el águila o bajito como el gorrión, pero el vuelo hay que emprenderlo.

Somos un compendio de todo lo creado, por Dios, por el bing bang o por lo que sea, me da igual, la canalización de energías seguro que es la misma y por su cauce pasan todas y desembocan en el mismo mar, por eso el cielo y el océano se confunden en su permanente unión, el horizonte no existe como línea.

En cualquier caso tal vez sea elegante simular eternidad frente a los que amas -cuando te atenaza el sufrimiento-, mostrar para premio “oscarizante” que aún te sobra vida, aunque cuentes con los dedos las posibles pero escuálidas décadas que quedan, y quizá ese papel de actor o actriz, el más difícil, el mejor interpretado, nos aparte -con un poco de suerte- de la sombra amenazadora de la parca para que ella no sea el centro de la reunión, ni sobresalga, y quede apartada un ratito y noqueada en la esquina del ring.

Ahora, a mi edad, sé que llevar lo de dentro por fuera sí está permitido, pero necesita un recipiente ya que es fluido y se derramaría si no lo introduces en su frasco, caja, cofre o contenedor, porque todo se puede decir en las páginas de un libro, lo indiscreto, lo sucio, lo limpio…, a la clara luz del sol o a la sombra, y en dichos cuencos sí está admitido que se deposit., De ese modo, quien va a buscar lo que le falta o no entiende -de sí mismo y de los demás, lo que ocurre en su psique, o en el interor de los otros-, puede hallarlo facilmente y de de inmediato para completarse, porque todo lo que busque se puede encontrar en una escultura, dentro de los fotogramas, en la arquitectura, en la música, en la poesía, en la literatura, en las canciones…, y ha de estar en esos compartimentos para que nadie te tilde de loco si vas con el alma desnuda por la calle y exclamando tu sentir. La intemperie es heladora, o demasiado ardiente, por eso se necesita la fantasía.

Hasta a la naturaleza le gusta ser plasmada en la pintura para permanecer inamovible en algún  sitio, o en el artificio de los jardines que le hacen soñar que no es del todo salvaje, poderosa y desbocada. 

No te asustes, no se trata de enjaular, ni de compartimentar, sino de que nuestras huellas por la tierra estén primorosamente colocadas y se cuiden y preserven para desmitificar y reventar la idea del paso del tiempo, tan sólo pasamos nosotros por un mismo espacio, la tierra se queda, no te la llevas.

El mensaje de la película "Lo que quisimos ser" no es pesimista aunque de mis palabras se deduzca que sí, es una historia de amor delicada y de gran hondura en la que cada jueves un hombre y una mujer juegan a lo que desean ser en una bella cafetería -tras salir del cine-, y en ese universo -creado en exclusiva para ambos- la otra realidad de sus cotidianas vidas se queda fuera y se desvanece. Esas son las normas. Y con ellas consiguieron que esas tardes valieran por toda una vida, y así, los dos juntos, conocieron la plenitud.

La paradoja es que precisamente en dicha invención es donde no hay trampa, porque ese sí es su verdadero mundo: el interior y el proyecto exterior que habrían querido tener. 

Cada jueves se rellena con el amor acunado en las miradas que dejan de ser opacas y refulgen, con las palabras dichas con libertad absoluta, sin temores ni cortapisas, con la conexión del subliminal oleaje que se escucha y se siente por debajo y que el espectador comparte.


La película es un canto del cisne precioso, un elogio al séptimo arte, un rendido homenaje a los actores, al amor entre una madre y un hijo adulto, al hecho de enamorarse en cualquier edad y circunstancia como sucedía antes: poco a poco, tras el flechazo, hablando, besando con los ojos…, es un homenaje a los escritores, a los lectores y a los libros, a las películas antiguas, a las cafeterías de sentarse toda la tarde una frente a otro haciendo lo más importante: escucharse, y recorrer el puente anímico entre dos personas que se quieren, no por unir soledades, no por hacerse compañía, sino por sí mismas. 

En este mundo nuestro, he llegado a la conclusión de que el amor sí es real, tal vez lo único real, el salvavidas, elocuente o torpe, pero amor al fin, y no siempre hace falta que sea tangible.

Pero para mí el homenaje más importante va dirigido a Argentina, esa nación repleta de artistas e intelectuales que no se merecen lo que como sociedad les está pasando. De una forma suave y sutil en las conversaciones de ambos protagonistas se va sucediendo la historia de ese hermoso país. 

Me dejó profundamente conmovida, y al igual que hacían ellos, con los largometrajes en blanco y negro, me gustaría ir a verla muchas veces porque en esos primeros planos tan bien sostenidos está la verdad. 

El final es un magnífico remate, ya veréis  por qué lo digo, el libro tiene destinatario, me gustó que lo importante fuera que se había escrito, no que estuviera publicado. Y el título es clave.

***

P.D.

El filme lo están proyectando –palabra también antigua- en los multicines del Ferial plaza (situado en Guadalajara, España).

Ya está en marcha, de nuevo, cada martes, el precio senior, podéis ver esta joya por dos euros.

Como decía Luis Eduardo Aute -reitero aún a riesgo de ser pesada-: “Cine, cine, cine, más cine por favor, que toda la vida es cine, que toda la vida es cine y los sueños cine son”.

Hasta el próximo encuentro, con los libros, las películas, las series y las cosas cotidianas, actuales o nostálgicas, porque todo forma parte del buen vivir .

Un fuerte abrazo, cuidaos mucho.

Pili Zori

"Los peces no cierran los ojos" de ERRI DE LUCA

 Los peces no cierran los ojos, de Erri de Luca.

Una bellísima, singular y asombrosa novela intimista cuyo genuino estilo no se parece a ningún otro. Las páginas nos hablan de los descubrimientos y transiciones de un niño hacia la adolescencia que a veces van más adelantados que el cuerpo y la mente, de ahí la distorsión, el descontento, el desconcierto. Tomar conciencia de lo que ocurre a tu alrededor, en el exterior, es doloroso cuando eres un crío y aún no tienes palabras para definirlo.

El sonido y la brisa de la playa nos envuelven como metáfora real de un tiempo en el que los juegos de la infancia tenían más que ver con el aprendizaje que con lo lúdico, los niños no eran reyezuelos a los que había que complacer, sino enseñar y transmitir las reglas de supervivencia de un oficio ancestral, su amigo el pescador le ayuda a comprender y a respetar el agua.

“Los pescadores actuaban a olfato libre en dirección al mar, ninguno usaba gafas”. 

“El pez hurtado al bolsillo del mar”. Describe en otro pasaje, la imagen es bella además de tener un significado exacto.

Cuánta poesía en cada frase. En cada verso, diría yo con la osadía de atreverme a contaminar la magnífica prosa de E. de Luca tan entrelazada de lirismo.

En las escuetas y condensadas páginas, 128 exactamente, sin que sobre ni falte una sola palabra, cabe toda la densidad de una vida plena y entera, la de este escritor que además es alpinista y que ha de dar pasos certeros porque ante su frente tiene la escarpada pared de la montaña y bajo sus pies el abismo. 

La novela comienza con un salto hacia atrás de cinco décadas desde el tamiz de la nostalgia, desde la bruma de la memoria, y aunque no nos dice el nombre del protagonista sabemos que se trata de él con diez años en un inolvidable verano en la isla. 

“La isla era de mi talla, como el Mediterráneo que es grande pero está contenido en el regazo de las tierras”.

Se dice, de este buscador del significado de la palabra precisa, que es un poeta que escribe novelas. Ya se preparaba -sin saberlo, cuando siendo un niño le apasionaban los crucigramas- para construir con cada frase elegida los firmes edificios de sus universos. 


Al mismo tiempo su cerebro se configuró con cada una de sus destrezas: la precaución de pisar en el sitio adecuado para no caer desde la montaña influye en el modo de usar la mente con cuidado y precisión, también trabajó como albañil, moviéndose por andamios, y alturas que como al Barón rampante de Italo Calvino, le daban distintas perspectivas personales y sociales, y construyó la casa en la que vive con sus propias manos, y el ajuste de las piezas para coches en la Fiat se refleja -probablemente sin que él tenga consciencia de ello- en la poderosa estructura y en el mecanismo de su escritura, todo suma, nutre y forma más simbiosis de la que somos capaces de percibir.

En Los peces no cierran los ojos he visto cada una de las claves de los comportamientos y creencias posteriores del autor: pacifista que no cree en el ojo por ojo, como le asegura desde sus diez años a la deslumbrante y enigmática niña que vino del norte y que valoraba las reglas humanas comparándolas con las instintivas del mundo animal. Creo que ahí se puede desarrollar un buen debate. 

En mi opinión los animales tienen lenguaje, pero no escritura para plasmarlo. ¿Tal vez poder leer y escribir nos convierte en humanos?, el lector tiene la palabra. 

La insólita y bellísima descripción sobre como descubre el amor por ella es incomparable, esa imagen del helado derretido mientras la contempla y respira el aroma a almendras de la crema bronceadora que le protege la piel y cómo se bebe las palabras femeninas, hace que quien lee deduzca que Erri de Luca la buscará en otras durante toda su vida sin hallarla en ninguna, nunca más después de ese revelador verano volvería a verla, y la imagina como adulta defendiendo a las ballenas, de hecho es un hombre soltero y le habría gustado formar familia, sin embargo él no cree en el odio ni en la vendetta, pero le impactará para siempre cómo ella entiende la equidad y la llevó a la práctica durante aquel verano, equilibrando la balanza con el ejemplo de su justicia poética. El lector tendrá que adentrarse en las páginas para ver de qué forma lo consigue, la sutil hazaña produce otro debate profundo sobre acción o manipulación, dominio o capacidad de decidir. 

En una manifestación hay que poner el cuerpo desarmado y recibir los palos –si se da el caso-, el protagonista fue a pecho descubierto a cobrarlos cuando le destrozaron con su brutal paliza aquellos tres chicos que peleaban por la misma hembra a la que él trataba sin embargo admirando su libertad y sin un ápice de deseo de posesión. En su vida adulta también recibirá golpes en alguna protesta.

A los diez años, reitero, el cuerpo de un niño es un misterio que no va en consonancia con su tamaño ni con su mente, hay diferencias abismales entre la madurez de distintos críos con la misma edad, las chicas pueden dar miedo, los cambios físicos causan extrañezas de apéndices, protuberancias y pelos extraños en lugares de la piel en los que antes no estaban. 

La infancia cuando se asoma al exterior a menudo es dolorosa por lo que ve en el entorno, y lo que ocurre dentro de ese espacio impacta, los sentimientos que se estrenan son poderosos y todavía indescifrables, sólo sientes. Creo que tras las primicias de esa etapa ya sólo llueve sobre mojado porque en realidad te estás limitando a comprender y desarrollar esos primeros efectos del dulce llanto interior que más tarde te dibuja en el recuerdo con ternura la sonrisa. De la niñez partes y a ella vuelves, tanto si te la han truncado o robado como si has podido vivificarla a pesar de los pesares y disfrutarla en alegrías.

Vemos como el pequeño protagonista lloraba a menudo en su ciudad, y también cantaba para mitigar la agresividad del ruido externo. En la isla no llora. 

Las páginas nos hablan de introversión y nos hacen entrar en ella para que la experimentemos, de adaptación o inadaptación al medio, de la historia de los anónimos:

“Habíamos nacido después de la guerra, éramos la espuma que queda tras la marejada”.  Sus padres fueron supervivientes.

La infancia es dura incluso dentro de una familia amorosa porque hay que salir de la crisálida rompiéndola y tomar conciencia del mundo exterior que para algunos niños es hostil y agresivo.  

Este libro nos recuerda a la niña o el niño que fuimos si es que no hemos sabido conservarlo en nuestro interior, y nos lo recupera. 

Para Erri de Luca lo importante de un río no es su caudal -cargado de experiencias en el recorrido hacia la desembocadura- sino su nacimiento.  

De Luca es autodidacta, parece que en Italia el elitismo no empaña el talento, nuestro país -en este periodo y en mi opinión, subjetiva, naturalmente- mira primero la etiqueta y la red de amistades cercanas a la profesión, ni soñar con ojeadores si no andas pululando cerca, y no me refiero al lector sino a quienes han de dar paso para que las obras suban a los anaqueles de librerías y bibliotecas. 

Nunca he apreciado a quienes valoran tu obra tras el premio –aunque también se agradece- puesto que el autor o la autora son los mismos que eran antes de recibir dicho reconocimiento y escriben igual. 

A menudo repito como ejemplo –a riesgo de resultar pesada- que nadie le pregunta a Eric Clapton si es músico de oído o de conservatorio porque lo que importa es el resultado. La inspiración escoge a quien quiere, después el ego se atribuye el mérito, pero el artista tan sólo es su instrumento. 

Clapton es Dios, dicen, y yo matizo: no es Dios, pero tal vez hable a través de él, sin importar si es creyente o no.

Erri de Luca no pasó por la universidad, fue obrero de la construcción, trabajador de la Fiat, como ya he adelantado en renglones anteriores, camionero…, militó en el partido político Lotta Continua y en la década de los años setenta del s. XX lo abandonó, desconozco si por decepción o por buscar otras vías para proporcionar ayuda, porque incluso recientemente compró un camión y junto a un amigo se presentó en Ucrania para llevar ayuda humanitaria como hizo en otras lides. 

“Eran tiempos en los que se distinguían las partes y con cual estar”. Se lamenta. 

Sí, estoy de acuerdo con él, ahora todo es más confuso.

Aprendió ruso por su cuenta, y yiddish y hebreo, para traducir la Biblia. Es curioso el interés erudito y ejemplar de los ateos, a los creyentes les basta con la fe.

Considera que la justicia es un sentimiento instintivo, innato que no tiene que ver con la legalidad, los niños exclaman “¡no es justo!”, y cuando pronuncian la queja, en efecto no lo es. 

Comenzó a escribir a los cuarenta años, sus obras suelen ser “cortas” en esta etapa de nuestra vida lo breve es la tendencia, hubo otro tiempo en el que crear de forma autobiográfica estaba mal visto, se consideraba falta de creatividad, ahora hablar de uno mismo es más valorado, incluso se utilizaba como arma arrojadiza contra escritoras para alegar que sólo éramos sentimentales y carentes de imaginación, no sé en quien pensarían, en Ana María Matute no, desde luego.  

En cualquier caso, como decía Almudena Grandes ¿qué es lo autobiográfico?, ¿lo vivido, lo pensado, lo soñado?... 

A mi criterio lo autobiográfico es el enfoque, la mirada, tu forma de comprender la existencia, de levantar un mundo y colocar en él a habitantes creados bajo tu peculiar punto de vista y darles el soplo de la vida. 

En cuanto a tendencias ¿quién nos iba a decir, hace tiempo, que nos parecería bien calzar deportivas con un traje de chaqueta?, las modas cambian y ahora toca “basado en hechos reales” por lo visto tienen más tirón ese tipo de narraciones que antes estaban más denostadas.

En Los peces no cierran los ojos, la acción se produce en el tumulto interior del cuerpecillo y la psique del muchacho protagonista. Es una novela iniciática, de descubrimiento, de aceptación de sí mismo, aunque en otras ocasiones he expresado que en literatura el concepto biografía no es relevante puesto que en el momento en el que decides hablar de unos hechos, vivencias, sentimientos, sueños, pensamientos… y omites otros, cualquier relato que hagas pasa a ser ficción y lo que sí importa es que estés entregando Literatura con mayúsculas, y si inventas o no, da lo mismo porque forma parte del hermoso juego creador. La gracia consiste en que con las mismas piedras preciosas puedes diseñar collares distintos, hablo de estilo, y de forma y fondo, ambos se unen, y en ellos se asienta el contenido y varía el grado de dificultad y belleza, la que alcanza Erri de Luca es sublime y su pálpito conecta directamente con el latido del tuyo, y entonces el puente anímico de corazón a corazón está servido.


Subrayo de nuevo -porque es importante- que el autor cincuenta años más tarde parte de los recuerdos de un verano en la costa en el que el protagonista tenía diez. Cuando a la edad se le añaden por vez primera las dos cifras se acaba oficialmente la infancia, nos dice. 

Sentí un escalofrío porque también tengo en una novela mía la misma reflexión, y es que he conectado muy estrechamente con el escritor en la esencia y también en muchos pasajes, y transitar sus páginas me ha conmovido y provocado un cariño enorme hacia él.  

En alguna entrevista de las muchas que le hacen le he escuchado explicar –os pido perdón por no citar textualmente- que considera que si tienes un libro entre las manos estando preso en una celda, de inmediato se rompen los barrotes y el techo se abre para mostrar el firmamento y entonces la verdadera libertad es imbatible. 

De luca afirma que escribe para hacer compañía y que leyendo, él también la recibe. 

No es la primera vez que digo que la literatura es un refugio del que sin duda vuelves siendo mejor.

En la página 17 contemplamos su amor por el lenguaje en sí mismo, no sólo como herramienta: 

“Bajo el aliento ponderado, las letras temblaban relucientes como lo hacen las lágrimas y las brasas”.

Recuerdo cuánto me gustaba ver a mis padres escribiendo con aquella cursiva hermosa, parecía que dibujaban o pintaban preciosos arabescos. Hay tantos hallazgos que terminamos por realizar automáticamente y que sin embargo son milagros…

Algunos lectores piensan que los libros en los que aparentemente no sucede nada fuera de lo cotidiano, no son relevantes y sin embargo van cargados de esa clase de acción que alberga las tormentas interiores que describen los orígenes de la pasión, que nos explican y hacen que nos comprendamos, que sepamos de dónde venimos y hacia dónde vamos, porque tal y como el autor exclama “Hay frases sísmicas” y añado: frases sísmicas que te dejan marcado y estancado para siempre, o que te revolucionan y cambian tu destino.

Con pinceladas certeras y escuetas nos adentra en su mundo, siguiendo un orden precioso que estoy desbaratando, como por ejemplo cuando nos habla del instituto de enseñanza:

 “Masculino y femenino exasperaban sus diferencias para gustarse”. Doy fe, en la piscina cubierta escucho en el vestuario a menudo a las adolescentes que se entrenan, y sus elevados tonos de voz siempre me parecen impostados, pero al leer a Erri de Luca he comprendido el por qué de su exasperación, dentro, en la alberca olímpica están los chicos.

O cuando vemos en el libro que tener papel secante era artículo de lujo. Son detalles que no pasan inadvertidos ni están puestos de relleno para describir, el subliminal es de suma importancia.

Nos presenta a su hermana, competitiva y beligerante y por tanto popular, ella sabe manejar las reglas de dominio o poder. Él se mueve mejor en la introspección y la soledad.

Califica Nápoles como “el circo más grande del mundo”. Y “Ser napolitano, como lastre o salvoconducto”. 

No quiero prejuzgar añadiendo que en Nápoles se dio el origen de la Camorra, pero sí es un sedimento que está presente en los ancestros, de ahí la reflexión del autor: lastre o salvoconducto. En cualquier caso dichas palabras sólo tiene derecho a pronunciarlas un napolitano que ama a su tierra en todas sus cualidades, pero no generaliza sus defectos, como nos pasa a todos los demás en nuestros países, por desgracia la camorra no es patrimonio exclusivo de ninguna tierra sino un lastre marginal.  

En otro párrafo -en el que esta historia tan bien ensamblada fluye y se desliza como barca que se adentra en el mar- nos explica que él no comprendía las matemáticas y aunque brilló después en otras áreas se quedó para siempre con su sentimiento de inferioridad: 

“Ninguna habilidad en nada ha podido corregir la noción de escasez que tengo sobre mí mismo”.

 A mí me sucedió igual y encima asocio las matemáticas al dinero que tampoco entiendo fuera de los apartados rudimentarios para ahorro y gastos, y dicha carencia también marcó en mí un complejo de inferioridad mal disimulado que nadie me atribuiría.

Dentro de las páginas, y vuelvo a pedir perdón por el despiece, hay una frase muy importante que me dejó inquieta y que permanece en mí: 

“Los remordimientos no atormentan a quien se sale con la suya”.

“Con los libros de mi padre aprendí a conocer a los adultos por dentro. No eran los gigantes que pretendían creerse. Eran niños deformados por un cuerpo voluminoso. Eran vulnerables, criminales, patéticos y previsibles. Podía anticipar sus gestos.

“…Decían palabras que no mantenían”

Cuando eres niña te das cuenta de que los mayores son volubles y esa certeza resquebraja la confianza que tienes en ellos y en su palabra, y agrieta el suelo bajo tus pies.

Se quejaba de Cervantes porque hace que muelan a palos a su personaje, para mostrarle la miserable realidad, pero consideró que Quijote tenía razón. Esa mirada infantil hacia las intenciones del autor sobre el personaje ya se anuncia como la de un escritor. Sólo un pianista entiende a otro porque conocen la técnica, los espectadores se conforman con disfrutar de la música que ellos ejecutan.

El cine neorrealista le regaló un espejo en el que reflejarse, nos ocurrió a todos, de Italia vino ese modo de mirar al pueblo en el que también cupieron todas las fantasías, el amor y los desvelos de las películas lujosas.

Escuchamos como balance un lamento muy arraigado y profundo sobre sus padres que sí tiene más que ver con el verdadero remordimiento: 

“Ellos fueron mi gente, pero yo fui poco y mal la suya”. Tengo la sensación de que ese pesar lo tenemos todos.

“El idioma es la última propiedad de quien se marcha para siempre de su tierra". Su abuela, la madre de su padre, era norteamericana. 

No hay frase en Los peces no cierran los ojos en la que no tengas que detenerte para meditar sobre ella.   

“La riqueza engalana espacios que luego deja vacíos”.

“La inutilidad del odio y de la sangre”.

“Fui un niño malcriado por el aislamiento”. 

Pienso en esta novela como en una declaración de principios, un legado impagable, del que estaría hablando lo que me queda de vida, pero hay que terminar aunque sea por hoy con el punto y seguido como esa Y con la que continuaba el pescador la conversación donde la habían dejado de un día para otro y así poder proseguir. Aquí utilizamos el "Decíamos ayer" que se le atribuía a Fray Luis de León y que por lo visto nunca pronunció dichas palabras, pero se han quedado y el homenaje tampoco estorba.

Y por ello como broche final de orfebre enmarco éstas:

“Hoy pienso en un tiempo final en común con una mujer con la que coincidir como lo hacen las rimas, al término de la palabra”. 

De todo corazón se lo deseo.

Gracias por tanta belleza y hondura, Señor de Luca.

Un abrazo y hasta el próximo encuentro con los libros, el cine o las series. Deseo que paséis un verano feliz. Cuidaos mucho. Gracias por las visitas.

Pili Zori

"La ciudad", de LARA MORENO

 En nuestro club de literatura estamos leyendo esta maravilla. La ciudad, novela extraordinaria, explicaré por qué lo es. 

La novela es un hallazgo de hondura y empatía psicológica y social. 

Así nos ven, así las vemos en este sistema de vida enfermizo que hemos creado lleno de agresividad burda, bruta y sonora y también con violencia sutil y silenciosa ejercida sobre personas valiosísimas a las que el deseo de poder de otros asfixia.

Lara Moreno no cae en morbosidades, con las pinceladas necesarias hace visible entre líneas todo el iceberg, su elegancia de corazón elimina describir lo escabroso, pero el lector ve por debajo y es suficiente

¿Por qué?, ¿de donde procede dicha embriaguez de dominio?

Estamos en un mundo para muchos inhabitable, repleto de dificultades económicas, de falta de conciliación familiar, de barrotes de moderna esclavitud de los que no es fácil liberarse, lleno de ladrones de tiempo necesario para que no nos olvidemos de vivir, de relacionarnos, de solidarizarnos, de no tenernos miedo, de ofrecer ayuda y de saberla recibir ya que la comprensión nunca supone un riesgo.

La novela es conmovedora hasta el extremo, de hecho las lágrimas de quien lee brotan sin remedio, y la autora usa el escáner de pies a cabeza desde lo privado hasta llegar a lo público con dedo acusador, tiene maestría para perfilar -ambos unidos- estado físico y anímico con lenguaje rápido y sucinto de muchísimo impacto, calado y contenido en cada renglón. Prosa poética y plena de lírica en su dureza, en su denuncia, en su amor, en su compasión.

Lara Moreno posee un magnífico oído social y sabe usar las diferentes voces de las tres protagonistas -Oliva es española, Damaris Colombiana y Horía marroquí- con los ecos y acentos de la cultura, paisajes y penurias de los que provienen, y nos inserta en brochetas como a pinchos morunos, disculpad el guiño tosco, pero la imagen sirve.

La violencia no distingue estatus ni ideologías y atraviesa la sociedad entera como un síntoma de hipocresía institucionalizada. 

En esta comunidad insolidaria que grita: "con tu pan te lo comas, búscate la vida, y ahí te las entiendas porque no va a venir a salvarte ni la caridad", estamos escupiendo al cielo y nos termina cayendo encima.

De momento sólo me queda dar las gracias por una entrega tan absoluta de una escritora sincera y muy bien documentada, te encariñas con las tres protagonistas para siempre y desde fuera de las páginas las abrazas y acunas durante toda la lectura y el recorrido de sus caminos para que nunca más vuelvan a verse en situaciones tan extremas siendo tan valientes.

La composición de La ciudad es perfecta, en el ritmo trepidante -que también se da en los libros intimistas- en su tono -los tres gritos en sordina- y en la estructura: trío de pilares bien cimentados y sujetos a la tierra, a pesar del terremoto de Armenia, la ciudad colombiana, si leéis la novela sabréis por qué lo menciono.

Los cortes para pasar de una a otra de las tres protagonistas como en la literatura por entregas se producen en escenas cruciales y bien rematadas que dejan al lector con la intriga y el deseo de saber más, y cada compartimento tiene el mismo peso y dicho deseo no decae con ninguna de ellas, envueltas por Madrid, la urbe en la que desembocan juntas sin saberlo.  

La autora matiza con enorme acierto para que veamos cómo Max rompe el estereotipo de machirulo sin aristas ya que cocina, compra, colabora, más o menos, en el hogar, es de ideología progre cultivado y sin embargo... Oliva a su vez es feminista, pertenece al mundo de la cultura y no obstante...

Y es que las jaulas requieren estudios más profundos sobre el por qué de los comportmientos vejatorios, y no limitar a quienes los padecen, a que se mueran de vergüenza y a que procuren no molestar con sus ruidos, con el pecado de escándalo. 

Los libros dan la cara, aunque para muchos sea la cara b, la trastienda, como ese portal de la novela decorado para el exterior con mármoles suntuosos, limpios y brillantes, y el patio interior abandonado y sucio en contraste. El símbolo está servido. Apariencias e intimidades, dos clases de pisos, dos ciudades dentro de una, el cuento de Dickens se repite con ligeras variaciones de moderno estilismo.

En mi opinión el libro habla más que de la violencia, de la dignidad femenina frente a ella, que por muy maltrecha y silenciada que esté no se destruye, y cuenta situaciones en las que muchos hombres la perderían, pero las tres son madres y esa fuerza mueve montañas. Hay una clase de fortaleza exenta de vanidad y por ella se salva el factor humano.

En la página 58 nos espera un pasaje inolvidable, hermosísimo de Horía hablando a su hijo que termina con estas palabras: 

"No te olvides nunca de que soy tu madre, Aziz, y de que te he enseñado a ser bueno".

Creo que sirve como ninguna otra frase para celebrar el día de la madre.  

Hasta el próximo encuentro con el cine las series y los libros.

Un abrazo 

Pili Zori