Asombrosa la doble intepretación de Mark Ruffalo dando vida a Dominick y a su gemelo Thomas.
Thomas padece esquizofrenia paranoide.
El espectador en todo momento contempla a dos personas distintas y olvida que las interpreta el mismo actor en un impresionante e inolvidable trabajo que no tiene parangón.
M Ruffalo compuso a los dos física y anímicamente en un proceso de enorme sacrificio ya que perdió mucho peso primero para encarnar a Dominick, y después pararon el rodaje para que engordase y así diera vida a Thomas.
Tan sólo con el aspecto y sin herramientas postizas consiguió desdoblarse en un ser completamente distinto, incluso más bajo de estatura.
Sólo por asistir a esa entrega y exigencia que pone en riesgo la cordura y la salud física y que va mucho más allá de la generosidad, ya merece la pena ver la serie, y entiendes por qué los actores y actrices son seres de otro planeta que hacen de la vulnerabilidad su fortaleza, pero es que además es una obra de arte impresionante que trata el inmenso dolor que acarrean los personajes con la sensibilidad y delicadeza necesarias para describir lo fragil por dentro y por fuera, y retrata una sociedad que no sabe comprender ni respetar la enfermedad mental y sólo maniata o droga a seres indefensos que recluye y esconde a menudo en instituciones obsoletas para que no molesten sin que importe el daño y el empeoramiento que les añaden.
Por suerte el grito es escuchado por la asistente social y por la psicóloga del centro penitenciario al que jamás debió ser llevado Thomas.
La serie nos habla del sentimiento de culpa, del comprensible deseo cainita de no ser el guardián del hermano, de lo dificil que es vivir con alguien que entra en colisión con las normas establecidas, de la coherencia que a veces tienen sus aparentes desatinos, de la razón de quienes creemos que la han perdido...
¿Cuidar por sentimiento del deber o hacerlo por amor?, ¿cómo se puede despegar la contradicción de amar y odiar al mismo tiempo sólo por huír de las situaciones que el hermano provoca?
A su vez la historia contiene elementos de misterio que se remontan al pasado que Dominick cree maldito, hasta que ese caos se ordena y de él nace la luz.
El final es precioso, redime y coloca en su lugar a todos los personajes, y es que en ocasiones en nuestro individualismo feroz y egoista se nos olvida que influimos en los demás y que nuestro ejemplo cuenta, y admitir que la vamos a fastidiar muchas veces y de forma dañina es aceptar la existencia humana tal y como es, pero una vez que entendemos y comprendemos, el perdón es mágico y todo lo borra para que podamos abrazar la vida.
Igual que hay que tirar calcetines o ropa interior viejos y desgastados, también hay que eliminar partes y decisiones del pasado.
En el último episodio las escenas son sublimes precisamente por su profunda sencillez. Hacía mucho tiempo que yo no veía un cierre tan hermoso.
El cineasta Derek Cianfrance ha construido una obra maestra con la composición y el ritmo exactos, el tono es un clamor y también un llanto.
La innegable verdad es una confesión a gritos que nos apela.
El final es precioso y reconciliador, y muestra el camino. El arte crea senderos que antes no existían, esa es su grandeza y para eso sirve la inspiración.
Gracias por vuestras visitas y por regalarme vuestro tiempo.
Deseo que estéis bien, cuidaos mucho.
Un abrazo.
Pili Zori
