FURIA, serie de TV

 Para no desvelar no os la comento con los detalles de cada capítulo, ni del entrelazado, así que lo haré sobre el trasfondo y no con el argumento ni con las tramas, dado que es una serie coral y en cada compartimento brilla con luz propia la protagonista que lo desarrolla, pero ya os adelanto que  merece muchísimo la pena, y que suscita buenas conversaciones, porque además estéticamente es una belleza: un elenco de actrices ante las que descubrirse, cada una con sus claroscuros, impresionantes todas en sus matices, en especial con los que disimulan, pero los espectadores ven, esas ambivalencias, siempre dan talla a los buenos intérpretes capaces de mostrar varios sentimientos encontrados a la vez con los micro gestos, el tono de la voz, la tristeza bajo la risa, la envidia... 

La serie también tiene buenos contrafuertes interpretados por los magníficos y generosos actores que acompañan y no han tenido inconveniente en representar la mezquindad en una sociedad que apoya y aprueba sus actitudes rindiéndoles pleitesía.

El director desenmascara, da vuelta a la tortilla de los poderes que algunos hombres creían inamovibles por su posicion preponderante y coloca en su lugar los motivos del legítimo resentimiento de cada una de ellas.

Habla de las engañifas que les han vendido en un mundo "ideal" que es irreal y vulnerable.

Explica una clase de injusticias muy silenciadas que apenas nadie pone en cuestión, y expresa dónde y cómo deberían estar bien colocadas y a la vista para dejarlas en evidencia, porque ya va siendo hora de escucharlas y entenderlas.

En definitiva, Furia muestra lo que se encuentra por debajo de la superficie y todas las mentiras e imposturas de quienes se creen sus propios embustes, "vanidad de vanidades, todo es vanidad."

La serie es un regalo, un traje hecho a la medida para cada una de las actrices "maduras" a las que a menudo han querido marginar como decadentes, en contraste con las jovenes que también  tienen luces y sombras, porque las de menor edad, a su vez, tienen mucho que decir -en este nuevo tiempo de redes- con sus grandezas y sus miserias, que aquí no se salva nadie, puesto que todas ellas son productos de un sistema inhumano -que es el que en realidad está  puesto en cuestión- a pesar del hermoso colorido con el que lo envuelven, son juezas y parte, frágiles y fuertes al mismo tiempo en su resistencia, productos de nuestra sociedad absurda y aislante en la que estamos imbuidos todos sin excepción, mujeres con motivos de sobra para reventar, para desatar la furia. 

En cada episodio puedes reconocer la mentalidad de muchas "famosas o conocidas" en las que seguramente el creador se ha inspirado, y la esclavitud que también impone el dinero. La libertad es complicada.

Furia es un homenaje realista y comprensivo aunque no compasivo, porque en él subyace mucha porquería -bajo la glamourosa manta de la que tira- acumulada en el corazón de esas mujeres y sobrellevada con dolor y resentimiento.


La serie refleja nuestro mundo actual, por arriba y por abajo, y en él no queda títere con cabeza, como debe ser en un buen análisis:

Apariencias, desconexión entre "clases" -porque aunque nos estemos rozando y conviviendo muy de cerca los unos con los otros- las clases sociales siguen existiendo, y dichas máscaras, dichas simulaciones son las verdaderas protagonistas de lo que explota, porque el malestar acumulado estuvo silenciado mucho tiempo, heroicas unas y advenedizas y aprovechadas otras, estén en el entorno que estén, bien sea desfavorecido o de privilegio.

El guión nos habla de los conceptos esnobistas -arte sin fondo- sobre la cultura irreal, es decir: el postureo. Nos cuenta el vacío, que no se cura con yoga, pero se amortigua con placebos, de nuevo la serie expone todos los consuelos y alegrías artificiales, enseña el nivel de inmadurez que se da en algunos ámbitos, habla del culto al dinero como único objetivo, y de la sufrida y dura supervivencia.

Tal vez el espectador desearía un final más catártico que dé paso a un cambio, pero es precisamente esa frustración y el mal sabor que le queda, los que quizá sirvan para que desde la pantalla nos traspasen el relevo, porque si alguna solución hay está aquí afuera. Si la serie terminara a nuestro gusto pensaríamos que todo está arreglado, pero en un desenlace así los poderes se mezclan entre ellas, o cambian de manos y todo sigue igual. El sarcasmo está servido.

Los diálogos son para subrayarlos, a ver si me entretengo en apuntar algunas frases. Hay personajes de aparición breve, pero no secundaria, como por ejemplo las dos camareras. Debería salir en el cartel el elenco completo, Ana Torrent, no está, sin ir más lejos, y borda su papel.

La serie me ha remitido en cierto momento a la película "Parásitos", y también a alguna que otra de Buñuel como "El discreto encanto de la burguesía" o "El ángel exterminador", y ahí reside el aviso, porque cuando se genera un sistema monstruoso y despectivo por quienes se sitúan por encima de los demás, es lo que puede ocurrir: ¿Quién parásita a quién?

Me ha gustado mucho, y el problema es que te ves reflejada no sólo en lo bueno. Así que todas y todos salimos a la palestra. Esa, entre otras, ha sido mi impresión. 

Furia además tiene un humor corrosivo y agridulce extraordinario, es una perfección en todos los sentidos, no te cansas de verla, y en ella está escrito lo que se dice y lo que no y el iceberg es profundo y transparente aunque las aguas sean turbulentas.

Felicito a Félix Sabroso y a todo el equipo técnico y artístico. 

Podéis encontrar los ocho episodios en HBO.


Cuidaos mucho, un abrazo enorme, gracias por las visitas, las atesoro con gran ilusión. Os q m

Pili Zori

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