<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060</id><updated>2012-01-27T12:28:57.160+01:00</updated><category term='Ian McEwan'/><category term='Rafael Soler'/><category term='Iris (película)'/><category term='TV'/><category term='Helene Hanff'/><category term='Héctor Alcolea Pérez'/><category term='Mika Waltari'/><category term='Josefina Aldecoa'/><category term='Vicente Blasco Ibáñez'/><category term='Adelaida García Morales'/><category term='Eduardo Mendoza'/><category term='Miguel Ángel Mala'/><category term='Magda Szabó'/><category term='Mercè Rodoreda'/><category term='Santiago Roncagliolo'/><category term='Paulino Aparicio'/><category term='Iris Murdoch'/><category term='Nacho Guirado'/><category term='Edith Wharton'/><category term='Irène Némirovsky'/><category term='Rosa Chacel'/><category term='Elia Barceló'/><category term='Alvaro Otero'/><category term='Javier Cercas'/><category term='Albert García Espuche'/><category term='Pili Zori'/><category term='Paul Auster'/><category term='Khaled Hosseini'/><category term='Fernando Borlán'/><category term='Arturo Pérez Reverte'/><category term='Haruki Murakami'/><category term='Beatriz Olivenza'/><category term='Clara Sánchez'/><category term='Alvaro Pombo'/><category term='Bernhard Schlink'/><category term='André Gorz'/><category term='Francisco García Marquina'/><category term='Stéphane Hessel'/><category term='Susana Tamaro'/><category term='Cine'/><category term='Miguel Delibes'/><title type='text'>PILI ZORI</title><subtitle type='html'>Comentarios sobre libros, cine, TV</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Luisefe</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00420477083277712599</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_ntOYFhswESs/SmSYOxMD3vI/AAAAAAAAAcM/OEnHMFZbQzE/S220/img.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>61</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-36861230395113321</id><published>2012-01-14T12:22:00.007+01:00</published><updated>2012-01-14T13:26:29.522+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine'/><title type='text'>Una de cine: "Más allá de la vida" (Clint Eastwood)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Me ha sorprendido leer en internet malas críticas sobre esta película, me han producido tristeza, naturalmente respeto las opiniones e impresiones de cada cual, como veis he dicho opiniones e impresiones –personales y subjetivas- porque no sé si quienes emitían dichos juicios son profesionales que manejan evaluaciones estilísticas, que conocen el lenguaje cinematográfico, el esquema argumental, la forma de situar los planos, de mover la cámara de utilizar el sonido, la dirección de actores, la actuación de los protagonistas…&lt;br /&gt;Hace tiempo que me ronda por la cabeza hacer una matización que debería ser innecesaria, así que disculpad el perogrullo, en nuestro idioma utilizamos la palabra “crítica” para referirnos a un análisis, un estudio más o menos extenso, más o menos somero, más o menos académico de un “producto” artístico. Crítica viene de discernimiento, de criterio, pero me temo que el uso más extendido de esta palabra es el que le da significado de objeción, y creo que de forma inconsciente se confunde ser crítico con ser criticón, y por alguna razón siniestra el criticón cree que sus descalificaciones le confieren un barniz que le hace brillar y sobresalir elevándolo sobre una nube de vapores elitistas. &lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-6FTNDSHl2UI/TxF0TO-nQbI/AAAAAAAAAFo/7zOtzIFeItI/s1600/MADLV.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 141px; FLOAT: right; HEIGHT: 200px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5697462877387440562" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-6FTNDSHl2UI/TxF0TO-nQbI/AAAAAAAAAFo/7zOtzIFeItI/s200/MADLV.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;En nuestro país venimos de una educación en la que prevalece la crítica negativa por encima de la constructiva. La crítica negativa señala a la persona y no al error diciéndole que es mala, no que a veces hace cosas equivocadas, que es muy distinto. En una palabra: culpabiliza. La crítica constructiva sin embargo señala el fallo, “te has confundido de papel, o de tuerca o de tornillo…” es positiva hace que aprendas de dicho fallo para el futuro, la negativa mira hacia el pasado, “siempre estás igual, eres un desastre…” Aunque parezca una simpleza lo que acabo de exponer no lo es, porque se trata de una actitud trasladable a todos los ámbitos de nuestra vida, pareja, familia, amigos, trabajo… y el efecto dominó cambia el mundo dependiendo de cual de las dos conductas elijas: hacer trabajo de equipo a base de estimulación eficaz y asertiva o diseminar la humillación por todas partes en relaciones de poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no quisiera confundir, no estoy enviando el mensaje de que todo valga, soy consciente de que en el caso del cine al igual que en el de la literatura se filma y se edita mucho, pero tras la criba quedan muy pocas películas y novelas rotundas que merezcan la pena.&lt;br /&gt;El trabajo de &lt;b&gt;Clint Eastwood&lt;/b&gt;, especialmente el de los últimos años, a partir de “&lt;i&gt;Los puentes de Madison&lt;/i&gt;” es para descubrirse una y otra vez, otro asunto es que el espectador tenga sus preferencias dentro de toda la obra de este cineasta enorme, pero sabiendo que parte de una calidad artística de gran profundidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le tengo un gran respeto a la palabra escrita y me duele que a menudo muchos internautas la usen con ligereza, y no hablo de expresarse mejor o peor sino de hacerlo honestamente desde el corazón, desde la reflexión incluso cuando se escriba en clave cómica, no hay nada más serio que la comedia. Como espectadores tenemos el derecho soberano de sentir, opinar, analizar… como nos salga de las narices, ¡faltaría más!, pero también debemos escarbarnos para ver si nuestro análisis responde a unas expectativas que el cineasta no nos ha propuesto. A menudo tendemos a buscar lo conocido si nos ha sido grato, esperamos los mismos sabores que nos gustaron en las comidas y los comparamos en lugar de paladear los ingredientes nuevos, en una palabra nos desconcertamos ante lo desconocido. Pero cada evento requiere una vestimenta. “&lt;i&gt;Más allá de la vida&lt;/i&gt;” es un encuentro íntimo, y lo apropiado es acercarse a él con ropa cómoda y sencilla, Eastwood nos invita a una velada de confidencia, de interior.&lt;br /&gt;“&lt;i&gt;Más allá&lt;/i&gt;…” es una apuesta fuerte y puede que el espectador esperara un “&lt;i&gt;Entre fantasmas&lt;/i&gt;” que aguardara las respuestas de un intelectual de gran predicamento y en su lugar haya recibido preguntas, las mismas que él se hace, que todos nos hacemos, pero insisto en que el desafío es fuerte porque Clint Eastwood explora un territorio lleno de prejuicios y engañifas y por ello se empeña en clarificarlo diferenciando la espiritualidad de la superchería, nos muestra y define el contraste entre los cantamañanas -que hacen lecturas espiritistas colectivas valiéndose de las artimañas del pícaro- y George (&lt;b&gt;Matt Damon&lt;/b&gt;) que vive su “don” como una desgracia que le aísla y le produce sufrimiento, (no sé si el hecho de que haya escogido a uno de los protagonistas de la serie “&lt;i&gt;Entre fantasmas&lt;/i&gt;” como hermano de George será un guiño crítico o un enlace, porque a su modo también dicha serie intenta normalizar ese espacio de viajeros en tránsito en el que tantas culturas y religiones creen).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-VX0jKKQo0w4/TxFzya74VLI/AAAAAAAAAFc/eB6oyt9JM_Y/s1600/CE.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; FLOAT: left; HEIGHT: 175px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5697462313661519026" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-VX0jKKQo0w4/TxFzya74VLI/AAAAAAAAAFc/eB6oyt9JM_Y/s200/CE.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;Puede que el tsunami que aparece al principio en la película también creara expectativas de gran film efectista de género de catástrofe, pero el error sería nuestro, del espectador, porque para mí queda claro que a Eastwood no le importa mostrar la magnitud de la ola sino la de los segundos que te pueden cambiar la vida y nos recalca la fragilidad a través de una mujer de éxito, prestigio y estabilidad vital frente a un imponderable, Marie Lelay la incisiva periodista política francesa no volverá a ser la misma, el desprestigio, la extrañeza y la mirada de aversión y lástima de sus colegas deja a la vista lo que decía en renglones anteriores: no vale que seas tú, has de ser siempre lo que se espera de ti. A pesar de que ella avala su libro y su experiencia con gran documentación médica y científica el compartimento al que es enviada es al de los chiflados con la consiguiente bajada de todos los escalafones y el arranque de las vallas publicitarias cual si fueran galones, estrellas o medallas de pronto inmerecidas. Tampoco sé si &lt;b&gt;Peter Morgan&lt;/b&gt;, el guionista, junto a Clint Eastwood, envían una recriminación, velada o abierta, a la “vieja Europa cínica y descreída”, también los americanos, incluidos los ilustres, tienen sus prejuicios además de sus lagunas y ‘ninguneos’; para ellos Europa la forman Francia, Italia y Alemania, los demás no existimos, y no es que se me haya olvidado el Reino Unido. No. Es que los británicos son considerados “de los suyos”. Bueno, pero esta dispersión es una maldad mía anticuada y también prejuiciosa, pido perdón por este arrebato patriota que no viene a cuento, siempre hay honrosas excepciones, &lt;b&gt;Arthur Miller&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;Woody Allen&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;Paul Auster&lt;/b&gt; y el propio &lt;b&gt;Obama&lt;/b&gt; sí saben dónde estamos y además vienen a vernos. Retomo: la cuestión es que la editorial de Marie Lelay que tanto se ha nutrido de su talento, para la publicación de este libro le recomienda otro mercado como el americano o el inglés, ahí quería llegar con este largo inciso, como si bucear -y en este caso nunca mejor dicho lo del buceo- en esa zona frágil y fronteriza entre la vida y la muerte supusiera entrar en un terreno casposo de mediums y adivinos que la deja fuera del Olimpo de los oráculos mediáticos a los que hablar de los chismes y amoríos de un presidente francés en cambio sí les parece información de altura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta muchísimo cómo el director hace que las tres historias desemboquen en el mismo sitio buscando un vértice en cuya punta confluyen la paz y la esperanza además del amor, me encanta que sea en un entorno con libros, cómo se reconocen, cómo la soledad y el aislamiento desaparecen cuando se establece entre ellos el mismo lenguaje porque ambos han estado en el mismo lugar. Me parece precioso que sea el niño quien les enlace. Me maravilla cómo ha captado las atmósferas, francesa e inglesa, con sus modos de vida respectivos, dando apenas cuatro pinceladas certeras, como distribuye los silencios, como economiza palabras y gestos para dejar los justos, para lograr la precisión, el equilibrio, la armonía condensando así el halo de poesía que junto a la envolvente música compuesta por él rodean como un abrazo toda la narración. No siempre la apoteosis ha de ir unida a los zambombazos, a veces un silencio es más poderoso y sonoro que cualquier explosión, las dos miradas entre Marie y George, el pequeño roce de los dedos al entregar el libro para que ella lo firme y la certeza del sentimiento de amor mutuo se producen en silencio y sin embargo dicho silencio inunda con la fuerza de un tsunami tu interior.&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-q_uLhw3K76c/TxFxu0PYKbI/AAAAAAAAAFQ/So4ZKbTW7R4/s1600/esc.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; FLOAT: right; HEIGHT: 105px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5697460052711451058" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-q_uLhw3K76c/TxFxu0PYKbI/AAAAAAAAAFQ/So4ZKbTW7R4/s200/esc.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He leído que el equilibrio era desigual entre las tres historias. No puedo estar más en desacuerdo, casi se pueden medir con un metro las tres partes, la interpretación es igual de potente en los tres personajes, unidas por el mismo ensimismamiento, la misma tristeza e igual incomprensión, a alguien que escribe y piensa en música jamás se le escapa la simetría, incluso aunque elija un diseño aparentemente asimétrico habrá piezas que marquen la unidad, que hagan juego que formen el conjunto. Pero lo que más me maravilla es su mirada fija y valiente, no podemos olvidarnos de la edad que Clint Eastwood tiene, ¡ójalá que todos sepamos mirar de frente con la entereza, la sabiduría y la bondad con la que él mira!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaría toda la noche señalando y desmenuzando cada uno de los logros que la película contiene, pero me conformaré y cerraré con el broche del enorme respeto que Clint Eastwood siente por los niños que están en el umbral de la adolescencia, y también por los jóvenes, ya daba buena cuenta de ello en “&lt;i&gt;Gran Torino&lt;/i&gt;”, fronteras poco comprendidas y tratadas a menudo con estereotipos manipuladores y manidos, la relación entre los hermanos gemelos con su madre es tan hermosa y aleccionadora que te deja sin palabras: el coraje de hacer lo que hay que hacer, la entrega absoluta sin considerar la dificultad de las circunstancias, Clint Eastwood nos muestra lo que es esencial en la vida: amar y ser amado y nos recuerda que hay un solo comportamiento adecuado: la honradez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo&lt;br /&gt;Pili Zori&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-36861230395113321?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/36861230395113321/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2012/01/una-de-cine-mas-alla-de-la-vida-clint.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/36861230395113321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/36861230395113321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2012/01/una-de-cine-mas-alla-de-la-vida-clint.html' title='Una de cine: &quot;Más allá de la vida&quot; (Clint Eastwood)'/><author><name>Pili Zori</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02796395761064575208</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-ksUprn4m9-A/TsVl3ZP_0DI/AAAAAAAAABs/KR7GRoSp68w/s220/PZ.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-6FTNDSHl2UI/TxF0TO-nQbI/AAAAAAAAAFo/7zOtzIFeItI/s72-c/MADLV.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-8320872608333792254</id><published>2012-01-05T12:28:00.007+01:00</published><updated>2012-01-05T12:52:51.015+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Elia Barceló'/><title type='text'>"El secreto del orfebre", de ELIA BARCELÓ</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Dentro de mi particular canon “&lt;em&gt;El secreto del orfebre&lt;/em&gt;” de &lt;strong&gt;Elia Barceló&lt;/strong&gt; junto a “&lt;em&gt;La tregua&lt;/em&gt;” de &lt;strong&gt;Mario Benedetti&lt;/strong&gt; son las dos novelas de amor cortas más grandes que he tenido la suerte de tener entre mis manos.&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;La tregua&lt;/em&gt;”, tras un montón de años sigue a mi lado en el recuerdo aunque no haya podido volver a abrirla –la presté y aún no ha regresado a mí- por tanto ha resultado una maravillosa novela larga por su prolongada compañía. Podría parecer que las dos historias carecen de nexo de unión por el estilo y tratamiento tan distintos, pero yo sí se lo encuentro: en “&lt;em&gt;La tregua&lt;/em&gt;“ también se da una relación de mayor con joven que reserva una sorpresa inesperada, no siempre el vulnerable es el mayor, a veces la parca también se encapricha y secuestra al joven para invertir ese orden que no sé por qué nos han dicho que es el natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como su título nos indica esta preciosa novela es un extraordinario y singular trabajo de &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-VkQ2X7FW9mk/TwWLs5j-FwI/AAAAAAAAAEg/ph5nDzkHqgU/s1600/eb.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 170px; FLOAT: right; HEIGHT: 161px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5694110907362055938" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-VkQ2X7FW9mk/TwWLs5j-FwI/AAAAAAAAAEg/ph5nDzkHqgU/s200/eb.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;orfebrería.&lt;br /&gt;No sé si tendrá que ver o no con un detalle generacional, pero aunque sea una frivolidad, espero que perdonable, a mí me gusta pensar que sí y jugar a coincidir, Elia Barceló tiene mi misma edad y al igual que a &lt;strong&gt;Quentin Tarantino&lt;/strong&gt; se le notan como poso sus lecturas de comics durante la infancia, a nosotras se nos ven algunas series televisivas en las que un curioso transporte inamovible te trasladaba, sin embargo y en cuestión de segundos, a otra parte en el espacio temporal e ibas y venías por el cronológico sin una arruga y sin haber perdido milagrosamente ni uno solo de tus átomos. También se nos ven en el magma las lecturas que indagaban en la preocupación por el tiempo y su relatividad, nos pasábamos las horas a vueltas con &lt;strong&gt;Einstein&lt;/strong&gt; juntando años y luces y mirando estrellas que ya no existen y que sin embargo vemos... Con &lt;strong&gt;H.G. Wells&lt;/strong&gt; y sus máquinas, viendo a &lt;strong&gt;H.P. Lovecraft&lt;/strong&gt; buscar por los resquicios la apertura hacia la cuarta y la quinta dimensiones y si me apuras también las llaves de la sexta, la séptima y ya puestos a dimensionar la octava, creo que no hay más; &lt;strong&gt;Carlos Castaneda&lt;/strong&gt; también se nos asoma entre las líneas en otro tipo de viajes más alucinados y el propio &lt;strong&gt;Fulcanelli&lt;/strong&gt; nos lleva de misterio en misterio y de catedral en catedral; hasta &lt;strong&gt;Dalí&lt;/strong&gt; nos deja escurrirnos por los toboganes de sus relojes blandos. Puede que Elia leyera o no a estos autores que acabo de mencionar, pero el aire sí estaba impregnado por ese afán de dominar el tiempo y dicho aire sí lo compartíamos.&lt;br /&gt;Pero ya he advertido que mis palabras iban a ser pura anécdota especulativa frente a lo más hermoso de la novela “&lt;em&gt;El secreto del orfebre&lt;/em&gt;” que es la realidad en la ficción de amar atravesando dicho tiempo sin que importe el aspecto de la cáscara, es más, corrijo, lo bonito es que la Sra. Barceló transgrede el tópico para que en dicho viaje a destiempo la añorada por el protagonista sea la Celia adulta y no la joven, así como para Celia él, a quien le rebusca bajo su piel de diecinueve años los 23 que le faltan, aquellos a los que acarició primero, y lo hace tan creíble que el lector sólo desea que la ciencia lo explique para darle la razón a la autora y se queda con gusto en el último piso del Empire State a esperar a Celia junto al protagonista para que no decaiga, por los siglos de los siglos si es necesario y en cualquiera de sus edades.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Gg51YiRPMqc/TwWLNkmu91I/AAAAAAAAAEU/gaWi__ThE7Q/s1600/esdo.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 139px; FLOAT: left; HEIGHT: 200px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5694110369160558418" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-Gg51YiRPMqc/TwWLNkmu91I/AAAAAAAAAEU/gaWi__ThE7Q/s200/esdo.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Nadie ha definido aún la eternidad, tal vez sea como esos laberintos arbóreos, o un difícil entramado de papiroflexia y todo se reduzca a conocer sus ringorrangos o sus pliegues y a saberlos desdoblar, tal vez sólo así, aprendiendo los lugares en los que se besan los distintos planos logremos coincidir y quién sabe si desde el presente podremos ir a repasar el pasado enmendándole así la plana a nuestra historia, por algo estaremos dándole vueltas al tema, intentando bucear por todos esos territorios todavía insondables para buscar una buena trascendencia.&lt;br /&gt;Hay una frase que se repite en “&lt;em&gt;Disfraces terribles&lt;/em&gt;” y es la de “Has vuelto” que tanta controversia produjo en el club. Atravesar al joven para llegar al mayor, ¿suplantar?, ¿proyectar?, ¿buscar en otros al mismo?, en el caso de “&lt;em&gt;El secreto del orfebre&lt;/em&gt;” sí es el mismo hombre, en “&lt;em&gt;Disfraces terribles&lt;/em&gt;” no, y finalmente sí hay definición y Amelia distingue y consigue amar en cada tiempo y por separado a cada uno de los dos, en el pasado a Raúl y en el presente a Ariel, aunque para ello parta de una bifurcación.&lt;br /&gt;Me gustaría tanto preguntar, si pudiera, a Elia por esa constante en su literatura, me encantaría indagar en el origen de ese "has vuelto". No se puede aguardar más que hacia adelante, de momento no hemos conseguido hacerlo hacia atrás. Pero nos queda el consuelo, de que al menos en el universo particular de Elia Barceló los protagonistas pueden permanecer por siempre, yo también he jugado a eso en alguna de mis novelas, lo escrito es lo que tiene, que queda, puede que por ello los que escribimos utilicemos tanto el flashback, como venganza para dominar el tiempo y arreglar lo inconcluso de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por alguna hermosa razón también esta novela me ha remitido a una bellísima película de &lt;strong&gt;Jaime de Armiñán&lt;/strong&gt;: “&lt;em&gt;La hora bruja&lt;/em&gt;”, en ella los protagonistas pueden disfrutar de una cena de gala en un lujosísimo hotel, la bruja les ha trasladado en el tiempo y en esa época su pobre dinero se convierte en millonario.&lt;br /&gt;Hace unos días escuchaba a un gran chef español decir que la inspiración se pierde si se pierde la humildad, “…si crees que lo sabes todo no aprendes y la inspiración se va.” Los cocineros están siempre atentos a lo que elaboran otros creativos de su gremio, y se sienten maestros y alumnos a la par. Creo que la escritura al igual que la cocina son dos artes muy similares que tienen mucho que ver con la las elecciones y decisiones del autor, con la distribución de los tiempos, el trepidar de la cocción o el caramelizado a fuego lento, con las dosis y los elementos sorpresa, la composición, el armado, el brillo, el recipiente… ambas artes requieren una delicada y larga elaboración que sin embargo se consume en mucho menos tiempo del requerido para su preparación. Por ello y haciendo alarde de humildad –en este caso las dos palabras, alarde y humilde, sí concuerdan- proclamo que me sentiría privilegiada si pudiera asistir a cualquiera de las clases que la escritora imparte, tengo entendido que Elia Barceló además de enseñar literatura también adiestra en disciplinas de estilo. Ha sido un gran descubrimiento, poco a poco iré adquiriendo toda su obra, de paso voy comprendiendo las valientes decisiones de la editorial Lengua de Trapo y tal como está el patio con tanta ausencia de mecenas chapeau por ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo y hasta el próximo encuentro en el que habremos leído “&lt;em&gt;Gabriela clavo y canela&lt;/em&gt;”, de &lt;strong&gt;Jorge Amado&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-8320872608333792254?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/8320872608333792254/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2012/01/el-secreto-del-orfebre-de-elia-barcelo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/8320872608333792254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/8320872608333792254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2012/01/el-secreto-del-orfebre-de-elia-barcelo.html' title='&quot;El secreto del orfebre&quot;, de ELIA BARCELÓ'/><author><name>Pili Zori</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02796395761064575208</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-ksUprn4m9-A/TsVl3ZP_0DI/AAAAAAAAABs/KR7GRoSp68w/s220/PZ.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-VkQ2X7FW9mk/TwWLs5j-FwI/AAAAAAAAAEg/ph5nDzkHqgU/s72-c/eb.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-851473267837226455</id><published>2011-12-18T18:10:00.015+01:00</published><updated>2011-12-21T19:45:17.995+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Khaled Hosseini'/><title type='text'>"Mil soles espléndidos", de KHALED HOSSEINI</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Produjo un impacto tan fuerte en nuestro club de literatura “&lt;em&gt;Cometas en el cielo&lt;/em&gt;”, que decidimos comprarnos “&lt;em&gt;Mil soles espléndidos&lt;/em&gt;” durante el verano para poner en común nuestras impresiones en otoño, de modo que lo hemos leído dos veces para refrescar la memoria e ir a la par todas juntas.&lt;br /&gt;La novela transcurre bajo el mismo telón de fondo: Afganistán, desde finales de los años sesenta hasta nuestra década, el autor subraya las fechas para que no caigamos en el error de creer que lo que ocurre dentro de Kabul corresponde a un tiempo pasado y remoto desvinculado del nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Si en “&lt;em&gt;Cometas en el cielo&lt;/em&gt;” escogía la mirada de la infancia y su vulnerabilidad para dirigirlas hacia nuestro interior como dardos, en “&lt;em&gt;Mil soles espléndidos&lt;/em&gt;”, &lt;strong&gt;Khaled Hosseini&lt;/strong&gt;. lo hace desde la mujer y su mundo clausurado, para denunciar la mutilación, por la fuerza, de capacidades y talentos femeninos, para denunciar a gritos la injusticia, la crueldad institucionalizada, la maldad cerril, la involución, el atraso. Khaled Hosseini es un afgano que llora desde otro continente por su país.&lt;br /&gt;Ha sido impresionante para mí estar atenta a lo que mis compañeras decían no sólo con la palabra, las manos iban constantemente hacia el centro de su pecho y de sus gargantas al expresar el dolor y la rabia que sentían por cómo se les robaba impunemente la infancia, la felicidad y el porvenir a estas dos mujeres, los dedos se les crispaban mientras le ponían alas a ese ¿POR QUÉ? Indignado, intentando dirigirlo hacia las instituciones europeas y mundiales que se supone que nos hermanan, hacia esos hombres y mujeres que pagamos entre todos para que den respuestas a vergüenzas innombrables como las que refleja el libro.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-oi1xLmNszSE/Tu4gqjPz5fI/AAAAAAAAADY/hhORTT7sHBI/s1600/mse.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 133px; FLOAT: left; HEIGHT: 200px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5687519294803666418" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-oi1xLmNszSE/Tu4gqjPz5fI/AAAAAAAAADY/hhORTT7sHBI/s200/mse.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;Donde no llegan a veces los medios de comunicación llega la literatura, constantemente nos hemos salido de las páginas para visitar las tierras de ese país en otro tiempo próspero y hoy devastado, buscando en libros o en internet las razones de su destrozo y dando un respingo para atender con todos los sentidos desde que lo hemos leído las noticias que nos vienen de allí; hemos indagado de corazón y exprimiéndonos como limones para hallar las posibles soluciones a esta terrible inquisición que se ceba sobre sus habitantes con especial saña hacia sus mujeres, para tratar de comprender lo incomprensible.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;Os transcribo una de sus páginas. No tiene desperdicio. Vamos a escuchar la voz de la Sharia gracias al potente altavoz que nos pone Khaled Hosseini, para que oigamos con nitidez el bramido de los talibanes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Nuestro watan se conocerá a partir de ahora como Emirato Islámico de Afganistán. Estas son las leyes que nosotros aplicaremos y vosotros obedeceréis:&lt;br /&gt;Todos los ciudadanos deben rezar cinco veces al día. Si os encuentran haciendo otra cosa a la hora de rezar, seréis azotados.&lt;br /&gt;Todos los hombres se dejarán crecer la barba. La longitud correcta es de al menos un puño por debajo del mentón. Quien no lo acate será azotado. Todos los niños llevarán turbante. Los niños de uno a seis años llevarán turbantes negros, los mayores lo llevarán blanco. Todos los niños deberán vestir ropa islámica. El cuello de la camisa se llevará abotonado.&lt;br /&gt;Se prohíbe cantar.&lt;br /&gt;Se prohíbe bailar.&lt;br /&gt;Se prohíben los juegos de naipes, el ajedrez, los juegos de azar y las cometas.&lt;br /&gt;Se prohíbe escribir libros, ver películas y pintar cuadros.&lt;br /&gt;Si tenéis periquitos seréis azotados, a los pájaros se les dará muerte.&lt;br /&gt;Si robáis se os cortará la mano por la muñeca. Si volvéis a robar se os cortará un pie.&lt;br /&gt;Si no sois musulmanes no podéis practicar vuestra religión donde puedan veros los musulmanes. Si lo hacéis seréis azotados y encarcelados. Si os descubren tratando de convertir a un musulmán a vuestra fe, seréis ejecutados.&lt;br /&gt;Atención, mujeres:&lt;br /&gt;Permaneceréis en vuestras casas. No es decente que las mujeres vaguen por las calles. Si salís deberéis ir acompañadas de un mahram, un pariente masculino. Si os descubren solas en la calle, seréis azotadas y enviadas a casa.&lt;br /&gt;No mostraréis el rostro bajo ninguna circunstancia. Iréis cubiertas con el burka cuando salgáis a la calle. Si no lo hacéis seréis azotadas.&lt;br /&gt;Se prohíben los cosméticos.&lt;br /&gt;Se prohíben las joyas.&lt;br /&gt;No llevaréis ropa seductora.&lt;br /&gt;No hablaréis a menos que os dirijan la palabra.&lt;br /&gt;No miraréis a los hombres a los ojos.&lt;br /&gt;No reiréis en público. Si lo hacéis seréis azotadas &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-jYGFcU4vOMY/Tu4hPC76LUI/AAAAAAAAADk/uQRpLZxvWQw/s1600/Why.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; FLOAT: right; HEIGHT: 138px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5687519921785417026" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-jYGFcU4vOMY/Tu4hPC76LUI/AAAAAAAAADk/uQRpLZxvWQw/s200/Why.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No os pintaréis la uñas, si lo hacéis se os cortará un dedo.&lt;br /&gt;Se prohíbe a las niñas asistir a la escuela. Todas las escuelas para niñas quedan clausuradas.&lt;br /&gt;Se prohíbe trabajar a las mujeres.&lt;br /&gt;Si os hallan culpables de adulterio seréis lapidadas.&lt;br /&gt;Escuchad. Escuchad atentamente. Obedeced.&lt;br /&gt;Alá-u-akbar."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;No necesito añadir nada, esta aberración se explica por sí misma. Sólo voy a contraponer la imagen de la doctora cirujana que tiene que mirar a la puerta para levantarse el burka con miedo de ser descubierta mientras intenta suturar. Tampoco os voy a hablar de las protagonistas Marian y Laila que en su propia cárcel doméstica sufren los abusos de un psicópata consentido por cualquiera de los regímenes que han pasado por Afganitán, porque minimizaría su gran valor y quiero que las conozcáis para que se os entrañen como se nos han entrañado a nosotras.&lt;br /&gt;Sobra decir que en las sesiones del club, nos esforzábamos por no caer en la tentación de generalizar, flaco favor hacen estos “iluminados con su cruzada” a los hombres de bien practicantes de su fe musulmana que viven entre nosotros sin tergiversar sus sagradas escrituras, o practicantes de cualquier otra fe o de ninguna, buena losa les ha caído encima para que paguen justos por pecadores. También insistimos en que no estableciéramos una frontera entre ellas y nosotras porque no la hay, y sobre todo era muy importante alcanzar la empatía y no la comparación que nos hiciera sentir que nuestra situación es mejor que la suya, se trataba de pensar y creer que lo que les pasa nos pasa, y por una vez experimentar la globalidad en su verdadero significado porque nos vertebra como seres sociales cuya individualidad no se queda sin representación. Sólo hay un mundo, no dos ni tres, ni primero ni segundo ni tercero, ni uno libre y otro que no lo es y todo, absolutamente todo nos repercute.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro se ocupa muy bien de diferenciar tanto las etapas de progreso en las que las calles de Kabul rebosaban de pluralidad y las mujeres de rostro descubierto poblaban las universidades como las de retroceso. También insiste en que quede claro que no todos los hombres afganos son iguales. La novela la protagonizan hombres abyectos como Rashid, cobardes como Yalil, y nobles y valerosos como el ulema Faizulá, como Babi el padre de Laila, como el director del orfanato y como Tariq el gran amor de la joven, así que el contraste está servido. Tampoco las mujeres de la novela son iguales, las madres de las dos protagonistas principales por ejemplo transmiten mensajes bastante discutibles, la madre de Tariq sin embargo ofrece el contrario. Pero sobre todo, "&lt;em&gt;Mil soles espléndidos&lt;/em&gt;", se ocupa de denunciar la cobardía de un Estado que no defiende a su población femenina haciéndose cómplice de maltratadores y asesinos de mujeres sitiadas y secuestradas en sus propios domicilios con los derechos y el respeto pisoteados.&lt;br /&gt;En nuestro club de literatura hablamos de tantas y tantas cosas que la novela suscitaba que al llegar al final teníamos la sensación de que habían transcurrido en tiempo real todos los años desde que Yalil, el padre de Mariam iba a visitarla al kolba de adobe y paja -en el que las recluyó, a ella y a su madre, como un desliz vergonzoso y sin cabida en su clase social- hasta que Mariam sube al cadalso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablamos de la orfandad sin que los progenitores hayan muerto, por desgracias ajenas a ellas Mariam y Laila tienen como factor común el haber sufrido el descuido de sus madres, (tal vez es una constante en el autor que también se traslucía en “&lt;em&gt;Cometas en el cielo&lt;/em&gt;” con la ausencia de la madre y la lejanía del padre). Hosseini no se conforma con mostrar los hechos, busca el germen porque si no se encuentra no servirá de nada que los conflictos bélicos se aborten, volverá a brotar la semilla que los produce, por ello el escritor nos detalla la forma que tiene de crecer y parasitar la enredadera asfixiante de la violencia machista que comienza por la manipulación interesada, primero los regalos, ahí juega un poco con el lector que por un instante llega a creer que Rashid es un buen hombre paciente con una esposa joven e inexperta, hasta que lo desenmascara: ‘después del regalo va el burka, más adelante te voy moldeando a mi gusto, te doy las indicaciones para ser complacido en las comidas, te alabo sólo lo suficiente para que busques mi aprobación, y para cuando acabe la doma ya habrá quedado claro a quien sirves y quien es tu amo y señor, hasta que llegan las quejas volubles y termino haciéndote comer piedras para que entiendas que el arroz está duro… y que mío es el poder dentro de es&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-DfwP6CiXBvE/Tu4p3-f3BhI/AAAAAAAAAEI/t0eN4V2Ci7A/s1600/KH.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; FLOAT: right; HEIGHT: 194px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5687529421061686802" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-DfwP6CiXBvE/Tu4p3-f3BhI/AAAAAAAAAEI/t0eN4V2Ci7A/s200/KH.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;ta casa sin testigos, aunque afuera sea un patán para ti soy un dios’. Para entonces –el día en el que Rashid le hizo perder las muelas por masticar piedras- Mariam había abortado siete veces el ansiado hijo varón, así que la mula de carga estéril ya no tenía gracia, no servía, no cumplía su función. En “&lt;em&gt;Cometas en el cielo&lt;/em&gt;” vimos por contraste una extraordinaria adopción que casi le cuesta la vida al protagonista, (creo que es interesante que vayamos anotando los enlaces de la obra de un autor, las inquietudes que se repiten en sus temas y como los libros albergan complicidades para sentirse unidos y hablar entre sí: uno de los talibanes de “&lt;em&gt;Mil soles espléndidos&lt;/em&gt;” es tuerto, en “&lt;em&gt;Cometas en el cielo&lt;/em&gt;”, el pequeño hazara como un David le salta un ojo con su tirachinas a su Goliat violador, supongo que el fundamentalista es el mismo en ambos libros) como os decía, al autor le preocupa que se conozca cómo emerge la violencia de género para que sepamos identificarla y así tal vez poder pararla: en la página 100 leemos: “&lt;em&gt;Mariam sabía perfectamente lo mucho que podía soportar una mujer cuando tenía miedo y ella lo tenía. Vivía con el temor a los cambiantes estados de ánimo de su marido, su temperamento imprevisible su insistencia en llevar las conversaciones más triviales al terreno de la confrontación (…) Ahora temía el momento en el que Rashid volvía a casa por la tarde. Temía el ruido de la llave en la cerradura, el chirrido de la puerta; eran sonidos que aceleraban su corazón…&lt;/em&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya dije en la entrada de su libro anterior, Khaled Hosseini en la vida real además de escritor es médico, muchas compañeras señalaron que se notaba y es cierto, enaltece la profesión.&lt;br /&gt;T. expresó que por su modo de escribir y por sus dedicatorias debía de querer mucho a su esposa y que resultaría extraordinario ser amada así, nos sonreímos porque en otras ocasiones nos han enamorado los personajes, J. aún recuerda con deseo platónico a Juvenal Rodriguez uno de los protagonistas que creó &lt;strong&gt;Gabriel García Márquez&lt;/strong&gt; en “&lt;em&gt;El amor en los tiempos del cólera&lt;/em&gt;”, pero paradójicamente es menos habitual que nos enamoremos de los autores.&lt;br /&gt;En fin, distensiones aparte lo cierto es que esta novela de gran público ha conseguido con creces las intenciones del autor: la toma de conciencia, y más de una vamos a regalarla esta navidad porque la consideramos de obligada lectura.&lt;br /&gt;En cuanto a la parte artística gustó muchísimo en general aunque alguna de las voces se quejó del último tramo que en su opinión está más desnudo, ella consideró que el autor había precipitado el desenlace y le daba lástima porque representa la esperanza si no para el país al menos sí para Laila que al final será docente como su padre, y gracias al sacrificio de Mariam podrá vivir con dignidad. A mi amiga le habría gustado que dicha parte tuviese el mismo peso, desarrollo y equilibrio que las precedentes. E. observó que tal vez el autor para ganarnos había utilizado recursos fáciles, sentimentales, en una palabra: formato de culebrón con telón de fondo afgano, esta compañera, amante de la historia y su rigor tiene un hijo militar que anda siempre por aquellos territorios, y sufre en la carne de su carne lo concreto de los conflictos y de vez en cuando nos da un toque de atención, para que no hablemos a la ligera sin conocer los pormenores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso añado que la literatura también puede ser un arte aplicado que persiga un fin, y no creo que haya un fin más lícito que el del señor Hosseini que ayuda a todos los refugiados afganos desde su propia fundación y desde Acnur como ya os dije en la entrada de su libro anterior. Si ha sabido tocarnos la fibra por el hecho corporativo de ser mujeres y hacernos llorar desde lo privado abriendo plano para conducirnos hasta lo público sin que hayamos querido abandonar en ningún momento la dureza de sus páginas bienvenido sea y lo damos por buenísimo, hay que tener arte con mayúsculas para lograrlo sin cargar las tintas en las truculencias contándonos la atrocidad desde la nobleza del corazón de dos heroínas de lo cotidiano, mujeres de una vez a las que apenas saca del escenario de las cuatro paredes de su casa, para decirnos que desde cualquier parte se puede contar el mundo y hacerlo comprender. El arte no es ni más alto ni más bajo, simplemente busca sus vehículos para expresarse, a veces lo hace como &lt;strong&gt;Velázquez&lt;/strong&gt; y otras como &lt;strong&gt;Van Gogh&lt;/strong&gt;, como &lt;strong&gt;Picasso&lt;/strong&gt; o como &lt;strong&gt;Tapies&lt;/strong&gt;. Y aunque el libro da para miles de debates he de despedirme no sin antes remitiros a otra organización muy importante que se llama “Vuelve a sonreír” y acoge y ayuda a mujeres desfiguradas por el ácido de los despechados que no saben admitir una negativa. Os dejo con las palabras de Babi, el padre de Laila:&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Porque una sociedad no tiene la menor posibilidad de éxito si sus mujeres no reciben educación, Laila. Ninguna posibilidad&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte abrazo y hasta el próximo encuentro en el que habremos leído “&lt;em&gt;El secreto del orfebre&lt;/em&gt;” de &lt;strong&gt;Elia Barceló&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-851473267837226455?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/851473267837226455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/12/mil-soles-esplendidos-de-khaled.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/851473267837226455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/851473267837226455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/12/mil-soles-esplendidos-de-khaled.html' title='&quot;Mil soles espléndidos&quot;, de KHALED HOSSEINI'/><author><name>Pili Zori</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02796395761064575208</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-ksUprn4m9-A/TsVl3ZP_0DI/AAAAAAAAABs/KR7GRoSp68w/s220/PZ.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-oi1xLmNszSE/Tu4gqjPz5fI/AAAAAAAAADY/hhORTT7sHBI/s72-c/mse.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-1333764968415600018</id><published>2011-12-11T18:05:00.004+01:00</published><updated>2011-12-11T18:13:47.771+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Héctor Alcolea Pérez'/><title type='text'>"Los primeros segundos", de HÉCTOR ALCOLEA PÉREZ</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Se estropea el ascensor de una comunidad de vecinos y este hecho les obliga a hacer acopio de comestibles, pasarán días hasta que lo arreglen, muchos de los habitantes del inmueble que apenas cruzaban unas frases manidas en el estrecho habitáculo durante el pequeño trayecto de subida o bajada se miran por vez primera con mayor detenimiento en “la tienda de abajo.” A partir de ese instante, de esos primeros segundos comienza la obligada coincidencia en cada rellano.&lt;br /&gt;Ese es el espacio angosto y difícil que el autor elige para situar la mirada. Los enfoques y movimientos de sus retinas o de su imaginaria cámara se toparán con peldaños y puertas, distancias siempre cortas que sin embargo adentrarán al lector -a través del delgado haz de luz de sus mirillas- en los universos privados de cada casa: blindajes de soledades y aislamientos a los que el escritor contempla con sinceridad, respeto y comprensión profundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su honestidad por mantenerse fiel a las sobrias herramientas escogidas el autor nos presenta a los protagonistas en las pequeñas ráfagas que se pueden atisbar durante unos segundos, y ahí reside el logro: los iremos conociendo a través del olor que emana de las casas, o del pequeño intervalo en el que una puerta se abre… La estela efímera del perfume de la crema corporal que exhala un bouquet de canela nos anunciará a la bella madre abandonada con una hija pequeña. El felpudo, ¿invertido?, nos señalará al muchacho que lo coloca de manera que le diga bienvenido a la calle cuando va a salir y no a su casa cuando ha de entrar, más adelante iremos comprendiendo por qué. Escucharemos el peculiar roce de unas deportivas con los talones envueltos en los bajos de unos pantalones caídos que se sujetan milagrosamente en el final del trasero de otro chaval. Nos fijaremos en el jersey de color panzaburro con manchas de otro vecino… y esa colección de primeras impresiones experimentadas en los primeros segundos irá dando paso, en dos o tres pinceladas cada vez, a explicaciones de enorme condensación y veremos con asombro cómo se puede meter toda la hondura y densidad de una vida en cuatro trazos certeros que el autor plasma con enorme eficacia. Del mismo modo en ningún momento el escritor, &lt;strong&gt;Héctor Alcolea Pérez&lt;/strong&gt;, hará trampa añadiendo descripciones que el lector le agradecería, así que tendremos que acostumbrarnos sin más remedio a conocer a los personajes a través de sus monólogos interiores cada vez que se cruzan o se paran un instante a saludarse, y esperar para poder completar el dibujo, porque lo que importa es su esencia y la descripción va a ser dedicada en exclusiva a lo que habita detrás de cada piel y una vez más comprenderemos la complejidad tras las apariencias y jugaremos con la subjetividad y la conjetura, el señor de las manchas en el jersey las tiene por algún motivo que antes no sabíamos o no nos daba la gana ver porque es más sencillo juzgar con superficialidad y simpleza. Sólo así, con las distintas percepciones, incluida la nuestra, completaremos los perfiles, el escritor nos ayudará una pizquita en el esbozo con el portero al que utiliza al principio como hilo conductor para que nos haga las presentaciones y vayamos conociendo a los vecinos por orden de pisos, para ello comienza a limpiar la escalera del revés, es decir de abajo arriba, naturalmente el recurso viene a cuento: al estropearse el ascensor este personaje tiene que limpiar con más esmero porque todos van a ver la suciedad que antes no veían y también porque el trasiego al tener que subir y bajar a pie hace que se manche más, las razones de por que friega a la inversa las dejo a vuestra especulación -llegados a este punto ya habréis intuido que el autor está dando más de una lectura y más de un significado a cada conducta-, pero la ayuda del portero es la única concesión que Héctor Alcolea se hace y nos hace, ahora os explico más: No utiliza nombres. Sólo al llegar casi al final conoceremos el nombre propio del nuevo inquilino del piso décimo, hasta ese momento, o mejor dicho hasta ese segundo, no aparecerán en toda la novela. Notaremos que estamos oyendo el monólogo de otro personaje por un pequeño espacio en blanco y por algún pequeño detalle que lo define, pero siempre irá enlazado al interlocutor con el que se acaba de cruzar, y continuará por donde el anterior lo ha dejado como si de un juego de relevos se tratase y aunque casi toda la novela se desarrolla en primera persona el narrador omnisciente de vez en cuando nos echará otra mano para que podamos coser las piezas y saber tanto como él sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La comunicación no verbal adquiere gran protagonismo: un pequeño gesto imperceptible, un peculiar sonido, un ligero olor a bebida en la vaharada de un aliento brevemente cercano… y es precioso ver como los pensamientos en soliloquio a menudo están formando un diálogo sin saberlo, y también sin saberlo una conversación con todos los demás miembros de la comunidad.&lt;br /&gt;No sé si coincidiré con las intenciones del autor al interpretar que si no ha querido poner nombres ni singularizar ni parcelar colocando a los protagonistas en compartimentos separados, ni ha diferenciado marcadamente la voz, la personalidad y la forma de expresarse de cada personaje es precisamente porque no desea perder en ningún momento la idea de comunidad, de conjunto, para hablarnos de todo lo que nos hace creer que estamos solos en el enjambre sin estarlo, y de lo similares que somos por dentro a la hora de sentir y de la unión que formamos en el fondo. Perdón por el juego de palabras y su aparente contradicción: la de que la soledad nos una, diréis “¿En qué quedamos?, o estamos unidos o estamos solos”, pero es que ése es el quid de la cuestión: la soledad es una percepción anímica, un sentimiento, no un estado civil, y lo vemos con nitidez precisamente en esta escalera, en cuanto ha surgido la ocasión y llega el vecino nuevo de inmediato los demás se disponen a ayudarle a subir muebles en cadena hasta el décimo. En fin disculpad la simplificación, a este paso le voy a echar la culpa de las enfermedades urbanas a las empresas de ascensores y nada más lejos de mi intención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuera ya de bromas y distensiones vuelvo a repetir que el contenido de la novela es de enorme complejidad y se adentra en terrenos inexplorados del alma humana poniendo palabras donde antes no las había. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-sqLmhWhM_GI/TuTkTBxcKHI/AAAAAAAAADI/XVdp5rn6KDM/s1600/Sin%2Bt%25C3%25ADtulo-1.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 184px; FLOAT: right; HEIGHT: 241px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5684919645192857714" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-sqLmhWhM_GI/TuTkTBxcKHI/AAAAAAAAADI/XVdp5rn6KDM/s200/Sin%2Bt%25C3%25ADtulo-1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No conozco al autor en persona y sé muy pocas cosas sobre él, pero sí sé una de las más importantes: que es un artista gráfico, un creativo con dominio de varios lenguajes al que imagino exprimiéndose el cerebro para conseguir la idea que concentre en muy pocos impactos el mensaje que envía, por ello, a alguien que piensa casi todo el tiempo en imágenes tengo que concederle un valor añadido por las difíciles elecciones que ha hecho: de entrada su novela es una exaltación de la palabra, es literatura purísima, su prosa poética alcanza la máxima precisión y por tanto la belleza, no el adorno –recalco- sino La Belleza que es muy distinto. Apenas tiene descripciones espaciales o físicas, hay momentos en los que se podría decir que sólo se escucha como si quisiera cegarnos y casi no se ve bajo la luz tenue de la bombilla del rellano, de ese modo lo que sí vemos en la ráfaga de los primeros segundos queda subrayado como una fosforescencia.&lt;br /&gt;Sé también que Héctor es un hombre joven y ese detalle añade más valor a lo que a continuación voy a decir: Saber mirar, saber mirar dentro de los demás y comprender requiere una enorme madurez que nada tiene que ver con la edad, hay una descripción del alzheimer sin nombrarlo que sólo alguien con oído ultrasónico puede captar, y no por poética es menos verdad, da lo mismo el apellido, alzheimer, senilidad... o los estragos del tiempo, la señora ve como se asoma su marido durante unos segundos desde dentro de ese señor que ya no reconoce, y nos dice con el pensamiento que luego se va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También hay un peligro latente entre las páginas de la novela pero el autor se encarga de acentuar que no reside dentro de esa criatura a la que el felpudo le dice bienvenido a la calle, y esa calle le regala saludos cordiales y los bollos y magdalenas de la panadería, ese chico a quien la voz que escucha en el interior de su cabeza le hace obrar bien y calmarse. No. De nuevo Héctor Alcolea desplaza la locura hacia donde verdaderamente está y la sitúa en el desprecio de la madre y en el rifle, que en la novela no se dispara, pero todos sabemos al cerrar el libro que algún día puede que sí y que los gritos de la madre serán el detonante que empuje el gatillo. Agradezco al autor la puntualización del matiz, para que cuando miremos al problema sepamos enfocar a la raíz y sobre todo me alegro de haber podido asomarme a la nobleza de su corazón sin cáscara.&lt;br /&gt;La bella mujer con olor a canela a quien la mirada exterior y sucia ve con las bragas por las rodillas, sonriente y hermosa en público, no castrada ni castradora, capaz, a pesar del daño, de sentir y despertar deseo, ha sido maltratada por ello, por ser deseable, y en privado llora, codiciada como cosa y no respetada como persona vuelve a decirnos Héctor en el subliminal subrayándolo con los verticales surcos que sus femeninas lágrimas desmaquillan, y es que la alegría ajena no se perdona y si va encaramada a unos tacones que anuncian su llegada menos. La alegría necesita un ambiente de libertad para manifestarse y no puede vivir si se le corta el tallo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a la renovación formal, la letra diferente para distinguir las dos historias que al final se ensamblan, la diferenciación de capítulos en letra o en romano, los apartados en negrita y la inserción de los dibujos crean una composición insólita, como la de esos perfumes nuevos y concentrados, atrayentes tanto por el diseño de su frasco como por el color y sus destellos y transparencias, que cuando los destapas te llenan el olfato de notas desconocidas que te emocionan.&lt;br /&gt;En este mismo blog he reiterado varias veces que el arte busca caminos y canales como un torrente tirano y que tal vez sea él, el arte, el que obligue a los autores a explorarlos y construirlos como quien se adentra en la selva a golpe de machete, o en los subterráneos urbanos con carburo, pico y pala. En este caso ha sido una escalera recorrida en sus diez tramos por un hermoso pájaro de vuelo azul que tras salir de su doméstica jaula particular decidirá quedarse en la otra más grande y comunitaria cobijado detrás de los barrotes del portal acristalado que le defiende de ese enorme patio a modo de plaza que aún lo separaría un poquito de la peligrosa jungla de asfalto con árboles repletos de pájaros pardos y autóctonos acostumbrados al frío, otras aves pequeñas como él con las que le costaría convivir y ser aceptado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda claro que al arte en su capricho le gusta entregar escaleras como escenario a los autores de Guadalajara: &lt;strong&gt;D. Antonio Buero Vallejo&lt;/strong&gt; también se las arregló con la historia de la suya y el eco de su hermosa obra de teatro aún se extiende por el mundo sin haber perdido ni un ápice de su denuncia y empuje, le gustaba poblar su dramaturgia de seres ciegos, sordos o mudos para convertirlos en personajes-conciencia porque paradójicamente el hecho de tener eliminado un sentido les hacía ver más, o escuchar mejor. De algún modo sé que hay una conexión no buscada entre estos dos alcarreños que han respirado el mismo aire.&lt;br /&gt;En esta época nuestra en la que se consume la lectura como si fuera comida rápida y buscando la comodidad del patrón tipo “Los primeros segundos” requiere una lectura sosegada y muy atenta, así que me disculpo de antemano y en cuanto tenga tiempo, -ojalá se pudiera comprar un poco como hace algunos días leía en las palabras de un escritor inédito-, prometo releerla ya que soy consciente de que se me habrán escapado muchos de esos segundos y detalles… y que alguna de sus importantes escenas se me habrá mezclado porque he tenido que compartir su lectura con otras, pero tenía impaciencia por presentaros esta novela de voz y estilo tan personales, este precioso álbum de instantáneas cuya primera edición ha sido tímida pero a la que le deseo larga vida en las próximas, para vosotros dejo la solución a los enigmas que suscita como por ejemplo lo que simboliza y representa el enorme huevo que aparece en la isla y que atrae a personas de todas partes del país y por qué el estado lo destruye y qué significa el cangrejo… aunque no pretendo que parezcan acertijos, y os dejo por hoy que ya he ‘subjetivizado’ bastante. Como ya he comentado otras veces la experiencia con un libro es íntima y personal y cada uno de nosotros entra en él para vivirla a su manera. Pero es maravilloso tener muchas aunque sean discrepantes. Así que gracias querido Héctor por tu espléndido y hermoso corazón y por tu prosa apabullante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo y hasta el próximo encuentro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-1333764968415600018?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/1333764968415600018/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/12/los-primeros-segundos-de-hector-alcolea.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/1333764968415600018'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/1333764968415600018'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/12/los-primeros-segundos-de-hector-alcolea.html' title='&quot;Los primeros segundos&quot;, de HÉCTOR ALCOLEA PÉREZ'/><author><name>Pili Zori</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02796395761064575208</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-ksUprn4m9-A/TsVl3ZP_0DI/AAAAAAAAABs/KR7GRoSp68w/s220/PZ.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-sqLmhWhM_GI/TuTkTBxcKHI/AAAAAAAAADI/XVdp5rn6KDM/s72-c/Sin%2Bt%25C3%25ADtulo-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-3438328621273885278</id><published>2011-11-18T17:37:00.011+01:00</published><updated>2011-11-18T18:54:28.124+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rafael Soler'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Elia Barceló'/><title type='text'>"Disfraces terribles", de ELIA BARCELÓ</title><content type='html'>&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Hemos terminado esta preciosa novela, corrijo: sería más exacto decir esta piedra preciosa por el perfecto tallado y pulido de sus facetas en las que la luz y la sombra juegan con sus reflexiones y refracciones para rebotar contra nuestros ojos y nuestros pensamientos con el destello de sus múltiples enfoques.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;En el año 2002, el biógrafo Ariel Lenormand investiga la vida y la obra del prestigioso escritor de origen argentino Raúl de la Torre afincado en París. La literatura del venerado y estudiadísimo autor obtuvo su máximo reconocimiento en los años setenta y formó parte de la estela del cometa del “boom” narrativo sudamericano. Su inesperado e incomprensible segundo matrimonio, la posterior declaración pública de su ho&lt;/span&gt;mosexualidad y su trágico suicidio le colocaron en el ojo del huracán.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Ariel Lenormand quiere ir más allá de los hechos para comprender las razones que los desencadenaron. En la búsqueda de información entrará en contacto con las personas que rodearon a Raúl de la Torre e inevitablemente desembocará en la escritora Amelia Gayarre, su primera esposa, y en los mejores amigos del singular matrimonio: André, el editor de ambos, e Ives el compañero sentimental de André, médico forense que conoce algunos detalles reveladores que la autopsia arrojó.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; FLOAT: left; HEIGHT: 157px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676377904588190562" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-oLwiYCagJbk/TsaLoSXa82I/AAAAAAAAACg/VyvjdA66CrY/s200/EB.jpg" /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Tanto Amelia como Ives y André esconden secretos que nunca han compartido entre sí, Ariel en cambio es el personaje incontaminado y la autora, &lt;b&gt;Elia Barceló&lt;/b&gt;, le entrega el difícil papel de la ecuanimidad, no sin antes implicarle afectivament&lt;/span&gt;e. Para el lector, parte activa en esta historia, los dilemas éticos están servidos:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;¿Qué es la verdad?, ¿quién está en posesión de ella?, ¿qué debemos hacer con dicha verdad? y ¿hasta dónde se tiene derecho a saber, y sobre todo a desvelar cuando el protagonista pr&lt;/span&gt;incipal ya no está entre los vivos y no puedes obtener de él mismo sus respuestas?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Para demostrarnos que la vida a menudo es un puro malentendido, la autora escoge un entramado que raya el virtuosismo. El lector sólo tendrá que estar pendiente de distinguir los cambios de voz. Elia Barceló nos ayuda con la herramienta del narrador omnisciente, ese diosecillo que todo lo ve y que nos acompaña, tanto en el presente como en el pasado de los personajes, para hacernos creer que sabemos mucho más que los propios protagonistas, pero pronto nos daremos cuenta de que al igual que ellos tampoco nosotros lo conocemos todo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;La autora usa además otro registro: los recuerdos que Amelia va escribiendo en primera persona, -legado que Ariel Lenormand recibirá cuand&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;o ella ya no esté y la biografía de su primer marido Raúl de la Torre haya sido publicada-, nosotros, los lectores tenemos la ventaja de ir siguiendo esas memorias al mismo tiempo que Amelia Gayarre las escribe y lo hacemos colándonos en la intimidad de su despacho para espiarlas sin permiso frente a la pantalla de su ordenador por encima de su hombro. Y de ese modo, como en una hermosa partitura iremos escuchando al cuarteto en presente ejecutando sus solos y también en conjunto. Sólo en el último tramo se nos invitará a entrar como quinteto para que podamos añadir al puzle las piezas que hemos ido atesorando durante todo el recorrido de las &lt;/span&gt;páginas y con ellas lo podamos completar. Finalmente ellos no lo sabrán todo, pero nosotros sí. Ese es el hermoso regalo de ventaja que la escritora guardaba para nosotros, sus mimados lectores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;La autora no da puntada sin hilo, y es un hallazgo ver con qué maestría cose las piezas de pasado y de presente para regalarnos la belleza de la hechura final. Por el camino se divierte jugando de vez en cuando a despistarnos por ello el lector debe &lt;/span&gt;estar muy atento a los detalles como las fotos y qué lugares y quienes aparecen en ellas, a quién rodea con su brazo Raúl… ha de estar muy pendiente de las miradas que huyen, de las sonrisas fugaces… de frases como “A Raúl nunca le gustó Venecia”, (perdonad que no cite textualmente), o esa otra en la que escuchamos a Amelia decir: ”Dame unos días para que le haga unos retoques a la novela” arreglos delatores que permanecerán escondidos en ‘&lt;i&gt;Amor a Roma&lt;/i&gt;’ hasta que la sagacidad de Ariel los descubra para redimir la injusticia de la usurpación impune, naturalmente Amelia ha ido desmigando su afición por los palíndromos y los juegos de palabras escondidas. En otras palabras, sin esos rastros él nunca habría encontrado el camino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Bellos juegos de espejos llenan las páginas: la misma librería de viejo en el presente y en el pasado, los mismos lugares de encuentro para cerrar los círculos y enmendarle la plana a la historia… porque todo en el libro, continente y contenido, es significativo. Elia Barceló no deja nada al azar ni en el principio ni en el desarrollo ni en el desenlace, los anclajes son perfectos. Levanta un magnífico edificio clásico contemporáneo de resistentes pilares demostrando así que una novela de intriga no es una obra menor con mucha trama y poca hondura, la profundidad que alcanza con las decisiones transgresoras que toma, tanto en las &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;relaciones amorosas como en el análisis de un tiempo social, los años 70, poblado de intelectuales con &lt;/span&gt;los que no escatima la crítica, no en vano Raúl de la Torre sin ser un arquetipo sí nos recuerda y de algún modo representa el esnobismo de &lt;b&gt;&lt;i&gt;algunos&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="TEXT-ALIGN: left; TEXT-INDENT: 0px" class="Apple-style-span"&gt; escritores que alardearon de pose política sin mojarse porque la pose añadía un barniz. Pero la autora no se conforma con marcar ese tiempo, en realidad lo utiliza como punto de partida para recorrer las décadas posteriores recalcando así evolución y transiciones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 141px; FLOAT: right; HEIGHT: 200px; CURSOR: pointer" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676378765974034370" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-05yxEU5hwHI/TsaMabRz18I/AAAAAAAAACs/F6jVf5fruCU/s200/DT.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Elia Barceló nos hace entrega de un trabajo de introspección que bucea hasta las capas más abisales partiendo de personajes muy complejos a los que da vida hasta el punto de hacerlos queridos e inolvidables. Y para muestra el librero, personaje ‘secundario’ que con cuatro pinceladas adquiere una relevancia fundamental en la novela: gracias a él, Ari recu&lt;/span&gt;perará el rumbo y tomará las decisiones necesarias para hacer justicia y &lt;span style="LINE-HEIGHT: 17px" class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size:15;"&gt;homenaje &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;-con el vehículo de la ficción- a una artista eclipsada y convertida en satélite de un hombre que jamás la mereció.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Durante su viaje por este universo, el lector pasará por diversos estados de ánimo moviéndose al igual que los protagonistas por ese campo de minas que son los sentimientos encontrados, ambivalentes, contradictorios… y llegará incluso a la indignación, emitiendo juicios sumarísimos a veces, para trocarlos en compasión y comprensión otras, al fin y al cabo la novela desmitifica a un ídolo con pies de barro que para brillar parasitó la luz de los demás consiguiendo de ellos la idolatría con los trucos fascinadores del ilusionista. Un ‘fantasma’ en definitiva y en este caso juego con el término en su acepción más cómica y despectiva, porque Raúl de la Torre no merece salvación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;La experiencia en el club también ha sido sorprendente hasta el punto de que escenas como la protagonizada por Amelia y Ari en el restaurante &lt;i&gt;Jules Verne&lt;/i&gt; y el posterior encuentro en el lujoso hotel sembraron de opiniones contrarias la segunda sesión. Para unas compañeras, Amelia se comportó de forma manipuladora e innoble con Ariel, al que consideraron engañado y para otras sin embargo, entre las que me incluyo, fue lícita seducción y&lt;/span&gt; entrega generosa adornada con el obsequio de alguien que al fin puede permitírselo y decide tomar la iniciativa, aunque al mismo tiempo también supusiera un ajuste de cuentas con el pasado en el que se redime una escena para dejarla en como debió ser y no en cómo fue. Pocas veces se tiene el placer de asistir a dos pasajes de tanta potencia y tensión que en ambas ocasiones adquieren el punto más álgido. En cualquier caso la frase “Has vuelto” dolió a muchas compañeras. Tampoco Ariel con Solange fue demasiado honesto quise contraponer, pero en la balanza pesaron más las palabras de Amelia y es que si hubiera que amar por méritos no nos salvábamos nadie.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Durante los tres encuentros de club se han compartido reflexiones extraordinarias, que como siempre lamento no poder transcribir textualmente por esta memoria mía tan vaga que se nutre y metaboliza pero luego no sabe repetir y porque si no escogiera llenaríamos con ellas páginas y páginas, por elegir al azar escribiré el subrayado que hizo una de nosotras sobre Amanda Simanski, -la oscura segunda esposa de Raúl de la Torre- a quien mi compañera consideró el detonante, el punto de inflexión que transforma la vida de todos los personajes. Fue muy interesante el análisis de otra compañera sobre las distintas formas de reaccionar frente a un mismo malentendido y como eso nos define y destacaré el protagonismo de &lt;/span&gt;la palabra &lt;b&gt;honestidad&lt;/b&gt; que otra amiga vio presente entre las líneas de todas y cada una de las páginas diciéndonos que de ella trata la novela, porque la honradez no tiene épocas que le quiten o le añadan valor, ni circunstancias atenuantes, eres íntegro o no lo eres. Y para finalizar pondré la bella imagen de la maleta que otra de nosotras destacó como símbolo del equipaje que resume la vida de Raúl y que representa por tanto el eje en el que ha girado toda la novela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;La abrimos lentamente y dejamos que se expanda por este pequeño rincón el aroma que emana aún del perfume impregnado en su americana, vemos las fotos que él escogió para guardar y que marcan los momentos cruciales de su vida, sacamos el pequeño lápiz para corregir de su bolsillo y con él escribimos en letra emocionada:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Gracias Señora Barceló por este regalo incomparable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;P.D.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;RAFAEL SOLER MEDEM&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; FLOAT: right; HEIGHT: 169px; CURSOR: pointer" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676382989091544386" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-lvBoQ3Td_ys/TsaQQPnfHUI/AAAAAAAAAC4/yNEAuRE9sO8/s200/RS.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Ahora me gustaría obsequiaros con un magnífico poema de &lt;b&gt;Rafael Soler Medem&lt;/b&gt;, uno de los escritores españoles más valorado en los años 80. Enseguida os explico por qué subrayo el dato de “más valorado”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Rafael visitó este blog y de inmediato sintió el deseo de enviarme dos de sus libros de poesía: “Maneras de volver” (Ed. Vitrubio, colección Baños del Carmen nº 187) y “Poesía 8**” (Ed. Libertad 8 y Absurda Fábula, de la colección ‘Hadversidades poéticas’ -sí, con la H de ‘haz-versos’-). Indagó la forma de hacérmelos llegar y aquí los tengo como dos gorriones trémulos en el cuenco de mis manos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span style="WHITE-SPACE: pre" class="Apple-tab-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Como veis cuanto más prestigio y valor tiene un artista más sencillo es, el binomio siempre funciona así. Y le estoy profundamente agradecida y me alegro de que él se salve de la quema, porque desgraciadamente en los círculos literarios el narcisismo se cierne campanudo sobre sus inseguros componentes creando una barrera de insalvable idiotez. ¡Cuántas maravillas se pierden por no saber responder a un impulso de afable y generosa naturalidad!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN-LEFT: 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;EN BUSCA Y CAPTURA DESDE ANTAÑO&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:#990000;" &gt;Cuídeme el Todopoderoso desde su palco por&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-INDENT: 144pt; MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:#990000;" &gt;horas reservado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:#990000;" &gt;de cuantos quieren mi bien y lo alimentan&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color:#990000;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:#990000;" &gt;líbreme Ése que nunca baja a visitarnos por&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-INDENT: 135pt; MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:#990000;" &gt;razones de Estado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:#990000;" &gt;sin tener en cuenta nuestro estado&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color:#990000;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:#990000;" &gt;Ése al que llamo que no llama&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:#990000;" &gt;según dicen bien dispuesto en todo caso ausente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:#990000;" &gt;Ése el que sabe líbreme&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:#990000;" &gt;Ése el que ignora cuídeme&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:#990000;" &gt;desde su rincón celeste en el valle feraz de los&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-INDENT: 162pt; MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:#990000;" &gt;desaparecidos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:#990000;" &gt;de tipos como yo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt 108pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color:#990000;" &gt;en un mundo de certezas viviendo con su Duda.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color:#990000;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Muchas gracias Señor Soler.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Y a vosotros un abrazo y hasta el próximo encuentro en el que habremos leído “Mil soles espléndidos”, de Khaled Hosseini.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-3438328621273885278?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/3438328621273885278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/11/disfraces-terribles-de-elia-barcelo_18.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/3438328621273885278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/3438328621273885278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/11/disfraces-terribles-de-elia-barcelo_18.html' title='&quot;Disfraces terribles&quot;, de ELIA BARCELÓ'/><author><name>Pili Zori</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02796395761064575208</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-ksUprn4m9-A/TsVl3ZP_0DI/AAAAAAAAABs/KR7GRoSp68w/s220/PZ.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-oLwiYCagJbk/TsaLoSXa82I/AAAAAAAAACg/VyvjdA66CrY/s72-c/EB.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-183777042528393885</id><published>2011-08-07T20:22:00.006+02:00</published><updated>2011-08-08T16:57:08.296+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Francisco García Marquina'/><title type='text'>"Cartas a deshora", de FRANCISCO GARCÍA MARQUINA</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ILRK7I3FRWE/Tj7ToemvPJI/AAAAAAAAAVA/frcmeGltiiM/s1600/cad.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sé que a este blog le falta la poesía, pero hay una explicación para la carencia: mi enorme respeto por ella. Jamás he osado escribirla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-slCD-SXtMDk/Tj7XJrYfrXI/AAAAAAAAAVE/TS5tKx_m0kU/s1600/FGM.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200px" src="http://4.bp.blogspot.com/-slCD-SXtMDk/Tj7XJrYfrXI/AAAAAAAAAVE/TS5tKx_m0kU/s200/FGM.jpg" t$="true" width="141px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Es y será siempre el arma cargada de futuro. Sólo la poesía permanece, el paso del tiempo no puede transformarla ni erosionarla porque jamás perece: Es vigente en su afán de eternidad. Pero sí revoluciona y modifica a quienes la leen. En este comienzo de una nueva era, sólo los poetas pueden dar, con la precisión de su lenguaje, la medida exacta al gran dolor que se agrupa en sus costados para que hasta el aliento les sangre de tanto gritarlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-VmrZYdx_VxE/Tj7XLclqNLI/AAAAAAAAAVI/94T5lQFKKlU/s1600/cad.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200px" src="http://4.bp.blogspot.com/-VmrZYdx_VxE/Tj7XLclqNLI/AAAAAAAAAVI/94T5lQFKKlU/s200/cad.jpg" t$="true" width="142px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Si yo supiera gritar poesía, bramarla, o vociferarla con tosquedad, hablaría de la sed de Somalia hasta conseguir que ni la saliva pudiese descender por las gargantas resecas. Si supiera decirla, recogería en brazos las almas rotas de los muchachos y muchachas con la alegría herida de enfermedad laboral, de moderna esclavitud, de tiranía… y arrojaría a los ojos de los voraces patrones sus pastillas. Si yo pudiera escribirla la enviaría en misiva a los gobernantes para que de una vez entendieran que nos mueve la emoción aunque intenten enterrarla en economías y pondría sobre aviso a sus ilustrísimas egolatrías para que tuvieran mucho cuidado con lo que entierran porque la emoción es explosiva.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero no puedo. Así que me limitaré a brindar este pequeño altavoz para que los que tienen esa valentía nos transporten subidos en el haz de su voz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No os hablaré del currículo de &lt;strong&gt;Francisco García Marquina&lt;/strong&gt; porque cosecha tanto reconocimiento y premios por su poesía y por su prosa que ocuparíamos renglones y renglones. Como siempre el generoso internet os dará buena cuenta de él, prefiero obsequiaros en este espacio con un poema suyo extraordinario. Cuando lo declamó públicamente se le quebró la voz y yo tuve la suerte de escucharlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Se titula “&lt;em&gt;Testamento ológrafo&lt;/em&gt;” y pertenece a su libro de poemas “Cartas a Deshora” publicado por Aguaclara editorial.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;Llegados a este punto comienzo a desbarrar&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;y a insultarte con gracia, a hacerte algunas&lt;br /&gt;proposiciones indecentes.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Este poema es una saludable&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;invitación al mal&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;que sólo entenderás si tú me amas&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;con toda crueldad y sin respiro&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;y al margen de la ley.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A lo peor de ti se dirigen mis versos:&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;a tu ternura airada y a tus lágrimas&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;que matan a distancia, a tu mentira &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;hecha de oro mojado,&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;a tu hacienda perdida de antemano&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;y a esta muerte gloriosa y compartida&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;que quiero negociar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Nos queda por delante algo de vida&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;caducable y dudosa, pero luego&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;sin duda gozaremos&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;de una extensa y perdurable muerte.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Al hacer nuestros planes de futuro&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;hay que contar con esa&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;terrible dimensión de despropósito.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Yo amo la vida que cargo a mis espaldas&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;pero, si miro al frente,&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;debo reconocer que el futuro está en esa &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;solidez de desastre.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Tuvimos ciertas buenas experiencias&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;ensayando tan negro porvenir&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;en esas muertes dulces&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;con las que agonizaron nuestros cuerpos&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;en esos urgentísimos delitos&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;de los que fuimos cómplices, &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;y en esos golpes cálidos de mano &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;con que la carne toca el más allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El crimen fue perfecto&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;llenándonos de dicha la sentencia.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En consecuencia, ahora&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;y muy serenamente, he decidido&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;participar en esta ceremonia &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;capital, de la muerte.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Voy a darle la cara&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;para que no se fragüe a mis espaldas.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Yo he cometido errores y también cobardías&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;que empañan el pasado&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;pero, mirando al frente, me propongo&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;que el morir sea un acierto.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y si mi vida fue involuntaria y necia, &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;saber morir adrede&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;podría ser la enmienda de aquel caos.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A quien amo le digo:&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;el regalo exquisito que te ofrezco, &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;con la honradez que da el amor penúltimo,&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;es la muerte entre dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Vamos del brazo al cabo de la vida, &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Lo que hayamos de hacer &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Lo haremos juntos.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Testamento Ológrafo”, puede abrir un debate sobre lo que se puede pedir o lo que se está dispuesto a dar, (como veis ni en verano me olvido de mi actividad de club de lectura planteando pautas de debate hasta con lo que se debería respetar como si se hubiese leído o escuchado clandestinamente, no tengo remedio espero que el autor y vosotros me sepáis perdonar) en cualquier caso la trágica belleza del poema y el valor de compartirlo merecen mi preocupación y el riesgo del daño colateral. Así que Señor García Marquina y aún corriendo el peligro de parecer tonta y morbosa por no haber comprendido en profundidad las razones de las voluntades últimas, inmediatas o en hipótesis del personaje ficticio o real me tomo el atrevimiento de re-dedicar su poema a los que ama y le aman, que según tengo entendido son legión. Y le digo hasta siempre deseando que “su siempre” y el de los suyos sea largo y lúcido y con total ausencia de dolor, después si alguien le quiere acompañar es cosa suya, pero yo no se lo pediría, a ese viaje uno va solo, la barca de Caronte recoge a pasajeros de uno en uno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y a vosotros un abrazo y hasta el próximo encuentro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-183777042528393885?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/183777042528393885/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/08/cartas-deshora-de-francisco-garcia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/183777042528393885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/183777042528393885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/08/cartas-deshora-de-francisco-garcia.html' title='&quot;Cartas a deshora&quot;, de FRANCISCO GARCÍA MARQUINA'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-slCD-SXtMDk/Tj7XJrYfrXI/AAAAAAAAAVE/TS5tKx_m0kU/s72-c/FGM.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-3019739433452763642</id><published>2011-06-23T19:35:00.001+02:00</published><updated>2011-06-23T19:47:48.533+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miguel Ángel Mala'/><title type='text'>"Morir de libros", de MIGUEL ÁNGEL MALA</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Surrealismo?, ¿realismo mágico?, ¿parábola?, ¿ciencia ficción?... No te molestes querido lector, estás ante una voz completamente nueva y vanguardista cuya tierra de cultivo es la gran literatura del mundo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ltXq2utQ_YY/TgN4UwloCjI/AAAAAAAAAUw/R48kuv6E7nY/s1600/Sin+t%25C3%25ADtulo-1+copia.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200px" i$="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-ltXq2utQ_YY/TgN4UwloCjI/AAAAAAAAAUw/R48kuv6E7nY/s200/Sin+t%25C3%25ADtulo-1+copia.jpg" width="123px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El creador de “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Morir de libros&lt;/i&gt;” es un hallazgo, un portento que ya me dejó una huella profunda con “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;La cruz de barro&lt;/i&gt;”&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;novela en la que levantó&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;el universo de Garmaz, llenándolo de habitantes y cruzando sus vidas, cada una con su cruz, y lo hizo sin perder de vista en ningún momento la personalidad de todo el pueblo porque supo hablar al mismo tiempo en colectivo y en privado y sondeó cielos e infiernos familiares mirando en lo más secreto, y tras haber dado el soplo de vida a sus personajes supo apartarse para que los protagonistas se expresaran en libertad y nos condujeran por su historia desde la guerra civil hasta nuestros días. Y lo hizo sin inclinarse, colocado en el fiel de la balanza, sólo así pudo extraer la dignidad del odioso y también la del odiado en ese ejercicio, tan difícil, de justicia y compasión, verdaderos. La voz de Miguel Ángel era la voz incontaminada de su generación educada en libertad por aquellos que no la tuvieron.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;La leímos en el club y nos pareció increíble lo fidedigno del retrato y el nivel de hondura alcanzado con tan sólo 30 años.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El libro se podía leer como una colección de relatos o como una novela. Ese modo de narrar por episodios conservando la unidad es muy difícil, de hecho las magníficas series americanas actuales a las que ha ido a parar el talento de los grandes narradores de hoy en ese país, tales como “Killing”, “Los Soprano”, ”Mad men”, ”En terapia”, “Treme”…&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;construyen los personajes como lo hacían los maestros rusos: abriendo ficha y dándoles una personalidad concreta, características físicas y anímicas y evolución en el tiempo. No importa si después no necesitan usar todos los detalles, pero los tienen, saben cómo son sus rodillas, su forma de comer o de toser… Aunque la diferencia que quiero establecer para que me sirva el ejemplo, tan distante en apariencia, es que al servicio de dichas historias en esas grandes series de las que hablo además del creador suele haber varios guionistas,-a veces uno para cada personaje en concreto, otro que los ensambla y un director para cada capítulo-. &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Miguel Ángel Mala&lt;/b&gt; levantó Garmaz sólo y lo hizo sin perder el pulso en ningún momento. Naturalmente he trasladado el ejemplo al lenguaje cinematográfico para apoyar mejor lo que quería expresar: “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;La cruz de Barro&lt;/i&gt;”, no es una serie ni una novela extensa en páginas pero sí un trabajo condensado y destilado por el autor hasta que consiguió dejarlo en su más pura esencia, la novela está tan bien escrita que apenas necesitaría cambios para ser adaptada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-rnh_GqK169A/TgN4h-IdaoI/AAAAAAAAAU0/vMjHenGRudA/s1600/MAM.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" i$="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-rnh_GqK169A/TgN4h-IdaoI/AAAAAAAAAU0/vMjHenGRudA/s1600/MAM.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Otra de las capacidades de este creador es la de cambiar de registro con una facilidad pasmosa y sin perder un ápice de su estilo. “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Morir de libros&lt;/i&gt;” nada tiene que ver con “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;La Cruz de barro&lt;/i&gt;”, crónica hiperrealista, probablemente referida en la que se inspiró para llenar de aliento poético el homenaje -tan interiorizado, tan sentido, tan justamente medido- a la generación de sus mayores, como en renglones anteriores ya he dicho.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;“&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Morir de libros&lt;/i&gt;” es un derroche de imaginación, de fina ironía en el que desaparece la frontera entre fantasía y realidad. No es improbable que esta novela sea la descripción de una realidad futura, y es bueno que cada cierto tiempo grandes escritores nos avisen del peligro, “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Morir de libros&lt;/i&gt;” necesariamente remite a &lt;em&gt;Farenheit 451&amp;nbsp;&lt;/em&gt;de &lt;strong&gt;Ray Bradbury&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;&lt;/em&gt;y al &lt;em&gt;Mundo feliz&lt;/em&gt; de &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Huxley&lt;/b&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;porque como ya he dicho otras veces en este mismo blog, los libros, una vez escritos tienen vida propia, se hablan entre sí y se juntan con quien quieren.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;En &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Inlandia&lt;/i&gt; están prohibidos, elementos peligrosos y claramente subversivos que producen la enfermedad denominada &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;bibliófilis&lt;/i&gt;, adicción de la que sólo te puedes desintoxicar con alcohol, realitys televisivos y ciertas drogas y fármacos que en &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Inlandia&lt;/i&gt; son legales. El protagonista, Miguel Ocaña, presidente de la Diputación de una provincia de este país una mañana descubre que en uno de sus zapatos está creciendo una novela de forma espontánea, su casa está contaminada y los libros se irán multiplicando por esporas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;La adicción alcanzará a su esposa. Gracias al contagio, Miguel y Laura se redescubrirán como pareja, (hay una escena voyeurista que sólo los grandes escritores son capaces de sujetar sin que esta pierda ni un ápice de patetismo y ternura ni de grandeza y comicidad, es la que sucede cuando Miguel Ocaña descubre a su mujer leyendo un libro erótico, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Justine y Margot&lt;/i&gt;, a escondidas, y mientras contempla lo que ocurre bajo su falda se sobreexcita de tal manera que termina, por una serie de avatares, colgado de la ventana con los pantalones bajados y teniendo que ser socorrido por un vecino que le presta una escalera que a modo de zanco termina estampándole encima de las arizónicas de su chalet mientras Laura, su esposa, le increpa socarrona). Os aseguro que no es un señuelo para enganchar al lector, la escena pertenece a una alegría más profunda que ahonda y sondea en el joven matrimonio sin hijos, pocas miradas masculinas he visto en literatura que muestren tanto interés sincero por la intimidad de una mujer y la compartida en pareja y no me refiero en exclusiva a la confianza sexual sino al sentimiento de compenetración y libertad en el amor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Esta bellísima novela nos avisa del peligro de una inquisición moderna, nos muestra que la verdadera libertad, tal vez, sólo nos la proporcione la literatura, nos habla de los efectos físicos y anímicos que su lectura nos produce y de cómo ésta se metaboliza dentro de nosotros para transformarnos y lo hace con una trama trepidante y llena de intriga y aventura que nos sobresalta a cada página.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;No quiero desvelaros demasiado, sólo os diré que mi marido, un enfermo incurable de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;bibliófilis&lt;/i&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;se la leyó de una sentada en cuatro horas y cuando cerró el libro dijo: “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Esto son palabras mayores, podría firmarlo &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Saramago&lt;/b&gt; o &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Gómez Rufo&lt;/b&gt;…&lt;/i&gt;” No es necesario explicar que no se estaba refiriendo al parecido sino a la forma de crear, a las intenciones… La frase fue un elogio porque son dos de sus grandes, como lector es exigente y difícil de conquistar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-vlI_Z2Ngq7A/TgN5Vc9U-sI/AAAAAAAAAU4/noYS8UHgtNo/s1600/Zap.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="125px" i$="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-vlI_Z2Ngq7A/TgN5Vc9U-sI/AAAAAAAAAU4/noYS8UHgtNo/s200/Zap.jpg" width="200px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;“&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Morir de libros&lt;/i&gt;” acaba de ganar el prestigioso premio Tilfos. En el jurado presidido por Xavier Grau Sabaté, y vicepresidido por Justo Reinares Díez, estaban: Luis Mateo Díez, José Manuel Caballero Bonald, Manuel Longares, Penélope Acero, Jaime Alejandre y como secretaria Reyes Lluch Rodriguez. No me resulta difícil imaginar la satisfacción cuando cayó en sus manos el original, estoy segura de que desplazó de inmediato a todos los demás.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;En lugar de entrar a analizar su magnífica estructura y la perfección de su prosa diré que estoy convencida de que a cualquier autor que se precie le gustaría haberlo escrito. La pena es que entre los mediocres suscitará mucha envidia. En cualquier caso sé que no defraudará a los lectores.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;No me importaría que “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Morir de libros&lt;/i&gt;” comenzara a tatuarse en el centro de mi pecho que es donde lo albergo, cuando lo leáis sabréis por qué lo digo, el final es sublime.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Desde este pequeño rincón &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;bibliofílico&lt;/i&gt; te envío un fuerte abrazo querido Miguel Ángel y mi más sincera enhorabuena.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: 11pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-3019739433452763642?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/3019739433452763642/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/06/morir-de-libros-de-miguel-angel-mala.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/3019739433452763642'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/3019739433452763642'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/06/morir-de-libros-de-miguel-angel-mala.html' title='&quot;Morir de libros&quot;, de MIGUEL ÁNGEL MALA'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-ltXq2utQ_YY/TgN4UwloCjI/AAAAAAAAAUw/R48kuv6E7nY/s72-c/Sin+t%25C3%25ADtulo-1+copia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-6747410786372218683</id><published>2011-06-18T13:34:00.002+02:00</published><updated>2011-06-18T13:48:45.357+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Khaled Hosseini'/><title type='text'>"Cometas en el cielo", de KHALED HOSSEINI</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Hemos acabado nuestra temporada de club de literatura y el broche de esmeraldas lo ha puesto “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Cometas en el cielo&lt;/i&gt;” esta extraordinaria novela de &lt;strong&gt;Khaled Hosseini&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Lo cierto es que no esperaba que me gustase tanto: cuando se pondera en exceso un libro o una película suelo cruzar los dedos, creo que soy de las pocas personas que no ha visto Titanic por esa razón, os aseguro que no me ocurre por ninguna actitud elitista, me encanta -como en otras ocasiones he dicho- la universalidad, la capacidad de llegada… porque sé lo difícil que es escribir&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;sencillo y sé cuanta calidad encierran muchas lecturas consideradas de corte popular o de gran público.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Aprecio especialmente a los escritores puente, lo explico: son autores que conocen dos o más culturas, que por razones de inmigración, o de exilio, o por persecución… han vivido en su país de origen y también en el de acogida y pueden explicar el mundo desde un lado o desde el otro, potencian la interculturalidad y contribuyen al acercamiento y la comprensión, ya sólo por esa capacidad de construir puentes o viaductos son valiosos, sin entrar todavía en su calidad literaria, pondremos como ejemplo a &lt;strong&gt;Kenizé Mourad&lt;/strong&gt;, la última sultana del imperio otomano, a &lt;strong&gt;Amy Tam&lt;/strong&gt;, o la misma &lt;strong&gt;Pearl S. Buck&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;En el caso de “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Cometas en el cielo&lt;/i&gt;”, además, nos encontramos con un trabajo literario impecable.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-j-lhC1vCKyo/TfyOxjfN7II/AAAAAAAAAUo/oNpCcee_2Po/s1600/CEC.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" i$="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-j-lhC1vCKyo/TfyOxjfN7II/AAAAAAAAAUo/oNpCcee_2Po/s1600/CEC.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Desde la mirada de la infancia y escogiendo un dificilísimo punto de partida, el remordimiento,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Hosseini nos muestra y demuestra cómo desde el futuro se puede resarcir por completo el pasado, cómo &lt;b&gt;&lt;i&gt;gracias &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;al daño aparentemente irreparable se puede enmendar en cualquier momento de la vida la cuenta pendiente. La novela nos habla de la heroicidad del antihéroe, de que es posible el acto de valentía sin tener ese rasgo en la personalidad, de la expiación, del alto precio y la dolorosa catarsis por la que hay que pasar para conseguir perdonarse a uno mismo, sólo entonces puedes relacionarte en paz con los demás.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Dos padres sin esposa, la&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;enorme diferencia de clase social dentro de una misma familia masculina ¿consanguínea? y un secreto. De ahí partimos, y desde sus páginas iremos viendo evoluciones e involuciones individuales y colectivas, el horror, la maldad en pleno siglo XXI &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;“&lt;i&gt;La bondad ha abandonado esta tierra y es imposible escapar de las matanzas, siempre matanzas. En Kabul el miedo está en todas partes”, &lt;/i&gt;“&lt;i&gt;No te permiten ser humano” &lt;/i&gt;nos dice, refiriéndose a los talibanes, uno de los personajes clave y llave de esta historia, Rahim Kan, el padrino tácito escogido por el autor para desvelar, para desencadenar y propiciar el desenlace, para mostrar el camino de dignidad que ha de convertir en un verdadero hombre a Amir, aunque en ello le vaya la vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Con muchos planteamientos bíblicos, seguramente equiparables a otros coránicos, vemos el sentimiento cainita ¿provocado, quizá, por la predilección paterna? Vemos la potencia de David contra Goliat, el rudimentario e infantil tirachinas como arma mortífera contra la maldad, y el nazismo, que también puede envolverse en turbantes. Las cometas de todos los colores, surcando el cielo como símbolo de libertad y la posterior prohibición de su vuelo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Es precioso ver como la novela se va cerrando en círculos: el dinero bajo el colchón, -acto delictivo en la infancia, reparador en la madurez-, el reloj entregado a otros niños... La ruptura generacional que se rebela contra la presión social y los privilegios y ya no necesita esconder parentescos bajo castas o racismos, (a ver cuando terminamos de enterarnos de que las razas no existen). Amir y su esposa Soraya son el presente, ellos resquebrajarán el inamovible pasado de apariencias y exclusiones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-mMOMRASZqYA/TfyOy5sG-XI/AAAAAAAAAUs/xXmpx-iReP0/s1600/KH.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200px" i$="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-mMOMRASZqYA/TfyOy5sG-XI/AAAAAAAAAUs/xXmpx-iReP0/s200/KH.jpg" width="174px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Cometas en el cielo es una balada de amor muy triste dedicada a un hermoso país, Afganistán, al que han herido de muerte entre rusos, americanos y talibanes, pero también es un canto de esperanza. El autor usa su literatura como arma cargada de futuro, así nos lo pidió &lt;strong&gt;Celaya&lt;/strong&gt; y así lo cumple él llenando su vida y su compromiso de aliento poético. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Khaled Hosseini en 2006 fue nombrado embajador de buena voluntad del ACNUR, que es el organismo de las naciones unidas que se encarga de proteger a los refugiados. En el 2007 creó la Fundación Khaled Hosseini destinada a proporcionar ayuda humanitaria al pueblo afgano para aliviar su sufrimiento y contribuir a crear prósperas comunidades.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Gracias Señor Hosseini por coger nuestra barbilla y girarla con la potenc﻿ia de su ternura para que miremos hacia ese lado de nuestro mapamundi.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Un abrazo y hasta el próximo encuentro&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-6747410786372218683?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/6747410786372218683/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/06/cometas-en-el-cielo-de-khaled-hosseini.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/6747410786372218683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/6747410786372218683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/06/cometas-en-el-cielo-de-khaled-hosseini.html' title='&quot;Cometas en el cielo&quot;, de KHALED HOSSEINI'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-j-lhC1vCKyo/TfyOxjfN7II/AAAAAAAAAUo/oNpCcee_2Po/s72-c/CEC.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-6209442464727066509</id><published>2011-06-05T14:09:00.003+02:00</published><updated>2011-06-23T19:54:38.783+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Stéphane Hessel'/><title type='text'>¡INDIGNAOS!</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cuando comenzó el llamamiento a la insurrección pacífica y vi que partía de un libro me emocioné profundamente. Nada más sonar la alarma del despertador en mis oídos me &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;puse en pie de un salto como cuando te dispones a emprender un viaje apasionante. No sé si lo que pienso y siento coincide y sintoniza en su totalidad con todo lo que se está hablando en las asambleas, con los acuerdos a los que este movimiento ciudadano va llegando, (muchas mujeres de mi edad nos manejamos mal por las redes sociales y nos cuesta acampar porque somos de hueso artrósico, aún así estuve todo lo que pude en la plaza del Ayuntamiento de mi ciudad) pero sí supe de inmediato, que se cuenta conmigo, que no estoy excluida, y aquí está mi rinconcito para que quien quiera pueda disponer de él.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em; mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;img border="0" height="200px" src="http://2.bp.blogspot.com/-3o_RVKmOuhE/TetsZHFE7-I/AAAAAAAAAUY/ID7rLXzP4Lc/s200/Indignaos.jpg" t8="true" width="138px" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El agua alborotada de mi Guadiana, repleta de neuronas de ilusión adormecidas desde hace lustros, borboteó con júbilo al contemplar la luz del nuevo día que ya no esperaba. Me alegro hasta el infinito de que&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Stéphane Hessel&lt;/b&gt;, y &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;José Luis Sampedro&lt;/b&gt; todavía estén aquí para poder verlo, (generosos nonagenarios que nos han entregado en vida su legado, y ésta, la hermosa vida,-a cambio de su lúcida hondura y de su larga juventud anímica-, les concede una merecidísima prórroga&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;para devolverles&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;todos los años de sufrimiento que las guerras fratricidas les robaron). Me hace muy feliz que puedan ver el buen uso que de su valiosa herencia hacemos. Me enorgullece el elenco de intelectuales que está recogiendo el testigo, pero por quienes más me alegro es por todos nosotros entre los que incluyo a los que aún no comprenden, temerosos debido a una pérdida de confianza, más que lógica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Lo que está ocurriendo vuelve a colocar en su sitio el desbarajuste de mucho tiempo y eso siempre es bueno, especialmente beneficioso para los gobernantes, sean del signo que sean, porque les orienta y les recuerda que:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No se trata de gobernar para el pueblo pero sin el pueblo, por muy ilustrados e ilustres que se sientan.&amp;nbsp;Y&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt; les recalca que las prioridades van por este orden: primero están los ciudadanos, que han de transmitirles sus necesidades e inquietudes, y son ellos, los ciudadanos quienes eligen a sus representantes para que&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;escuchen, evalúen, hagan trabajo de calle… porque acercándose a pie, se obtiene mayor sentido de la realidad y mejor perspectiva.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Un gobernante es un administrador de justicia, y sirve a... no se sirve de…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="clear: right; cssfloat: right; float: right; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240px" src="http://1.bp.blogspot.com/-_depGsPf-fQ/TetsXeXWxKI/AAAAAAAAAUU/5Hv13ADML7c/s320/indignaos2.jpg" t8="true" width="320px" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Es probable que todo lo que estoy diciendo suene muy simple, pero hemos de recuperar, precisamente dicha simplicidad. Hay que rescatar los conceptos originales que hoy se encuentran desvirtuados por estar presos en viejas carcasas de eufemismos herrumbrosos. La pobreza&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;es pobreza,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;la injusticia, injusticia, el egoísmo, la avaricia… y todos sabemos entender esos conceptos y desmenuzar sus ingredientes en mayor o menor escala. Y eso es lo que se está haciendo en este momento en las principales ágoras de nuestro país: comunicar, tomar concepto por concepto y desbrozarlos hasta que de ellos emerja su esencia, y después echar tres en uno para que&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;brillen y sus goznes no chirríen ni se les desvíe el eje que podría arrojarlos fuera de su órbita, sólo así se alcanza la precisión, la capacidad de llegada, la universalidad necesaria puesto que de un problema mundial estamos tratando.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cuando&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Mafalda, la de Quino, tomaba entre las manitas su bola terráquea&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;y nos decía compungida “Al mundo le duele el Asia” y a continuación llenaba el continente de tiritas nos estaba enviando el mensaje, sms si preferís, de que el mundo, -ese ser repleto de vida- al igual que el cuerpo es sólo uno, y si se le enferma o se le daña en alguna parte todo el organismo se resiente. Y eso es lo que se está haciendo desde estas plazas, centros neurálgicos, virtuales o físicos: desinfectar, suturar y poner vendas y esparadrapo a todos los males que nos aquejan.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me gusta aprender de los que saben, confío y creo en las especialidades porque somos seres comunitarios que nos complementamos y completamos con el conocimiento y la sabiduría de los demás y durante todos estos días esperaba ilusionada los programas de debates con la intención de comprender, de aprender del periodismo, actividad vocacional, casi sagrada en otro tiempo por su compromiso con la búsqueda de la verdad y la valentía para transmitirla. La decepción ha sido enorme: me ha dado pena contemplar a cortesanos haciendo flaco favor a quienes sirven siendo más papistas que el Papa, creyéndose dirigentes, no ya de opinión sino del país, eso sí, sin correr riesgos. En fin…toreo de salón. Les he oído hablar para ellos mismos, para lucirse entre sí en su endogámico mundo de filias y fobias personales, de prebendas y castigos. Les he visto arengar desde sus atalayas de atrezo, olvidando por completo al espectador, incluso la puesta en escena de los platós es de teatro, -a la cámara, es decir a nosotros, sólo nos mira el moderador-,y digo teatro con todos los respetos para el grandísimo arte de la dramaturgia que en vivo y desde las tablas sí que cuenta con el público y escucha su respiración y se enfrenta a sus aplausos o a sus abucheos con valor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Creo que al cuarto poder también habría que colocarlo en su sitio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Evito citar nombres por las honrosas excepciones, entre las que abundan, curiosamente, periodistas con menos edad, y no soy de las que adoran a la juventud por el hecho de serlo, en este caso subrayo el detalle por la frescura, por la bondad, por el empuje, y sobre todo por la ecuanimidad. Por fortuna no se está produciendo una ruptura generacional como sucedió en otras épocas, pero son&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;muchos los jóvenes que nos están dando un repaso que nos hace caer en la cuenta de lo maleados que estamos anclados en la poltrona de nuestra pequeña e ilusoria burguesía que creemos tan estable.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="clear: left; cssfloat: left; float: left; font-family: Arial; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-2e7Ru5NP73w/TetsVAuB6JI/AAAAAAAAAUQ/ala17r_6sJY/s1600/acampadasol.jpg" t8="true" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;He pasado vergüenza ajena durante estos días tan intensos cuando a altas horas de la madrugada podíamos ver en televisión a representantes de “Democracia real ya”, siendo abrumados por las exigencias de respuestas; exigencias paradójicamente proferidas por especialistas de la información y desde sus sueldazos, ¡manda narices!, cuando son ellos, los muchachos sobradamente preparados en paro o del mileurismo congelado quienes&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;tienen el derecho a preguntar. De nuevo señalo la inversión de los términos. Daba la impresión de que si los chicos no llevaban un programa que incluyera soluciones, incluso para poner colorados los rostros anónimos de las agencias de calificación de mercados o dar una colleja a todo el gobierno europeo, pormenorizando y ubicando los fallos, no iban a pasar el examen de reválida. Me he quedado estupefacta al ver que estas vacas sagradas del periodismo no se molestaban en disimular el gesto de cínica decepción que transmitía “¿Eso es todo?” No hay cosa más vulnerable que la vanidad, y en la historia está David para demostrar que con una honda centrífuga y expansiva se puede vencer a Goliat.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Tras esta hostilidad mal encubierta porque se transparentaba, venía la contraria, la de la condescendencia: esa postura de: “deja a los chicos que jueguen un poco a la revolución, que se reinventen el 68, ya se cansarán estos neohippies que tienen asegurado el cocido de mami en su casa”. No sé cuál de las dos posiciones ofende más.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Lloré de rabia cuando vi los golpes propinados en los riñones a las chicas y chicos desarmados e indefensos de Barcelona. Tampoco se me va de las retinas el desconcierto de la señora tan asustada y a punto de la desorientación irreversible preguntándose desde cuándo los que están para defendernos se vuelven para atacarnos. Sueldos pagados por contribuyentes catalanes para que se vuelvan palos. Y lloro al escribirlo ahora. Deseé con toda mi alma que el maltratador acorazado y sin identificar al levantar el brazo para asestar el golpe certero con más furia descubriera que la muchacha que desde el terror volvía la cara para mirarle fuera su hermana. Y anhelé con todas mis fuerzas que la voz de Arthur Miller gritara ¡¡Todos eran mis hijos!!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-YEVzKgBZ6BM/TetsbhoAbOI/AAAAAAAAAUc/QV154RycxMk/s1600/violencia.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="238px" src="http://1.bp.blogspot.com/-YEVzKgBZ6BM/TetsbhoAbOI/AAAAAAAAAUc/QV154RycxMk/s320/violencia.jpg" t8="true" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Han de cambiar muchas cosas en nuestro país empezando por el sectarismo. Siempre me he sentido inculta en política, soy incapaz de recordar caras y nombres y menos de asociarlos a sus adscripciones, a no ser que les vea o trate a menudo, pero cuando escucho a alguien antes de saber a qué se dedica o a qué partido pertenece sí sé sin embargo si estoy o no de acuerdo con él, esas observaciones siempre me llevan a confirmar mis ideas y a coincidir con los mismos, pero eso sucede después de escuchar, nunca a priori. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“¡Coma caca que diez millones de moscas no pueden estar equivocadas!” Nunca he compartido la frase. La política no es un juego de mesa, ni un animal depredador que se zampa a las minorías, ni un simulacro de guerra con dos ejércitos en el que uno pierde y otro gana. La vida cotidiana continúa y en ella estamos todos, seres sociales, diversos y plurales, y por ella luchamos mientras otros malgastan las fuerzas en rencillas. No queremos que nos consideren sus clientes ávidos de chollos a los que hay que ofrecer en slogan la mejor oferta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Un poco de respeto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me gustaría que los chicos abandonasen ya las plazas, para no dar pie a que la fuerza de la imagen se destruya, y no lo digo porque haga feo, (aunque he de confesar, si soy honesta, que mi aburguesada alma de interiorista frustrada les coloca mentalmente preciosas sillas y simétricas tiendas tipo castra romana, o estilosos bungalows de diseño danés. Espero que podáis perdonarme mis pecados de frívola impenitente algún día). Tampoco me gusta que los comerciantes sean perjudicados. Pero que la manifestación no cese. Que los auditorios dejen de estar vacíos, que los inmuebles de uso público se llenen. Deseo que el movimiento asambleario sea permanente, que a él se unan los trabajadores para aportar la experiencia de cada sector. Y sobre todo quiero que seamos capaces de recordar a Ghandi&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;cada vez que el avasallamiento nos empuje a ser agresivos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Gracias por vuestra maravillosa lección de civismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y ahora para terminar con mejores palabras que las mías y para no desvirtuar este blog que siempre os habla de libros&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;os leeré la contraportada de “&lt;em&gt;Indignaos&lt;/em&gt;” y lo haré con orgullo porque pocas veces las frases de los libros se salen de las páginas para hacer una llamada tan hermosa y tan sencilla hacia la conquista de un mundo mejor.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;span style="color: #990000;"&gt;&lt;em&gt;Cuando alguien como Stéphane Hessel llama a la ”insurrección pacífica”, a desperezarse, a rebelarse, hay que escucharlo. Porque Hessel, a sus 93 años, sabe de lo que habla: miembro de la Resistencia francesa, superviviente de Buchenwald, militante a favor de la independencia argelina y defensor de la causa palestina, este eterno luchador es, además, el único redactor aún vivo de la Declaración Universal de los derechos humanos de 1948. Por eso, cuando reclama “un motivo de indignación” para todos hay que hacerle caso. Porque “las razones para indignarse pueden parecer hoy menos nítidas o el mundo demasiado complejo”, pero siguen ahí, en la dictadura de los mercados, en el trato a los inmigrantes, a las minorías étnicas. “Buscad y encontraréis”, nos dice, “coged el relevo, ¡indignaos!”, porque “la peor actitud es la indiferencia. Si os comportáis así, perderéis uno de los componentes esenciales que forman al hombre: la facultad de indignación y el compromiso que la sigue”.&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;S. Hessel&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;span style="color: #990000;"&gt;“¡Indignaos! Hoy se trata de no sucumbir bajo el huracán destructor del consumismo voraz y de la distracción mediática mientras nos aplican los recortes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #990000; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;¡Indignaos! Sin violencia. Como cantara Raimon contra la dictadura: Digamos NO. Actuad. Para empezar, ¡Indignaos!”&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;span style="color: #990000;"&gt;&lt;strong&gt;José Luis Sampedro&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hoy más que nunca un fuerte abrazo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: 11pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-2e7Ru5NP73w/TetsVAuB6JI/AAAAAAAAAUQ/ala17r_6sJY/s1600/acampadasol.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-6209442464727066509?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/6209442464727066509/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/06/indignaos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/6209442464727066509'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/6209442464727066509'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/06/indignaos.html' title='¡INDIGNAOS!'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-3o_RVKmOuhE/TetsZHFE7-I/AAAAAAAAAUY/ID7rLXzP4Lc/s72-c/Indignaos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-5137572428196784706</id><published>2011-05-13T19:31:00.001+02:00</published><updated>2011-05-13T20:00:31.425+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Arturo Pérez Reverte'/><title type='text'>"El pintor de batallas", de ARTURO PÉREZ REVERTE</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Acabamos de terminar en el club de literatura este magnífico legado y como siempre intentaré compartir con vosotros la experiencia personal de la lectura en solitario y también la colectiva, con las compañeras, en la puesta en común.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El primer libro que leí de &lt;b&gt;A. P. Reverte&lt;/b&gt; fue “&lt;i&gt;Territorio comanche&lt;/i&gt;”, sucedió hace muchos años y todavía me acompaña. Entremedias he disfrutado de unos cuantos más del autor, aún me faltan varios títulos de su extensa obra, pero me alegro de haber tenido entre las manos y en este momento de nuestra historia este… &lt;b&gt;&lt;i&gt;desgarrador&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; cierre de circulo; deseo buscar la precisión porque me gustaría atinar con cada una de las palabras que como epílogo le añadiré a mi lectura; por nada del mundo querría que resultasen manidas, y &lt;b&gt;&lt;i&gt;desgarrarte &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;a zarpazo limpio es exactamente&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;lo que hace esta novela. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-IvighaiRcpY/Tc1qTNFZl9I/AAAAAAAAATs/NYx0TuPJbtA/s1600/EPDB.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200px" j8="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-IvighaiRcpY/Tc1qTNFZl9I/AAAAAAAAATs/NYx0TuPJbtA/s200/EPDB.jpg" width="121px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Como ya he dicho otras veces, a ningún escritor nos gusta que nos atribuyan como biográfico lo que les ocurre a los personajes que creamos, que inventamos. Es biográfica la mirada, la forma de enfocar, de sentir…, el modo de elegir, de imaginar, de tomar posición… pero podemos dar vida a un asesino sin serlo, dibujar a un alcohólico sin conocer a ninguno y siendo abstemio o encarnar a un maltratador abominando de ello, (perdón por la perogrullada, pero está bien recordarlo para que nadie confunda al autor con su obra), &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;y aunque les hagamos préstamos personales a dichos personajes, son sólo eso: préstamos a su servicio y al servicio de la historia que narramos y que ellos viven, no nosotros, porque no son marionetas que nos sirvan para que opinemos a través de ellas, así que con ese respeto me referiré a Faulques y no a Arturo, aunque durante todo el doloroso trayecto por las páginas he caído a menudo en la tentación de asomarme por los resquicios, de entrar por la grieta de su torre para abrazarle. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Una de mis manías es la de mirar la foto del autor en los libros, no al principio sino de cuando en cuando, supongo que para aproximarme, y me da rabia no verla en algunas ediciones de bolsillo. En esta ocasión mi &lt;i&gt;voyeurismo&lt;/i&gt; estaba de sobra justificado: el protagonista es un fotógrafo de guerra, que nos muestra minuciosamente en qué consiste, cómo afecta y para qué sirve su oficio, y me aproveché de su visor para mirar el retrato de Pérez Reverte con mayor detenimiento, y en ese juego de imaginación inocente quise atribuir el pequeño hoyo de su mejilla al repetido gesto de enfocar, y quise ver en los diminutos rayos de alrededor de sus ojos el guiño cómplice que aún espera. Pero debajo de esa mirada escrutadora la sonrisa triste contradice la esperanza porque refleja la decepción anticipada. La duda de esa sonrisa a medias le prepara con un “tal vez no halles al interlocutor que buscas, alguien que comprenda, que experimente, que al menos intente colocarse en el lugar”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La novela es un grito y también un llanto, el llanto de los que han estado en lugares de los que nunca se vuelve, el grito de los que piensan que hay reglas ocultas para determinar las casualidades y se dejan las uñas al escarbar. “Quiero que usted comprenda”, dice Ivo Marcovic, el personaje conciencia, atravesando la página con el dedo y empujando con él el centro de nuestro pecho para que sepamos que no se dirige sólo a Faulques, único ser con el que puede compartir la misma herida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;“La comprensión”, nos grita más adelante, “incluso el esfuerzo por comprender nos salva”. Ese es, en mi opinión, el corazón de la novela, &lt;b&gt;&lt;i&gt;comprender&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, ahí está el latido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Que no lo vea no significa que no esté”, le explica a Carmen Elsken, la carnal intérprete de origen holandés que huele a “sudor limpio de mar y sol”, a vida, a redención -añado yo- si Faulques hubiera querido salvarse, si hubiese decidido perdonarse.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Una vez oí decir o leí que el excesivo análisis de los hechos termina por destruir el concepto… ¿o es al revés? Los conceptos destruyen los hechos”. En esas frases nos deja la novela una de las muchas&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;preguntas que creíamos insondables, y nos mueve la barbilla con brusquedad pero con afecto para que miremos de frente. “&lt;i&gt;El pintor de batallas&lt;/i&gt;” es una bronca de la que el autor no se excluye. Testimonio, confesión, remordimientos… sólo quienes han estado en el corazón de las tinieblas pueden pedir cuentas y ponerle medida y significado concreto a la palabra transgresión.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-djC5CZOIEbI/Tc1qRkiejYI/AAAAAAAAATo/vJ2221lnE4c/s1600/APR.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" j8="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-djC5CZOIEbI/Tc1qRkiejYI/AAAAAAAAATo/vJ2221lnE4c/s1600/APR.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En el club nos preguntamos por el sentido y la importancia que damos a los fotógrafos de guerra mientras comemos el postre. Por lo que estos buscan con su arriesgada profesión, ¿tal vez las leyes ocultas que rigen la existencia y la esencia de los comportamientos humanos? Y si es así, ¿qué esperan obtener de las respuestas?, ¿el sosiego tras haberlas comprendido?, ¿el modo de cambiarlas? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Llegamos a la conclusión, ya reiterada en otras sesiones y con otros libros, de que saber que somos capaces de lo peor y lo mejor es bueno porque nos hace buscar mejores normas y leyes para la convivencia y nos enseña a conocer los límites, el respeto, a especificar qué es la cultura y a utilizar el conocimiento como salvación de nosotros mismos que es muy diferente a ir de oráculo por la vida o de salvapatrias usando la cultura con una honda para darnos sopas, no olvidemos que los nazis del holocausto eran refinados eruditos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Reflexionamos sobre si se puede volver a encontrar el equilibrio tras regresar de una guerra, si se levanta una frontera insalvable, si es posible la adaptación. Hablamos de la adicción al miedo deseando que si ese resorte se desata pueda volver a atarse. Comentamos sobre lo que atrapan las fotos instantáneas, elementos que si no fueran capturados así nos quedarían ocultos. Hablamos de la diferencia entre la mirada del fotógrafo y la del pintor, la instantánea frente a lo observado con más tiempo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ante la hermosa figura de la torre -casi un faro simbolizando el último confín- una de mis compañeras dijo que la pintura era circular porque ni empieza ni acaba, las guerras siempre están. Otra preguntó a su vez, “¿y si no hubiera sido Olvido la que muere, se habría producido en él la transformación? Tal vez todo nos sea indiferente hasta que nos tocan lo nuestro”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Meditamos sobre la valentía con la que se pregunta Faulques por ese instante de ‘indecisión’ o de ‘decisión’ –en ese matiz nos paramos durante un buen rato- en el que no avisa a Olvido sabiendo que está de espaldas y a un paso de una mina porque la hierba está intacta. El buceo por esos pliegues oscuros del alma es tremendamente doloroso para Faulques y también para el lector que de pronto comprende por qué el pintor de batallas se quedó muerto en vida. También en “&lt;em&gt;El último encuentro&lt;/em&gt;”, de &lt;b&gt;Sándor Márai&lt;/b&gt;, se produce un instante similar en una cacería. Como hemos dicho tantas veces, da escalofríos ver como los libros de hablan entre sí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Repasamos el maligno azar del francotirador: ¿era consciente, puesto que maneja el arma y decide?, ¿elige o no elige a quien dispara? y le comparamos -como la novela propone- con la falta de sentimientos de la naturaleza o el universo, ¿es acaso el universo consciente?, ¿a qué leyes obedece? Cuando pisamos un hormiguero no contamos las hormigas, unas se salvan aleatoriamente por estar fuera del pie, otras mueren aplastadas sin que la suela ni ellas sepan por qué.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Otra de mis compañeras se preguntaba con cierta indignación cómo se puede fotografiar el sufrimiento y después marcharse. Qué clase de asepsia es esa. Su planteamiento nos dio pie a hablar de la implicación de la Cruz Roja Internacional, de Amnistía… pero concluimos finalmente que el fotógrafo de guerra antepone la fotografía para entregársela al mundo, da testimonio, coloca las pruebas encima de la mesa para que todos sepamos, esa es su prioridad y al igual que un médico come después de abrir un estómago o un cerebro, el fotógrafo también se tiene que preservar para seguir mirando a través de su visor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;“&lt;i&gt;El pintor de batallas&lt;/i&gt;” nos enseña a distinguir las mentiras, nos muestra la clase de ética que unos guardan y otros no: llegar a pagar para fotografiar impasible un asesinato, es algo que él jamás haría. Que dispare la cámara sin parar no significa que entregue todas las fotos. La novela tiene en todo momento un planteamiento ético para el lector y el interrogante aparece implícito y explícito ¿qué crees que harías tú si te despojasen de todo tu bienestar? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hay un juego de espejos que me afectó mucho: la mujer que se desangra por las piernas abiertas mientras su hijo la mira, y Olvido con su sedoso vestido alzado hasta la cintura para seducir a Faulques con desafío y a la vez con sumisión. Los mismos resortes para lo antagónico. Qué magnífica simbiosis de los dos mundos conviviendo dentro de nosotros, el refinamiento más sutil junto a lo más primitivo y la línea que lo separa, ¿frágil?, ¿ficticia?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Creéis que cuando van a matarte, suplicar por la vida es indigno?, ¿instintivo?&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;-Les pregunté.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Respondieron que por la vida de otro, tus hijos, tu familia, sí suplicarían. Desgraciadamente esa imagen nos condujo a la película “&lt;i&gt;La decisión de Sophie&lt;/i&gt;” en la que un nazi hace que una madre escoja entre sus hijos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La novela ha sido altamente valorada en el club, pero no todo fueron parabienes con respecto a “&lt;i&gt;El pintor de batallas&lt;/i&gt;”, hubo quejas sobre las citas pictóricas, a muchas de nosotras nos sacaban del universo de sus páginas y aunque puedes apuntar los cuadros a los que se refiere el protagonista para luego buscarlos en enciclopedias o en internet habríamos agradecido que con cuatro pinceladas el autor mostrase las imágenes que quería subrayar, así se habrían conseguido las dos lecturas: la más avezada y la profana. Pero bueno, es un mal menor en el que todos incurrimos, en muchos libros aparece música desconocida que no podemos tararear y en justicia he de decir, como en otras ocasiones con respecto a otros libros, que quien cita suele hacerlo por honradez, para no quedarse con nada que no sea suyo, o por identidad generacional, gremial… en fin, es un modo de señalar iconos que nos aglutinan y que no son producto de la vanidad, pero está bien que los lectores puntualicen lo que les molesta o la forma que tienen de recibir el regalo de la escritura.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Otra compañera, compartió que se había negado en redondo a leer nada de Pérez Reverte, a partir del artículo que escribió sobre el entonces ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos, añadiendo que le había regalado a su hijo una por una todas sus novelas hasta ese momento, algunas de ellas firmadas por el autor. Aclaró que su enojo no fue por Moratinos ni por su adscripción política, -le habría dado igual que fuese cualquier otro, así lo expresó- sino porque A. P. Reverte se burló de alguien por el hecho de haberse emocionado en público.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Confieso que sólo conozco a Pérez Reverte como escritor y que no estoy pendiente de la rabiosa actualidad periodística. Espero no ser expulsada, por ello, del Olimpo de las letras, me las arreglo bien tratando de entender la vida a través de la literatura. Con todo lo demás -artículos de opinión, debates, tertulias, etcétera-, siempre me parece que entro &lt;i&gt;in media res&lt;/i&gt;, podría ocultarlo, pero para qué, las 24 horas me cunden poco y elijo. Así que desconozco dicho artículo -que prometo buscar- pero tal y como lo contó mi compañera&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;estoy de acuerdo en que Arturo. P. Reverte es brillante y tiene herramientas y argumentos de sobra para criticar la actitud y la mala o buena&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;labor de alguien utilizando toda la artillería pero sin caer en la descalificación fácil. En cualquier caso todos tenemos nuestro temperamento. Me dejo como asignaturas pendientes para el verano leer “&lt;i&gt;Patente de corso&lt;/i&gt;” y “&lt;i&gt;Con ánimo de ofender&lt;/i&gt;” pero sé de antemano que ninguna de las dos recopilaciones variará mi inolvidable experiencia con este libro al que hay que dejar reposar en el interior.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me ha conmovido que Faulques utilice la figura de Caronte para despedirse, ya sé que el barquero es una imagen común, pero en una novela mía tiene un papel importante y me ha ilusionado la coincidencia de que ambos nos hayamos asomado al inframundo en el reino de Hades.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Gracias señor Pérez Reverte, su novela “&lt;i&gt;El pintor de batallas&lt;/i&gt;” me ha dado la vuelta como un calcetín, ha sido un honor caminar con usted por los círculos del mal, Dante no lo habría hecho mejor. Deseo que en el exorcismo, Faulques se llevase consigo todo el dolor. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Un abrazo y hasta el próximo encuentro, en el que habremos leído “&lt;i&gt;Cometas en el cielo&lt;/i&gt;” de &lt;b&gt;Khaled Hosseini&lt;/b&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-5137572428196784706?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/5137572428196784706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/05/el-pintor-de-batallas-de-arturo-perez.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/5137572428196784706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/5137572428196784706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/05/el-pintor-de-batallas-de-arturo-perez.html' title='&quot;El pintor de batallas&quot;, de ARTURO PÉREZ REVERTE'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-IvighaiRcpY/Tc1qTNFZl9I/AAAAAAAAATs/NYx0TuPJbtA/s72-c/EPDB.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-6758802234007923151</id><published>2011-04-19T18:03:00.000+02:00</published><updated>2011-04-19T18:03:13.912+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mika Waltari'/><title type='text'>"Sinuhé el egipcio", de MIKA WALTARI</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Durante más de siete semanas hemos estado leyendo en el club de literatura &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Sinuhé el egipcio&lt;/i&gt;, de &lt;strong&gt;Mika Waltari&lt;/strong&gt;. Como complemento y broche final pudimos contemplar la película que el director &lt;strong&gt;Michael Curtiz&lt;/strong&gt; adaptó hace seis décadas -a través de sus guionistas &lt;strong&gt;Philip Dunne&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Casey Robinson&lt;/strong&gt;- para el cine. La Biblioteca pública tuvo el detallazo de adquirirla en formato dvd y nos la proyectó para que pudiéramos disfrutarla, y ahí queda para que otros usuarios la saquen prestada. Naturalmente el cine es un lenguaje distinto y reinterpreta lo escrito condensándolo, es inevitable que el director extraiga de su alambique los subrayados que previamente colocó en el interior –adaptar una novela al cine no es una cuestión de síntesis ni de tijera sino de esencia- y en este caso la esencia que se destiló sí es digna de la novela.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-kzU2Ab4P22c/Ta2wQHZju1I/AAAAAAAAATg/VWaOkZAaOzg/s1600/libro.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200px" i8="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-kzU2Ab4P22c/Ta2wQHZju1I/AAAAAAAAATg/VWaOkZAaOzg/s200/libro.jpg" width="131px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En nuestro club, la lectura de este libro ha estado envuelta en un halo misterioso de coincidencias no buscadas: ya estaba elegido antes de que el pueblo egipcio actual hiciese dimitir a &lt;strong&gt;Mubarak&lt;/strong&gt;, después el efecto dominó desgraciadamente no tuvo los mismos resultados en Libia. Así que inevitablemente&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;el periplo vital y anímico de Sinuhé se superponía como un calco por las mismas tierras de las que a diario recibimos noticias. De modo que la novela nos hizo la función de espejo comparativo. Lo mismo ocurrió cuando la publicó Waltari&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;en 1945 tras la segunda guerra mundial: tuvo un efecto enorme y extensivo de empatía entre los lectores de todo el mundo que compartían con el escritor finés los mismos sentimientos pesimistas y desolados que surgen tras las postguerras. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Como de costumbre, no rellenaré renglones con el resumen o reseña de la novela que vosotros mismos podréis comprobar, si bien la adquirís o la pedís prestada&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;en vuestra biblioteca pública más cercana, o a través del generoso internet. A cambio compartiré la experiencia de la lectura en solitario y la puesta en común de todas las opiniones y reflexiones que en el club han suscitado sus páginas.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La potencia de la novela en mi opinión reside en su valor documental más que en el literario. El autor nos traslada al mundo antiguo y sitúa a Sinuhé muy cerca del faraón Akenatón del que se cuenta que intentó una reforma monoteísta que fracasó. Aunque tiene una trama interesante de personajes y vidas cruzadas,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Waltari se sirve del viaje para mostrarnos los aspectos cotidianos de aquella época en tierras mediterráneas; la diversidad de costumbres entre egipcios, babilonios, hititas, cretenses… Con minuciosidad nos describe modas, comidas, ritos…&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;La mirada del autor, es la mirada antropológica del reportero de guerra trasladada a la antigüedad para poner distancia y tras ese parapeto poder expresar, a través de los protagonistas, su filosofía y su pesimista visión del mundo. Con sutil ironía y un agnosticismo respetuoso hace una crítica exhaustiva sobre la corrupción del clero y del poder trasladable a cualquier tiempo. Y lo hace sin pontificar ni excluirse; para Sinuhé, Mika Waltari tiene una mirada filial y compasiva que sin embargo no le exime de sus faltas. El protagonista alcanza el máximo prestigio como médico real y también como médico de pobres, y en sus manos se dirime la vida y la muerte que no distingue cunas ni alcurnias. En su propia piel sentirá el contacto del oro y también el del harapo, su alma experimentará la luz del amor y la negrura de la venganza más abyecta, le veremos elevarse hasta los lúcidos cielos de la ciencia y descender a los peores infiernos etílicos, y a su lado siempre su fiel escudero Kaptab, su esclavo, personaje pragmático que Waltari escoge como la voz del pueblo. Kaptab es quien&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;sabe moverse en ambos mundos, quien vive una vida prestada, -la que le depara su amo-, el que allana el terreno a la “aristocracia” representada por el médico que aún sin dinero sigue siendo venerado por su poder de dar vida y quitarla; Kaptab es el “siervo” que se o&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-bIPP7QCN6yE/Ta2wR8MQERI/AAAAAAAAATk/qANYy5EzSpU/s1600/MW.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="178px" i8="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-bIPP7QCN6yE/Ta2wR8MQERI/AAAAAAAAATk/qANYy5EzSpU/s200/MW.jpg" width="200px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;cupa de resolver todos los asuntos prácticos y vitales que el amo obvia. Este esclavo es el equivalente al ayudante de dirección de hoy, el administrador eficaz, el manager, el relaciones públicas, el minucioso gerente… Waltari convierte las sisas del servidor en sueldo que éste sabe multiplicar para él y para su señor, el leal sirviente tiene el don de los negocios, y con ese guiño irónico el autor vuelve a subrayar la arbitrariedad de nacer en unas circunstancias o en otras, no en vano el propio Sinuhé es adoptado tras haber sido abandonado en el río metido en una cesta-cuna elaborada con nudos de pajarero. El lector desde el principio intuye su origen.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;Mika Waltari nos muestra que los signos religiosos han sido traspasados de unas doctrinas a otras -ya sean politeístas o monoteístas- hasta nuestros días, y con suavidad desmitifica dogmatismos y exclusividades. En cualquier caso y con enorme respeto, ya que en el club hay maravillosas compañeras de fe y adscripción católicas y también bellísimas personas ateas, me permitiré decir que el ser humano tal vez necesite concretar y canalizar su espiritualidad en factores comunes que le hagan sentirse unido a los demás y por ello busque liturgias que le permitan la identificación colectiva, pero lo importante es la esencia de dicha espiritualidad y no el nombre y los apellidos que lleve el canal. Nunca jamás una religión debe situar a las personas por encima, ni despreciar, ni servir como arma arrojadiza que enarbola la verdad absoluta si su base es el amor. Siempre he creído, incluso en los tiempos de imposición, que el tema de las creencias pertenece al territorio de lo íntimo, y que de poco sirven proselitismos y guerras santas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cuando vamos a comenzar una novela siempre indago un poquito sobre el autor y su obra, para hacer una breve presentación en el club a modo de apertura. En esta ocasión lo he pasado mal con los datos biográficos, enseguida os explico por qué: Hay veces que los biógrafos ponen el acento en lo peor de los autores, pero el acento está. Cuando me topo con ello vuelvo a preguntarme si no sería mejor separar la obra del escritor, porque a lo largo de toda una vida a ver quién es el guapo que se salva de la quema, yo misma que a veces me subo al púlpito ético me he pillado en renuncios vergonzantes de palabra, obra u omisión y no sé hasta qué punto debo ser recordada por ello, si me arrepiento. El caso es que los que han estudiado a Waltari dicen que tras la segunda guerra mundial se volvió ultraconservador, eufemismo que encubre un significado bastante feo. Conocer ese dato me ha hecho leer la novela con lupa y en guardia, así que no la he disfrutado, de forma que cuando me topaba con frases como &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;“…su cuerpo también era desagradable de ver porque se parecía mucho a un rostro de negro a pesar de que no era completamente negro&lt;/i&gt;”, me preguntaba de inmediato: ¿el autor está reflejando el pensamiento de la época, o el suyo? Otra de las perlas que no apunté y que lamento no poder citar textualmente se desarrolla en una escena con Minea en la que Sinuhé dice algo así como que sintió más placer estando a su lado sin tocarla que si la hubiera violado. ¿Cómo os quedáis? Las relaciones de Sinuhé con las mujeres atufan a misoginia o como mínimo a las de alguien con dificultad de relación, pero por otro lado, ya os he dicho que el personaje es mostrado con luces y sombras y al final de sus días la evolución es positiva y el lector se queda con el haber de su balance.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;En fin… juzgad por vosotros mismos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En el club muchas de mis compañeras leyendo las atrocidades de las guerras que describe llegaban a la conclusión de que el mundo desde que es mundo se mueve como la rueda de un hámster, que el ser humano sólo da vueltas sobre lo mismo, que ni aprende ni escarmienta, que se ha evolucionado en algunos sentidos técnicos pero no en la manera de manejar los sentimientos y los instintos. Escucharlo me entristecía. En mi interior les daba la razón porque la evidencia es clara, pero también me rebelaba, ¿por qué? pues porque el pesimismo es peligroso y a veces sirve de escondrijo para no hacer nada. Y sigo creyendo que aunque sea en pequeños granitos debemos llevar incrustado en el ADN la necesidad de cambiar las injusticias, aunque tengamos que empezar por aprender a distinguirlas. Hace unos días escuchando la necesaria voz de intelectuales de distintos países –como vi el reportaje empezado no cito nombres para no dejarme ninguno fuera- me gustó escuchar que hay que seguir indignándose ante lo injusto, y no confundir la indignación con la ira, la venganza o el afán de poder. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Con respecto a la utilidad del club, como coordinadora a veces tengo altibajos, hace muchos años que el trabajo está hecho: el ambiente democrático y de respeto fluye; la diversidad es valorada, la corriente de afectividad enorme, el desarrollo personal está a la vista y el literario también. Pero a pesar de los objetivos cumplidos no puedo evitar preguntarme si lo que hacemos vale o es toreo de salón, mero entretenimiento o algo que transforma nuestras vidas y como efecto dominó las de nuestro alrededor. También me recrimino mi falta de generosidad puesto que sé de sobra que el club hace tiempo que marcha sólo, que no necesita coordinación y que por egoísmo o prurito de vanidad no he sabido delegar para que dicha coordinación rote y me convierta en una más. En estas estaba un miércoles cuando subiendo hacia casa con una de las compañeras tras terminar la sesión le transmití:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;- No sé si esto del club tiene fuste, si lo que hago sirve, porque no quiero que sólo sea una distracción- ella me dijo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;- Mira Pili, yo antes de pertenecer al club apenas leía y si paseaba miraba los escaparates de ropa pero no las librerías, ahora esté donde esté vaya donde vaya no me salto ni una, y no puedo pasar sin un libro, así que creo que tiene bastante fuste. Agradecí mucho sus palabras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sinuhé cometió muchos errores como hombre, pero fue un buen médico que buscaba la verdad y siempre se la decía a los demás y a sí mismo sin distinguir al rico del pobre. Como médico tuvo el poder de ver sin ropa lo mismo al faraón que al mendigo, y al final de sus días lo único que quiso salvar para la posteridad fueron los libros, los pergaminos en los que describió su vida sin adornarla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Creo que transmitir el arte y el conocimiento es algo bueno, y en el club lo hacemos. Incluso saber a través de sus biógrafos que Mika Waltari sufrió de alcoholismo tampoco sobra, ni es maldad gratuita -la novela está llena de resacas y de sus funestas consecuencias- pero ese mensaje externo al libro también es positivo porque el autor se sometió a tratamientos para recuperarse y no le importó que se supiera siendo una celebridad internacional y miembro de la real academia de su país. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Así que está bien que leamos con criterio y que nos suene la alarma y nos indignemos cuando leamos frases injustas aunque pertenezcan a otro tiempo y aunque fueran escritas por la célebre pluma de Mika Toimi Waltari.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Como también es adecuado decir, tras haberle dado todo su valor a la novela, que a muchas de nosotras se nos hizo costoso llegar al final, sin embargo a otras no les sobró ni una coma. La lectura de una novela es una experiencia personal, y lo que conmueve y emociona no tiene por qué coincidir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me gustaría cerrar este pequeño encuentro con la frase del poeta de origen libio &lt;strong&gt;Publio Terencio&lt;/strong&gt;: “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Humano soy y nada de lo humano me es ajeno&lt;/i&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Un abrazo y hasta que volvamos a vernos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-6758802234007923151?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/6758802234007923151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/04/sinuhe-el-egipcio-de-mika-waltari.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/6758802234007923151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/6758802234007923151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/04/sinuhe-el-egipcio-de-mika-waltari.html' title='&quot;Sinuhé el egipcio&quot;, de MIKA WALTARI'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-kzU2Ab4P22c/Ta2wQHZju1I/AAAAAAAAATg/VWaOkZAaOzg/s72-c/libro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-6059101880367101517</id><published>2011-03-22T21:51:00.002+01:00</published><updated>2011-03-22T22:03:43.376+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='TV'/><title type='text'>THE GOOD WIFE, otra buena serie de TV</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Estoy entusiasmada con esta serie que hace que el espectador distinga la diferencia entre lo bueno y lo óptimo y espero que la avaricia no haga que los capítulos se prolonguen innecesariamente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em; mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;img border="0" height="150" r6="true" src="https://lh3.googleusercontent.com/-msWi-e1ADgY/TYkJJPaZQII/AAAAAAAAATY/c54CZES3N5Y/s200/TGW.jpg" width="200" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me maravilla el planteamiento que hace sobre el poder político y el laboral, ambos inevitablemente entretejidos. En “The good Wife” se desmenuzan en paralelo las estrategias del poderoso bufete y también las luchas intestinas por salvar la carrera de obstáculos -si es necesario incluso a zancadillas y a codazos- que supone colocar una candidatura y que el candidato llegue a la meta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El discurso se narra en clave bipartidista, ese concepto tan americano que todos entendemos porque se ha exportado (he de decir, sin embargo, intentando ser justa, que aunque la serie subraya&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;ese aspecto conviene matizar que no hay nada más plural y variado que ese país tan grande y tan lleno de norteamericanos tan diferentes entre sí y tan singulares). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Podría parecer que la serie es una más de abogados e intrigas políticas y peleas intestinas entre magnates y poderosos, pero lo curioso por insólito, es que el interés se ha invertido: el espectador se entretiene con los casos, pero estos quedan como telón de fondo, el debate se dilucida en lo anímico; lo que al espectador le intriga en realidad es lo que está ocurriendo en el interior de los personajes. Así que lo secundario en otras series pasa aquí a ser principal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A la protagonista, Alicia Florrick, interpretada por la extraordinaria actriz Julianna Margulies&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;su marido, Peter Florrick le inflige el máximo daño que se le puede hacer a una esposa: el dolor y la humillación privados y la vergüenza y el escarnio públicos. Un buen día, su marido -que ejerce como flamante político el cargo de procurador del condado- es destituido y encarcelado por malversación de fondos y escándalo sexual. Y ella se entera al mismo tiempo que el resto del mundo y a través de todos los medios, especialmente internet. Alicia tiene que ver y oír las escenas pornográficas que “el hombre de su vida” protagoniza con una joven prostituta a la que es asiduo sin haber considerado las consecuencias: aunque ella, su mujer, intenta mantener al margen del feo asunto a sus hijos,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;tratar de tapar internet es como querer cubrir el sol con un dedo; precisamente son ellos, los jóvenes adolescentes quienes mejor manejan las nuevas tecnologías y es imposible impedir que se asomen a esa ventana. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La señora Florrick tiene que abandonar junto a sus hijos su lujoso barrio, para trasladarse a un apartamento más económico y poder hacer así frente a las deudas. Mientras Jackie, la suegra deseosa de que se reconcilie con su hijo, se ocupa de los nietos y le echa una mano en la casa, ella retoma su oficio de abogada en un importante bufete jurídico. Hill, su antiguo amigo y compañero de estudios, socio principal de la firma, la ayuda. Entrará a prueba compitiendo por un periodo de seis meses contra Gari, un joven abogado recién licenciado en Harvard. Diane Lockhart , otra socia principal interpretada por la carismática actriz Christine Barauski, le mostrará en principio su apoyo hasta que Alicia comprenda que dicho apoyo conlleva condiciones y que tendrá que luchar contra prejuicios, derribar barreras de desconfianza y delimitar su pequeño territorio para que nadie la sitúe en conflicto de intereses con su vida y su trabajo y no le pida información privilegiada o tráfico de influencias. Y en medio del maremagnum la presión natural e inconsciente de los hijos que adoran a su padre y creen en su palabra. Pero lo más logrado es que todo lo que acabo de decir el espectador lo escucha bajo su silencio. El silencio de una mujer comedida. Que pase lo que pase incluso en medio de un juicio antepone a sus hijos, jamás les dice luego te llamo, siempre interrumpe lo que esté haciendo para atenderlos. La serie, sin grandes mítines, muestra de forma sencilla como se concilia vida laboral absorbente con el cuidado de hijos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Casi todas las obras de arte narrativo y visual se la juegan en el arranque. El de esta serie es inmejorable. Me quedé sin aliento al contemplar la ebullición contenida de la mezcla de sentimientos ambivalentes que esa mujer soporta subida en el estrado; está al lado de su marido y recibe la agresividad de focos y micrófonos como si fuese ella la castigada; ajena y al mismo tiempo tan presente, parece haber sido llevada a la fuerza a ese cadalso. Por nada del mundo quiere que se note que a duras penas se sujeta en pie. Hay un detalle en dicha escena que se te graba para siempre por la fuerza expresiva que contiene sin que se pronuncie una sola palabra: mientras él habla y pide disculpas a sus ciudadanos, ella no parece que le escuche, no es partícipe, sólo está ahí; de pronto ve un pequeño hilo en la manga de la chaqueta de Peter y comienza a elevar la mano muy lentamente para quitárselo, ese gesto mecánico, seguramente repetido tantas veces, subraya y se explica por sí solo; nos habla de una mujer que ha renunciado a todo para ser la sombra de un hombre y cuidar de él, de alguien a quien le pasa inadvertido ese cuidado, que da por hecho ese orden de cosas. Antes de que llegue a coger ese hilo de su manga, el marido toma la mano de su mujer -también mecánicamente, con un movimiento posesivo y de costumbre- interpretando que Alicia se la está dando. Cuando salen al pasillo y sin perder el gesto enajenado, la buena esposa le estampa un bofetón con esa misma mano y el espectador comparte la catarsis. Así comienza “The good wife”, la buena esposa.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La potencia se focaliza en la interpretación de Julianna Margulis que compone un personaje contenido cuya carga emocional ha de asomar con sutileza a los gestos, puesto que si no guardase con cautela la fuerza de todos sus sentimientos encontrados se derrumbaría en público más de una vez. Leer en su rostro es un hallazgo de credibilidad, tanto que a veces llegas a pensar que Zack y Grace son sus hijos en la vida real, y que la complicidad entre su hermano y ella se remonta a la infancia compartida, que la relación suegra y nuera en tales circunstancias es a veces tensa. Naturalmente su buen hacer contagia y recibe a cambio la réplica de los grandes actores que le ponen enfrente, puesto que, aunque los guionistas Michelle King y Robert King la mantengan en primer lugar, finalmente la serie es una coral magnifica que el director Charles McDougall sabe sujetar en las dosis exactas, y con un plantel de estrellas tan luminosas imagino que no es fácil.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sé que el personaje cuenta con la empatía de las mujeres de su edad que atesoran en su haber lo bueno y lo malo de un matrimonio largo y acusan el desgaste, y secretamente paladean la venganza blanca de que Alicia se pueda realizar de nuevo y además partiendo de cero y que rentabilice contra todo pronóstico el dolor, y que gracias a ese revés se abra paso como el ave Fénix hacia una vida libre, que vuelva a enamorarse, que pueda elegir, y que logre hacerlo sin alardes, sopesando, con reflexión; Alicia traza un camino de dignidad que podrían seguir mujeres aparentemente corrientes, cuando no saben qué hacer. Y sé que no es trampa, que el equipo no ha buscado complacer, aunque se lo haya encontrado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No en vano guionistas y director se inspiraron en un hecho real como punto de partida: el del gobernador de Nueva York Elliot Spitzer que fue depuesto por sus infidelidades. Su esposa, como Alicia, también era abogada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;a href="https://lh5.googleusercontent.com/-0KjXtzond2Q/TYkJHf3W7uI/AAAAAAAAATU/L5ovSxOZQ5w/s1600/Kalinda.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="https://lh5.googleusercontent.com/-0KjXtzond2Q/TYkJHf3W7uI/AAAAAAAAATU/L5ovSxOZQ5w/s200/Kalinda.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La serie me gusta porque rompe muchos clichés. Kalinda, la preciosa y delicada actriz Archie Panjabi, es la investigadora. Estábamos acostumbrados a que ese papel fuera siempre masculino y a que requiriese fuerza física, Kalinda puede hacer muchos estragos con un bate de béisbol y un rodillazo certero, pero sobre todo lo que Kalinda da a una serie de planteamiento ético es la mirada descreída y otro código de honor que sin estar fuera de la ley tiene sus propias leyes, Kalinda es un enlace entre dos mundos, conoce los barrios altos y los bajos fondos y sabe que dependiendo de las circunstancias el comportamiento cambia, conoce al ser humano y mira bajo la fachada; es un personaje fronterizo que dará mucho de sí porque la tern&lt;/span&gt;&lt;a href="https://lh5.googleusercontent.com/-0KjXtzond2Q/TYkJHf3W7uI/AAAAAAAAATU/L5ovSxOZQ5w/s1600/Kalinda.jpg"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;ura de quien se desliza por el filo de la navaja conmueve más que la de los resguardados. Espero que los guionistas no caigan en el tópico de convertirla en un personaje perdedor, porque merece algo bueno para sí misma ya que aunque parece que va a lo suyo en realidad siempre sirve a los demás y encaja las injusticias que se le infligen sin quejas; es la testigo desagradable que conoce los lados oscuros que hay que deshollinar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sin embargo lamento que a Josh Charles, Will Gardner en la serie, no se le esté sacando todo el jugo y el juego que puede dar, supongo que lo reservan para más adelante; quienes le hemos visto en “En Terapia” dirigido por Rodrigo García Márquez, sabemos cómo aguanta el objetivo de la cámara y lo que puede salir de sus ojos, de las comisuras de su boca… transparenta por la piel pensamientos y sentimientos de autenticidad como pocos. No estoy diciendo que su interpretación sea mala, todo lo contrario, estoy pidiendo más papel para él, al fin y al cabo es el antagónico de Chris Noth, e imagino que se producirá el duelo entre ambos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="https://lh5.googleusercontent.com/-llI1BL_NojE/TYkJLP17kyI/AAAAAAAAATc/2gANvD_M6l0/s1600/Will.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" r6="true" src="https://lh5.googleusercontent.com/-llI1BL_NojE/TYkJLP17kyI/AAAAAAAAATc/2gANvD_M6l0/s200/Will.jpg" width="133" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En cuanto a Cristine Barauski, en el papel de Diane Lockart, sólo puedo decir que me encanta que se enrolle con el experto en balística y ese juego fálico que se traen con las armas y el poder que le produce a ella tanta contradicción&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Se define y se define bien cuando le hacen la jugarreta para que no sea juez porque no traga, siempre se ha dicho que todo el mundo tiene su precio, yo siempre he pensado en contrapartida que no todo el que puede comprar compra lo que se vende.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Diane es una mujer hermosa, no en sentido convencional pero llena la pantalla en cuanto sale, y me gusta que tenga la edad que tiene y que los guionistas la hayan imaginado tan visible e independiente y que se vea natural que la pasión surja entre ellos con arrebato carnal y adolescente, (me refiero en pantalla, porque en la vida ya sabemos lo evidente: la gente se enamora a cualquier edad y cuando lo hace no está para sopas y buen vino, como algún mojigato cree todavía, ¡vamos!, que ejerce). En fin, que&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;me compraría todo su guardarropa y sus abalorios si tuviera su tipo. Es una mujer refulgente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero volviendo a las transgresiones que la serie hace, me gustó mucho que el abogado de pobres no fuese tan honrado como parecía; me encanta que no nos dejen caer en la tentación del arquetipo, y que nos recuerden que las apariencias engañan para que nos desprejuiciemos y sepamos escarbar y dilucidar por nosotros mismos; que nos digan que no debemos depositar los datos más personales y toda la confianza en un teléfono móvil cuyos mensajes de voz te puede borrar un desaprensivo o que dicho móvil puede caerse bajo las ruedas de un coche y hacerse añicos. Las cosas importantes no son para las máquinas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;No sé si habré animado a quienes aún no la hayáis visto, como siempre diré que lo que a cada uno le emociona es muy subjetivo, pero sí estoy segura de que asistiréis a un trabajo magnífico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Un abrazo y hasta que nos encontremos aquí de nuevo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: 11pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-6059101880367101517?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/6059101880367101517/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/03/good-wife-otra-buena-serie-de-tv.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/6059101880367101517'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/6059101880367101517'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/03/good-wife-otra-buena-serie-de-tv.html' title='THE GOOD WIFE, otra buena serie de TV'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh3.googleusercontent.com/-msWi-e1ADgY/TYkJJPaZQII/AAAAAAAAATY/c54CZES3N5Y/s72-c/TGW.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-3185322854911328823</id><published>2011-02-13T20:15:00.007+01:00</published><updated>2011-02-13T20:36:24.654+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='TV'/><title type='text'>TREME, una magnífica serie de TV</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;Hace algún tiempo tuve la suerte de ver la primera temporada de la serie americana de televisión &lt;em&gt;Treme&lt;/em&gt; y desde entonces no se me ha despegado de la memoria. Los buenos guionistas tienen el talento de cerrar con broche de oro y en círculo, y a la vez saben dejar el ovillo del rico hilo sin cortar saliendo desde el engarce para que pase bajo la rendija de la puerta y siga conduciendo, basta con que los destellos de ese dorado hilo se abracen a la cintura de cualquiera de los personajes de su coral para que nos de nuevas entregas, finalmente el collar será una hermosa pieza de joyería donde el conjunto de abalorios circulares esté equilibrado, haga juego y resulte estético y aunque tenga varias vueltas sabemos que al terminar guardará la unidad. Así que espero impaciente dichas vueltas en forma de nuevas temporadas. Sin duda la habilidad de un guionista es un don de unos pocos y si además ojeas –otro talento difícil de encontrar- como hace la cadena HBO a varios de esos escasos ‘imaginadores’ privilegiados y los pones a trabajar en equipo y ves como ensamblan el ingenio mutuo siempre a favor de la historia para que suene con la belleza afinada y precisa de una orquesta pues ya no queda otra que descubrirte ante David Simon, Eric Overmyer y Agnieszka Holland. Sin olvidar la enorme importancia de la fotografía de Irek Hartowicz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-HKr2FajXQzQ/TVgq9XX29pI/AAAAAAAAATI/COkhEx0IEvw/s1600/treme1.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" h5="true" height="150" src="http://2.bp.blogspot.com/-HKr2FajXQzQ/TVgq9XX29pI/AAAAAAAAATI/COkhEx0IEvw/s200/treme1.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;Treme&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt; nos cuenta la historia de varias personas de Nueva Orleans afectadas de diversas formas por el paso del huracán Katrina. &lt;i&gt;Treme&lt;/i&gt; es&amp;nbsp;el nombre de un barrio bohemio de esta ciudad llena de músicos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;Pocas veces he visto un homenaje a un lugar, tan veraz, tan sentido y tan poético. Recomiendo subrayar con especial atención la escena de la chef, que necesita irremediablemente marcharse a Nueva York para poder desarrollar sus capacidades como artista culinaria, junto a su enamorado músico que la lleva por todos los rincones anímicos y emblemáticos de la ciudad hasta terminar tumbados en la hierba para esperar la llegada del amanecer reflejándose en el Mississippi. Es un obsequio precioso para ella, para retenerla o para despedirla, o un recordatorio de pertenencia, es el regalo de un lugar al que volver, el suyo, pero sobre todo es un retrato verdadero y sin retoques con la mejor dedicatoria que se le puede escribir a un espectador: la belleza emergiendo desde la devastación para decir lo que fue, es, y será, esa ciudad que huele, respira y escucha jazz y blues por todos los costados, hasta en los funerales.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;Estamos acostumbrados a la América del cine, pero Américas hay muchas y variadas y americanos más. Pues bien, esta película es una ventana y por ella vemos la verdad que corresponde a este trocito del sur en el estado de Louisiana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-WGQgPZ9FnaA/TVgq-zw4UpI/AAAAAAAAATM/WyyLUyYxV9Y/s1600/treme2.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" h5="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-WGQgPZ9FnaA/TVgq-zw4UpI/AAAAAAAAATM/WyyLUyYxV9Y/s1600/treme2.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;Creighton, el personaje que interpreta John Goodman, es el profesor de literatura que aglutina el espíritu y el sentimiento de dolor por su querida ciudad, él nos entrega la parte intelectual y crítica, su grito se oye con claridad, todas las noches graba en internet el canto y la queja. Creo que es el papel más bonito que le han dado en su vida de actor y naturalmente lo borda, me maravillo ante esa construcción del personaje, el espectador intuye en tensión que le va a ocurrir algo grave, y que ese algo está latente y proviene de su interior mientras su arrolladora vitalidad lo encubre ante su familia y ante nosotros. La depresión se va apoderando de él pero nos la muestra con una evolución sutil&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;que se refleja y aflora capítulo a capítulo en unas ojeras paulatinas, en una mirada de tristeza apenas perceptible, o puede que tal vez esa profunda derrota esté soterrada desde los primeros fotogramas y termine por transparentarse ya sin remedio, o ambas cosas, el caso es que una no se explica cómo se consigue transmitir toda esa ambivalencia llena de matices y elegancia, naturalmente hay que ser Actor. Así que le rindo pleitesía desde aquí, Señor Goodman, a usted y quien habla y lega a través de su personaje: el Señor Simon.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;Si mal no recuerdo, Creighton intenta escribir una novela sobre la ciudad de Nueva Orleans, pero trasladándose a un tiempo pasado, cae en el dique seco -y no va con segundas- de la página en blanco y todos los espectadores vemos lo que supone esa pérdida para un escritor, es una de las mutilaciones más dolorosas. Lo curioso es que no se está dando cuenta, mientras va penando por todos los rincones, de que en realidad la novela la está escribiendo en su blog,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;y lo está haciendo con herramientas nuevas para la literatura que además de la escritura incluyen la grabación de la voz y de la imagen y que eso en sí mismo es un hallazgo de inmediatez y difusión. Para mí este fue el regalo personal que de la extraordinaria película me llevé (película de larga duración, ya dije en la entrada de Mad Men o en la de Los Soprano, que el buen y gran cine se había trasladado a la pantalla casera, que ha dejado de ser pequeña).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;A veces los que escribimos y tenemos un blog sentimos que este nos roba energía y nos vacía para la fabulación, pero la psique va a su aire, es innovadora y sabe donde ha de dejar los vertidos. No os diré lo que ocurre con el personaje que interpreta John Goodman, pero sí que le grité ¡No hombre, no, no hagas eso! ¡¿No comprendes que tu blog es la novela?!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;Todos los personajes de esta maravillosa serie se dejan la piel en su amor por ella, su ciudad. La esposa de Goodman una eminente abogada que, a diferencia de las que vemos en las series convencionales, viste sin atildamiento y con comodidad cotidiana, muestra un cutis de su edad y sin maquillar y un cabello sin peluquería y busca a los desaparecidos con denuedo, pelea y se implica sin descanso y devuelve el verdadero sentido a esa labor de entrega que debería ser siempre la abogacía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-bTarZUabI6o/TVgrAKr96SI/AAAAAAAAATQ/VxpP41UbyL4/s1600/treme3.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" h5="true" height="112" src="http://2.bp.blogspot.com/-bTarZUabI6o/TVgrAKr96SI/AAAAAAAAATQ/VxpP41UbyL4/s200/treme3.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;La película rezuma música, esa amante exigente a la que se le entrega todo en detrimento, a veces, de los queridos. Y es muy bonito ver el contraste entre la verdadera música de Nueva Orleans y las ´turistadas´ que solicitamos los visitantes. Me gustó mucho ver como se echa las manos a la cabeza una amiga de la violinista cuando le oye decir que va a dejar a su pareja, pero no creáis que se las echa porque decida abandonar a su novio como amor sino porque le va a dejar como dúo musical, eso es lo que le parece imperdonable, creo que el detalle explica por sí mismo lo que es esa pasión que define a los flipados de la música. Los músicos que aparecen en esta serie van siempre a dos velas, me refiero a lo económico, tocan en garitos o en la calle pero jamás se plantean dejar de tocar porque eso también sería una mutilación. Nunca olvidaré las escenas d&lt;/span&gt;e la película &lt;i&gt;Azul&lt;/i&gt;, &lt;span style="font-family: Arial; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;en la que la esposa le escribía en secreto al marido las partituras, cuando este muere y ella está nadando en una piscina cubierta la sinfonía se le sale de la cabeza aunque se empeñe en sumergirla para dejar de escucharla, y cuando tira dicha sinfonía inacabada al contenedor se oye la distorsión de la rotura, la impostura no se puede desvelar y ella ya no podrá compartirla. No tengo el don de la música aunque vivo con un músico que durante muchos años la mantuvo en Guadiana, pero ella siempre, siempre emerge, sólo se disfrutarla de forma pasiva, pero tanto &lt;i&gt;Azul&lt;/i&gt; como &lt;i&gt;Treme&lt;/i&gt; me hicieron entender o al menos aproximarme a lo que se siente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;Si podéis ver esta serie espero que os guste por su singularidad y por lo que de testimonial tiene. Os dejo un trailer aunque sea en inglés.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;Un abrazo y hasta el próximo encuentro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 12pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe title="YouTube video player" width="480" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/2jnSzAI3gCQ" frameborder="0" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-3185322854911328823?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/3185322854911328823/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/02/treme-una-serie-de-tv-magnifica.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/3185322854911328823'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/3185322854911328823'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/02/treme-una-serie-de-tv-magnifica.html' title='TREME, una magnífica serie de TV'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-HKr2FajXQzQ/TVgq9XX29pI/AAAAAAAAATI/COkhEx0IEvw/s72-c/treme1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-6959447375493790288</id><published>2011-02-08T17:51:00.004+01:00</published><updated>2011-02-08T19:20:43.812+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pili Zori'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alvaro Otero'/><title type='text'>Encuentro con el escritor ALVARO OTERO</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Parecía que la relación epistolar, que tantos tesoros literarios nos ha regalado, se había perdido y mira por donde el maravilloso e-mail vuelve a ser el vehículo que viaja con las preguntas y nos entrega las respuestas a vuelta de correo como antaño, y es que a la palabra escrita le gusta el viaje y siempre que puede busca vehículo para emprenderlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Así es como se ha producido esta pequeña entrevista con el escritor Álvaro Otero, desde mi escritorio al suyo, entre Guadalajara y Vigo, en una carta sin vestir enviada por un correo más lujoso y rápido que el de los zares, que el del avión (en el que ella habría viajado ufana embutida en su flamante y distinguido sobre de ribete azul y granate) y más veloz que el del AVE en el que ella, la carta, habría sentido la nostalgia del traqueteo. La única pena es la ausencia del sello, pero ya inventarán algo que confiera apostura a los sobres de e-mails para que puedan ser coleccionables.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Antes de entrar en el juego de las preguntas y las respuestas lo correcto es hacer las presentaciones:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Álvaro Otero nació en Bueu (Pontevedra) en 1967 mientras por la puerta de mi casa entraba un televisor Taunus que imantó mis ojos a la pantalla con sus poderes hipnóticos y me pegó el trasero a la silla con sinteticón para alegría de mi madre porque la niña ya nunca más volvería a dar la tabarra mendigando por las casas de los vecinos las películas de la “Sesión de tarde” de los sábados, silla de la que no me levantaría hasta que terminaran los episodios de series como “La saga de los Forsythe”, “Valle de pasiones” o “Historias de la frivolidad” de Chicho Ibáñez.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Mientras Álvaro ensayaba sus primeros pasitos, Luis Eduardo Aute cantaba &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Aleluya&lt;/i&gt; y los Beatles grababan &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Sargento Pepper´s&lt;/i&gt;; Gabriel García Márquez publicaba &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Cien años de soledad&lt;/i&gt;; en San Francisco se llenaban la cabeza de flores los primeros hippies y Ernesto Ché Guevara moría asesinado en Bolivia. Entre Israelitas y palestinos estallaba la guerra de los seis días. Y Jesús Fernández Santos presentaba&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;en la pequeña pantalla -la de las 625 líneas, culona y tripudilla- &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;La víspera de nuestro tiempo&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;El pequeño Otero aún no sabía que 22 años más tarde, ya en presente y no en víspera, recorrería los mundos de ahora en los que sucedieron aquellos acontecimientos de antes para darnos, en primera persona, cuenta de los actuales en sus novelas y reportajes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Otero estudió periodismo en la universidad Complutense de Madrid, y actualmente publica en distintos medios como El Faro de Vigo y El País Semanal. En 1995 sale a la luz gallega “Waelrad” (editorial Nigra, colección &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Relatos dunha hora&lt;/i&gt;), dos años después, en colaboración con el fotógrafo Lalo R. Villar “Mambrúes a la guerra” (Edicións Xerais, doble publicación en gallego y en castellano). En el 2000 gana el premio Nostromo con la novela “Días de agua” (Editorial juventud), en el 2006 edita con Ellago “De mar y de muerte” y en el 2008 gana el Premio nacional de narrativa de Guadalajara con “El Esplendor” que publica y distribuye Ediciones Irreverentes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Gracias por prestarte generosamente a llenar el pequeño espacio de este blog con tu experiencia y sobre todo por compartirla. Deseo de corazón que esta singular forma de entrevistar haya sido de tu agrado -en esta época nuestra de velocidades contra reloj- ya que concede posibilidad de reflexión en las respuestas. Tal vez la oralidad, la inmediatez de la palabra hablada se sobrevalore en exceso, y es curioso que así ocurra porque paradójicamente para lograr que la prosa de un autor como tú se deslice con la precisión milimétrica de una bola de billar sobre el tapete, se necesita un largo y arduo trabajo de pulido. La agilidad y la fluidez del escritor llevan detrás muchas horas de vuelo así que vamos a darle hoy el valor que se merece a la palabra escrita. Empezaremos por la pregunta de rigor:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;P&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;. ¿Qué significado tiene para ti ser escritor? y ¿cuándo te atreviste a decir en voz alta que lo eras?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;R. &lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;Para mí, escribir es connatural al mismo hecho de existir. Escribir forma parte de mi vida desde que tengo conciencia, así que, desde ese punto de vista, preguntarme qué significado tiene ser escritor es como preguntarme qué significado tiene para mí ser un humano que habita la Tierra. Y, respondiendo a la segunda pregunta, que está formulada como si ser escritor fuese un trágico secreto, te diré que ahí las cosas funcionan con pareja naturalidad. En realidad, que me consideren o no escritor me importa un bledo. A mí me importa escribir, y a todo lo que rodea a ese hecho –la publicación, la promoción, la aceptación, la repercusión mediática o económica- le doy una importancia relativa&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;P. &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;¿Qué recibes de la literatura? y ¿qué le entregas de ti a ella?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;R. &lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;Te diré, primero, lo que le entrego: le entrego largos años de trabajo firme, tenaz. Le entrego tardes y mañanas y noches y madrugadas de invierno, otoño, de verano, de primavera, en las que podía estar jugando con mi hijo, tan real, en lugar de estar dando vida a personajes que no existen. Le entrego mi vida y todos mis sueños, y me entrego a ella tal como soy. El papel en blanco es como una taiga inmensa que recorro una y otra vez como un lobo solitario. ¿Y qué recibo? Pues creo que, como en la vida misma, en la mayor parte de las ocasiones en literatura recibes en proporción a lo que entregas. Y no hablo de fama, ni de dinero. Quien piense en eso partirá de un punto equivocado o se entregará a un tipo de literatura que no me interesa.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;P. &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Tus novelas me parecen de altísimo contenido ético con código deontológico implícito, (sin que ello menoscabe, claro está, el interés que despiertan por su trama, inquietante y magnética). ¿Te consideras un escritor de intenciones?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;R. &lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;No, en absoluto. No parto de ninguna intención moralizante concreta. Otra cosa es que el desarrollo de los acontecimientos que ahí se relatan lleven a cada uno a ciertas conclusiones, pero ahí, como decía Cortázar, la novela ya no te pertenece, es como una flecha que has disparado y dará o no en su diana.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;P. &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;¿Escoges los temas sobre los que escribes o ellos te eligen a ti?, ¿cómo se produce el flechazo?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;R. &lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;Para mí, qué da origen a una novela sigue siendo un misterio insondable. Es más: me llama la atención que exista tan poca literatura al respecto, y me refiero a ensayos o estudios que traten al menos de tantear ese territorio. Ahora acabo de terminar una larga novela tras cinco años de intenso trabajo y, si me preguntas cuál es su origen tendré que contestarte: no tengo ni idea. Así que, lo dicho: un misterio insondable.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;P. &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Dicen que la literatura es el arte de lo ambiguo y el periodismo el de lo concreto. ¿Te resulta difícil cambiar de registro?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;R. &lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;No, nada. Es más: al menos en mi caso, se produce una retroalimentación muy enriquecedora entre ambas disciplinas.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;El periodismo me ha enseñado tanto como la literatura sobre el arte de narrar.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;P. &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;En tu novela “De mar y de muerte” el protagonista nos dice que, llevado por una vieja querencia, hace algún tiempo se vio tentado de escribir un libro sobre formas de suicidio, “El esplendor” comienza por uno ¿Por qué elegiste ese punto de partida?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;R. &lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;El suicidio me parece la muerte romántica por naturaleza. Una muerte, contra lo que trata de inculcarnos la moral católica, valiente. Creo, además, que las formas de la muerte elegidas por las personas dicen mucho de ellas, encierran profundas lecciones antropológicas. Hace sólo una semanas, un gran diseñador gráfico con el que trabajé en un libro hace años, de mi misma edad, salió de casa como todos los días, cogió un autobús de largo recorrido, se paró en algún lugar del norte, tomó un taxi, pidió que lo llevasen a su acantilado favorito y, cuando el taxi se fue, se arrojó al vacío. Eligió su acantilado favorito para su vuelo final sobre el mundo. Era un artista, y su forma de morir fue su última, acaso su gran obra.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;P. &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;En “De mar y de muerte” consigues esa atmósfera de balanceo acunado, ese ritmo marcado por el vaivén del mar que trae y lleva recuerdos y devuelve a la tierra a los vivos y se traga a los muertos. Se me viene a la mente la imagen de la ola enarbolada, gigantesca e implacable de “El esplendor” que le arrebata la primera novia a Julián Andrade, una ola aterradora y a la vez majestuosa, en esa y en otras escenas como aquella haces que el lector sienta el mar como una deidad con leyes propias y misteriosas, justiciera a veces, vengativa otras... ¿Cuál es tu relación con el mar?, ¿O con los caudales de agua?, el día de la boda de Andrade el río que de nuevo vuelve a marcar la tragedia se llama Verdugo, creo recordar.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;R. &lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;A grandes rasgos, y con algunas desviaciones, mi proyecto literario responde a una cuádruple vertiente que tiene que ver con los elementos esenciales: el agua, la tierra, el fuego y el aire. Para cada uno de estos elementos tengo tres obras, con lo cual este corpus, digámoslo así a riesgo de quedar un poco pretenciosos, se compondrá de doce novelas. La primera parte, el agua, ya está publicada:&lt;/em&gt; Waelrad, Días de agua y De mar y de muerte&lt;em&gt;. El esplendor forma parte del ciclo de la tierra, pero efectivamente contiene ese elemento aunque de manera más tangencial. ¿Por qué? El agua es vida, hasta los 18 años dormí arrullado por las olas del mar y, por si fuera poco, soy Acuario. Supongo, pues, que es inevitable.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;P. &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Tu prosa se desliza como una embarcación, no quisiera caer en el tópico, pero la pregunta es obligada aunque la respuesta sea afirmativa o negativa ¿consideras que haber nacido frente al mar marca el rumor y el ritmo de tu escritura?, ¿crees que hay una narrativa gallega?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;R. &lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;El ritmo de mi escritura, que para mí es fundamental, no parte del mar sino de la música. La música es lo más importante de mi formación literaria, más incluso que la literatura&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;en sí misma, es decir, la lectura. La cultura musical, desde mi punto de vista, es clave a la hora de escribir. Yo concibo la página en blanco como papel pautado, como una partitura.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;Por otra parte, en la actualidad la concepción de una narrativa gallega viene marcada por la utilización, o no, del gallego. Lo escritores gallegos, en su casi totalidad, no consideran literatura gallega a la escrita en castellano. Yo no estoy muy de acuerdo con esa definición, pero es un asunto que me aburre profundamente, y en el que no invierto ni un minuto de pensamiento.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;P. &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;¿Cómo resuelves los préstamos personales que le das a tu literatura y que tienen que ver con los que te rodean?, ¿a los tuyos les gusta verse dentro de las páginas aunque el lector no los reconozca?, ¿cómo decides lo que callas y lo que cuentas sin que se te vaya el pulso?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;R. &lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: small;"&gt;&lt;em&gt;Me gustan los pequeños homenajes entre líneas, pero nada más. La ficción, ficción es. Lo importante no es tanto que te preocupe lo que digas sobre los demás, si es que lo dices –que no es mi caso- como tener la osadía de desnudarte tú. Saber desnudarse: hete aquí lo que importa.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-6959447375493790288?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/6959447375493790288/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/02/encuentro-con-el-escritor-alvaro-otero.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/6959447375493790288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/6959447375493790288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/02/encuentro-con-el-escritor-alvaro-otero.html' title='Encuentro con el escritor ALVARO OTERO'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-8786118548456033359</id><published>2011-01-25T21:27:00.003+01:00</published><updated>2011-01-27T13:51:40.933+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Beatriz Olivenza'/><title type='text'>"Los muertos, los vivos", de BEATRIZ OLIVENZA</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Acabo de cerrar esta extraordinaria novela de la escritora &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Beatriz Olivenza&lt;/b&gt;. Y subrayo el concepto de novela porque aunque la contraportada nos indique que se trata de nueve relatos yo los veo como episodios distintos que sin embargo guardan unidad, la unidad no proviene de los protagonistas, que son diferentes para cada episodio, sino del &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;espacio&lt;/b&gt; en el que&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;se desarrolla lo que les ocurre. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Los&amp;nbsp;muertos, los vivos&lt;/i&gt;” transcurre en dicho espacio ´surreal´ en el que vivos y muertos conviven. La autora nos dice, dentro de su novela, que no hay frontera y que estamos todos juntos, que no existen dos lados, y que en ocasiones nos vemos los unos a los ‘otros’. Y nos lo dice sin güija y sin adornarlo con los sobresaltos y aspavientos fantasmales a los que nos ha acostumbrado el cine. Los protagonistas de esta narración no poseen poderes sobrenaturales, no sirven de intermediarios ante litigios sin resolver, ni han de acompañar a nadie hasta la luz, simplemente aceptan a los ´otros´ sin necesidad de ser comprendidos por quienes no los ven. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La hermosa composición de Olivenza está expuesta en tres grupos de tres y colocada en un orden aparentemente ´invertido´: comienza por &lt;span style="font-family: 'Copperplate Gothic Bold';"&gt;i&lt;/span&gt;. “Vejez” y es más que posible que fuera de la novela también ése sea el inicio. En “Vejez” están los capítulos “Reunidos”, “Un pupitre al fondo del aula” y “Acompañantes”. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El segundo grupo pertenece a &lt;span style="font-family: 'Copperplate Gothic Bold';"&gt;ii&lt;/span&gt;. “Madurez” que contiene “Ángulo muerto”, “El hombre de piedra” y “Érase un niño que jugaba”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y por último llegamos al &lt;span style="font-family: 'Copperplate Gothic Bold';"&gt;iii&lt;/span&gt;. “Infancia” con “Sueños simétricos”, “Olvido tras el cristal” y “Hay alguien en la habitación del niño”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TT8xnokoAWI/AAAAAAAAAS8/fVZp9WEaXEU/s1600/LMLV.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" s5="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TT8xnokoAWI/AAAAAAAAAS8/fVZp9WEaXEU/s200/LMLV.jpg" width="128" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En “Ángulo muerto” –y precisamente por ese resquicio- he creído encontrarla a ella, a la autora, entregándonos su leitmotiv, y en este capítulo he hallado el latido. Para mí el corazón de la novela está ahí: durante un momento la delicada y discreta escritora se sale del ángulo muerto para dejarse ver trasfundiendo así su sangre y embelleciendo su literatura con la generosidad de sus préstamos personales para que ésta bombee (no importa si el lector hace o no estos descubrimientos, lo que sí importa es que la novela los lleve, los contenga, que en ella se haya quedado esa sangre y esa piel, porque si no, no hay entrega y lo escrito no trasciende).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Era mi turno; el del hombre que nunca hablaba de sí mismo”.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En renglones posteriores el personaje nos dice: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“-No sé qué edad tenía cuando descubrí que a la gente que quiero se la tiene que tragar la tierra. ¿Dos, tres añitos?” &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y más adelante afirma: “-&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Ese día empezó mi condena”. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Nos habla del miedo a las noticias que trae el teléfono –el teléfono… y la voz al otro lado- ese objeto simbólico e inquietante que desencadena cambios drásticos aparece también en “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;La voz de los extraños&lt;/i&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“…&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;No os riáis”, -&lt;/i&gt;exclama el personaje en esa reunión en la que todos los presentes están confesando sus temores-&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt; “ese miedo me lo causan unos instantes, apenas un segundo; ese segundo en el que el coche que adelanta al mío desaparece en mi espejo retrovisor y, antes de aparecer junto a mí se refugia en el ángulo muerto”. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Al lector le aguarda una sorpresa, que no desvelo, por la cual ese ángulo muerto cobra tanta fuerza y adquiere significados que dan para grandes e interesantes debates. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“…Claudio soltó un bufido de hombre lógico carente de imaginación. Rubén se reía y decía: -Ya está aquí el escritor, ya está aquí el escritor”.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me encanta esa reivindicación implícita en la frase “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;hombre lógico carente de imaginación&lt;/i&gt;”. La carencia de imaginación suele oponerse, por desgracia, a las evidencias sutiles, y ganarles injustamente la batalla, lástima teniendo en cuenta que es la imaginación la que conduce al descubrimiento, imaginar no es mentir, como tampoco lo es inventar, o si no que se lo digan a Édison.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Beatriz Olivenza además de escribir se dedica a la enseñanza vocacional y en ella a la etapa de la pubertad, uno de los umbrales más cruciales de nuestras vidas. A sus chicos, cada año distintos, les entrega su valiosa arma: el lenguaje, y como eficiente samurái les enseña a usarlo. El respeto profundo que siente por niños y adolescentes, y la conexión anímica que mantiene con ellos, se trasluce en las dos novelas que de ella he leído. Además es actriz y también pinta y la unión de todas esas expresiones y disciplinas se vierte con riqueza en su narrativa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Si observáis atentamente su escritura encontraréis en ella alguna de sus constantes como la de la pasión que por el arte tienen algunos de sus protagonistas, obsesión que les arrastra y no deja espacio, cuando los elige, para otros amores. En “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;La voz de los extraños&lt;/i&gt;” asistiréis a cómo un hombre gris en apariencia despierta a la pintura por emulación y por ferviente deseo de impostura. Quiere convertirse, a toda costa y sin saberlo, en ese padre pintor que la niña aún no sabe que ha perdido, veremos cómo es capaz de desprenderse de todos los muebles, enseres y hasta tabiques que ´sostenían´ su vida para dejarle espacio a sus nuevas pinturas, el arte cobra aquí el valor de denodada búsqueda, la búsqueda de la belleza que ponga orden y armonía en sus vidas y halle las piezas que faltan. Como veis&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;las razones lúdicas tienen poco que ver en este asunto. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TT8xo2fR4NI/AAAAAAAAATA/tjFIlCjxi34/s1600/BO.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" s5="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TT8xo2fR4NI/AAAAAAAAATA/tjFIlCjxi34/s1600/BO.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;De igual modo en “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Los muertos, los vivos&lt;/i&gt;” otro personaje renunciará a su propia boda por recuperar los juguetes y cochecitos antiguos, -auténticas obras de arte contemporáneo- que el hijo de su novia ha destrozado y que él había conseguido, cuidado y conservado con mimo durante toda su vida. El hombre no sabe a qué obedece esa obcecación que le hace eliminar finalmente lo que el resto del mundo considera imprescindible para vivir. El espacio que lo convencional ocupaba queda libre ahora para esos niños de distintas décadas que juegan&amp;nbsp;felices por los pasillos y las habitaciones de su casa con los juguetes que a cada uno les corresponden y que para ellos no son antigüedades… En ese momento el lector comprende el significado que el protagonista da a su colección: busca en el pasado para devolverles&amp;nbsp;su presente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Os contaría muchas cosas sobre Beatriz Olivenza y su obra, porque todas ellas están condensadas en sus páginas y sobre todo, os hablaría de lo que asoma por debajo y por encima de lo escrito: gérmenes de otras novelas e incipientes protagonistas que con sus burlones espíritus saltan de un libro a otro para buscar sitio y desarrollarse más, mientras ella prepara con denuedo espacios y huecos nuevos que den cobijo y hospitalidad a todos los personajes que bullen en su imaginación prolífica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cuando la conocí acababa de leer “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;La voz de los extraños&lt;/i&gt;”, yo ya estaba en el restaurante cuando ella entró por la puerta y en su rostro se superpuso la carita de la pequeña protagonista, que tan bien había descrito en la novela. Supe de inmediato, pero de forma inconsciente, que ese semblante era el suyo, el de la niña que lleva debajo, ese día se le salió durante un buen rato y ocupó su cara para mostrase un poquito, como en el retrato inacabado que aparece en la novela, en el que se escondían abuela, madre y niña (no he leído su trabajo “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Lo que esconde el cuadro&lt;/i&gt;” pero a estas alturas creo que para el lector habrá quedado claro que los libros de Beatriz andan cosidos entre sí, aunque sean distintos, como corresponde a la Buena Obra de un Buen Autor). Retomo, que no quiero dispersarme, como os decía, sólo obtuve esa certeza horas más tarde cuando volví a ver la imagen quieta en el recuerdo reciente y la invoqué varias veces, sin embargo mientras en el restaurante sucedía el pequeño eclipse de superposición de rostros tuve esa sensación equívoca de que la conocía de algo pero no sabía de qué. Después, tras el esfuerzo, la niña volvió a esconderse bajo el rostro adulto cerrando puertas con el hermetismo coqueto de la timidez, pero a pesar del excluyente repliegue y de unos cuantos instantes incómodos, por la apenas perceptible pérdida de la proximidad, seguí escuchando su risa y su alegría que me llegaba desde detrás de la puerta de ese armario, igual que en la habitación de Miguel, se escuchaba la risilla de otro de los habitantes okupa de “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Los muertos, los vivos&lt;/i&gt;”. Los escritores tenemos radar ultrasónico, ¿cómo si no podríamos escribir?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Beatriz Olivenza es de esas escritoras que te hacen robarle horas al sueño, y que desde la primera a la última página impide que te crezcan las uñas. “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Los muertos, los vivos&lt;/i&gt;” es un maravilloso deseo, y no hay deseo de amor más grande que el de querer prolongarle la vida a los demás. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Beatriz Olivenza busca la Belleza y la alcanza con su prosa. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Así que desde aquí y con su permiso, os invito a descubrirla. El precioso y cuidado estuche que contiene este regalo lo ha realizado la editorial Torremozas y corresponde a su colección ETC&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Un abrazo y hasta el próximo encuentro&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-8786118548456033359?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/8786118548456033359/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/01/los-vivos-los-muertos-de-beatriz.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/8786118548456033359'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/8786118548456033359'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/01/los-vivos-los-muertos-de-beatriz.html' title='&quot;Los muertos, los vivos&quot;, de BEATRIZ OLIVENZA'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TT8xnokoAWI/AAAAAAAAAS8/fVZp9WEaXEU/s72-c/LMLV.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-4293924744859641401</id><published>2011-01-17T17:00:00.000+01:00</published><updated>2011-01-17T17:00:41.559+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alvaro Otero'/><title type='text'>"De mar y de muerte", de ÁLVARO OTERO</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Entre los regalos que me han traído las navidades, me he encontrado con estos dos tesoros:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“&lt;em&gt;De mar y de muerte&lt;/em&gt;” de &lt;strong&gt;Álvaro Otero&lt;/strong&gt; y “&lt;em&gt;Los muertos, los vivos&lt;/em&gt;” de &lt;strong&gt;Beatriz Olivenza&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Dos autores de enorme talento por los que siento un orgullo añadido, aunque ambos habían&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;publicado y ganado con anterioridad sendos galardones yo los hago más propios, más nuestros, porque obtuvieron, el de aquí, el premio de narrativa de Guadalajara: Álvaro Otero con su novela “&lt;em&gt;El esplendor&lt;/em&gt;” y Beatriz Olivenza con la suya más reciente “&lt;em&gt;La voz de los extraños&lt;/em&gt;”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Comenzaré por “&lt;em&gt;De mar y de muerte&lt;/em&gt;” de Álvaro –de “&lt;em&gt;El esplendor&lt;/em&gt;” ya dejé comentario en este mismo blog- y en la próxima entrega hablaré de “&lt;em&gt;Los muertos los vivos&lt;/em&gt;”, de Beatriz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“&lt;em&gt;De mar y de muerte&lt;/em&gt;” ha sido una experiencia apabullante. Recupero el aliento y comienzo sabiendo que debería leerlo de nuevo ya sin estar en vilo y sin la dolorosa tenaza en el estómago, y que una segunda lectura, sin duda, enriquecería esta entrada, pero me apetece compartir las primeras impresiones aquí, sin reposarlas aún, porque son quizá las que percibes a través de los sentidos, del sentimiento y la emoción. Después dejaré que la novela me acompañe en el tiempo y produzca sus efectos tras una reflexión más pausada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero ahora me acabo de bajar del Borna, el hermoso barco de recreo con “inquebrantable” panza de acero y “robusto” mástil de abeto, la ilusión que hizo revivir a Taquio tras una dura convalecencia anímica y física, y por contagio y afinidad también a su amigo Álvaro. Revivir, pobre Taquio, qué contrasentido conociendo su triste final. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Taquio, fotógrafo, y Álvaro, periodista y escritor, se disponen a pasar un largo y mágico fin de semana navegando tras largos meses de preparación y ensueño, pero a última hora se añaden, Marta Werner, (afamada arquitecta y cliente asidua de Taquio que a menudo le fotografía sus maquetas y proyectos) y su “flamante” novio Marcos Valcarce, nieto e hijo de abogados que dirige con eficacia de tiburón el heredado bufete. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hermosa, provocativa, guerrera y procaz como una walkiria segura de sí misma por su físico de sirena y por su poderío de clase, ‘la Werner’ pondrá en jaque hormonal a los tres compañeros de viaje, la distracción y otros imponderables nos recordarán a que alto precio se cobra el océano las faltas de respeto. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;De nuevo aparece en la escritura de Álvaro Otero el deseo del protagonista por la novia pija de otro y las distancias entre la clase media y la alta. Desde las primeras páginas se establece la diferencia entre el amor por la navegación representado por Álvaro y Taquio y la indumentaria absurda de los pijos que se plantean navegar por ostentación representada por Marcos.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero antes de subirme al Borna me había bajado del carguero liberiano en cuyas oscuras tripas repletas de lujosos troncos de madera de caoba se agazapaban cinco polizones, jóvenes pasajeros africanos, bellos como Adonis, llenos de esperanza hacia la prosperidad europea y alcanzados por el dardo de las hermosas nbruni (así llaman a los blancos) de piel transparente y ojos de un azul imposible.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TTRl2bmPFJI/AAAAAAAAAS0/UDre3GDjyAo/s1600/DMDM.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" n4="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TTRl2bmPFJI/AAAAAAAAAS0/UDre3GDjyAo/s200/DMDM.jpg" width="135" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Estos dos barcos zarpan en años distintos, pero el autor, con maestría, consigue que durante muchas páginas el lector sienta que navegan a la vez como en planos superpuestos, así con ese paralelismo obtiene los contrastes: la oscuridad del vientre del carguero con los africanos por un lado, y&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;la soleada cubierta del Borna rodeada de azul con su ocioso pasaje por otro. El contexto y el concepto están servidos: Los dos mundos, pobreza y opulencia colocados en un espacio de agua que se rige por otras normas, sólo la caída del enhiesto y orgulloso mástil de abeto simbolizará el derribo de la frágil frontera que los separaba, sin teléfono móvil, sin emisora, sin comida y a la deriva, qué otra cosa nos queda sino ser náufragos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Otero va intercalando las historias de Sam -el único superviviente de los polizones- y las de Marta sin que el lector sepa todavía que en un momento del pasado sus vidas se cruzaron. Ese secreto que se conserva latente hasta casi el final de la novela fue un detonante interno que Marta se llevará hasta el Borna en un recóndito pliegue de odio contra Marcos, su novio. Tras una larga conversación entre Marta y Álvaro fragmentada en varias noches de guardia en la cubierta del Borna, el lector, al igual que Álvaro, no pondrá en duda la veracidad de la versión que tan malparado deja a Marcos, pero falta un dato que sólo Sito conoce, -Sito es el compañero de hospital que ayuda incondicionalmente a Sam cuando éste es desembarcado en estado muy grave y el personaje enlace que conoce y guarda para la última página una clave importante- el lector, al descubrir esa omisión crucial en el último momento, no redimirá a Marcos, pero sí especulará sobre si dicho odio debería dirigirlo Marta contra sí misma y su cobarde y acomodaticio corazón, porque el conocimiento de ese dato marcará la fina línea que separa lo digno de lo indigno que nada tiene que ver con lo legal o lo ilegal, y una vez desvelado ese importante detalle, que Álvaro sea o no inducido al asesinato pierde por completo la relevancia dado el contexto y la situación, pero sí se vuelve, para el lector, sin embargo un boomerang contra ella. Si Marta había conmovido a quien lee, en ese primer contacto que mantiene con Sam en la intimidad de su estudio mostrándose verdadera ante él, cuando más adelante se entera de lo que calla y de cómo manipula se defrauda. Aquí en el centro decimos que no se puede querer ‘chocolomo’ cuando alguien te pregunta para que elijas entre chocolate y lomo: ¿Qué quieres chocolate o lomo?&amp;nbsp;o ‘chocotajas’ por chocolate o tajadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;He padecido mucho sumida en la contradicción corporativa de querer defender lo indefendible con respecto a las mujeres de esta novela, a las que el autor pone nombre, Yoya, Susana, Estela… seguro que para particularizar en ellas, caprichosas niñas bien de familia acomodada, la nueva crème, y no en otras. Y de vez en cuando caía en la injusta tentación de acusar al escritor de misoginia, pero dicha tentación al llegar a la punta de mi lengua se volvía de inmediato hacia mi garganta para ser tragada como un sapo porque el poder económico paradójicamente no es sexista y en “&lt;em&gt;De mar y de muerte&lt;/em&gt;” las preciosas e idealizadas nbrunis (de entre las que Sam habría escogido esposa cuando en la adolescencia soñaba con ellas en su pequeña barca sobre el Volta) tiran de monedero para el comercio sexual y el posterior desprecio con la misma eficacia y displicencia que los hombres. Quienes leen asisten estupefactos al intercambio de información sexual clandestina entre madre e hija, ambas se “benefician” al superdotado ‘mandingo’ y después lo hará el grupito de amigas, eso sí, insistiendo en el secretismo y pactando el nuevo encuentro tras volver de la India habiendo colaborado con una oenegé y a continuación irse a las Maldivas para quitarse el &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;stress&lt;/b&gt; &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;de&lt;/b&gt; &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;tanta&lt;/b&gt; &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;miseria&lt;/b&gt;, -y es que cuando Álvaro Otero acentúa, rotula y aprieta la tilde con contundencia para que no queden dudas- :&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;”¿Hablarle sobre África, sobre Ghana?,-piensa Sam cuando Marta le pregunta- ¿describirle los atardeceres sobre el Volta, las calles embarradas de Kpong durante la época de lluvias, el olor de las alcantarillas al aire? A los nbruni no les interesaba eso, sino los paisajes bonitos, los animales exóticos, los rituales misteriosos, las áfricas de documental en horas de siesta”.&lt;/i&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Otero coge a un inmigrante centra la historia en él y la despoja de toda abstracción. Concreta en un ser humano y nos dice todo lo que le sucede y como le afecta y como lo siente. Lo hace en singular particularizando, nos entrega el proceso y nos da los nombres de sus amigos, uno por uno, y los lugares de dónde provienen para que en ningún momento caigamos en la tentación de generalizar, para crear conciencia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Lloré junto a Sam en la escena en la que el muchacho se derrumba cuando llama por teléfono a su padre, cuando de pronto es consciente de cómo está siendo utilizado, y de que ‘eso’ tiene un nombre, cuando le es arrebatado hasta el mérito de haber conseguido el trabajo de vendedor de enciclopedias por sí mismo, cuando escupen a su paso, cuando le roban la inocencia… y aún así desea tener una mujer a su lado a quien amar y a quien poder contárselo. Claro que lloré, lloré mucho por Sam. Y es que el escritor nos habla de varias clases de antropofagia y yo no sabría escoger la peor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Durante toda la lectura he estado recordando otra novela que también me afectó mucho, “&lt;em&gt;La velocidad de la luz&lt;/em&gt;”, de &lt;strong&gt;Javier Cercás&lt;/strong&gt;, (podéis encontrar el comentario en este blog). En ambos libros los escritores nos invitan no a asomarnos sino a tirarnos de cabeza en el abismo porque sólo así podremos recibir la experiencia de algo que con suerte no viviremos, en “&lt;em&gt;La velocidad de la luz&lt;/em&gt;” experimentábamos el horror de la guerra, una guerra moderna, la del Vietnam, y de cómo ya no vuelves a ser el mismo después de lo que con tu miedo has hecho. Con “&lt;em&gt;De mar y de muerte&lt;/em&gt;” Otero nos aproxima al degradante proceso de inanición y a la necesidad de comerte a un semejante, pero no se conforma con que te comas a alguien que ha muerto, ¡lo que muestra es a alguien que mata a otro ser humano para después comérselo!, habla de la muerte sin gloria y de sobrevivir con culpa, de todos los espeluznantes secretos que el mar con su efecto borrador esconde, secretos a los que no tiene acceso un forense y para que lo entendamos lo ilustra con ejemplos como el de aquel pobre hombre muerto de enfermedad pulmonar tan parecida al ahogamiento y arrojado al mar por los alemanes para que apareciera en la costa española, con documentación falsa. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A bordo del Borna sentiremos al principio las civilizadas fragancias del perfume, de las cremas bronceadoras, del buen rioja, de las comidas deliciosas… para pasar gradualmente al aliento fétido, a la carne cruda y descompuesta, y a la vida y a la muerte echadas a suertes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No sé qué motivos llevaron a Otero a asomarse al mismísimo borde del remolino exponiéndose a ser engullido, tal vez todos tengamos nuestro particular Maelstrom y debamos conjurarlo, tal vez no sólo el fuego defina el infierno, los hombres de mar como él deben saberlo. Pero como os decía coincide con Javier Cercás en incluirse en el relato prestándole al personaje en la ficción su propio nombre y oficio. Ambos, Cercás y Otero, son periodistas y escritores y creo que los dos lo hacen por honestidad, una clase de honradez que no necesita explicarse, es la de la implicación, la del compromiso. Todos somos capaces de lo mejor y lo peor, saberlo y anticiparnos nos proporciona el antídoto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿ &lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En cuanto a los subtemas el libro plantea muchos y muy interesantes. Debates como el de por qué se sigue con alguien si no se le ama, como en el caso de Marta y Marcos, o el de por qué no te retiras de alguien que no te ama, como en el caso de Marcos y Marta. La novela habla del clasismo y sus ataduras, de la doble moral. De que no hay racismo si hay dinero a no ser que la pobreza sea en sí misma una raza, lo digo con ironía, claro. Habla de la solidaridad entre pobres y pone en cuestión de manera muy clara nuestra forma de vida occidental, la soledad y el miedo que hay tras las puertas que se abren para escuchar o rechazar al hermoso joven negro que vende enciclopedias. ¿Qué estamos haciendo con nuestra forma de relacionarnos?, ¿cuáles son nuestras cárceles?, ¿y por qué no sabemos salir de ellas?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En fin, espero no estar cayendo en lugares comunes porque el autor no lo hace. La novela de Álvaro Otero da para muchas conversaciones transformadoras y de eso va la literatura, que si lo es de verdad nos trasforma. &lt;strong&gt;José María de Pereda&lt;/strong&gt; dijo que “La experiencia no es lo vivido sino lo reflexionado”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“&lt;em&gt;De mar y de muerte&lt;/em&gt;” me ha gustado muchísimo, la prosa de este escritor es magnífica, su voz y su estilo son nuevos aunque emerjan de sedimentos clásicos, me interesan los temas que elige y desde dónde los enfoca y a qué profundidad los lleva. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TTRl4WH4ZlI/AAAAAAAAAS4/k0OdFmIXp7A/s1600/AO.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" n4="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TTRl4WH4ZlI/AAAAAAAAAS4/k0OdFmIXp7A/s200/AO.jpg" width="150" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sé que este rincón en el que hablo es pequeño y que no tiene altavoces, pero me gustaría convertirlo en un referente de independencia que disipase la ceguera del&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;gran trust editorial y la de toda la parafernalia que le orbita, porque aunque parezca que sus empresas van por separado en realidad todas están cosidas con el mismo pespunte. No sé quien les ha dado esos aires de púlpito que se atribuyen situándose por encima del trabajo ajeno que en la mayoría de los casos no entienden y&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;jamás realizarán. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Y dicho lo anterior y sin menoscabar las alabanzas ahora me gustaría hacer un par de observaciones: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;1ª. A lo largo de la novela se van intercalando los informes sobre muerte por inanición que el Dr. Concheiro, -médico forense- le entrega a Álvaro Otero. Como el escritor real y el ficticio tienen el mismo nombre no me quedó claro cuándo se produjo el encuentro con el médico, ni si dicho encuentro sucedió dentro de la novela o fuera de ella. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;﻿﻿﻿﻿ &lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Concluí que todo pertenecía a la ficción y que Álvaro, el personaje, decide escribir lo ocurrido en el Borna mucho tiempo después de la tragedia y que es entonces cuando se pone en contacto con el doctor –también personaje de ficción- para entender a posteriori lo que allí sucedió. Porque no tendría sentido que el autor parase en medio del relato para hacer un inciso y decirnos en un aparte: “Como quería escribir una novela sobre náufragos y sobre muerte por inanición me fui a ver a un forense para que me proporcionase documentación sobre el tema” y a continuación seguir con la escena en donde la había dejado. Claro que también –me dije-&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;es una forma de no anunciar desde el principio de qué va la novela pero sí de ir dejando pistas y rastros a lo largo de ella para que luego todo nos cuadre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;﻿﻿ &lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero a pesar de los pesares a veces me parecía que después de muchas páginas estaba leyendo los preliminares, y no me cuadraba que el escritor metiera dentro lo que era de fuera, es decir, lo que se cuenta en el prólogo o en el epílogo o en los agradecimientos, pero que no pertenece a la ficción aunque sirva para crearla, y sentía que la realidad se colaba en mi lectura y me sacaba bruscamente del universo de la novela como una injerencia, (también me sucedió lo mismo con “&lt;em&gt;La velocidad de la luz&lt;/em&gt;” como ya he dicho, a lo mejor es un recurso que desconozco y que le concede una mayor veracidad a la historia). Sobra decir que estoy compartiendo, como en el club de lectura, mis sensaciones, no sacando defectos puesto que la novela no los tiene. Tampoco la de Cercás los tenía. De cualquier modo con la literatura hay que ser abiertos y las leyes que la rigen son otras que nada tienen que ver con adaptarse a los patrones conocidos. Un zapato puede ser de punta afilada o redonda, de cordones o de hebillas pero lo que tiene que albergar es un pie. No sé si el ejemplo es peregrino.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;﻿﻿ &lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Lo cierto es que al margen de mis entendederas más claras o más espesas, las escenas que a continuación de los informes se suceden cobran una fuerza tremebunda, la imagen de la muerte del delfín sabiendo como sé el sentimiento protector que el autor –el de la vida real- tiene por estos maravillosos mamíferos me produjo un gran dolor, aún tengo en los oídos los gritos de la madre enloquecida tras la estela de la sangre de su hijo… Tampoco puedo sacarme de la cabeza el depredador rostro de Marta embadurnado con la sangre del delfín.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;A veces el mucho amor hace que te aproximes peligrosamente a lo que serías capaz de hacer incluso con los seres más queridos y lo experimentes en tu imaginación para así recordarte que debes evitarlo. Supongo que ese es el exorcismo que se planteó Álvaro al escribirlo, el mismo que se impuso Javier Cercás.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;﻿﻿﻿﻿﻿﻿ &lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;2ª. La otra&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;observación pertenece al terreno de la forma, enseguida os lo explico, imagino que es cosa de la editorial, a veces por ahorrar papel, e incluso los propios escritores, para que nos entre el número de páginas en las bases de los concursos eliminamos espacios en blanco que son absolutamente necesarios para diferenciar las entradas y salidas de las distintas escenas… En esta novela en concreto, a mi parecer, son muy necesarios esos renglones en blanco porque toda ella está construida con flashback, es decir saltos hacia atrás en el tiempo, y en flashforward, saltos hacia delante, pero bueno, el lector se adapta y lo pilla perfectamente. Si me fijo en detalles como esos es porque como lectora soy un poco maniática y tiquismiquis aunque más me valdría callarme porque luego en mis libros, como escritora meto la gamba setenta veces siete y tengo descuidos imperdonables incluso de los ortográficos que dan tanto calambre y tanto yuyu a los comités de lectura a los que yo misma pertenezco, aprendizaje y curas de humildad que nos hace la literatura al mismo tiempo, supongo, para bajarnos de la nube o para quitarnos los humos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En cualquier caso la edición de “&lt;em&gt;De mar y de muerte&lt;/em&gt;” es preciosa. El rótulo con el título y el autor es azul como el mar y el mar sin embargo está en blanco y negro, en la esquina derecha de la portada aparece la cubierta de un barco, en ella yace una chica. Hay que dar valor a los artistas –en este caso un fotógrafo - que tras la obra leída saben concretar, resumir e insinuar con otro lenguaje lo que bajo la tapa de ese cofre te vas a encontrar. Los libros son hermosos objetos de deseo que durante muchos días acaricias y sostienes en el hueco de las manos. El ejemplar que yo tengo fue editado por Ellago Ediciones.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Un abrazo y hasta el próximo encuentro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;﻿ &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;﻿&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-4293924744859641401?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/4293924744859641401/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/01/de-mar-y-de-muerte-de-alvaro-otero.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/4293924744859641401'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/4293924744859641401'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/01/de-mar-y-de-muerte-de-alvaro-otero.html' title='&quot;De mar y de muerte&quot;, de ÁLVARO OTERO'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TTRl2bmPFJI/AAAAAAAAAS0/UDre3GDjyAo/s72-c/DMDM.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-2921887546710846940</id><published>2011-01-07T13:59:00.008+01:00</published><updated>2011-01-08T19:32:15.314+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miguel Delibes'/><title type='text'>"La sombra del ciprés es alargada", de MIGUEL DELIBES</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Acabo de terminar de releer “&lt;em&gt;La sombra del ciprés es alargada&lt;/em&gt;”, aunque creía que la estaba leyendo por primera vez. Mi caprichosa memoria hace y deshace sin que yo se lo pida y luego no encuentro los cajones donde me guarda las cosas, el caso es que debe seguir un criterio lógico y acertado que yo no entiendo, porque la recordaba no por el título sino por unas poderosas imágenes de gran fuerza erótica: un joven absolutamente obnubilado por los brazos desnudos de una muchacha aferrada a una barandilla frente al mar, recordaba como he dicho la descripción del sugerente movimiento de esos brazos cremosos y de esas manos con un destello de brillante en el anular izquierdo. (Tenía yo dieciséis años y estaba empezando a salir con el chico que todavía me acompaña en la vida, mis padres no dejaron que me quedase en casa, aunque &lt;strong&gt;Joan Manuel Serrat&lt;/strong&gt; ya cantase eso de “...&lt;em&gt;poco antes de que den las diez&lt;/em&gt;.” Se empeñaron en llevarme con ellos de vacaciones, seguro que más por la presión del qué dirán -que era el flagelo martirizador de entonces- que por falta de confianza en mí. Así que con la impertinencia propia del egoísmo adolescente les hice la vida imposible durante los quince o veinte días de asueto que en raras ocasiones se podían permitir. Mi puñetera memoria me guarda estos recuerdos en los cajones que están más a la vist&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TScON_eoBxI/AAAAAAAAASk/eGq246ayih4/s1600/lscea.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" n4="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TScON_eoBxI/AAAAAAAAASk/eGq246ayih4/s200/lscea.jpg" width="121" /&gt;&lt;/a&gt;a para que no me olvide de seguir purgándolos y lo hago de buena gana por si aún tengo la suerte de que sirva el arrepentimiento como goma de borrar para enmendar el pasado. Al año siguiente mis padres nos llevaron a los dos a Galicia, mi madre durmió conmigo, mi padre con él; sólo ahora imagino las conversaciones de trastienda antes de decidir, sólo ahora y recordando el contexto, 1972, puedo apreciar la extraordinaria madera de la que estaban hechos. La chica de la recepción quiso alisarme el ceñudo frunce y me prestó “&lt;em&gt;La sombra del ciprés es alargada&lt;/em&gt;” y bajo su sombra me apacigüé pasando olímpicamente de interesarme por como estaría siendo la experiencia de mi madre y de mi padre en un hotel con piscina. Al volver a tener esta extraordinaria novela entre mis manos he comprendido perfectamente por qué mi memoria indómita me guardó ese recuerdo en el cajón de los íntimos secretos: los brazos son los que abrazan y aunque sea costumbre describir el deseo de otra forma, en realidad siempre comienza por ellos y hacía muy poco que a mí me cobijaban los inseguros y aún incrédulos de mi enamorado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Después me compraría “&lt;em&gt;El príncipe destronado&lt;/em&gt;” y “&lt;em&gt;La guerra de nuestros antepasados&lt;/em&gt;” como si fueran los primeros que leía de él, &lt;strong&gt;Miguel Delibes&lt;/strong&gt;, con ese orgullo de comenzar a tener mis propios libros y no sólo los de mi padre, pero estaba claro que mi memoria detectaba la injusticia: recordar “&lt;em&gt;La sombra del ciprés es alargada&lt;/em&gt;” sólo por esos pasajes habría sido imperdonable.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TScOPUrpwxI/AAAAAAAAASo/s0Ltvt622Qo/s1600/md1.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" n4="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TScOPUrpwxI/AAAAAAAAASo/s0Ltvt622Qo/s320/md1.jpg" width="265" /&gt;&lt;/a&gt;Leer ahora esta primera novela de Delibes produce un profundo escalofrío, en ella ya estaba el germen de todas las demás, -hasta “&lt;em&gt;Mi idolatrado hijo Sisí&lt;/em&gt;” se asoma-, pero lo que resulta más impactante todavía es el presagio de su futuro, en “&lt;em&gt;La sombra…”&lt;/em&gt; quedó escrita lo que más tarde el señor Delibes sentiría y sufriría en la realidad de su vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;Ángeles Castro&lt;/strong&gt;, la esposa del autor fue su inspiración, al igual que Jane, la de Pedro lo es en la novela. De hech&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TSitETqibPI/AAAAAAAAASw/-zJ2FeZmbvA/s1600/detalle.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" n4="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TSitETqibPI/AAAAAAAAASw/-zJ2FeZmbvA/s1600/detalle.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;o “&lt;em&gt;La sombra del Ciprés…”&lt;/em&gt; la comienza recién casado y alentado por su mujer. En el relato Jane muere atropellada cuando está saludando a Pedro desde el muelle, hace meses que no se ven, las cartas han llevado la noticia del hijo que esperan y Pedro vuelve con un destino en tierra y una preciosa casa que ha decorado para su mujer. Páginas más adelante veremos cómo se coloca el anillo de su esposa en el dedo meñique al lado del suyo que circunda el anular ambos con la inscripción de Zoroastro “&lt;em&gt;El matrimonio es un puente hacia el cielo&lt;/em&gt;.” Con Ángeles, Miguel Delibes tuvo siete hijos, brillantes biólogos, prehistoriador alguno y mujeres de letras que nos dan, con sus decisiones académicas, buena cuenta de su legado y maravillosa influencia. Pero cuando Ángeles murió en 1974, D. Miguel quedó sumido en una depresión tan profunda como la que nos describe a los 26 años en “&lt;em&gt;La sombra del ciprés es alargada&lt;/em&gt;”. El escalofrío del que os hablaba en renglones anteriores lo sufrí yo cuando curioseando en Internet por sus cosas me topé de frente con una foto en la que el escritor aparece con las manos extendidas sobre una hoja manuscrita con su letra, en el dedo anular de la mano&amp;nbsp;izquierda brilla su aro y en el meñique otro más pequeño.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Dentro del libro su querido amigo Alfredo muere de tuberculosis, “&lt;em&gt;La sombra del ciprés es alargada&lt;/em&gt;” fue publicado en 1947, Miguel Delibes sufrirá un brote grave de tuberculosis en 1950. Naturalmente mi interés por la novela no radica en la búsqueda de estas curiosidades morbosas que se escapan por los entresijos, pero sí las destaco porque creo que subrayan de algún modo una aguda sensibilidad que explica la verdad de los presagios y nos hace bucear por todo lo que nuestra mente, alma y cuerpo saben sobre el pasado, el presente y el futuro no como algo predestinado y ya escrito puesto que nuestro albedrío sabe dar giros, pero hay tendencias no sólo impresas en el ADN, también las anímicas deben tener sus códigos. Tal vez por todos estos detalles siempre me ha parecido que las novelas del señor Delibes rezuman verdad además de arte y por ello responden con enorme contundencia a las dudas sobre si la verdad habita o no en el arte, desde luego en el suyo sí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Para mí es un maestro que demuestra mejor que nadie que no existe el género sino el revestimiento, si tenía que escribir “&lt;em&gt;El Hereje&lt;/em&gt;” le bastaba con cambiar el registro, creaba la atmósfera, buscaba el ropaje y el paisaje, las costumbres, la línea de pensamiento… y se situaba, a partir de ahí sus personajes ya podían cobrar vida, y por lo tanto le daba lo mismo colocar una novela en el siglo XV que en el XXI.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Miguel Delibes tenía un sentimiento trágico de la vida como todos los que han sufrido una guerra. Llevo mucho tiempo pensando además de en la nuestra en la segunda guerra mundial y en como todavía hoy Europa está herida, abres las novelas y son cicatrices sin cerrar, y el lector se da cuenta de que tal vez cuando persiste el trauma sólo se puede recordar pero no crear, y te introduces en novelas con una prosa de enorme calidad, pero de algún modo sabes que son crónicas, que no vuelan porque tienen las alas rotas. Delibes ha hecho retratos asombrosamente hiperrealistas de nuestro país y de sus habitantes por dentro y por fuera, a menudo bajo la mirada incólume de los niños, nos ha dado la identidad, la nitidez de las provincias de interior, creo que no me equivoco al aproximarle a &lt;strong&gt;Antonio Buero Vallejo&lt;/strong&gt;, aunque en la terrible contienda anduviesen en lados distintos. También Delibes sufriría censura después, también lloraría por el irracional abuso. Se quedaron aquí y buscaron la forma de decir las cosas y la encontraron porque la razón, dicen, no tiene más que un camino. Hay seres humanos que todos queremos hacer nuestros, que nos hacen sentir orgullo, que nos escriben y explican el verdadero significado del prestigio, que nos enseñan o recuerdan en qué consiste la dignidad, se me ocurren &lt;strong&gt;Gregorio Marañón&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Severo Ochoa&lt;/strong&gt; o el mismo Serrat sin ir más lejos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Desde aquí os invito a que conozcáis la vida y obra de uno de ellos. Las novelas de Delibes han sido llevadas a la gran pantalla&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;por muchos y grandes cineastas, por algo será. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Nos dejó en marzo del año pasado tras soportar una larga enfermedad, pero yo sé que murió de tristeza, ya no escribía, ¿para qué sin musa?, pero mientras pudo orbitar alrededor de Mari Ángeles fue marino, licenciado en Derecho y en la escuela de artes y oficios, entró como caricaturista en el periódico “El norte de Castilla” y con apenas 21 años ya ejercía como periodista tras obtener el carné a fuerza de estudios intensivos. Dentro del periódico se ocupó de la crítica cinematográfica y al mismo tiempo obtuvo la cátedra de Derecho Mercantil y dio clases en la Escuela de Comercio, escribió más de 29 libros y crió junto a su mujer a siete hijos. Al menos yo cuando me quejo pienso en seres como ellos que han sabido administrar tan bien su tiempo y me callo para a continuación tirarme de las orejas por floja. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Para que no me llaméis exagerada en las alabanzas puesto que de una ópera prima se trata, alegaré una pequeña objeción minúscula: en esta novela a diferencia de las otras 28 que escribió después sí que veo la pequeña inseguridad juvenil de rebuscar y florear el lenguaje de forma innecesaria, toda su obra posterior se caracteriza por la difícil búsqueda de la sencillez siempre al servicio de la historia. Como manía personal y subjetiva añadiré que detesto la expresión “inopinadamente” que a lo largo de la novela se salpica en exceso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He pedido a los compañeros de la biblioteca que me reserven la película que sobre la novela hizo Luis Alcoriza para verla con el club. Ya os contaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo y hasta el próximo encuentro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-2921887546710846940?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/2921887546710846940/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/01/la-sombra-del-cipres-es-alargada-de.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/2921887546710846940'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/2921887546710846940'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2011/01/la-sombra-del-cipres-es-alargada-de.html' title='&quot;La sombra del ciprés es alargada&quot;, de MIGUEL DELIBES'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TScON_eoBxI/AAAAAAAAASk/eGq246ayih4/s72-c/lscea.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-4958449548950590586</id><published>2010-12-12T12:47:00.007+01:00</published><updated>2010-12-12T13:13:43.792+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iris Murdoch'/><title type='text'>"El mar, el mar", de IRIS MURDOCH</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Lo prometido es deuda. Aún no he compartido con mis compañeras la última sesión de club en la que como otras veces he dicho hacemos una rueda de conclusiones finales. Dadas las fechas y el número de páginas es posible que tengamos que esperar hasta después de las vacaciones de navidad para ponerlas en común, pero me apetecía asomarme por aquí, sentiros y expresar ante vosotros las mías.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cogí el libro a ciegas por la recomendación de una amiga con gusto literario y cinematográfico exquisitos que acude y pertenece a otro club. Me dijo que en el suyo había funcionado muy bien y me regaló uno de los párrafos que había escogido y que atesoro con especial cariño.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;29 – Julio -2010&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;“El pasado entierra al pasado y debe terminar en silencio, pero puede ser un silencio consciente, que permanece con los ojos abiertos”. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;(El mar, el mar. &lt;strong&gt;Iris Murdoch&lt;/strong&gt;.)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;Para ti Pilar, por tu cariño y atención hacia la “troupe”.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;P.F.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El protagonista de "&lt;em&gt;El mar, el mar&lt;/em&gt;", &amp;nbsp;Charles Arrowby, un famoso y encumbrado dramaturgo que ha ejercido todas las facetas del teatro -encima de las tablas como actor, delante de ellas como director, y detrás como escritor- tras una larga trayectoria laboral salpicada de amores infructuosos decide abandonar las bambalinas y retirarse a un apartado y hermoso rincón de la costa londinense con la intención de escribir sus memorias y tal vez de purificarse. El oleaje del mar se encargará de poner la música de fondo a su auto-psicoanálisis devolviéndole con la marea su vieja mochila con todos los fantasmas del pasado y horadando con su sal en las heridas mal curadas.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Dicho así podría parecer que la novela se limita a hacer balance de su vida de una forma ordenada y cronológica, pero nada más lejos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En la primera sesión, muchas de mis compañeras se quejaron. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-¡Cien páginas sin que ocurra nada, limitándonos a ver casi en tiempo real, lo que compra lo que cocina…!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Preocupada les dije que no habría problema en cambiar de libro, que le dieran de margen otra semana y que si con doscientas páginas seguían experimentando el mismo tedio lo devolvíamos y no pasaba nada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me dedico a la animación a la lectura y con una novela de 730 páginas hay que sopesar en la balanza los riesgos de deserción, y como siempre queda la posibilidad de leer el mismo título de forma individual la novela seguiría estando disponible para quienes quisieran continuarla en solitario. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TQS4DxxB6fI/AAAAAAAAASM/pEPc0wsFRKs/s1600/im.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" n4="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TQS4DxxB6fI/AAAAAAAAASM/pEPc0wsFRKs/s1600/im.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Suelo hacer mucho caso a las primeras impresiones del club, mis compañeras son lectoras avezadas y tienen mucho ojo para los desequilibrios tanto de trama, como de ritmo, prosa, composición, credibilidad… En ese momento llevábamos el mismo ritmo de lectura, como coordinadora suelo tener el libro leído de antemano, pero en esta época y desde hace algunos años también cumplo con otro compromiso literario, así que no había tenido tiempo de adelantarme y me faltaba la idea global tras la lectura completa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Durante el resto de la semana me quedé pensando que por mucho que nos ofrezcan como oro molido una obra artística si la despojamos de los contaminantes buenos, como son los del currículo, que ya enumeré sobre la autora en la entrada anterior al hacer el comentario sobre la película Iris (su relevancia intelectual como filósofa; su valentía vital, social y política alimentada desde la infancia en escuelas progresistas; los manantiales artísticos y científicos de los que había bebido -como los grandes maestros rusos, su pasión por &lt;strong&gt;Sakespeare&lt;/strong&gt;, su interés por &lt;strong&gt;Freud&lt;/strong&gt;- y que el Reino Unido le debe gracias a sus traducciones el haber podido conocer la obra de &lt;strong&gt;Jean Paul Sartré&lt;/strong&gt;), lo que queda es la novela en sí, sin más añadidos que el paso del tiempo, y el lector es soberano a la hora de apreciar lo que tiene entre las manos y dueño absoluto de su criterio sin que ningún oráculo tenga que conducirlo o convencerlo. Así que si el club le veía fallos tal vez “&lt;em&gt;El mar, el mar&lt;/em&gt;” no fuera oro molido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A la semana siguiente la sorpresa fue que a muchas de las que no les había gustado la primera sesión ahora les encantaba la segunda, nunca nos había ocurrido algo así, lo achaqué a que quizá en un libro tan extenso también la división de las partes comprendería más páginas para obtener el equilibrio y la simetría buscados y que por ello el arranque había sido largo. Era cierto que el comienzo estaba lleno de preámbulos, tal vez porque el protagonista se demoraba en abordar el inicio de sus memorias, le daba miedo enfrentarse a sí mismo, pero en justicia diré que precisamente esas reiteraciones, esos rodeos, ese afán por entretenerse con la intendencia para no afrontar su problema principal creaban la atmósfera y subrayaban su estado de ánimo: Charles no sabía por dónde empezar. Pero nosotras, sin darnos cuenta, estábamos asistiendo en ese vaivén de recuerdos desordenados en apariencia no sólo a los hechos de su pasado que llegaban hasta la orilla sino a cómo estos le afectaban, nos estaba concediendo el honor de escucharle tras el diván, por tanto ¡sí! estaban ocurriendo cosas en esa aparente calma chicha aunque no lo estuviéramos percibiendo de forma consciente. En ese proceso de escarbado estábamos teniendo el privilegio de ver lo que sucedía a su alrededor al mismo tiempo que él intentaba escribir, y hacer eso en literatura es muy difícil. Por decirlo de un modo sencillo: es algo así como manejarse en varios planos a la vez sin cortar escenas, ni salirse de ellas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Poco a poco iban apareciendo los distintos personajes que perturbarían el aislamiento escogido por el protagonista, todos ellos, como en el teatro, se presentaban por orden de intervención y con aparatosa grandilocuencia histriónica. Una de mis compañeras dijo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Lo que en realidad escribió Iris Murdoch no fueron las memorias de este señor sino una obra de teatro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A lo que otra añadió:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Exactamente, pero con personas reales. Charles Arrowy es un director, déspota, manipulador y ególatra, que se está montando su película tal y como a él le gustaría que fuese su vida y quiere que en ella todos bailen a su son y ejecuten el papel que a él se le antoja.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TQS5zhQ3BQI/AAAAAAAAASQ/6FKRkt6yItc/s1600/IrisMurdoch.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" n4="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TQS5zhQ3BQI/AAAAAAAAASQ/6FKRkt6yItc/s200/IrisMurdoch.jpg" width="192" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y en esas deliberaciones especulativas estábamos cuando de pronto en el reparto apareció su antiguo amor de juventud para convertirse en el eje del conflicto emocional que iba a marcar el punto de inflexión, aunque ya antes nos había sido presentada a través de sus recuerdos. Hartley abandonó a Charles sin darle explicaciones antes de que él se marchase a la universidad, más adelante veremos si en realidad se las dio y si él supo escucharlas o no. Hartley está casada tiene un hijo adoptivo y vive desde hace años precisamente en ese pequeño lugar que él ha escogido para retirarse. Tras espiar bajo su ventana una discusión de Hartley con el marido decide que ella no es feliz y se dispone a secuestrarla. Para entonces en el club ya se había suscitado un debate apasionante sobre las conjeturas, en el cual nosotras también conjeturábamos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La autora con mano maestra nos cuenta la historia tal y como el protagonista la ve y cuando ya hemos dado por ciertas las sospechas y hemos hecho el juicio sumarísimo gira la tuerca y nos hace comprender que él protagonista estaba equivocado y que nos habíamos basado en sus subjetivas hipótesis e imaginaciones, a partir de ahí el lector mira y escucha con cautela, por creíble que parezca lo que lee se empieza a preguntar ¿será verdad? y aguarda y agudiza todos los sentidos hasta obtener más datos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Algunas de nosotras coincidíamos en que la novela tan pronto parecía un vodevil con puertas que se abren y se cierran sin parar, como un culebrón con lenguaje de calidad…, o nos remitía a toda clase de novelas ya leídas, sesudas unas, ligeras otras… sin que termináramos de pillarle la clave de suspense, de comedia, de drama o de tragedia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Fue ese desconcierto tan saludable el que me hizo pensar que estábamos ante algo nuevo e insólito y que tal vez por ello nos sentíamos desorientadas y de ahí el afán de buscarle a la novela el género para sentirnos más cómodas y poder aferrarnos a lo conocido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Lo cierto es que aunque la novela maneja todas las herramientas abocadas al entretenimiento superficial el libro no pierde un ápice de su profundidad ni de su planteamiento existencial ni filosófico. Como tampoco le faltan elementos humorísticos, góticos… Puede que “&lt;em&gt;El mar, el mar&lt;/em&gt;” sea la mezcla de todos los géneros y que tras pasar por el matraz se destile en una nueva esencia con envase decimonónico con contenido moderno de novela por entregas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En ella salen a la palestra las relaciones de poder con todos sus matices como por ejemplo los elementos sadomasoquistas que todos llevamos dentro en mayor o menor medida, ambos extremos son armas de dominio que manipulan y encarcelan. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Qué interesante, es revelador lo fácil que resulta asustar a la gente, desconcertar a alguien, perseguirlo y aterrorizarlo hasta hacerle perder la cabeza y convertir su vida en una pesadilla. No es de extrañar que florezcan los dictadores.” Nos dice uno de los personajes en la página 95.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“&lt;em&gt;El mar, el mar&lt;/em&gt;” también toca a la pareja y sus infiernos y estudia su variedad. Para ilustrarlo están Pamela y Perry en la escena del escupitajo o Lizzie y Gilbert, homosexual con el que Lizzie encuentra un modo de vida amorosa, tranquila y amable. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Habla de la venganza, de la hipocresía, de los celos soterrados. El lector se pregunta por la increíble y sospechosa amistad que Charles y Perry conservan a pesar de que Rossina, la primera mujer de Perry se fuera con Charles para que en poco tiempo éste cambiase de capricho y la dejara tirada en la cuneta, y ese “civismo” en el que Perry manifiesta “En realidad me quitaste un peso de encima”, lo atribuye a la tan manida flema británica. Más adelante saldrá de su error, hasta ahí puedo contar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La novela también contiene un buen análisis sobre la verdad o la mentira del teatro; sobre Irlanda; sobre si dicha verdad se encuentra en el arte; sobre si el poder espiritual lo otorgamos o existe en sí mismo…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En resumen la alta burguesía y sus líneas de pensamiento son llevadas a examen, sobre todo desde su vértice aparentemente más bohemio. En el desenlace cada personaje ocupa su verdadero lugar. Rosina sin ir más lejos, entra en política diciéndonos que con los buenos discursos se convence y se dirige fácilmente a las personas y nadie mejor que una actriz para hacerlo y Murdoch se nos transparenta entre las líneas y podemos escuchar con nitidez su voz susurrada desde el patio de butacas que nos murmura al oído con sorna:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-No te engañes querido lector la camaleónica clase dirigente siempre reconoce a los suyos, hasta entre los contestatarios que les sirven para la pátina de progresía y les divierten, cuando dejan de hacerlo pues a rey muerto rey puesto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Teatro, la vida es puro teatro.” Cantaba en bolero &lt;strong&gt;Olga Guillot&lt;/strong&gt;, creo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;O “Vanidad de vanidades, todo es vanidad.” Parece decirnos con su estribillo el Eclesiastés. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La novela no salva a nadie, ni siquiera a “los sencillos”, los apartados del mundanal ruido en su chalecito de Shurff end como el matrimonio de Ben y Hartley de quienes ni siquiera llegamos a saber si les afecta la muerte de su hijo, el té y las pastas de las cinco vuelven a marcar el orden establecido, tampoco podemos concluir si el matrimonio, como el protagonista piensa, anda sumido en la retroalimentación de su amor dependiente y abyecto, para emitir este juicio nos faltan datos. La novela en su fondo va por ahí, ahora lo explico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Haciendo el libro mío compartiré con vosotros mis conclusiones: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Seré compasiva con el protagonista de gigantesco ego al que hemos podido mirar por dentro, la autora nos concede esa ventaja, no dudéis de que si a cada uno de nosotros se le viera el interior, ninguno saldríamos indemnes. Creo que Charles -aunque sea al final- busca algo verdadero lejos del desengaño de los oropeles del triunfo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Él Intenta separar lo público de lo privado, al principio con desesperación, como si perdiera el último tren y a pesar de su imperdonable manipulación y de que debe cargar con las consecuencias de la vida que ha llevado -a lo hecho pecho- y que su egoísmo da como resultado la soledad y el vacío, diré en su defensa que tan sólo pretende conseguir una familia a última hora del único modo en que sabe hacerlo: dirigiendo la función. Tampoco los demás como ya he dicho son dechados de virtudes, aquí no queda títere con cabeza. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Tal vez lo que Murdoch esté poniendo en solfa sea la decadencia de occidente. El tímido asomo de esperanza se lo lleva James con su orientalismo pero sin demasiada fé. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Quiero ser positiva y también veo que al final Charles sí consigue los arrestos necesarios para mirar hacia atrás sin temor a volverse de sal, y evalúa lo bueno y lo malo de frente y en su totalidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La novela gira en torno a la responsabilidad y la culpa abarcando un amplio espectro. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y entre las muchas lecturas que provoca escogeré la que nos viene a decir que no hay diferencia entre el daño que se inflige a los demás o hacia uno mismo en el ámbito de lo real o en el de lo imaginario porque el sufrimiento es el mismo. En la cabeza se nos pueden meter muchas invenciones de las que van a depender palabras y actos. Iris Murdoch nos grita ¡No juzgues!, que te puedes estar basando en una falsa premisa. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Con este libro he aprendido que cuando alguien te muestra sus sentimientos, su intimidad, su interior… lo que importa es que está compartiendo contigo SU realidad tal y como él o ella la perciben, su enfoque personal. No importa si lleva o no razón, lo que importa es que tiene SUS razones y en todo caso tú estás a su lado para ayudar a que vea con claridad SU propia realidad interna y externa si es que esa aproximación es posible. Durante muchos de nuestros encuentros vengo repitiendo que estamos condenados a ser subjetivos y que sólo con la suma de las subjetividades conseguimos aproximarnos a la objetividad. Me alegro de que esta preocupación no sea sólo mía, y me disculpo por la reiteración obsesiva de la coletilla, pero es que todo lo que se relaciona con la percepción de la realidad es muy importante. En la página 329 uno de los personajes del libro nos dice “Eso es lo que hacen los locos, ver todas las cosas como pruebas de lo que ellos quieren creer”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Una de mis compañeras tras hacer un inteligente y exhaustivo análisis compartió que le habría gustado poder preguntar a Iris Murdoch sobre lo que había querido decir exactamente con este libro. Aclaro que no lo dijo porque no lo entendiera, a pesar de su sagacidad es muy humilde y no podía evitar tener la sensación de que algo importante se le escapaba, sensación compartida por mí y por muchas de nosotras, sin duda. “&lt;em&gt;El mar el mar&lt;/em&gt;” hay que leerlo primero deprisa y todo seguido para eliminar la ansiedad y después con placentera parsimonia, yendo y viniendo como sus olas. Es importante encontrarle el ritmo a la vida. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Creo que Iris Murdoch dejó escritas dentro de las páginas las respuestas que buscaba mi amiga. Trasladaré aquí algunas porque me parece que al ser un libro que trata de la conjetura admitirá de buen grado las nuestras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;Los juicios sobre las personas no son jamás decisivos, surgen de resúmenes que inmediatamente hacen pensar en la necesidad de una reconsideración&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;”. Pág 696.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;Naturalmente este diario de chismes es una fachada, el equivalente literario del cotidiano rostro sonriente tras el cual se ocultan los íntimos estragos de los celos, el remordimiento, el miedo y la conciencia de un irredimible fracaso moral y sin embargo tales ficciones no sólo consuelan sino que pueden llegar a producir un cierto sustitutivo del coraje&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;". Pág. 704&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Si viviera Iris Murdoch me gustaría decirle que la moral que nos dejó en sus libros es valiosa y no necesita redimirse, que la Literatura es el coraje en sí misma y que sus lectores saben mirar por detrás de la fachada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Para ir cerrando diré que dentro de la realidad de esta ficción yo sí que creo que existe un afecto verdadero que está presente desde las primeras páginas, desde siempre, -si es una historia de amor o de amistad que el lector decida. Esa cábala la señora Murdoch nos la deja a nosotros. Pero es a James a quien desde niño Charles le dedica sus triunfos, a quien quiere demostrar su valía, porque por debajo de su aparente envidia y de los sentimientos ambivalentes reside la fascinación. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Después de tantas palabras la verdadera historia que contiene esta novela se explica sin ellas: Charles, en la casa que James le deja en herencia, acaricia en silencio la piedra que le regaló y que su primo James conservó. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Como veis cerramos en círculo volviendo al principio para repetir la frase que me regaló mi amiga:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;El pasado entierra al pasado y debe terminar en silencio, pero puede ser un silencio consciente que permanece con los ojos abiertos&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Felices vacaciones, hasta el próximo encuentro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-4958449548950590586?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/4958449548950590586/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/12/el-mar-el-mar-de-iris-murdoch.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/4958449548950590586'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/4958449548950590586'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/12/el-mar-el-mar-de-iris-murdoch.html' title='&quot;El mar, el mar&quot;, de IRIS MURDOCH'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TQS4DxxB6fI/AAAAAAAAASM/pEPc0wsFRKs/s72-c/im.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-315241401958788313</id><published>2010-12-12T12:08:00.003+01:00</published><updated>2010-12-12T12:13:53.560+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pili Zori'/><title type='text'>"Llanto por un sultán", PILAR ZORI</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cuando se publicó “&lt;em&gt;Llanto por un sultán&lt;/em&gt;" en el 2003 aún no existía este blog. Tuve muchos encuentros con lectores, pero en este rincón no había dejado comentario. Como dije en la entrada de “&lt;em&gt;Hija de…&lt;/em&gt;” soy pudorosa para dejar “mis cosas aquí” pero de nuevo un club de literatura de la biblioteca pública ha escogido “&lt;em&gt;Llanto por un sultán&lt;/em&gt;” y me ha invitado para que charlemos sobre ella y en ese caso la novela ya no es sólo mía ya les pertenece y me debo a ellos no sólo como escritora sino como compañera, -tanto Arantxa como yo somos coordinadoras y nos dedicamos a la animación por la lectura-. Me siento muy agradecida por terminar el año con este broche y lo considero un precioso regalo, porque a las novelas como a las personas les gusta airearse y aman la caricia de los dedos y los ojos del lector. El club es matinal y su coordinadora me dijo que alguno de sus compañeros no podrá asistir. Por esa razón me animo a encontrarme con los ausentes aquí ya que han tenido la deferencia de leer uno de mis trabajos y me siento en deuda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Es más que probable que alguna de mis reflexiones o explicaciones se repitan, las novelas son distintas, pero no quien las escribe y cada autor tiene sus constantes que forman parte de su voz personal y de su estilo. Así que mil disculpas de antemano si sucede.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En el fondo todos los lectores tenemos incrustado en el inconsciente el tipo de novela que queremos leer aunque no lo confesemos y siempre responde al formado de héroe que vence al malo y se queda con la chica, heroína que gana a la mala y consigue al chico, o chico que vence al malo se queda con el chico o ídem con las chicas, historias de amor al fin y al cabo. Y como es natural esperamos que todos esos ingredientes nos sean entregados con prosa poética y contenido de altísima calidad a ser posible, añadiéndoles además compromiso y nuevas aportaciones, no sólo literarias, también sociales. Y es lícito desearlo así porque la vida ya es bastante ambigua e inconclusa y preferimos enmendarle la plana en la ficción. Tal vez sea un poco simple exponerlo de este modo pero el ejemplo me sirve para lo que quiero expresar:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En "&lt;em&gt;Llanto por un sultán"&lt;/em&gt; el lector pasa por un proceso distinto, aunque el formato se parezca al que acabo de escribir y haya creado dicha expectativa. En esta novela no hay “malos y buenos” por separado, todos los personajes albergan dentro de sí mismos grandeza y perversión, porque son complejos, porque son humanos, porque están en proceso evolutivo y sometidos a transformaciones, las mismas que sufrimos nosotros según nos va salpicando e impregnando el transcurso de la vida, la vida mancha. Sólo dos excepciones, Piri Pasá y Mahidevran, van a representar la dignidad, la conducta y el espíritu incontaminados, me estoy refiriendo a dos de los personajes principales, porque entre los secundarios también a Mustafá y al general Sokolli se les puede atribuir el mismo rasgo. A los demás protagonistas los amaremos y odiaremos a ratos y nos defraudarán y volverán a conquistarnos también a ratos. Sin embargo la novela no engaña, ya en la introducción nos encontraremos con un Solimán gastado que confiesa sus crímenes y rechaza el perdón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La novela está escrita en clave de tragedia de principio a fin y ese es su tono.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TQSrOCaAPKI/AAAAAAAAASA/JYUM972ykk4/s1600/pzlPUS.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; cssfloat: right; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" n4="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TQSrOCaAPKI/AAAAAAAAASA/JYUM972ykk4/s200/pzlPUS.jpg" width="137" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Mi intención nunca fue la de juzgar, y no siempre me resultó fácil mantenerme en esa posición frente a los personajes. Los historiadores ya se habían ocupado de mirar a Solimán desde fuera, de destacar sus hazañas bélicas y hallazgos urbanísticos, sociales y políticos. Era muy tentador emularlos, pero yo no quería más de lo mismo. Estaba empeñada en mirar al sultán por dentro, buscaba comprenderle… y para ello tuve que tomar una decisión drástica: Toda la novela se desarrollaría en la intimidad, la acción se iba a producir en el interior de los personajes, por tanto los escenarios estarían dispuestos para la distancia corta, para el cara a cara, y la función de todos ellos sin excepción iba a ser la de subrayar dicha intimidad en alcobas, pequeños despachos, en la tienda real de campaña, en el invernadero… Sólo así despojando a los personajes de arropamiento, podrían ser conocidos y comprendidos en esencia. De hecho, para remarcar el desnudo anímico y la proximidad también los desnudé físicamente en casi todas las escenas cumbre, incluida la de Hafsa y Nailé en el hamman. Tal vez resulte paradójico en un ámbito lleno de lujos y paisajes exóticos cuya descripción sin duda adornaría y enriquecería la narración, que yo escogiera la sobriedad. Pero se trataba de ser coherente y honesta, y a mí me parecía más importante lograr la atmósfera, plasmar la época, la espiritualidad otomana y la sensualidad oriental sin recurrir a herramientas fáciles.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Con los conflictos políticos me sucedió lo mismo, las intrigas de esa índole son atractivas y muy lucidas y suculentas, de hecho me deshice con pesar de material mío ya escrito y definitivamente pulido sobre una Europa de grandes cambios de pensamiento y revueltas religiosas, pero tanto la prosa como la trama deben estar al servicio de la historia que quieres contar, y esta lleva su composición, su música y su simetría. Así que decidí que ese punto de inflexión habría aportado muy poco puesto que ya se habían ocupado sendos historiadores de detallarlo y yo quería hacer entrega de mi enfoque, por ello sólo escogí tres batallas de las cuales la primera en Hungría es como si estuviera dividida por la mitad y una parte correspondiera al principio de la novela y la otra al final para cerrar el círculo. Pero los puntos álgidos fueron Rodas Al comienzo de su “reinado” y Malta en el declive. Yo quería mostrar a un Solimán joven al inicio de su gobierno como emperador y enfrentarlo con otro guerrero, L’Isle Adam que ya se encontraba en el último tramo de su recorrido vital para que se viera la pérdida de la inocencia, la gloria amarga, para colocar dos espejos enfrentados que al final de la historia se invertirían, dos caras de una misma moneda: Victoria de Solimán en Rodas y derrota en Malta ante el sucesor de L’Isle Adam, Juan Parrisot de la Vallete.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Decidí resolver en forma de balance el resumen de todos los años transcurridos hasta el encuentro de Nailé con Solimán y continuando en la línea que llevaba me dispuse a transmitirlos en forma de conversación durante una larga y mágica noche como las que Scherazada le dedicaba a su sultán, y de paso pude realizar mi humilde homenaje a ese gran monumento literario:”&lt;em&gt;Las mil y una noches&lt;/em&gt;” atreviéndome a dar un toque transgresor: en esta ocasión sería el sultán el que mantendría despierta a la interlocutora con su relato hasta el amanecer. Sé que habría resultado más agradecido y brillante para el lector que hubiese pasado a la acción todos esos episodios, pero también más fácil. Así que tuve que hacer un gran esfuerzo de síntesis y me mantuve firme en la idea de sencillez recordándome con fuerza que no estaba escribiendo una novela épica, y situé a ambos protagonistas en el dormitorio del emperador para crear un ambiente confidencial y psicoanalítico similar al que se produciría hoy en el diván de un psicoterapeuta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TQStYRCTHdI/AAAAAAAAASE/fa36aZS3W_Q/s1600/Soliman+el+Magnifico.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: left; cssfloat: right; float: right; height: 207px; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em; width: 243px;"&gt;&lt;img border="0" height="200" n4="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TQStYRCTHdI/AAAAAAAAASE/fa36aZS3W_Q/s200/Soliman+el+Magnifico.jpg" width="195" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Tras esta puesta en común de vivencias y experiencias quedaba pendiente describir el contexto en el que se encontraba sumido Solimán cuando él y Nailé optaron por unir sus destinos. Esos hechos ya no eran pasado, por tanto no pertenecían al balance anterior, y lo apropiado en ese caso era utilizar en exclusiva la herramienta del narrador omnisciente, (el diosecillo que todo lo ve). Y así fue como se resumió la etapa más trágica y decadente del reinado de Solimán: la guerra fratricida entre sus hijos Selim y Bayaceto, por la sucesión del trono, saldada con la ejecución del segundo, la muerte de Dhianjir el amado hijo jiboso, y la pérdida de su yerno y gran visir Rüstem que dejó a su esposa, la hija de Solimán Mihirimah sumida en el desconcierto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A pesar de la potencia de los hechos, estos no podían adquirir mayor protagonismo, sólo debían servir como apoyo para juzgar el triste estado de Solimán, apodado paradójicamente el magnífico, mientras bajo sus pies se derrumbaban los endebles cimientos en los que se había sustentado su familia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me gustan las relaciones iniciáticas de joven con mayor, de hecho en Llanto por un sultán abundan. Las figuras paterna y materna sostiene a los personajes principales, Hafsa y el bostancibasi protegen a Nailé en la juventud, Hafsa y Piri a Solimán, y en el final del camino otro personaje de gran talla y dignidad, Mohamed Sokolli el último gran visir y general de los ejércitos del imperio de Solimán, él cuidará de los dos, del sultán y de Nailé en ese insólito ‘viaje de novios’ en el que de nuevo, flechas, minas e incendios, milagrosamente no traspasan la tela de la tienda real respetando ese reducto, ese pequeño habitáculo de intimidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Quise llevar a Nailé a la guerra cumpliendo así su viejo deseo, para dejar sentado que el personaje no se creó para ser el reposo del guerrero. Nailé es una trabajadora de altísima cualificación, sucede al jardinero real y hereda su saber que va más allá del ornamento y la botánica, Nailé ejerce la medicina natural en colaboración con el médico del emperador. Por estas razones quise reservar para el desenlace su merecida apoteosis final, concediéndole el honor máximo de depositar la espada en el féretro del sultán despojándola al fin de su impostura de hombre para gritar al viento su identidad. De pie, no de rodillas, mirando de frente a los ojos del sucesor y pronunciando las mismas palabras del comienzo “Yo soy Nailé, la jenízara” bajo la mirada respetuosa de todos sus compañeros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sé que la novela y los personajes están abiertos y que el lector les añade su propio epílogo que es tan lícito como el mío. Esos eran mis objetivos, abrir debate y reflexiones sobre el amor y el desprecio (y en ese amor y en ese desprecio incluyo la amistad que no se excluye de ser apasionada, ya que a menudo compruebo que las heridas de amigo cicatrizan peor que las de los amores), sobre la poligamia y los celos que de ella se derivan, sobre los poderes masculino y femenino, paralelos, pero no enfrentados…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La novela va dejando pistas, claves y rastros, pongamos como ejemplo la escena en la que Solimán le entrega a su hijo Mustafá el ajedrez como regalo y vemos caer la figura de la reina y a Mahidevrán apresurándose a levantarla, en ese instante ya se nos anticipa que la favorita del Emperador va a ser destronada, después, camino del exilio el niño llevará en su puño la figura del rey.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En "&lt;em&gt;Llanto por un sultán"&lt;/em&gt; hay muchos gestos que simbolizan y trasladan a los objetos los estados de ánimo para que estos los expliquen, así vemos como Hafsa remueve las brasas del tandur en un momento en que la conversación quema, o corta abruptamente el hilo de su labor con la tijera como actitud que zanja un tema. El juego de los chorros de monedas vertidos sobre el cuerpo de Khurrem nos anuncia un rasgo de su carácter. El bastión que se convierte en una inmensa columna de fuego sirve para anunciar la muerte del sultán transformándola en luz…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero los personajes de mis novelas bien pueden ser como yo los interpreto o diferentes a como los veo, es cuestión de punto de vista de enfoque y ambos punto de vista y enfoque dependen del ángulo desde el que el objeto es observado. Por ello en estos encuentros aprendo, vosotros con vuestras opiniones y epílogos añadís más facetas, más aristas… y a ellos a los personajes les alargáis la vida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Gracias por compartirlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-315241401958788313?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/315241401958788313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/12/llanto-por-un-sultan-pilar-zori.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/315241401958788313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/315241401958788313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/12/llanto-por-un-sultan-pilar-zori.html' title='&quot;Llanto por un sultán&quot;, PILAR ZORI'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TQSrOCaAPKI/AAAAAAAAASA/JYUM972ykk4/s72-c/pzlPUS.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-1682239833073631761</id><published>2010-11-19T21:53:00.001+01:00</published><updated>2010-11-20T00:48:58.117+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iris (película)'/><title type='text'>Una película: IRIS, dirigida por Richard Eyre</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El pasado miércoles pude ver junto a mis compañeras del club de literatura la película “&lt;i&gt;Iris&lt;/i&gt;” basada en la biografía de la gran escritora de origen irlandés&amp;nbsp; &lt;b&gt;Iris Murdoch&lt;/b&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El director de cine &lt;b&gt;Richard Eyre&lt;/b&gt; y el guionista &lt;b&gt;Charles Wood&lt;/b&gt;&amp;nbsp; crearon esta hermosísima y elegante composición sirviéndose de los recuerdos que el esposo de&amp;nbsp; la autora, &lt;b&gt;John Bayley&lt;/b&gt; –también escritor profesor y crítico de literatura- dejó plasmados en su libro “&lt;i&gt;Elegía a Iris&lt;/i&gt;”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Con ella, esta brillantísima intelectual que contribuyó a crear nuevas líneas de pensamiento, que renovó la forma de la literatura con su voz distinta habiendo bebido de los grandes maestros rusos, de la eternidad de los clásicos griegos, de su idolatrado &lt;b&gt;Shakespeare&lt;/b&gt;, que llevó a sus personajes hacia el mundo de la introspección poniendo luz en el interior de todos ellos&amp;nbsp; al entrar por la puerta del psicoanálisis que había abierto &lt;b&gt;Freud&lt;/b&gt;,&amp;nbsp; que tradujo a &lt;b&gt;Jean Paul Sartré&lt;/b&gt; para darlo a conocer en el Reino Unido, que supo diseccionar a la alta burguesía inglesa en un tiempo de profundo cambio recién nacido que&amp;nbsp; como tantos osados de su generación estrenó sin miedo, que probó el bien y el mal con libertad y avidez de búsquedas… Con ella, con esta singular mujer a la que según creo no se le erigió estatua en Irlanda para honrar su memoria, John Bayley&amp;nbsp; compartió algo más de cuatro décadas, y cuando a ella se le borraron las palabras, cuando dejó de saber transbordarlas,&amp;nbsp; él le prestó las suyas para levantar con ellas el monumento literario tan merecido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TObiR09jRxI/AAAAAAAAAR8/tpJQIDA_HKg/s1600/iris.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TObiR09jRxI/AAAAAAAAAR8/tpJQIDA_HKg/s200/iris.jpg" width="146" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Durante siete sesiones estaremos acompañadas por “&lt;i&gt;El mar, el mar&lt;/i&gt;” una de las novelas más ambiciosas de la autora. Os emplazo a leerla junto a nosotras para después compartir las impresiones en este mismo rincón. Pero mientras esperamos las conclusiones os hablaré del film. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me pareció que proyectar la película de Richard Eyre en la sala multimedia de nuestra biblioteca, supondría un prólogo interesante que complementaría nuestra lectura compartida, ninguna de nosotras la había visto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero fue mucho más que un complemento. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Es sabida mi admiración por los actores, esa gente tan generosa y llena de misterio que es capaz de vaciarse para ser poseída por otros seres.&amp;nbsp; Gente especial que milagrosamente no se rompe tras experimentar en plural tantas vidas, tantas muertes, tantos odios, tanto amor…, y más llamativo aún es que ese gremio lo haga con las mismas herramientas que los demás, pobres mortales, usamos en singular.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Dice &lt;b&gt;Jaume Plensa&lt;/b&gt;, el famoso escultor, que el cuerpo nos crece hasta un momento determinado y luego se para, pero que el alma sigue desarrollándose siempre, por eso él tenía planeado hacerle una oquedad a una de sus esculturas con forma humana para que de ahí saliera un árbol y se expandiera con todas sus ramas. Creo que si nos fijamos bien no nos costará trabajo ver las sombras que&amp;nbsp; a los actores&amp;nbsp; les proyectan sus cipreses, basta con encender el foco para comprender que son&amp;nbsp; alargadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pronunciar nombres como el de &lt;b&gt;Judi Dench&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;Kate Winslet&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;Jim Broadbent&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;Hugh Bonneville&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;Eleanor Bron&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;Angela Morant&lt;/b&gt; invita a ponerse en pie. Ese es el espectacular elenco de &lt;i&gt;Iris&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hace algunos días leí una crítica que me dejó preocupada y pensativa, quien la escribía refiriéndose al libro de Bayley -el esposo de Iris Murdoch-, venía a decir que reflejar la última etapa de la autora atrapada por el alzheimer estaba feo, que en ese acto de plasmar sin permiso pormenores del declive subyacía en cierto modo la venganza. Imagino que daba a entender con sus palabras que a Bayley pudo molestarle la “promiscuidad” bisexual de Iris durante su juventud, -que yo sepa en los cuarenta y cinco años siguientes le dedicó a su esposo su amor y su vida-, en cualquier caso los compromisos abiertos o cerrados que adquieran las parejas deben importarnos poco puesto que a esa intimidad por más que especulemos no llegamos. Tal vez quien suscribía estas impresiones atribuía dicha venganza&amp;nbsp; a que Iris Murdoch alcanzó más fama que su marido, no sé, a mí me parece que llegados a ese punto, el del implacable alzheimer,&amp;nbsp; esas rivalidades tan superficiales y pequeñas importan bastante poco.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sólo los que hemos tenido a nuestro lado a personas queridas en ese estado, -lo mismo da que el apellido sea alzheimer, ictus, trombo, senilidad… - podemos comprender el inmenso amor, la enorme pena, los momentos desesperados, las risas, que también las hay, las alegrías…&amp;nbsp; y por encima de todo el aprendizaje de una nueva forma de comunicación. Sólo nosotros sabemos cómo a esas personas amadas se les bajan las compuertas del pasado y el presente y las de la imaginación, los sueños y la realidad dejando todos esos territorios sin aduanas ni fronteras&amp;nbsp; y sólo nosotros vemos como ellos, al igual que Alicia en el país de las maravillas, van y vienen campando por sus respetos saltando de dimensión en dimensión con completa libertad y con todas las puertas abiertas de par en par. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cuando dimos la luz, muchas de mis compañeras se secaban las lágrimas, la que más y la que menos conocía y comprendía perfectamente la situación. Les hablé de esta crítica que os he referido y les pregunté que qué les parecía la película en ese sentido. Casi fue un clamor la respuesta, una exclamación unísona.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-¡Esta película es un homenaje enorme!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-¡Un gran acto de amor!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-¡Esta película debería verla todo el mundo!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Como siempre y sin saberlo, mis compañeras me dejaron muy tranquila. En ese espejo que John Bayley con la ayuda de Richard Eyre me puso delante no solamente estaba viendo mis experiencias, también pude escuchar las frases que literalmente y al igual que él yo había escrito, palabra por palabra, y me gustó esa comunión con él, y la comprensión y el equilibrio que me proporcionan&amp;nbsp; mis amigas, siempre me aseguran a la tierra con sus sapientísimos criterios. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Para terminar destacaré dos escenas de este film tan delicado:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Frente al mar, Iris no sabe cómo usar el bolígrafo que le proporcionan, de pronto comienza a arrancar una hoja de su cuaderno y le coloca encima una piedra, y luego otra a la que también sujeta con otra piedra y así sucesivamente las va colocando seguidas, los demás no entienden lo que hace. Iris Murdoch está escribiendo y coloca las páginas en perfecto orden una detrás de otra. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La siguiente escena a la que me refiero&amp;nbsp; es la de cuando van a buscarla para llevarla a la residencia, ella está ensimismada, sentada en el suelo y el hombre grande fuerte y tierno&amp;nbsp; le dice algo así:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Vamos guapa, levántate. ¿Cómo te llamas, preciosa? – Ella vuelve el hermoso rostro y dice:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Iris.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;–Ven, acompáñame.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y ella le sigue rodeada por su brazo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Creo que sobra definir la dignidad en el trato. En esas frases cortas está escrito un&amp;nbsp; futuro deseable, a falta&amp;nbsp; de que lo sellen con lacre y&amp;nbsp; por decreto. Sólo así los que tenemos tantas papeletas perderemos el miedo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hasta el próximo encuentro en el que hablaremos de “&lt;i&gt;El mar, el mar&lt;/i&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;A partir de esta novela cuando al cobijo de una cala escondida, al igual que Iris, nos bañemos desnudas estaremos dándole un beso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Un abrazo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pili Zori &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-1682239833073631761?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/1682239833073631761/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/11/una-pelicula-iris-dirigida-por-richard.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/1682239833073631761'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/1682239833073631761'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/11/una-pelicula-iris-dirigida-por-richard.html' title='Una película: IRIS, dirigida por Richard Eyre'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TObiR09jRxI/AAAAAAAAAR8/tpJQIDA_HKg/s72-c/iris.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-5014809718037654324</id><published>2010-10-26T01:41:00.001+02:00</published><updated>2010-10-26T01:48:27.125+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pili Zori'/><title type='text'>Bonito recuerdo de un viaje</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TMYVtGRhdiI/AAAAAAAAARU/u354E7TkD9g/s1600/Con+Machado.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" nx="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TMYVtGRhdiI/AAAAAAAAARU/u354E7TkD9g/s320/Con+Machado.jpg" width="304" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: #0b5394;"&gt;(Clic en la foto para ver a tamaño original)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-5014809718037654324?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/5014809718037654324/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/10/bonito-recuerdo-de-un-viaje.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/5014809718037654324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/5014809718037654324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/10/bonito-recuerdo-de-un-viaje.html' title='Bonito recuerdo de un viaje'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TMYVtGRhdiI/AAAAAAAAARU/u354E7TkD9g/s72-c/Con+Machado.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-8849716594011338402</id><published>2010-06-16T18:55:00.004+02:00</published><updated>2010-06-16T19:11:13.191+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Magda Szabó'/><title type='text'>"La balada de Iza", de MAGDA SZABÓ</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;span style="font-family:arial;"&gt;“&lt;em&gt;Tras la muerte de su padre, Iza decide hacerse cargo de su madre. Resuelta a evitarle sufrimientos, toma las riendas de la situación y se encarga de todas las cuestiones prácticas: organiza el entierro, vacía la casa familiar, se deshace de todo lo viejo y le ofrece una nueva vida junto a ella en Budapest. Sin embargo la anciana que en un principio se muestra profundamente agradecida, es incapaz de adaptarse a las comodidades de la vida moderna y a la falta de responsabilidades en el universo perfectamente organizado de su hija. En un ambiente cargado de buenas intenciones y pequeñas vejaciones, la incomprensión y la irritación se apoderan de su relación, hasta el día en que la madre decide volver al pueblo, una decisión que tendrá fatales consecuencias.&lt;br /&gt;La ‘Balada de Iza’, la nueva novela de la autora de ‘La puerta’, reflexiona sobre los silencios que sofocan la vida doméstica y sobre la dificultad de amar y de comprender al otro&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Resumen extraído de la contraportada de la novela perteneciente a la editorial Mondadori&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;******&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;La balada de Iza&lt;/em&gt;” debería titularse “Balada sobre Iza” o “La balada que se refiere a Iza” porque no es ella quien la ha compuesto ni quien la canta. De lo que siente Iza sabemos poco, de ella hablan los demás personajes que nos cuentan como les afecta o infecta el espartano carácter de la amable, eficiente y prestigiosa doctora especializada en reumatología. En realidad "&lt;em&gt;La balada de Iza"&lt;/em&gt;, (además de hablarnos sobre la incomunicación, sobre la inadaptación, sobre la ruptura generacional y el antagonismo entre el mundo rural y el urbano, además de denunciar los inconvenientes de deshumanización que proponen y producen los tiempos modernos llenos de falsas comodidades a las que sirves tú y no ellas a ti), es un juicio sumarísimo contra Iza. Y el diagnóstico en este caso, ya que andamos entre médicos -puesto que Antal, el ex esposo de Iza también ejerce la medicina- es el de&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TBkEo13qWqI/AAAAAAAAAQE/hj-Nhw734uk/s1600/LBDI.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 136px; FLOAT: right; HEIGHT: 199px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5483419121002109602" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TBkEo13qWqI/AAAAAAAAAQE/hj-Nhw734uk/s320/LBDI.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; egoísmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como soy tan amiga de las causas imposibles, he tomado la actitud de quien, tras haber escuchado a todos, menos a Iza, les pregunta: ¿Y vosotros?, ¿estáis libres de pecado?, ¿podéis tirar la primera piedra?&lt;br /&gt;Para no despistar aclaro que voy a desordenar la novela empezando por las conclusiones finales a las que van llegando los personajes, pero no olvidéis que la relación principal es la de madre e hija durante ese delicado y difícil periodo de tiempo en el que los hijos ya nos tenemos que hacer cargo de nuestros padres cuando estos empiezan a ser dependientes y los roles, por fuerza mayor, han de quedar invertidos. Es una etapa complicada y desgarradora en la que surgen conflictos de intereses, en la que hay que señalar límites y liderazgos para conciliar la convivencia, y en la que se ponen en cuestión las prioridades, pero demonizar sólo al miembro familiar que ha de tomar las decisiones es muy fácil, y cargar sobre él culpas y responsabilidades dejando que la sociedad y el estado se vayan de rositas es paradójico. La familia no está licenciada en geriatría y hace lo que puede y lo que sabe, no puede trasladar el entorno entero del anciano para que no extrañe, qué más querría, y el día tiene 24 horas, y además de cuidar a ese ser tan querido hay que trabajar dentro y fuera del domicilio. Nadie puede dar clases de vitrocerámica y monomandos a personas de una edad en la que ya no se aprende, no se fija ni se sujeta lo nuevo, en la que es casi imposible eliminar hábitos y costumbres de otro tiempo que se han incrustado en los genes, que forman parte de tu vida. Todos envejeceremos y al igual que Etelka tampoco comprenderemos las nuevas formas de relación, ni las novedosas tecnologías aplicadas a los hogares y a la calle. La esclavitud no se ha erradicado, tan sólo están mejor decoradas las jaulas, y los trabajos son muy absorbentes, por eso es una realidad y no una disculpa que no se pueda prestar la atención debida ni la demostración de amor deseada a nuestros padres, nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros amigos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mejor de esta novela precisamente es ese dedo metido en esa llaga: cómo vamos a resolver la longevidad y las enfermedades sin haber creado los espacios apropiados, ni las profesiones que nos ayuden a todos a entenderla y sobrellevarla, -en la casa y fuera de ella-, cómo vamos a conseguir que los políticos y empresarios tengan en cuenta en sus programas los sentimientos de las personas. Sí, lo he dicho bien, los sentimientos son el motor individual y colectivo que pone en marcha el mundo, son los que te llevan a las urnas, los que te hacen fundar un hogar o construir una escuela, un hospital… Las ideas y los principios se sustentan en ellos y ellos son los que las difunden; obviarlos o considerarlos de segunda es un craso error, al igual que la ciencia sin la palabra no puede expresarse, y la palabra necesita el vehículo de la ciencia para extenderse, (cómo si no se fabrica un libro, cómo si no se explica una ecuación), el hombre y la mujer se hacen humanos porque sienten. Se acabó el tiempo de separar por compartimentos, la vida es una interrelación en la que ningún cometido es más importante que otro, y cuando vamos a trabajar vamos con todo lo que somos, no nos volvemos máquinas de repente.&lt;br /&gt;Es cierto que como Iza, hay muchas personas con una imagen pública muy generosa que sin embargo están secas por dentro, que son incapaces de darse a sí mismas o incluso de recibir, casi siempre son criaturas consagradas al trabajo, que, repito, no saben darse a sí mismas, pero sí entregan a cambio toda su sabiduría y su capacidad profesional a los demás. Reprocharles su carencia es como criticar a un manco por haber nacido sin brazo, como con gran acierto nos dice Lidia, la enfermera, refiriéndose a Iza cuando finalmente consigue mirarla por dentro.&lt;br /&gt;Como no pretendo hacer un análisis literario sino compartir con vosotros los efectos que me ha producido la lectura de esta balada de &lt;strong&gt;Magda Szabó&lt;/strong&gt;, daré rienda suelta a mi subjetividad y ésta me dice que la novela esconde una enorme injusticia: nadie le comunica a Iza lo que hace mal, simplemente se alejan de ella dándola por imposible. Probablemente tengan razón y ellos sepan mejor que yo que Iza no tiene arreglo y que permanecer a su lado les destruye, pero todos tenemos derecho a que nos echen una buena bronca, sólo después de haberla recibido estamos en igualdad, si el otro no reacciona entonces sí nos podemos ir, pero las cartas han de quedar boca arriba. Lo que ocurre es que a menudo escondemos la cobardía tras las buenas formas, detrás de una bronca puede haber distanciamiento o ruptura, pero hay que tener generosidad y estar dispuesto a apechugar con ello. Antal abandona a Iza sin decirle nada, y encima se va silbando, leemos sus pensamientos, pero ella no sabe por qué se marcha. No pretendo ser tendenciosa, pero hay un pasaje en el que Lidia, el nuevo amor de Antal, observa que en la clínica éste siempre le estrecha la mano a Iza como si fuera un hombre, me he asomado por ese resquicio e insisto, no quisiera ser sesgada, pero la novela se publicó en 1963 y tal vez la autora, Magda Szabó, aún siendo progresista y sin darse cuenta todavía se encontrara imbuida en una soterrada desigualdad y por eso su personaje Antal como muchos hombres de la época no estaba listo para tener al lado esposa y colega al mismo tiempo. A menudo se confunde el amor verdadero y los cuidados sinceros con que te quieran preparar la cena, disculpadme la ironía, y si tienes un concepto laboral con escalafones verticales de superioridad e inferioridad tal vez busques a quien te pueda admirar y sin embargo huyas de quien pueda competir contigo o incluso destacar sobre ti, pero esto no es más que una hipótesis maliciosa mía, el libro ni siquiera la plantea, Antal era el que hacía la cena y además se queja, seguramente con razón, de la frialdad de su esposa y de no ser correspondido en el amor, pero para no meterme en un jardín prefiero que le escuchéis a él y así podréis opinar por vuestra cuenta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;La contemplo mientras dormía. Su rostro volvía a ser el de la joven Iza, la chica pálida, agotada de tanto estudiar, dócil, triste y sufrida. La hermosa frente, las cejas, los ojos de Vince, y la nariz chata, los labios aniñados y la barbilla suave de la anciana, todo en un mismo marco”.&lt;br /&gt;“Te amaba –pensó Antal-, te amaba como nunca he querido ni querré a nadie, te amaba sin condiciones, sin reproche alguno. Yo siempre fui tuyo y tú nunca fuiste mía, estabas lejos de mí incluso cuando te tenía entre mis brazos. Por las noches a veces me entraban ganas de sacudirte para que despertaras, gritarte para que me dijeras la palabra que te hiciera ser tu misma, que te salvara, y que me indicaras la dirección por donde ir para poder encontrarte. Cuando comprendí que simplemente eras egoísta y que a cada uno le dabas un trozo de ti misma para que no te molestara e interfiriera en tu trabajo, rompí a llorar. No me oíste, y si me oíste pensaste que sería un sueño, porque sentías amor y respeto por mi y, según tú, un hombre nunca debe llorar”.&lt;br /&gt;“Sabía que debía dejarte antes de que me infectaras con el tremendo rigor y disciplina con que te defiendes a ti misma y a la tranquilidad de tu trabajo, antes de fundirme en ti y empezar a ver las cosas a través de tus ojos, y llegar a pensar yo también que Dorozs no es más que agua, un balneario de vidrio y hormigón, una fuente de divisas, y no una desesperada necesidad de justificar la existencia del antiguo manantial, el anhelo infinito de compensar todos los sufrimientos del pasado y hacer por fin justicia”.&lt;br /&gt;“No podía seguir viviendo contigo”.&lt;br /&gt;“Cuando te conocí eras como un pequeño soldado que marchaba con aire resuelto a la guerra. Estabas junto a tu padre, el mendigo más magnánimo de todos los tiempos, y pensé que tu también eras como él, que tu también te entregabas a los demás como hicieron aquellos dos seres inocentes que vivían a tu lado, nunca he conocido a nadie más avara que tú la generosa, ni tampoco más cobarde&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TBkE5ZAYQSI/AAAAAAAAAQM/toLCe4LumX8/s1600/ms.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 150px; FLOAT: left; HEIGHT: 150px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5483419405311820066" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TBkE5ZAYQSI/AAAAAAAAAQM/toLCe4LumX8/s320/ms.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando leáis la novela comprenderéis lo que significa el balneario para Antal.&lt;br /&gt;Es cierto que hay personas con dureza de corazón, pero me parece excesivo lo mal parada que sale Iza y tal vez por ello he querido entrever, aunque la novela no lo diga, que a Iza le deja una marca muy dolorosa la humillación que le infligen al padre al arrebatarle arbitrariamente su trabajo y su título. Ante esas circunstancias cada hijo puede reaccionar de diversas maneras, puede sentir incluso inconfesable vergüenza, rabia por la pobreza impuesta…, a cualquier chica joven le molesta presentarse en la universidad con ropa anticuada aunque en privado admire a su madre por la creatividad de los remiendos. Tal vez ella quiso demostrar que era intachable y de forma vengativa aunque inconsciente llegar lejos para resarcir así a la familia de ese estigma inmerecido y tapar la boca de muchos de los que le dieron la espalda a su padre, esa conducta requiere una gran dosis de orgullo y de voluntad férreos, y puede crear una coraza infranqueable. El menosprecio causa estragos, el corazón no se vuelve duro de repente y no la estoy exculpando, cada cual que aguante su vela, de hecho ante las mismas circunstancias adversas las personas se convierten en malas o buenas, unas se abren y otras se cierran, y perdón por la simpleza. Pero hay un detalle revelador que apoya mis especulaciones: cuando Iza va por primera vez a la universidad se muestra autosuficiente, altiva y distante con Antal hasta que éste le dice que conoce y admira a su padre. Os muestro el pasaje:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“-Conozco a su padre –dijo Antal"&lt;br /&gt;"El rostro inexpresivo de Iza se volvió hacia él, mirándolo de frente. La soldado era capaz de sonreír como una chica normal."&lt;br /&gt;"-Durante años fue él quien me compró los libros por navidad, ¿lo sabía?"&lt;br /&gt;"La chica negó con la cabeza. Se llevó la mano izquierda a la garganta, como si no confiara en sí misma y tuviera miedo de soltar algo que sería mejor callar."&lt;br /&gt;"-Todos los años donaba doce pengós a la escuela. Desde que tenía dieciséis años el director me los entregaba a mí. ¿No se lo había dicho su padre?"&lt;br /&gt;"La chica volvió a negar, esta vez con la mirada."&lt;br /&gt;"-Una vez llegué a verlo cuando trajo el dinero. Entonces se le veía joven, más ágil. Caminaba a paso rápido entre los montones de nieve de la plaza Donator, no fuera a ser que alguien lo parara para agradecérselo. ¿Tampoco ahora piensa dirigirme la palabra?"&lt;br /&gt;"Las facciones de la joven soldado se suavizaron, y sus rasgos adquirieron un aire infantil."&lt;br /&gt;"-Mamá le daba tres pengós al mes para gastos –dijo la hija de Vince Szócs, a mí me entregaba uno; con otro algunos domingos se compraba un periódico, le gustaba mucho leer la prensa. No sé qué hacía con el tercero. Entonces, ¿lo guardaba para ti?"&lt;br /&gt;"Ya le tuteaba, le tuteaba con la misma naturalidad que a un hermano.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La infancia pobre de Antal fue de otro tipo, él no tuvo un descenso social como Iza, siempre fue pobre, su padre era aguador, transportaba el líquido hirviente del manantial termal y lo llevaba a las casas. El hombre para el que trabajaba disponía de una flota de 150 carros cisterna, algunos tenían las cubas en muy mal estado, y un mal día yendo por un mal camino reventó una de ellas abrasando a su padre mientras intentaba ajustar bien el grifo tras el traqueteo. Murió en el hospital al poco tiempo de ser ingresado. Antal no conoció a su madre, sólo supo, a través de su abuela, que se había tenido que ir a la ciudad. Más tarde comprendería las connotaciones de la explicación en sordina. A los abuelos les indemnizaron para encubrir el trágico accidente, y en el escalafón más bajo de los aguadores emplearon al hombre y al nieto, así que Antal se crió entre barro sin permiso para adentrarse en las casas de los ricos, -la pobreza es muy amenazante-, un golpe de suerte haría que el caso del desafortunado accidente años más tarde volviera a salir a la luz y de nuevo el responsable se ocupara de enmarañar los datos a su favor. Para lavar su imagen sacaría del barro al niño y se ocuparía de sus estudios, así fue como Antal entró en el internado. También él, al igual que Iza, sacaría el orgullo para renunciar a la falsa caridad y ganarse el sustento por sí mismo. El muchacho desarrolló un sexto sentido para distinguir a los seres honrados de los que no lo eran, por eso admiraba a Vincen, el padre de Iza. Y cuando se casó con ella y vivió con sus suegros, que lo amaron como a un hijo, por primera vez pudo experimentar la felicidad de pertenecer a una familia con principios. Por eso adquiere la casa, a pesar de estar divorciado, cuando su ex suegra se va a vivir con su hija a Budapest, para remozarla, pero también para conservarle en secreto a la anciana los enseres tan queridos y proponerle, si las cosas no van bien como supone, que viva con él y con Lídia, su nueva mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como veis tanto Antal como Iza nos muestran sus carencias y el modo en el que intentan compensarlas. Y es precisamente en este punto donde me atrevo a rizar el rizo para preguntar ¿qué entiende cada cual por egoísmo?&lt;br /&gt;En cuanto a la madre, protagonista principal de esta historia, diré que nadie es malo del todo ni bueno del todo, es cierto que Etelka nos parece un ser entrañable y desvalido, pero de algún modo la novela nos dice que mientras tengamos facultades mentales debemos tener capacidad de decisión y valentía para saber expresarnos, y ella no tiene ninguna de las dos, por eso la novela, aunque se incline a su favor, también es un alegato contra la torpeza, los bloqueos y el miedo. Claro que hay personas fuertes y dominantes que subyugan, tal vez no pueden evitarlo, pero por mucho que te ‘vampiricen’ o alienen, queriendo o sin querer, también tenemos la obligación de salvar esa barrera, cada cual con sus medios. No toda la comunicación ha de ser verbal, pero para que el otro se entere de algún modo hay que saber explicar, saber decir lo que te afecta o te duele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El club terminó el miércoles pasado y me propuse adelantar lecturas durante el verano para tenerlas preparadas en la temporada que viene que como cada año comenzará en octubre, casi todas mis compañeras, incluyéndome, estamos pasando o hemos pasado ya por esa etapa de cuidar a nuestros padres, la mayoría en peores condiciones que Etelka la madre de Iza. Sé que la lectura del libro será muy delicada, porque podemos identificarnos con las dos protagonistas y sufrir por ello doblemente ya que por edad estamos justo en el medio. Pero si me quedé leyendo hasta el amanecer es porque el libro importa. Durante su lectura no sabía si el efecto que me estaba haciendo era contraproducente o beneficioso, pero el caso es que no podía parar de leer, hace muy poco que he perdido a mi madre y a veces me parecían reproches suyos los de Etelka. Sé que tenemos un radar que lo capta todo aunque no siempre sepamos descifrar lo que recibe, y no me da miedo que la vida se exprese en pasado, en presente y en futuro al mismo tiempo y que las herramientas que escoja para hablar parezcan o sean sobrenaturales, estar sobre lo natural tampoco es para tanto, sólo es estar encima, un poco más arriba. Sé con certeza que el mensaje de mi madre jamás sería negativo, así que resulta evidente que la enseñanza del libro no se refería al pasado, sino al futuro que hay que preparar en el presente, así es que al menos por esta vez sí que supe descifrar la información del radar: el libro tiene dos puntos de vista y dos enfoques, el del cuidador y el de el cuidado, y yo me quedo con el segundo, que tanto si la autora lo pretendía como si no, de forma consciente o inconsciente nos viene a decir que hay que saber envejecer, asumir la soledad sin miedo y mirar con realismo tu estado físico, anímico y mental para poder solicitar un buen lugar de acogida que a ser posible no se coma como un buitre el pequeño legado de tus herederos y realizar el trámite a tiempo. Si no te queda más remedio que pedir ayuda y ponerte en manos de los hijos, parcial o totalmente, es importantísimo haber desarrollado la capacidad de adaptación y pedir que te expliquen con claridad cuál es el plan y después rogar al cielo para que te dé lucidez hasta la muerte.&lt;br /&gt;Hay que estar preparado y mirar de frente. Mi madre lo estaba hasta que le llegó el Alzheimer.&lt;br /&gt;Creo que nuestra generación está siendo superficial, ñoña e irresponsable y que hay que asumir los cambios y no quedarnos ahí a verlas venir pinchándonos botox y llenando gimnasios como si el paralizante líquido y los músculos reactivados fuesen a retrasar algo, en la cabeza no hay bíceps ni abdominales ni tríceps. Hay que buscar soluciones que nos involucren a todos sin que el planteamiento sea deprimente sino ilusionador, para que hacerse viejo no aterrorice. Parece mentira que Magda Szabó que murió en el 2007 nos lo esté avisando desde 1963 con este prodigioso libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte abrazo y hasta el próximo encuentro.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-8849716594011338402?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/8849716594011338402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/06/la-balada-de-iza-de-magda-szabo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/8849716594011338402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/8849716594011338402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/06/la-balada-de-iza-de-magda-szabo.html' title='&quot;La balada de Iza&quot;, de MAGDA SZABÓ'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TBkEo13qWqI/AAAAAAAAAQE/hj-Nhw734uk/s72-c/LBDI.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-2854511341169847823</id><published>2010-06-02T01:21:00.004+02:00</published><updated>2010-06-02T01:37:24.160+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bernhard Schlink'/><title type='text'>"El regreso", de BERNHARD SCHLINK</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;“&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Peter Debauer, de niño pasaba las vacaciones de verano en Suiza en casa de sus abuelos ya jubilados que para aumentar un poquito la pensión se dedicaban a editar una colección de novelas populares. En los años 50 recién acabada la segunda guerra &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TAWZMR-m6yI/AAAAAAAAAP0/HsPkTk7ZmM4/s1600/bs.jpg"&gt;&lt;/a&gt;mundial el papel está muy caro y los abuelos le regalan a Peter algunos pliegos de las pruebas que corrigen para que aproveche el dorso y le prohíben expresamente leer el anverso, pero un buen día Peter decide desobedecer el mandato de sus abuelos y lee el texto escrito en las hojas: son los fragmentos de la odisea de un soldado alemán que regresa a casa tras su cautiverio en Siberia para reencontrarse con su mujer. Cuando llega a su ciudad y ella le abre la puerta lleva a un niño en brazos y a su lado hay un desconocido. Peter se quedará sin saber como acaba la historia del soldado porque desgraciadamente ya ha usado las hojas finales para tomar sus apuntes de clase y las ha tirado. Años después Peter tropezará de nuevo con esa historia y sentirá curiosidad por conocer el final. Y esa indagación se convertirá en la búsqueda del autor de dicha novela, un hombre que ha dedicado toda su vida a borrar su rastro, que ha vivido bajo distintas identidades, que ha conseguido éxitos y que sobretodo ha establecido una relación muy particular con los horrores del siglo XX. Al mismo tiempo Peter se encontrará a sí mismo, y sus investigaciones le llevarán a vivir su propia odisea: la búsqueda de sus orígenes de la mujer amada y finalmente su propio regreso&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;”. &lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Resumen extraído de la contraportada de la novela. Editorial Anagrama)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;Advertencia para quienes todavía no hayan leído esta novela: voy a desvelar el final.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Desde hace ya algunos años en el club hemos ido compartiendo la literatura de &lt;strong&gt;Bernhard Schlink&lt;/strong&gt;. Leímos juntas “&lt;em&gt;El lector&lt;/em&gt;” que nos causó un gran impacto y nos dejó una huella imperecedera, y después “&lt;em&gt;La justicia de Selb&lt;/em&gt;” de la que en este mismo blog dejé comentario. Así que esta vez cogí a ciegas el libro por el aval del escritor, (aclaro el detalle porque si seguís el blog veréis como durante este año una especie de magia o pegamento invisible nos ha hecho elegir al azar varias novelas prácticamente seguidas con el tema común de la segunda guerra mundial y el nazismo, eso sí, bajo prismas y épocas distintas). “&lt;em&gt;El regreso&lt;/em&gt;” es una novela difícil de escribir, ahora explico por qué.&lt;br /&gt;He sentido muy cerca el dolor del protagonista y en esta ocasión sí me he atrevido a especular con los préstamos biográficos del autor, mirando entre los renglones, y digo me he atrevido porque una de las cosas que más molesta a un novelista es que le pregunten que si el contenido de sus novelas es autobiográfico, el escritor desea que lo valoren por la creatividad y por la capacidad de imaginar, porque aunque el magma deposite sedimentos personales nunca deja de ser ficción, puesto que se escoge lo que se quiere decir y también lo que se omite, camufla, o disfraza. La literatura no es un retrato hiperrealista de la parte externa de la vida, aún admitiendo que fuese sólo realidad lo que refleja, también, como ya he dicho otras veces, estaría fotografiando el pensamiento, el sentimiento, lo imaginado, lo soñado, lo intuido…, en una palabra, lo de dentro, factores que sin duda también forman parte de la realidad, ¿objetiva?, ¿subjetiva?, qué más da, propia en cualquier caso. Si con esta novela he especulado, como decía anteriormente, con la idea de que lo que Bernhard Schlink cuenta pudiera ser autobiográfico ha sido por conmiseración ante el impacto, por nada del mundo querría que le hubiese ocurrido lo que relata, porque a ver cómo te arrancas, cómo vomitas un sufrimiento así y siendo juez encima.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TAWY6qehcYI/AAAAAAAAAPs/0H_TobSpdPU/s1600/elregreso.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 159px; FLOAT: right; HEIGHT: 237px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5477952655368221058" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TAWY6qehcYI/AAAAAAAAAPs/0H_TobSpdPU/s320/elregreso.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Durante la segunda sesión –es decir, en el tramo que va de la página 100 a la 200 una compañera expuso: “A mí me parece que cuando va a decir lo importante corta.” Esta frase se me quedó prendida, porque fue la clave que me dio la definición exacta de mis sensaciones: la novela es un merodeo constante porque la “verdad” a la que tiene que enfrentarse es muy dura y puede dejarte ciego y destruirte si la miras de golpe y de frente y sin preparación previa, por eso la frase de mi amiga fue muy acertada, ella tal vez quiso decir que la forma de narrar sonaba como cuando alguien va a soltarte una confidencia y a medio camino se arrepiente o no termina de atreverse a ponerla en voz alta, pasa un tiempo y vuelve a intentarlo con los mismos resultados, pero sin embargo algo va cambiando porque en cada nuevo intento ha dejado un pequeño goteo, un ligero reguero de información que ha ido allanando el terreno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A menudo las novelas nos ordenan la vida, -ya que esta es tan caótica e inconclusa, al menos en apariencia-, porque nos la van separando por compartimentos, porque colocan todo en su lugar y se expresan por partes, pero en la vida ocurre todo junto: al mismo tiempo que puedes arrastrar asuntos traumáticos o temas sin resolver, te puedes estar enamorando, has de estudiar, trabajar, relacionarte, soñar, desarrollarte, crecer, sentir tristeza, alegría…&lt;br /&gt;Pero en este caso yo diría que la novela ha sido escrita como la vida se escribe a sí misma, con todas sus irrupciones e interrupciones en los proyectos que te has propuesto, por ejemplo: Max, el hijo de su ex novia Verónika, al que Peter ama como propio, es aparcado en su casa sin previo aviso, porque Verónika se va de viaje, y es precisamente en ese periodo cuando al protagonista la vida se le coloca por sí sola mostrándole el ambiente hogareño que en realidad desea, el cuidado del pequeño le indica las prioridades, le marca camino. Otro ejemplo es el de Bárbara y el regreso inesperado del esposo, justo en el momento en el que la relación comenzaba a afianzarse, la vida le da otro vuelco…, pero en el fondo no son más que pequeños desvíos que siempre te devuelven al camino central.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta novela de búsqueda, al igual que Ulises, el autor B. Schlink escoge cuatro odiseas que se contienen entre sí como si de muñecas rusas se tratase, literatura dentro de la literatura:&lt;br /&gt;-Una es la atribuida a Homero.&lt;br /&gt;-La segunda es la novela que Peter comienza a leer de niño a la que le faltan las páginas finales y también las del principio, razón por la que desconoce la identidad del escritor. (Sobra decir que el recurso del manuscrito encontrado es uno de los logros de Schlink, que para este ejercicio maneja con maestría varios registros de lenguaje diferentes: la novela encontrada que el protagonista lee por trozos tiene un estilo y voz distintos, luego está el epistolar con diversos remitentes, su padre, el amigo de juventud de su padre… y el de los trabajos de ensayo también de su padre, si es que podemos denominar así los aberrantes delirios psicopáticos de este señor).&lt;br /&gt;-La tercera se refiere a la propia odisea de dicho escritor desconocido, (aunque ya os haya desvelado yo que es su padre). Seguir su rastro es complicado, porque a lo largo de su vida adopta varias identidades.&lt;br /&gt;-Y la cuarta y más importante es la de nuestro protagonista que yendo en busca del autor desconocido se encuentra a sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra compañera expresó también durante la 2ª sesión lo siguiente: “Yo creo, y hablo del autor, de Bernhard Schlink, no del protagonista, que nunca va a encontrar lo que está buscando”. Lo dijo con un poso de tristeza muy hondo, y quise leer en su rostro que a pesar de las reivindicaciones sobre las memorias históricas hay verdades que sólo se dan en circunstancias anómalas y que nos son vetadas porque tienen que ver con el horror.&lt;br /&gt;Cuando los lectores vamos descubriendo, a la vez que el protagonista, que el escritor de ese manuscrito encontrado es su padre, y la cursiva de sus cartas nos araña los ojos, se nos coloca todo de repente, a cada uno con sus matices, y los míos me hicieron volver al comienzo: a la parte del abuelo y su afán por mostrarle al chico que de errores judiciales han salido grandes avances, algo así como el refrán nuestro “No hay mal que por bien no venga” y entonces dije &lt;strong&gt;No&lt;/strong&gt;, de forma rotunda, entonces empecé a vislumbrar que tal vez el abuelo, consciente o inconscientemente, intentaba justificar algunos hechos representando a una generación que no sabe qué hacer con la culpa, la suya propia o la de sus vástagos, y que busca desesperadamente visos que mitiguen el agravio. Pero no vale, comprender no es justificar y hay que definirse y tomar posición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En “&lt;em&gt;El regreso&lt;/em&gt;” no se desvela si los abuelos conocían la identidad del autor del libro que le entregan al niño para que escriba por el dorso con la prohibición de leerlo, esa nube no se retira, como tampoco si la muerte de los ancianos fue o no accidental, a los dos les atropella un coche y fallecen en el acto. Meses antes se fueron deshaciendo de sus enseres como si lo intuyeran y le pidieron al nieto que escogiese su herencia, muebles que llevará consigo toda la vida cualquiera que sea su morada y que representarán sus raíces, su origen. Tanto si creyeron la mentira de que el hijo había sido asesinado a tiros, como si fueron conocedores desde el principio o posteriormente de sus refugios e imposturas, el daño es atroz, pero la novela ni siquiera lo insinúa, es algo con lo que he especulado yo y con esa licencia y haciendo el libro mío me permití el deseo de proteger a aquel niño sembrado de dudas por las historias que el abuelo le relataba. Finalmente, siendo ya un joven, reacciona cogiendo rechazo a las palabras y a los malabarismos seductores que podemos hacer con ellas. Así que no he podido evitar, mientras leía, la sospecha de que tal vez los abuelos le entregaron al nieto a sabiendas una novela escrita por su padre.&lt;br /&gt;Puede que Pandora, tanto en la vida como en la literatura, se confabule con los astros para levantarle la tapa al cofre y dejar que los secretos se expliquen a voces.&lt;br /&gt;Pero aunque Schlink no me aclare la duda dejad que me pregunte ¿por qué envía un hombre culto una novela a una editorial pequeña de publicaciones populares y entretenidas si no es porque conoce la identidad de los correctores de estilo?, ¿acaso padres e hijo compartían el secreto?, ¿o es Pandora la que enreda para que los males campen por sus respetos? Schlink no nos lo dice, porque en realidad importa poco el cabo suelto y alguien tiene que salvarse en un mundo con tanto presunto implicado. Así que ahí dejo la interrogación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una constante en la literatura de B. Schlink, y es el esfuerzo que realiza en todos sus libros por diferenciar la justicia de la ley y también de la venganza. Pero para no confundir, he de dejar claro, aunque reitere, que estos pensamientos que he manifestado en voz alta no son más que una vuelta de tuerca mía, una osada discrepancia, una impresión personal.&lt;br /&gt;Los abuelos en la novela están dibujados como seres extraordinarios que lo llenaron de amor, con los que Peter podía ser él mismo, y el lector les ama tanto como el protagonista.&lt;br /&gt;Al abuelo le gustaba contarle errores judiciales para que él extrajera su moraleja, para enseñarle a pensar; a la abuela sin embargo esas historias le agradaban más por la parte artística y de leyenda que encerraban, siempre decía que consideraba un juego de inmadurez masculina la guerra, no en vano fue sufragista y siguió siendo pacifista.&lt;br /&gt;Cuando mueren sus abuelos, Peter se encuentra en un punto importante de inflexión con su vida, tanto sentimental como de objetivos profesionales, perdido en los patrones legales y en los déjàvu que cada caso crea. No encuentra la justicia concreta a aplicar en los nuevos casos sin que la contaminación de los esquemas los etiquete y adocene, no es eso lo que quiere, y por ello renuncia a su plaza de asistente y decide poner tierra en medio, abandonando, tras la tesis doctoral, la habilitación que le estaba preparando para ser catedrático de derecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el paraíso californiano se dedica a los masajes y al lenguaje sincero de la piel y de los cuerpos, se da esa tregua al menos hasta que encuentre su discurso propio, su propia línea de pensamiento.&lt;br /&gt;Los clásicos griegos ya escribieron todo a grandes rasgos, La Ilíada, La odisea, Edipo Rey, Antígona, Electra.... Nosotros tan sólo damos vueltas alrededor de sus pautas y nos limitamos a tratar de entenderlas.&lt;br /&gt;Al igual que en la vida, -en la que lo que leemos nos afecta y se sale de las páginas para formar parte de nuestra propia experiencia-, al protagonista en la ficción le ocurre lo mismo, por eso encuentra todos los equivalentes de La Odisea de Homero en su camino: A través de la búsqueda del autor desconocido (que más tarde y por desgracia descubrirá que es su padre como vengo repitiendo) aparece Bárbara, su Penélope. En la novela que leyó de niño se queda sin saber a quién escoge la mujer ¿al soldado que regresa y que ella daba por muerto? o ¿al hombre que ahora tiene? En su vida el esposo de Bárbara vuelve, es corresponsal de guerra, y ella se queda con él, o al menos eso piensa Peter al retirarse sin considerar que Ulises sí luchó por Penélope. Pero la vida reserva oportunidades, y en una de sus idas y vueltas él se reencontrará con Bárbara en un avión. El viaje siempre está presente, desde que el libro comienza: trenes, camiones, barco en la infancia y aviones en la madurez.&lt;br /&gt;Tanto para el lector como para el protagonista es muy duro ir descubriendo a cuentagotas primero a un ideólogo nazi, y después que éste sea su padre; es muy duro tener que leer las barbaridades psicopáticas con las que ese ser abyecto justificaba hasta el hecho de matar y cómo esta seductora oratoria puede captar hoy igual que captó entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el club otra compañera recalcó que no hay que irse a una época determinada ni situar el nazismo en la Alemania de los cuarenta, los neonazis se extienden como las setas por todo el mundo y no necesitan holocaustos para abonarse, están al acecho y a la espera de “su Reich particular de los mil años” como dice el “elemento” este. No en vano el padre del protagonista, por llamarle algo porque de padre no ejerce, saltó a Argentina desde España, -triste refugio de muchos de ellos, aquí se movieron a sus anchas bajo la protección de Franco-, y de Argentina a Estados Unidos donde gozaba de predicamento y prestigio. Este “ser” peligrosísimo -con una capacidad camaleónica de adaptación a los tiempos que provoca escalofríos- daba clases a estudiantes, el mejor campo de cultivo.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TAWZUK3arlI/AAAAAAAAAP8/A51O0Riyml8/s1600/bs.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 202px; FLOAT: left; HEIGHT: 269px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5477953093559299666" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TAWZUK3arlI/AAAAAAAAAP8/A51O0Riyml8/s320/bs.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;En el club nos remitimos al recuerdo de películas tan necesarias como “&lt;em&gt;La caja de música&lt;/em&gt;”, “&lt;em&gt;American history X&lt;/em&gt;” o a otras más recientes como “&lt;em&gt;La ola&lt;/em&gt;”, “&lt;em&gt;Los edukadores&lt;/em&gt;”, o “&lt;em&gt;La cinta blanca&lt;/em&gt;”, esta última aún no la he visto. Y aquí, os hago hincapié en que leáis con mucha atención los inteligentísimos y embaucadores fragmentos de los escritos de este buen señor (de nuevo me refiero al padre en la ficción) que aparecen en las páginas 163 a 168 y 184 a 186. Los escalofríos dan porque muchas de sus falsas premisas las estamos oyendo hoy en la calle, quienes tengan el valor y la inteligencia para reconocerlas deberían decir: “Disculpa, seguramente tu no lo sabes, y lo dices sin maldad, pero eso que estás profiriendo es un argumento nazi”.&lt;br /&gt;No sé si el autor ha hecho un exorcismo personal, me da igual, prescindo de lo morboso, en cualquier caso como decía el título de aquella maravillosa obra de teatro de mi querido &lt;strong&gt;Arthur Miller&lt;/strong&gt;: “&lt;em&gt;Todos eran mis hijos&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta muchísimo el desenlace de “&lt;em&gt;El regreso&lt;/em&gt;”. Antes de llegar a él, Peter hace ya muchas páginas que ha dejado de llamarle padre en su interior, tampoco le desvela que es su hijo, ha necesitado agotar hasta el último cartucho de esperanza para comprender en toda su dimensión quién es, y como es el monstruo moderno que lo concibió, y aunque el mensaje sea que Peter nos entrega el testigo a los lectores (porque es consciente de que su acto pasará inadvertido y su Nuremberg particular ocupará durante un tiempo efímero unas páginas en los periódicos -que el inculpado sabrá rentabilizar a su favor con la astucia de su arma letal: su maleable oratoria-), la denuncia está hecha, y Bernhard Schlink nos la deja en sus libros no sin antes habernos aclarado con detalle lo que diferencia a un líder de un embaucador dañino, no sin antes habernos advertido de lo manipulables que somos, del peligro que puede encerrar nuestro comportamiento en grupo, y de la fragilidad que ello supone en personas que se preparan para jueces, como él, o para cometidos que pueden dirimir nuestros destinos. Conocernos a fondo nos permite elegir, no que nos elijan. Y siempre, siempre hay elección. Casi nunca estamos en peligro de muerte como para justificar las barbaridades que cualquier desalmado borracho de poder puede infligirnos, o valerse de nosotros para aumentar dicho poder.&lt;br /&gt;Ha sido muy bonito comprender los dos Berlín reunificados a través de esa comparación de pareja separada que hace Peter. Nos habla de que al no conocer lo que les ocurre mientras están lejos el uno del otro tienden a pensar que, o las cosas son como quedaron o son como la transformación que cada uno de ellos ha hecho por separado. Hay que volver a conocerse, insisto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro hermoso pasaje de autoafirmación, aunque no cito literalmente, es el que se produce, cuando el protagonista y su madre están frente al lago arrojando migas de pan a los patos, -al igual que de niño lo hacía con su abuelo-, y Peter intenta ser equitativo.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-“¿Quieres enseñarle a los patos lo que es la justicia?” Le increpa su madre, y él se queda pensando y como respuesta comparte con ella lo que opinaba el abuelo:&lt;br /&gt;-“Decía que así era la naturaleza, que los fuertes consiguen más que los débiles, los rápidos más que los lentos, pero yo no soy la naturaleza&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También me gusta mucho la conversación que mantiene con el periodista americano en la que le dice “&lt;em&gt;La única razón por la que Ulises al regresar a su hogar mató a los pretendientes y ahorcó a las criadas que habían mantenido relaciones con ellos es que él no se quedó allí. Siguió su camino. Si uno desea quedarse es preciso que todos se pongan de acuerdo evitando las venganzas. ¿No es cierto que en América no hubo venganzas después de la guerra civil? La razón es que, después de la secesión, América volvió a casa para quedarse. Si Alemania vuelve a casa, también será para quedarse&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;A mí escritores como Schlink, o el húngaro &lt;strong&gt;Sándor Márai&lt;/strong&gt; me hacen interesarme por Europa y amarla en su conjunto.&lt;br /&gt;Como Peter también estoy convencida de que la estela sigue al barco. Y con esta imagen hermosa me despido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo y hasta el próximo encuentro.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-2854511341169847823?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/2854511341169847823/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/06/el-regreso-de-bernhard-schlink.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/2854511341169847823'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/2854511341169847823'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/06/el-regreso-de-bernhard-schlink.html' title='&quot;El regreso&quot;, de BERNHARD SCHLINK'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/TAWY6qehcYI/AAAAAAAAAPs/0H_TobSpdPU/s72-c/elregreso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-8127211734796599866</id><published>2010-05-10T18:29:00.005+02:00</published><updated>2010-05-10T18:39:32.907+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alvaro Otero'/><title type='text'>"El esplendor", de ALVARO OTERO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Un conmovedor y justo homenaje a aquella edad de oro del sindicalismo español.&lt;br /&gt;El lector entra en el universo de “El esplendor” por la puerta del invierno de 1961 y a partir de ahí recorrerá, junto a los protagonistas, cuatro décadas.&lt;br /&gt;Extraordinaria novela de principio a fin, honrada, valiente y de elecciones difíciles: &lt;strong&gt;Álvaro Otero&lt;/strong&gt; escoge para su exploración y buceo dos mundos: el obrero y el de la “aristocracia industrial” y los contrapone. ¿Mundos antagónicos?, ¿disociados?, ¿enfrentados?... el lector decidirá, pero sobre todo asistirá a la gran evolución que se produjo en ese periodo tan importante de nuestra historia reciente y conocerá de cerca y con detalle a los personajes anónimos que la protagonizaron. Casi nadie recuerda ya los riesgos altruistas que corrieron, que corrimos, tampoco las renuncias, las pérdidas y la persecución que sufrimos cada uno de nosotros en mayor o menor medida.&lt;br /&gt;El autor nos muestra esta intensa etapa de cambios sociales a través de la amistad que surge entre dos muchachos: el heredero del imperio Andrade, flamante empresa de astilleros navales, y el hijo de un albañil que sufre un largo periodo de escasez laboral. Es posible que en ese tiempo previo de inmovilismo, en el que todo parecía estar en su sitio, sus dos mundos jamás se hubiesen cruzado, pero una tragedia ocurrida en la adolescencia les unirá para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decía al principio que Álvaro Otero había tomado decisiones difíciles a la hora de escribir este libro, como la de situar a los protagonistas en el final de la adolescencia, a punto de traspasar el umbral que conduce hacia el mundo adulto, -ese intenso pero corto espacio en el que cualquier porvenir soñado parece posible-, lo que ambos jóvenes desconocen es que su futuro se ha diseñado sin contar con ellos. El conflicto está servido. Ni Julián Andrade ni su amigo han tenido libertad para escoger, pero a los dos se les va a brindar una oportunidad irrepetible: la de asomarse a la vida del otro, y ante esa visión, el deseo de cambio y rebeldía germinará en sus almas como una enredadera.&lt;br /&gt;Durante una de las escenas clave del nudo, la del marcaje territorial que se desarrolla en la humilde cocina del chico “pobre”, se producirá la compraventa de un ser humano con las mismas artes que utilizaría un tratante de ganado experto. En ella vemos a los dos patriarcas, ambos, retratos fidedignos de los productos que creó el franquismo: uno el del patrón paternalista ejerciendo de “magnánimo” desde su elevada atalaya de privilegios, y otro el del obrero adepto al régimen de Franco, un estómago agradecido y conformista como se decía entonces. Entre el pequeño espacio que hay entre la mesa de cocina que los separa se respira el acuerdo tácito que revalida la frase Amigos sí, pero cada uno en su lugar y el borrico en la linde. La esposa del obrero guarda silencio, el mismo silencio sumiso con el que a los dos hombres les flanquean los hijos. Al padre, albañil en paro, no se le muestran todas las cartas desde el principio; primero, tras la envoltura de un inteligente y astuto circunloquio, se le hace una oferta de trabajo a la que no podrá renunciar, ese es el señuelo, y tras sellarla, habiendo desplegado todas las armas de seducción y los certeros golpes de efecto que el poderoso domina con soltura, viene el cobro: a cambio el gran magnate se ocupará de pagar los estudios del hijo, satisfaciendo así el capricho de asegurarle un amigo a su heredero, naturalmente el recién “desclasado” deberá olvidarse de sus sueños literarios “porque esas son carreras para entretener a las mujeres” –añadió- “te harás abogado”.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S-g17-dWfcI/AAAAAAAAAPc/NU0aukMBsOQ/s1600/el+esplendor.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 138px; FLOAT: left; HEIGHT: 191px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5469681051936128450" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S-g17-dWfcI/AAAAAAAAAPc/NU0aukMBsOQ/s320/el+esplendor.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Como decía, pocas veces he visto en literatura escenas que alcancen una tensión tan elevada donde los sentimientos encontrados (el orgullo y la vergüenza, juntos; la humillación sutil y la compraventa de la dignidad -asumida de antemano-) estén tan bien explicados. El lector sujeta la respiración, y el nudo que se le pone en la garganta es muy amargo.&lt;br /&gt;A partir de ese punto el escritor conduce a sus jóvenes protagonistas hasta la universidad en donde aparece la toma de conciencia, la autodefinición, y como resultado la toma de postura. Desde la universidad los eleva a la “cima” laboral, y ahí ya establece definitivamente y con claridad la bifurcación ideológica.&lt;br /&gt;Al colocar el objetivo de la cámara -si se me permite el símil- a esa altura, Otero consigue de un plumazo la perspectiva perfecta para que el lector pueda ver al mismo tiempo a estudiantes, patrones, mandos intermedios y obreros.&lt;br /&gt;Insisto en que las decisiones del escritor son muy difíciles porque mientras ese enorme entramado social se remueve y se vulnera, la amistad apasionada y profunda de los protagonistas prevalece por encima de todas las dificultades y divergencias a pesar de los sentimientos de traición, de la contabilidad de los favores… Esa forma de relacionarse tan entrañada, tan estrecha y vinculante hoy apenas se comprende. Yo sí recuerdo sin embargo enfrentamientos más desgarradores aún que los de la amistad. En aquel tiempo abundaron los de hijos contra padres, o de padres contra hijos, pobres progenitores perplejos que no acertaban a comprender por qué la policía iba hasta sus hogares para llevarse a sus vástagos como si de delincuentes se tratase alegando que participaban en manifestaciones ilegales. Padres desconcertados por la secreta y desconocida dicotomía de sus hijos. Cómo iban a imaginar a sus retoños envueltos en actividades clandestinas que hoy nos harían sonreír por sus limpios e ingenuos propósitos. Y es que no hay que olvidar que nos tocó un tiempo no sólo de ruptura generacional, también social, en la que el mundo giró a más revoluciones, -nunca mejor dicho-, porque se produjeron en plural.&lt;br /&gt;Por desgracia, el sistema, con el tiempo encuentra los mecanismos, y engulle cualquier rebeldía convirtiéndola en slogan y beneficio. Aunque esa es otra historia -no me hagáis mucho caso con el pesimismo, me estoy haciendo mayor.&lt;br /&gt;Por fortuna “El esplendor” no se olvida de que hubo cárcel y muertes para quienes lucharon por asuntos tan legítimos como la igualdad salarial entre hombres y mujeres, la reducción de jornada, la mejora de la seguridad en el trabajo… Tampoco se olvida de que hacíamos cajas de resistencia para que a las familias en huelga nos les faltase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche anterior a la matanza de Atocha, -que entre otras, la novela cita-, Juan Carlos, un abogado laboralista de 26 años llamaba, desde Guadalajara, al despacho de sus compañeros de Atocha en Madrid para ver a qué hora se iba a hacer la reunión, le dijeron que no era necesario que asistiera y tras una agotadora jornada de asesoría gratuita, se marchó a descansar que buena falta le hacía. La llamada la hizo delante de mí y de otros rezagados que pululábamos por allí, habría sido otro más.&lt;br /&gt;En la película de “&lt;em&gt;Siete días de enero&lt;/em&gt;” se ve como levanta el féretro de uno de sus compañeros.&lt;br /&gt;Me gustaban las asambleas de la construcción, aprendía mucho y me iba allí a escucharles, celebraban sus reuniones en otra estancia de aquel improvisado bufete de abogados laboralistas, yo trabajaba en esa época en el corredor del Henares, en las oficinas de una de sus mastodónticas fábricas, así que entiendo de maravilla lo que siente el personaje sin nombre que nos cuenta “El esplendor” cada vez que tiene que ratificarse ante sus propios compañeros de lucha. Los administrativos siempre estábamos cubiertos de sospechas.&lt;br /&gt;A mí los enigmas del mundo se me aclaraban mejor con la militancia sindical que con la política, aunque todo formase parte de lo mismo, pero mis rasgos pragmáticos me&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S-g2V5RerQI/AAAAAAAAAPk/Dsswyxpj6Ew/s1600/Otero.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 242px; FLOAT: right; HEIGHT: 251px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5469681497220754690" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S-g2V5RerQI/AAAAAAAAAPk/Dsswyxpj6Ew/s320/Otero.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; hacen buscar la utilidad de mis actos y aquel era por antonomasia el terreno de lo concreto. Yo en aquella etapa tenía la edad de Laura, el personaje femenino que redime a Julián, y ha sido hermoso y a la vez extraño verme ahí, en las páginas de un libro que no he escrito yo. No estoy haciendo un alarde de ombligo al referir todo lo anterior, es más, si no fuera porque necesito expresarlo para lo que a continuación quiero decir prescindiría de mostrarme en un aspecto que siempre evito porque resultó muy doloroso para mí, por circunstancias que no vienen al caso hubo un antes y un después de aquella fábrica, pero la valentía de Otero me ha empujado a implicarme: a nivel personal estoy impresionada, soy once años mayor que Álvaro Otero. Cuando yo cumplía los 18 él tenía siete, por tanto aquel tiempo no lo vivió en persona, y en ese detalle radica mi asombro: la documentación que ha necesitado para esta novela le ha sido relatada por otros, pero él la ha trascendido, no sólo como si fuese un testigo directo, la ha vivido. Es mejor que de uno mismo hablen los otros, porque los otros no tienen que cargar con las contaminaciones de la decepción, los resentimientos y la tristeza. Los jirones de piel siempre dejan escozores, aunque se siga sintiendo lo mismo, si lo particular no fuera secundario jamás podríamos anteponer lo colectivo. Por eso es mejor que esta historia la escriba Otero, porque su mirada es tan limpia y tan ecuánime que lo que provoca es un profundo agradecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sí quiero recordar que hubo un partido que fue en cabeza a recibir los golpes, que allanó el terreno para todos, que hizo una reconciliación nacional, que fue insultado como revisionista y moderado, que rompió con la Unión soviética, que sacrificó a su líder...&lt;br /&gt;Siento que hay una gran deuda histórica con muchos hombres y mujeres que hicieron el trabajo duro, otros también, pero están a la vista y disfrutan de los resultados y sobre todo, del reconocimiento. Entiendo que el pueblo es soberano, comprendo que buscase una imagen fresca de dirigentes sin implicación en la guerra civil, nadie se queja, pero los olvidos de personas justas, valientes y bondadosas, duelen, y dicho olvido no se debe a que el trabajo posterior fuera malo, simplemente no hacían bonito en la nueva etapa. Soy de izquierdas y eso significa que cualquier daño que reciba el partido socialista también me afecta, pero resultaría más interesante y rico que este país no fuera sólo bipartidista, hay voces que hacen mucha falta sin necesidad de ser absorbidas aunque sólo sea para que nadie olvide que se gobierna para un país, ya sé que mis palabras responden más a un sentimiento que a un argumento y que acepto de buen grado lo que las urnas dicen, pero me apetecía el lamento. Adoro la pluralidad. Me encanta lo diverso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero volviendo a “El esplendor” tras este inciso, diré que contiene una prosa apabullante de puro hermosa y que se asoma a todas las caras ocultas del alma humana. Jamás voy a olvidar la forma de querer de ese muchacho sin nombre que un día decide colocarse detrás de Andrade con el compromiso de ser su protectora sombra; le querré siempre porque le dieron una vida prestada de esclavo con escalafón alto de la que supo salirse; porque parasitó las mieles pero sufrió las hieles.&lt;br /&gt;Y del mismo modo amaré a Julián Andrade, ese último emperador, marcado por el declive, al que me habría gustado agarrar para salvarle del imán del agua y de su vértigo atrayente; le amaré por llevarle en descapotable a su amigo todo su reino para ponerlo a sus pies de la única forma despótica en que sabía hacerlo, y sobre todo por entregarle lo más oscuro y recóndito de sí mismo, romper esa cáscara es muy complicado.&lt;br /&gt;Sentiré en lo más profundo la invisibilidad de Moira y la de la madre del muchacho sin nombre, ellas son las grandes perdedoras de ese tiempo y de esta historia, porque hasta en el hecho de perder hay diferencias, los hombres son vencidos ante el mundo, las mujeres frente a la oscuridad.&lt;br /&gt;“El esplendor” es una novela que muestra y descubre sin recodos la ternura masculina, normalmente oculta bajo mil capas. Pero sobre todo “El esplendor” es una tragedia impecable que abarca toda la dimensión de la palabra y en ella el agua tiene Verdugo por nombre.&lt;br /&gt;A nuestra ciudad, plagada de lectores, se acercan a menudo escritores de renombrado prestigio. Resulta curioso que cuando les preguntamos por sus libros favoritos nunca mencionen los escritos por españoles de ahora mismo. Es muy triste. En otros gremios no ocurre, el viernes pasado sin ir más lejos veíamos al mejor intérprete y compositor de armónica del mundo acompañando discretamente a &lt;strong&gt;Patxi Andión&lt;/strong&gt;. La primera vez que mi marido y yo escuchamos la música de &lt;strong&gt;Antonio Serrano&lt;/strong&gt; fue en la Taberna del Blues, un bar chiquitito de Viñuelas, -el dueño también extrae maravillosas melodías de sus armónicas-, y él había recorrido kilómetros para estar allí. Pasado algún tiempo vimos de nuevo a Antonio Serrano dando un concierto en televisión, cuando le toca ser solista lo es, y si hay que hacer equipo lo hace, los músicos son otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando “El esplendor” ganó el primer lugar en el concurso literario de Guadalajara todos los escritores de aquí nos alegramos, también los foráneos que formaban parte del jurado junto al equipo que previamente desbroza y selecciona. Porque al igual que Antonio Serrano cuando nos toca ser solistas lo somos y cuando nos toca acompañar acompañamos. Porque lo único que de verdad importa es que la música suene.&lt;br /&gt;Para mí es un orgullo que el premiado dé prestigio al premio, así como el premio al premiado, y un honor conocer a los escritores españoles de mi tiempo, y que ellos me conozcan a mí, al fin y al cabo la vida es una enorme jam session y la literatura una música en fuga a la que se le van añadiendo cada vez más instrumentos.&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;La composición de una fuga consiste en el uso de la polifonía vertebrada por el contrapunto entre varias voces o líneas instrumentales de igual importancia&lt;/em&gt;”.&lt;/div&gt;Así que no sé a qué viene jugar tanto a los ninguneos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes día 14 tendremos un encuentro con el gran escritor gallego Álvaro Otero en el San José.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo muy cariñoso de Pili Zori&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-8127211734796599866?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/8127211734796599866/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/05/el-esplendor-de-alvaro-otero.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/8127211734796599866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/8127211734796599866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/05/el-esplendor-de-alvaro-otero.html' title='&quot;El esplendor&quot;, de ALVARO OTERO'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S-g17-dWfcI/AAAAAAAAAPc/NU0aukMBsOQ/s72-c/el+esplendor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-546142425661597490</id><published>2010-04-29T01:42:00.006+02:00</published><updated>2010-05-02T18:18:23.099+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irène Némirovsky'/><title type='text'>"Suite francesa", de Irène Némirovsky</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Me he planteado diferentes maneras de afrontar esta novela, desearía separar toda la carga emocional y el peso que conlleva el trágico fin de la escritora, la potencia de su biografía y el tiempo histórico en el que le tocó vivir y morir, para que no influyan en el análisis, pero es difícil sustraerse.&lt;br /&gt;De entrada he pensado que debería leer alguna obra anterior de &lt;strong&gt;Irène Némirovsky&lt;/strong&gt; puesto que “&lt;em&gt;Suite francesa&lt;/em&gt;” no pudo acabarla, pero después me he dicho que para comentar los libros de otros escritores no he sentido la necesidad de conocer sus narraciones precedentes, así que aunque todo se me mezcle en este caso, intentaré matizar con el ánimo de ser justa y no parecer ambigua ni contradictoria, y confío en que vosotros me ayudéis a colocar las piezas para que todo quede en su lugar.&lt;br /&gt;Esta vez sí que es verdadero, y no recurso literario, el hallazgo del manuscrito encontrado. Gracias a Julie Dumot podemos leer esta novela. Dumot fue la extraordinaria mujer que puso a salvo de la persecución nazi a Denise y Babe, -las hijas de Irène Némirovski y Michel Epstein-, y conservó el grueso cuaderno que años más tarde Denise, la mayor, mecanografiaría con ayuda de una lupa porque su madre tuvo que escribir su borrador con letra diminuta para ahorrar papel y tinta por razones obvias de escasez y dificultades-. Tras la transcripción, Denise donó el trabajo de Irène al Instituto de la memoria de la edición contemporánea. Por suerte, el ordenador lo rescata, y en 2004 ve la luz “&lt;em&gt;Suite francesa&lt;/em&gt;”, la novela que iba a constar de cinco partes, si su malograda autora hubiese sobrevivido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 129px; FLOAT: right; HEIGHT: 183px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5465339919386080834" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S9jJszfE9kI/AAAAAAAAAO8/KOP66dlqPjM/s320/Suite.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tanto el prólogo de Myriam Anissimov, como el epílogo resultan escalofriantes. El epílogo lo forman las anotaciones de Irène, y un epistolario. Es un privilegio poder leer sus métodos, su forma de componer, de estructurar…, el ritmo y el tono que buscaba, el trasfondo de lo que quería transmitir, todo lo que tenía pensado para sus personajes protagonistas… el magma de grandes autores rusos, maestros bajo su piel. Y después viene el conjunto de cartas con las desesperadas súplicas que Michel Epstein, el esposo de Irène, lanzaba a amigos y personas influyentes para que le ayudasen a encontrar a su mujer, sin saber que había sido enviada a Auschwitz. Es tan doloroso leer y ver en esas misivas cómo Michel Epstein se siente obligado a justificar que su familia se convirtiera al catolicismo, como explica, sin tener por qué, que Irène tuvo que huir con los suyos tras la revolución bolchevique dejando atrás bienes y fortuna; es tan duro ver cómo indica que se pongan en contacto con una amiga que es probadamente aria para que dé referencias; tan penoso mirar como escarba en retrospectiva la obra de su mujer, una escritora de enorme prestigio, para buscar posibles párrafos que pudieran parecer sospechosos de adhesión bolchevique; es tan triste su desesperación por salvarle la vida, por intercambiarse por ella… sabiendo como hoy sabemos que el enemigo ni siquiera iba a reparar en el examen de sus trayectorias y que le bastaba con que los perseguidos fuesen de origen judío para amontonarlos sin escalafones ni categorías; es tan horrible contemplar su autovejación sabiendo como sabemos desde el prólogo que tres meses más tarde también él sería asesinado, que el respeto me bloquea y en cierto modo me silencia y me amordaza. Pero debo remontarlo y dicho respeto no puede impedirme expresar mi opinión sobre el libro hoy, con toda la perspectiva que me da el tiempo, aun a riesgo de pecar de insensibilidad y ligereza.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al parecer, Irène era muy crítica no sólo con la clase social a la que pertenecía, -la alta burguesía ilustrada-. Acotando con otros datos de su biografía vemos que dentro de dicha clase era todavía más afilada con los judíos europeos, “los suyos” como ella misma los nombraba, pero entre la autocrítica y el desprecio hay un espacio grande, además de antagónico. Así que prefiero pensar que las observaciones de Irène Nemirovsky tenían que ver más con la autocrítica constructiva que con un incipiente antisemitismo, porque tendría narices el asunto, y la trágica paradoja estaría servida.&lt;br /&gt;En este punto conviene recalcar que nosotros sabemos lo que ocurrió después, pero ellos, los invadidos, desconocían las atrocidades que se iban a producir, así que no es extraño que nos asombremos si captamos entre líneas atmósferas y actitudes favorables hacia aquel taimado enemigo, tomar partido a posteriori es más sencillo. Y no estoy justificando, sólo explico, puesto que hubo resistencia francesa, y aunque no fue tanta como la historia nos cuenta, la poca o mucha merece su lugar de honor. Pero sí confieso, aunque sea políticamente incorrecta, y que ella me perdone, que he leído la novela poniendo a la autora bajo sospecha en muchos tramos. Todavía nos queda como asignatura pendiente entender por qué tantas personas se dejaron subyugar por una moral y una estética que creyeron superiores a las suyas y no escarbaron debajo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estamos acostumbrados a los iconos del cine, y a que nos cuenten la segunda guerra mundial casi a vista de pájaro, en global, y la autora hace todo lo contrario: detalla y baja la mirada hasta colocar la lente en el hormiguero social y escoge, -en la primera parte titulada “Tempestad en junio”-, el éxodo de tres familias de la alta burguesía parisina, con la de los Pericand, compuesta por la madre, sus cinco hijos y el abuelo, nos muestra como la señora Pericand practica “la caridad”, aunque en el transcurso del periplo irémos viendo la parte endeble de sus convicciones. También están los Michaud, padres de Jean Maríe el muchacho que lucha en el frente. El Sr. Michaud sale de París con su mujer porque ha de abandonar el puesto de trabajo que tenía en el banco. Y después viene la pareja formada por Corte y Florence, Corte es un escritor ególatra y trasnochado que vive de las reminiscencias de sus éxitos pasados, a la autora le dará mucho juego para establecer el contraste entre un mundo que se acaba, con su corriente de pensamiento y otro que comienza. Así es como la escritora va creando masas compactas de estratos sociales para unificarlos, y las coloca en un mismo camino para poder compararlos, ricos y pobres en definitiva, de ese modo nos hace entrega de la crónica, detallada a pincel fino, de sus luces y sus sombras, de sus grandezas, pocas, y sus miserias mucho más abundantes. En este tramo el enemigo es una presencia latente que todavía no ha aparecido en escena.&lt;br /&gt;En la segunda parte, “Dolche”, ya vemos como los Laboire, Las Angellier, Lucille y su suegra, los Benoît, los vizcondes… conviven y alojan, por obligación, en sus casas a soldados y oficiales alemanes, que son presentados como gente amable y refinada de la que es lógico enamorarse, la única resistencia la opone Benoît y más por celos y rencilla personal que por ideas, qué casualidad que el único personaje que mata a un enemigo sea alguien con pasado político de izquierdas, y qué casualidad también que la suegra de Lucille sea presentada como una mujer rencorosa y cerrada, parece, y lo digo irónicamente, que el detalle de tener a su hijo preso se mitiga con el de que éste le era infiel a Lucille, y digo yo, ¿qué tendrán que ver las churras con las merinas? De verdad que me esfuerzo por ser justa, pero reitero de nuevo, sabiendo lo que hoy sabemos, es lógico, que a veces la novela me parezca tendenciosa, y que sin poderlo evitar me ponga en la postura de esa madre preocupada por su hijo que ve como su nuera tontea con el ocupa alemán delante de sus narices y en su propia casaen su propia casa, como si de un romance de verano se tratase, mientras su hijo podría estar pudriéndose en un campo de exterminio. Naturalmente entiendo que en esa parte en concreto la novela está contada bajo el punto de vista de Lucille, la esposa desengañada que sabe que su marido antes de que fuera apresado tenía amante fija en otra ciudad, y por tanto puedo comprender a esos dos personajes femeninos en todos sus roles: a la señora Angellier como mujer, madre y suegra, y a Lucille también como  mujer, en primer lugar, como nuera despechada y despreciada, y como esposa con derecho a ser amada. Sin embargo, y sin querer entrar en contradicciones como os decía al principio, en otros momentos de mi debate interno con el libro, elimino reservas y suspicacias y pienso que la autora símplemente se limitaba a plasmar la atmósfera real que se respiraba sin tomar partido y entonces he de recordarme otra vez con fuerza que ella aún no sabía que existían lugares como Auschwitz ni las barbaridades que allí se cometían, y que su intención fue la de mirar a seres humanos frente a otros seres humanos obviando la guerra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S9jJ_Wca_SI/AAAAAAAAAPE/OrMwF6x1O_U/s1600/Irene.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 147px; FLOAT: left; HEIGHT: 163px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5465340238007827746" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S9jJ_Wca_SI/AAAAAAAAAPE/OrMwF6x1O_U/s320/Irene.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;Los verdugos que acabaron con la vida de Irène nunca leyeron sus obras, ni pusieron lupa como ella sobre el hormiguero social para particularizar, se limitaron a crear el suyo buscando judíos para pegarles estrellas sin distintivo y a así poder reunirlos, meterlos en el agujero y aplastarlos con certero pisotón. De poco sirvieron entonces adaptaciones y colaboracionismos.&lt;br /&gt;Me temo que la resistencia francesa no fue tanta como nos han querido contar, Se produjeron denuncias con nombres y apellidos sin que quienes delataban tuvieran la vida en peligro, y sin que nadie les hubiese invitado a cantar.&lt;br /&gt;La novela nos relata los comportamientos concretos de una clase social en una situación transgredida para que veamos en qué trasfondo hipócrita se sostenían sus débiles principios morales, pero desenfoca, olvidándose de quien era el verdadero enemigo, nosotros con la perspectiva del tiempo y con el conocimiento de las crueldades e ignominias que luego acontecieron apuntamos bien. ¿Fue la confianza natural de las personas?, ¿la ingenuidad?, ¿la falta de interés por el debate social y político? No lo sé, cómo iba nadie a suponer… Pero  esa es precisamente la advertencia que debemos recalcar: “Siempre hay que mirar debajo” como decíamos en la novela anterior “&lt;em&gt;Lo que esconde tu nombre&lt;/em&gt;” de &lt;strong&gt;Clara Sánchez&lt;/strong&gt;, y la alusión me sirve para que una vez más volvamos a confirmar que los libros se hablan entre sí, y sé que no es casualidad que ambos libros  hayan caído en nuestras manos y en ese orden, primero el presente y después el pasado.&lt;br /&gt;El gran valor testimonial de “&lt;em&gt;Suite francesa&lt;/em&gt;” es el de que quien la escribía lo hacía en tiempo real y siendo testigo directo, y por muy buen oído social que se tenga nadie es adivino, y ese es mi escalofrío al leerla, porque en el soterrado de sus páginas se nota lo embaucados que estaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el club debatimos mucho sobre el límite de la patria: ¿dónde está?, ¿cuál es su frontera? Reflexionamos sobre el peligro del fanatismo, y por encima de todo hicimos hincapié en el riesgo que conlleva dejar que otros piensen por ti. Los tiempos de crisis son caldo de cultivo para que se anhelen oráculos, (una compañera recordó que si vamos a la fuentes que nos narran la historia veremos los ciclos de repetición y cómo estos se nutren de situaciones y motivos similares). También tratamos de establecer la diferencia entre líderes, dirigentes, seguidores… matizando al máximo los significados de dichos conceptos; nos prometimos que no nos dejaríamos acuartelar ni adocenar, y que pasaríamos sistemáticamente todo lo que se nos ofreciera en el debate político y social por el tamiz de nuestra evaluación y nuestro propio criterio.&lt;br /&gt;A la salida otra compañera me recordó la canción de &lt;strong&gt;Víctor Manuel&lt;/strong&gt; que decía en una de sus estrofas: “…O aquí cabemos todos o no cabe ni Dios”. Su elección fue muy acertada.&lt;br /&gt;Haber sobrevivido a un holocausto tampoco da bula para los abusos, y nadie debe convertirse en intocable por haber sufrido si después su conducta es abusiva con otros semejantes, pero esta es la otra historia que vino después, y ni estoy ni me siento cualificada para hablar del conflicto entre israelitas y palestinos, así que perdón por el inciso. Pero como si de un estribillo machacón se tratase me gustaría repetir hasta la saciedad “O aquí cabemos todos o no cabe ni Dios”, y así iría recorriendo las guerras de una en una con ese grito.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S9jKSb55czI/AAAAAAAAAPM/857DmN_97pA/s1600/jude.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 300px; FLOAT: right; HEIGHT: 225px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5465340565891150642" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S9jKSb55czI/AAAAAAAAAPM/857DmN_97pA/s320/jude.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Irène y su esposo se convirtieron al catolicismo, ignoro las razones de por que lo hicieron, no sé si abrazaron dicha religión por fe o por conveniencia, en cualquier caso no seré yo quien entre a juzgar, en un tiempo tan convulso, la cobardía o la valentía bajo presión.&lt;br /&gt;Sé que es difícil lo que intento expresar. Pero compartirlo aquí me ayuda a comprender. A menudo la vida me parece un submarino del que yo sólo veo el periscopio, el periscopio contempla la superficie del mar, sólo la superficie, pero el mar es muy hondo.&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Suite francesa&lt;/em&gt;”, en mi opinión, y también en la de otros, tiene poca agilidad narrativa, no crea tensión, y le falta ritmo, no creo que mejorara si la novela estuviese acabada como la autora quería, su gran valor reside en la magnífica construcción de personajes, en la potencia de la prosa, en la visualidad cinematográfica y en la fuerza descriptiva, pero en este caso, ¿a quién le importan esas nimiedades cuando la novela ha trascendido haciéndonos viajar en el túnel del tiempo a la velocidad de la luz hasta el 17 de agosto de 1942, el año en el que fue asesinada Irène en el sórdido Auschwitz y con ella su voz. A veces se nos olvida que los libros se escriben con una misión, y esta está cumplida: es bueno que de vez en cuando hagamos un viaje de retroceso para poder avanzar. La pena es que la portadora del mensaje tuvo que pagar la entrega con su vida.&lt;br /&gt;A mis compañeras la novela les ha encantado, la han considerado una obra de arte, y han quedado asombradas ante un trabajo que estando todavía sin pulir por la escritora es tan magnífico, muchas de ellas van a buscar otros títulos para conocerla mejor.&lt;br /&gt;Está siendo un año extraordinario, no hay miércoles que no me vuelva a casa admirada de las sesiones de club y de el nivelazo que alcanzan, mi única pena es que mis compañeras no aprovechen este espacio para plasmar en él sus comentarios, qué le vamos a hacer, no todo el mundo sabe utilizar el ordenador, pero sería bonito que quienes se hayan quedado con las ganas de opinar o añadir algo más pudieran hacerlo aquí y de paso compartirlo con vosotros.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo y hasta el próximo encuentro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Pili Zori&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-546142425661597490?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/546142425661597490/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/04/suite-francesa-de-irene-nemirovsky.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/546142425661597490'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/546142425661597490'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/04/suite-francesa-de-irene-nemirovsky.html' title='&quot;Suite francesa&quot;, de Irène Némirovsky'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S9jJszfE9kI/AAAAAAAAAO8/KOP66dlqPjM/s72-c/Suite.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-5971281466661099661</id><published>2010-04-12T19:55:00.007+02:00</published><updated>2010-04-12T22:24:19.481+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Clara Sánchez'/><title type='text'>"Piedras preciosas" y "Lo que esconde tu nombre", de CLARA SANCHEZ</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;“&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Para Pilar Zori esta historia de sueños reales y realidad incierta&lt;br /&gt;Con un beso muy grande, Clara Sánchez&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así me dedicó “&lt;em&gt;Presentimientos&lt;/em&gt;” esta magnífica autora, tras haber mantenido un rifirrafe de preguntas y respuestas en un interesantísimo encuentro, y con esas palabras dejó plasmada una de las constantes de su obra: la preocupación por como percibimos la realidad, y otro de sus rasgos: Clara conserva la seriedad de los niños a la hora de escoger las frases para lograr con ellas expresar la exactitud: “&lt;em&gt;con un beso muy grande&lt;/em&gt;” y ahí está ese beso resguardado tras la portada luciendo sincero y enorme.&lt;br /&gt;Ha sido extraordinario tener entre las manos su primera novela “&lt;em&gt;Piedras preciosas&lt;/em&gt;” y a continuación la última “&lt;em&gt;Lo que esconde tu nombre&lt;/em&gt;” –naturalmente, última, está mal expresado porque a Clara le queda mucho por escribir, pero para lo que quiero explicar sirve la imprecisión-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me habría gustado tener el cuádruple de tiempo antes de que nos encontremos con ella el día 13; con sus libros siempre me apetece rebobinar por puro deleite, por acallar la sensación de que me pierdo detalles de trama, belleza o emoción, en el consciente, claro, porque en el inconsciente todos esos detalles que creo perder entran a saco sin que se escape ni uno y se quedan para siempre.&lt;br /&gt;A lo largo de estos años y sin seguir un orden cronológico cayeron en mis manos otras novelas de la autora que deberían de haber estado entremedias: “&lt;em&gt;Ultimas noticias del paraíso&lt;/em&gt;”, “&lt;em&gt;Un millón de luces&lt;/em&gt;”… Y cuando ya se ha leído gran parte de la obra de un escritor, al lector le gusta fantasear con la idea de que empieza a tener una estrecha relación con él y que de algún modo conoce, comprende y comparte algunas de sus inquietudes, también reconoce muchas de sus peculiaridades, como por ejemplo la de resolver los problemas o descubrir la verdad durante el sueño como le ocurre a Natalia en "&lt;em&gt;Piedras preciosas&lt;/em&gt;": “&lt;em&gt;Sólo recordaba que había visto a Raúl y a Matilde juntos en el centro de una pesadilla&lt;/em&gt;”. En el fondo sabe, el inconsciente avisa aunque no queramos admitirlo, y ahí ya está el germen que &lt;strong&gt;Clara Sánchez&lt;/strong&gt; desarrollará más adelante en Presentimientos, (en este mismo blog hay una entrada en la que podéis ver las impresiones que nos produjo su lectura)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S8OA9g5kbqI/AAAAAAAAAO0/F87ncpJeccM/s1600/Piedras+preciosas.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 171px; FLOAT: left; HEIGHT: 269px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5459348967594946210" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S8OA9g5kbqI/AAAAAAAAAO0/F87ncpJeccM/s320/Piedras+preciosas.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Continuaré con este juego, si me lo permitís a pesar de que si algo recalcan los personajes de las novelas de Clara es que nadie es lo que parece, que la mente es engañosa, que te puedes hacer ilusiones infundadas, como le ocurre a Natalia, que es difícil mirar y ver lo que hay debajo de una sonrisa, y que estamos limitados por la subjetividad, y por ello, con toda mi subjetividad osaré decir que también aparecen en varias de sus novelas, como un guiño lateral que comunica a sus libros entre sí, la alusión a padres, -me refiero a la figura del padre y a la de la madre- enzarzados en discusiones y peleas verbales constantes, dichas peleas, -también lo sabemos por alusión, no porque aparezcan en escena-, marcan invariablemente a alguno de los protagonistas concediéndole una base de infancia que ha predeterminado algunas de sus actitudes o conductas, sin que por ello se ponga en cuestión el profundo cariño que padres e hijos se profesan, el lector sobreentiende que es mal de forma, pero no de fondo, y en cualquier caso el modo en el que ellos se comunican. La autora le da este tipo de padres a Félix en "&lt;em&gt;Presentimientos"&lt;/em&gt;, creo recordar, y también se los pone a Sandra en "&lt;em&gt;Lo que esconde tu nombre"&lt;/em&gt;. Curiosidades, ya digo.&lt;br /&gt;Otro elemento muy presente son las joyas, utilizadas como trueque de libertad o de salvación: el anillo de "&lt;em&gt;Presentimientos"&lt;/em&gt;, los diamantes de "&lt;em&gt;Piedras preciosas"&lt;/em&gt;…, la caja de Karin con las alhajas robadas a los presos del campo de concentración; los talismanes, como el saquito de arena de "&lt;em&gt;Lo que esconde tu n&lt;/em&gt;ombre"…, el pañuelo de seda de "&lt;em&gt;Presentimientos"&lt;/em&gt;… Otra de sus constantes es el efecto que la ropa de los desconocidos produce en los protagonistas: “&lt;em&gt;Olía a ella, a su perfume, lo que me produjo una sensación ligeramente desagradable porque no era como cuando me ponía un jersey de mi madre.&lt;/em&gt;” Este pasaje aparece en "&lt;em&gt;Lo que esconde tu nombre"&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;“&lt;em&gt;Julia había traído sábanas desde Madrid para la cama del niño, quería evitarle el contacto con ropa usada por otras personas aunque estuviese limpia&lt;/em&gt;.” Y este otro pertenece a "&lt;em&gt;Presentimientos"&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tenéis un poco de paciencia os aclararé enseguida por qué me entretengo en estas pequeñas observaciones, en apariencia irrelevantes porque ni le quitan ni le añaden a la trama ni al argumento, no se trata de un juego frívolo, ni de un alarde de sagacidad, -ya he dicho que a menudo tengo que leer varias veces para fijar-, se debe a que creo que la obra completa de un autor necesita llevar algunos pespuntes que le vayan dando unidad y la eslabonen como si fuera un collar, y ello no significa que el tema se repita, o el escritor se reitere, precisamente si por algo se distingue Clara Sánchez es porque en cada novela que emprende cambia por completo de trama y de ejercicio y nada tienen que ver sus libros entre sí. La cuestión es que buscado a propósito o no el pespunte está, y a todos los autores que te gustan se lo descubres como un hilo conductor que continúa y se sale de la contraportada para coserse a la portada siguiente. Por ejemplo, cuando lees la obra de &lt;strong&gt;Paul Auster&lt;/strong&gt; también descubres la costura o los engarces, como lo queramos nombrar, los suyos son las muertes repentinas a causa de accidentes, casi siempre de coche, la obsesión por mirarle las tripas al azar para ver de qué ingredientes está compuesto… &lt;strong&gt;Almudena Grandes&lt;/strong&gt;, sin ir más lejos, introduce madres castradoras, personajes con síndrome de Dawm, parálisis… A &lt;strong&gt;Rosa Montero&lt;/strong&gt; le acompañan en las páginas enanos, o seres pequeños, y &lt;strong&gt;Buero Vallejo&lt;/strong&gt; creaba personajes ciegos, daltónicos, o dañados con cualquier otro estigma físico para que sirvieran como conciencia viendo más adentro y mirando más allá. En fin, no hace falta seguir porque cualquier autor que se precie plasmará determinados leitmotiv, salpicados por todos sus libros. Los de Clara hablan de manipulación, de hipocresía, de ser un blanco fácil para el grupo, hablan de la pérdida de la inocencia y también de la redención, de los verdaderos códigos de honor aunque pertenezcan al lumpen, de los ángeles caídos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los protagonistas de Clara, siempre urbanos, suelen estar dentro del círculo de la alta burguesía, como testigos muy próximos, pero sin pertenecer a él, la mirada de la autora es dura y pesimista, hay quien dice que más bien irónica, pero yo discrepo, la ironía es subterfugio y Clara es directa y se limita a subrayar las paradojas, como la de que Constantino prefiera que su mujer esté loca a preguntarse qué le ocurre realmente, que esté loca no le desbarata su mundo aunque ella muera de soledad y caiga en manos de desaprensivos por falta de amor, el de su marido en concreto.&lt;br /&gt;A veces, viendo los grupos a los que la autora retrata me permito divagar especulando un poco: siempre se dice que los escritores vivimos en un mundo aparte aunque tengamos buen oído social, y si ya hablamos de los que tienen éxito y prestigio como es el caso de Clara podemos llegar a la conclusión de que inevitablemente terminan relacionándose con personas de elevado status que tienen que ver con el mundo editorial, los medios de comunicación, con los estamentos culturales apoyados por políticos, entes financieros… en definitiva, los mecenazgos de hoy, pero ellos, los escritores, han llegado hasta ese espacio a menudo elitista y excluyente por la vía del talento y yo no sé cómo se las arreglarán para adaptarse sin atraparse, y aclaro que hablo del sentido de pertenencia, porque independientemente de la cuna en la que se nazca el escritor ante todo es escritor y su vía de reconocimiento es como ya he dicho el talento, y la economía no te lo da, tampoco los títulos académicos. Las oportunidades que tenga para darse a conocer son otro asunto, ahí sí puede influir “el con quién andas.” Pero dejando atrás el inciso y la divagación lo que quiero decir es que aunque no sean préstamos personales de Clara Sánchez, sí que ella retrata en primer plano y con nitidez los infiernos que se esconden tras las geométricas y floreadas urbanizaciones de chalets de lujo, o tras las ventanas de los modernos rascacielos habitados por los flamantes ejecutivos que cortan el bacalao manejando los contratos y ceses a golpe de caprichos de poder, y entre todos los temas esenciales que la autora toca, tales como el Bien y el Mal con mayúsculas, el aislamiento y la inadaptación también son constantes principales de su literatura, deseo que ella los denuncie, pero espero que no los padezca.&lt;br /&gt;En cuanto a su estilo, prescindiré de tecnicismos porque cuando te encuentras con vanguardia todavía no están los estudios hechos, como decía el slogan “marcando estilo”, y Clara lo marca. Es una escritora moderna, que a veces puede desconcertar, has de recurrir al poso que te deja para comprender lo que ha hecho contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días una compañera hablaba en el club de por qué agradan tanto los libros de corte clásico aunque el contenido sea actual “porque son muy descriptivos y eso gusta” nos decía. La conversación salió comparando el peso de "&lt;em&gt;Suite Fra&lt;/em&gt;ncesa" de &lt;strong&gt;Irène Némirovsky&lt;/strong&gt; con "&lt;em&gt;Piedras preciosas"&lt;/em&gt;, (estábamos leyendo las primeras cien páginas de "&lt;em&gt;Suite Francesa"&lt;/em&gt; cuando supimos que La Biblioteca había invitado a Clara, así que pospusimos la lectura durante una sesión para darle paso a un libro de ella que no hubiésemos leído juntas, y escogimos entre todas "&lt;em&gt;Piedras preciosas"&lt;/em&gt; y nos lo compramos para hacerle el honor a la autora y de paso celebrar la fiesta del día del libro, Lo que esconde tu nombre ya está rotando por los clubes así que había que esperar turno). No solemos hacer comparaciones, porque si un escritor es bueno no se parece a nadie, pero es lícito que en el club se manifiesten las preferencias de todo tipo y a alguna compañera le pareció mejor "&lt;em&gt;Suite Francesa"&lt;/em&gt;, y así lo expresó. Y entonces me dio pié para explicar sin imponer por qué a mi juicio "&lt;em&gt;Piedras preciosas"&lt;/em&gt;, una novela aparentemente más sencilla también tenía mucho peso y comencé con el extraordinario arranque:&lt;br /&gt;Ya en la primera página el lector ve lo que la autora le deja añadir habiendo buscado a propósito las palabras no expresadas, observamos como a Natalia la coge por el hombro su marido, Constantino, y como ella se siente conmovida. Ahí ya nos muestra que no es habitual el gesto, Natalia mira las baldosas pulidas y brillantes del aeropuerto y comprendemos que lleva una actitud recogida, ensimismada, no mira al frente. Despiden a sus hijas adolescentes que se van a estudiar a Inglaterra… el narrador omnisciente o la propia Natalia si hablase en primera persona podrían haber dicho que hacía tiempo que su marido no la cogía por el hombro y que se conmovió, pero eso sería contar el hecho sin más, la forma que la autora escoge además de ser más artística crea emoción y empatía en el lector&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S8Nich-r0jI/AAAAAAAAAOc/DxBqDQXlNt4/s1600/Lo+que+esconde+tu+nombre.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 151px; FLOAT: right; HEIGHT: 265px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5459315415600321074" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S8Nich-r0jI/AAAAAAAAAOc/DxBqDQXlNt4/s320/Lo+que+esconde+tu+nombre.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;, el lector se involucra y por lo tanto experimenta, está dentro.&lt;br /&gt;En la segunda página leemos otro estado de ánimo sugerido por las actitudes, el lector observa la conducta de la protagonista y deduce, pero para que deduzca la escritora ha tenido que llevarle y escoger el lenguaje que le conduzca hasta ahí.&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Todos estos sonidos más el crepitar del fuego en la chimenea y ligeros estremecimientos de los cristales y de los muebles estallaron dentro de Natalia como un llanto y sintió lágrimas en su rostro.&lt;br /&gt;Este contacto le hizo pensar en ella misma en sus manos en cada parte de su cuerpo en la urgente necesidad que tenía de ir a la peluquería y a la manicura&lt;/em&gt;”&lt;br /&gt;Nos entrega la imagen, no nos dice que de pronto es consciente de su edad, de su descuidado aspecto, de su nido vacío, nos hace comprenderlo y prosigue: “&lt;em&gt;Observó la chimenea, las ventanas, los muebles, las fotografías encima de la repisa. La única sombra humana de la sala era la suya. Estaba sola.&lt;/em&gt;” Y lo subraya con contundencia, entre dos puntos. Estaba sola. No físicamente, sino sola.&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Subió a las habitaciones superiores con un llanto rítmico que le ayudaba a superar los escalones con rapidez. No quiso contener las lágrimas: dejó que la acompañaran en su detenido paseo entre los muebles de las habitaciones.&lt;/em&gt;” Cuando nadie te ve el llanto es distinto, más abierto y desbordado. “&lt;em&gt;Dejó que la contemplación de objetos queridos la hiciera descender a lo más profundo de su sentimiento de abandono, incluso abrió el trastero para ver las cunas de las niñas y el cajón de los juguetes. El llanto fluía ya incontrolable y desesperado. Bajó la escalera de manera desigual y tropezó con los muebles hasta caer en la otomana situada junto al ventanal, frente al fuego que le enviaba chispas encendidas, soñó que unos labios se posaban sobre los suyos. Fue un contacto cálido y estremecedor que deseaba ardientemente recuperar&lt;/em&gt;” Qué forma tan suya, tan artística de definir el encierro, la soledad y el aislamiento con la precisión visual del story book del cine. ¡Chapeau!&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Para recuperarlo tenía a Constantino, que regresaría por la noche, y lo esperó impaciente. Cuando lo tuvo ante ella cerró los ojos y buscó su boca, pero no fue beso, sólo la presión de la boca de Constantino contra la suya&lt;/em&gt;”. Qué bien definido un beso indiferente, cotidiano, de costumbre, que ha perdido el sentido de la voluntad de dar.&lt;br /&gt;Como ya hemos dicho otras veces, que una novela sea fácil de leer no significa que resulte fácil de escribir, la aparente sencillez en literatura a veces se usa para lograr complejidad y mayor impacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;em&gt;Piedras preciosas"&lt;/em&gt; se publica en 1989, han pasado 21 años, Clara Sánchez era una muchacha, como nosotras lo éramos entonces, y no podemos olvidar qué nos preocupaba e interesaba a esa edad y qué nos preocupa e interesa ahora. Intento expresar que no debemos confundir calidad literaria con lo que nos hace identificarnos con un libro. Estoy segura de que "&lt;em&gt;Piedras preciosas"&lt;/em&gt; sigue vigente para cualquier lector, pero en especial para una mujer de treinta y tantos, está claro que lo que deslumbra y embauca a los treinta o cuarenta años no es lo mismo que a los cincuenta y tres o a los sesenta.&lt;br /&gt;En cualquier caso es una novela de vidas cruzadas muy bien construida, y de una belleza extraordinaria, intuyo que le gusta mucho a Clara el cruce de caminos, o el punto en el que dos trenes con direcciones opuestas paran para hacer un alto y se encuentran.&lt;br /&gt;Como tengo todo el libro subrayado, para sufrimiento de los que lo leen tras de mí, os escojo otro ejemplo que me sirve para lo que intento decir: “&lt;em&gt;Buscó la navaja de afeitar por encima de la cómoda entre las botellas vacías.&lt;/em&gt;” ¿Veis qué modo tan sutil de mostrarnos sin decir que el policía Buendía es alcohólico?&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Cuando se casaron no poseían casi nada. Constantino trabajaba día y noche en P.P. y a su regreso a casa dejaba resbalar un beso por las mejillas tersas y brillantes de Natalia que planchaba de pie ante la mesa de la cocina. Años duros que a los dos les gustaba recordar en las frías tardes de invierno mientras contemplaban todo lo que ahora les rodeaba. Poco a poco consiguió ser alguien. Invitaban a los jefazos de P.P., y Natalia comenzó a fumar. Constantino recordó con rencor este dato.&lt;/em&gt;” En realidad nos dice que Natalia comenzó a dejar de ser feliz. En ambos párrafos conviene leer los renglones anteriores, pero he troceado para buscar la síntesis.&lt;br /&gt;Pondría muchos más de los subrayados que mi libro tiene, pero creo que con esta pequeña muestra se comprende en qué sentido estoy valorando su prosa, su composición y todo su contenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por hoy lo dejamos para no saturar. Deseo que os haya gustado el bocado. En otro encuentro hablaremos en exclusiva de "&lt;em&gt;Lo que esconde tu nombre"&lt;/em&gt;, porque se merece espacio propio. Ya os anticipo que aparte de lo interesante de la trama por el tema escogido: los nazis que se refugiaron en la costa de Levante y que hoy son ancianos aparentemente inofensivos hay una preciosa relación, de joven con mayor, viaje iniciático en cuyo cruce de caminos –de nuevo el cruce- la joven pierde la inocencia y gana la valentía de la madurez y el compromiso, y el vínculo de ambos redime a la venganza, y el círculo vital se cierra.&lt;br /&gt;Tal vez la novela crea en el lector expectativas que, finalmente y por fortuna, no se producen, porque lo que el lector esperaba quedaría encerrado en el libro sin más, viviendo en el mundo de la ficción y formando los manidos iconos a los que estamos tan acostumbrados, por el contrario lo que en ella sucede la trasciende y sale fuera.&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Al principio sólo pensaba en la venganza, ahora pienso en el futuro de gente como Sandra&lt;/em&gt;” Nos dice Julián en la página 396.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“¿Habría vuelto a matar alguno de ellos después de la guerra o se habrían saciado para siempre?, ¿sería capaz alguno de ellos de matar con su propia mano o tenían que estar organizados?&lt;/em&gt;” Esta reflexión de Julián que a mí me parece el corazón de la novela, su núcleo, aparece en páginas anteriores, concretamente en la 168.&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Y no me importaba lo que pensaran de mí sino lo que pensaba yo de la vida.&lt;/em&gt;” Esta autoafirmación la hac&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S8NiwSeb7KI/AAAAAAAAAOk/eku1U_aY0bQ/s1600/Clara+Sanchez.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 273px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5459315755035913378" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S8NiwSeb7KI/AAAAAAAAAOk/eku1U_aY0bQ/s320/Clara+Sanchez.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;e Sandra en la página 420, y el lector al fin respira hondo y satisfecho porque ha asistido a la profunda transformación de la protagonista. En realidad, como en todos los viajes introspectivos la acción y toda la turbulencia se producen en el interior de la persona.&lt;br /&gt;Esta frase de Sandra es el regalo con el que yo me quedo junto con la bellísima imagen, casi litúrgica que para mí sintetiza y resume toda la novela: las tres piedras tras el banco en el que Julián y Sandra se encontraban parecen decir: Mira siempre lo que hay debajo. Y el mar y el faro al frente como luz de guía en la oscuridad.&lt;br /&gt;También en las novelas de Clara Sánchez hay que mirar siempre lo que hay debajo por el poderoso contenido subliminal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La música de "&lt;em&gt;Lo que esconde tu nombre"&lt;/em&gt; es un blues, y eso lo he dicho de muy pocos libros, de hecho podría subtitularse &lt;em&gt;crossroad&lt;/em&gt; con el diablo incluido como la leyenda reza. Y la melodía de ese cruce de caminos del que tanto estoy hablando, encrucijada de la que ambos protagonistas salen transformados sin haber vendido el alma, me gustaría que se cantase y escuchase por todos los confines del mundo.&lt;br /&gt;Nunca voy a olvidar la ternura de Julián preocupado por su imagen íntima frente a Sandra de “&lt;em&gt;tío meón, sin lentillas, con gafas de culo de vaso, un arsenal de medicamentos y delgadez extrema&lt;/em&gt;” cuando tuvieron que compartir habitación. Es curioso, pero esa escena que aparentemente no es álgida fue sin embargo la que más me conmovió. Lloré. Y lo hice por el magnífico contrapunto que busca Clara, por el contraste: si tenemos en cuenta que en el campo de concentración Julián vivió compartiendo el olor de los orines de los otros, y su desnudez…, la escena cobra un valor de dignidad muy importante. Clara sabe colocar muy bien esos espejos.&lt;br /&gt;Y el cierre de la novela es perfecto: el niño, la vida abriéndose paso, se llama Julián, “&lt;em&gt;Cuando nos miraba parecía que buscaba la verdad dentro de nosotros o que sabía que detrás de cualquier cosa había algo más&lt;/em&gt;”. Rotundo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre también estuvo cuatro años en un campo de concentración de los de Franco, en Larache, y como Julián hace con su hija nos contó muy poco a mi hermano y a mí, sólo bajó la guardia una noche, cuando ya empezaba a estar muy enfermo, en el hospital de Alicante, para decirme ¡Qué malos fueron, hija! ¡Qué malos! Diecinueve años tenía cuando se lo llevaron, desde allí en días claros veía el perfil de su país.&lt;br /&gt;Me habría gustado ayudarle como Sandra hace con Julián, al menos cuando los malos recuerdos del pasado le rondaban con mayor virulencia. Pero aunque ya lo intuía, a través del libro de Clara he confirmado que quiso sentirse normal frente a nosotros, sin estar estigmatizado, pero a pesar de las tiritas, como las que se pone Julián en el tatuaje de su número, los estigmas “invisibles” siempre se le trasparentaron.&lt;br /&gt;Espero que el mundo esté lleno de los buenos pensamientos de mi madre, como Julián deseaba: “&lt;em&gt;Raquel tenía el don de hacer lo malo bueno, y me tomé como otro castigo el que ella muriese antes que yo, y que sus buenos pensamientos desapareciesen del mundo&lt;/em&gt;.” Los de mi madre Juana (Magdalena) Campos Guadalajara tampoco desaparecerán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. D. Y ya para despedirme después de todo el elogio sólo añadiré una pequeña objeción: Me gustó muchísimo lo bien que guardaste el elemento sorpresa, querida Clara, con respecto a Alberto, la anguila, de hecho lo sentí como un pescozón en la cabeza dirigido expresamente al lector que venía a decir así: ¿No te he explicado ya que no hay que juzgar ni fiarse de las apariencias? Pues entonces ¿por qué has dado por hecho? Pero no comparto que Julián no le desvele a Sandra en la carta la verdadera identidad de Alberto, aunque comprenda sus razones, porque si toda la novela en sí misma es una rebeldía contra la manipulación creo que Sandra tenía derecho a saber la verdad, y Alberto a ser reivindicado en la novela, la sobreprotección es otra cara de la misma moneda.&lt;br /&gt;Tengo muchas ganas de volver a leer Lo que esconde tu nombre con mis compañeras.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Hasta el próximo encuentro. Un fuerte abrazo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Pili Zori&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-5971281466661099661?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/5971281466661099661/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/04/piedras-preciosas-y-lo-que-esconde-tu.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/5971281466661099661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/5971281466661099661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/04/piedras-preciosas-y-lo-que-esconde-tu.html' title='&quot;Piedras preciosas&quot; y &quot;Lo que esconde tu nombre&quot;, de CLARA SANCHEZ'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S8OA9g5kbqI/AAAAAAAAAO0/F87ncpJeccM/s72-c/Piedras+preciosas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-1214983494421947356</id><published>2010-03-01T22:47:00.003+01:00</published><updated>2010-03-01T23:49:17.321+01:00</updated><title type='text'>“La letra de los ríos”, de MANUEL LEGUINECHE, FRANCISCO GARCIA MARQUINA, ANTONIO PEREZ HENARES y PEDRO AGUILAR</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Leímos, durante las vacaciones de navidad, “&lt;em&gt;La letra de los ríos&lt;/em&gt;”, un precioso obsequio del Servicio de Cultura de la Diputación de Guadalajara, magnífica edición de insólito contenido escrito a cuatro voces.&lt;br /&gt;Por circunstancias familiares muy tristes, no había vuelto a asomarme por aquí, pero a pesar de que ha pasado más tiempo del acostumbrado me parecería injusto no reflejar, aunque sea muy someramente, la grata experiencia que con su lectura vivió el club.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando recibí “&lt;em&gt;La letra de los ríos&lt;/em&gt;”, mantuve el libro con incertidumbre en el cuenco de mis manos durante un buen rato, hojeaba, leía un poquito en transversal, hacia delante, hacia atrás, me detenía en las fotos… No sabía cómo iba a funcionar, -el club está acostumbrado a la literatura-, y pensé que tal vez un libro de viaje… Pero de inmediato corregí el vicio de la clasificación que tanto critico en otros porque nada más comenzar con la lectura comprendí la obviedad: que los cuatro autores se desenvolvían de maravilla, por arte y por oficio, en varios registros de comunicación, pero también, y especialmente, como novelistas. El que alguno de ellos haya sido viajero de riesgo además, para esta novela en concreto era un valor de añadidura, pero no el principal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A priori podría parecer que lo apropiado sería hablar y destacar a los autores de uno en uno, por separado. Medité sobre ello, pero, al menos para mi, colocar ese involuntario podium de extensos y destacables curriculums sería como cometer un sacrilegio contra el espíritu del libro, porque si algo rezuma desde sus páginas es esa envidiable simbiosis de amistad que desde fuera se respira, –tan difícil de encontrar en este solitario oficio-, esa amistad que el lector intuye con fuerza unifica toda la obra como un pegamento indeleble e intemporal. Quien lee no se pregunta por la fecha en la que fue escrita cada narración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes del abordaje de la lectura yo tenía otro hándicap secreto, aunque no inconfesable: la que escribe es una urbanita irremediable que ha viajado hasta recónditas ciudades remotas, pero que sin embargo, por tenerlos tan a mano, desconoce los bellísimos parajes de su provincia, una vergüenza, ya digo. Tal es la paradoja, que un buen día se encontró, (la que escribe, vuelvo a repetir, porque así en tercera persona me da menos apuro admitirlo), en un palacio de Guimaraes cinco réplicas, únicas, de tapices elaborados y expuestos en Pastrana. Como veis la penitencia ya va en el pecado. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S4xELHfbC2I/AAAAAAAAAOM/HYkENaXVpiY/s1600-h/lldlr.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 300px; FLOAT: right; HEIGHT: 239px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5443801007364180834" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S4xELHfbC2I/AAAAAAAAAOM/HYkENaXVpiY/s320/lldlr.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por tanto, dado mi desconocimiento, supe que por mucho que me documentara la impostura iba a ser evidente, así que decidí con humildad colocarme un paso atrás para escuchar y aprender de mis compañeras, y la sorpresa fue que el libro satisfizo por completo tanto a las amantes del viaje y de la historia como a las de la literatura, y tanto a las nacidas y criadas aquí como a las que provenían de otros lugares del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas supieron captar los matices de las cuatro voces, hasta el punto de descubrir bajo la vocación de estilo de cada uno de los autores también los rasgos de su personalidad.&lt;br /&gt;Conozco a mis amigas de club desde hace 14 o 15 años, y como en otras ocasiones he dicho en este mismo blog, en cada sesión vampirizo lo mejor de ellas: sus opiniones. Pero en ésta recibí otro regalo más entrañable aún si cabe: el de sus raíces. Casi todas, como ya he anunciado en renglones anteriores, nacieron en pueblos de Guadalajara de los que se sienten profundamente orgullosas.&lt;br /&gt;Gracias a este libro cada una habló de su lugar de origen; reconocieron, emocionadas, a muchos de los personajes citados, tan allegados que algunos resultaron ser familia, tíos, primos…&lt;br /&gt;Hicieron la novela suya ampliando información, y crearon un pormenorizado epílogo que la crecía en detalles y precisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las que siempre tienen la mochila preparada propusieron con entusiasmo recorrer juntas esos caminos. Guante que desde aquí le lanzo a María Antonia Pérez León, Presidenta de la Diputación de Guadalajara, que dispuso amablemente el Castillo de Torija para el encuentro con los escritores. No estaría mal propiciar visitas de un día, o medio, según las distancias, a los distintos lugares y monumentos que describe el libro. Perdón por la osadía, pero por solicitar que no quede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como os contaba al principio no pude asistir, pero Plácido, Paloma y Rosa, los responsables del Departamento de Cultura se volcaron con mis chicas, como ellos las nombran, además de con los otros tres clubes invitados que también acudieron a la cita en sendos autobuses. Era una experiencia piloto en la que los tres pusieron enorme ilusión cuidando con celo los detalles, (cuando acudimos a eventos culturales tanto de la Biblioteca Pública, como del Ayuntamiento, Fundación Siglo Futuro, Diputación… a menudo se nos olvida la gran labor en sombra de los anfitriones), -no resulta fácil hacer coincidir a cuatro escritores el mismo día-, sobre todo si además andas con los dedos cruzados y mirando a un cielo plomizo que en esas fechas no paraba de escupir hielo. Ni adelantarse a los caprichos de la megafonía. Para que Manu Leguineche pudiera estar cómodo se cambió de sala y se eliminó la tarima, finalmente muy a su pesar no pudo acudir.&lt;br /&gt;Por todos los esfuerzos, gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagino que el club transmitiría a los autores que nos parecieron preciosas imágenes como la del río corriendo paralelo al tren. Esa líquida eternidad frente a la efímera y mortal sucesión de acontecimientos y personas a lo largo de su lecho y de la historia.&lt;br /&gt;La fluidez de la prosa de todo el libro deslizándose como seda sobre agua. La enorme recopilación de poesía sobre “Su majestad el Tajo” (el título se lo otorgo yo con vuestro permiso).&lt;br /&gt;La forma tan hermosa, en la que los cuatro describen la personalidad de cada río, sus edades e incluso su sexo…&lt;br /&gt;El descubrimiento de la fábrica de chocolate que nació en un tiempo de fascinación por el progreso, las máquinas y la magia de los inventos.&lt;br /&gt;En fin, seguiría enumerando las virtudes de este extraordinario escáner anímico que cada uno de los escritores con su particular interpretación y enfoque le hace a la provincia. Pero me limitaré a decir que el recorrido de catéter por sus venas de agua merece muchísimo la pena.&lt;br /&gt;Con razón Mary Paz, una antigua compañera que tuvo que trasladarse a otra ciudad, siempre decía “leer es viajar gratis”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no quisiera terminar este encuentro sin decir que los cuatro escritores fueron muy valientes a la hora de elevar su personal y particular canto a esta provincia si tenemos en cuenta que “&lt;em&gt;El viaje a la Alcarria&lt;/em&gt;” de Cela aquí pesa mucho, y aún a riesgo de que me excomulguen, lo de “pesa” lo digo en sus dos acepciones, no hay cosa peor que una lectura obligada en la infancia para que un niño se desapasione, lo siento mucho pero a mí y a esa edad no me gustaba la imagen que el posteriormente nóbel daba de nosotros, lo de valorar la prosa llegaría más tarde, pero el tufillo elitista de la trama me desagradaba. Subjetivo o no, es mi recuerdo.&lt;br /&gt;No sé si alguno de los cuatro escritores buscaba la emulación o por el contrario enmendarle la plana a Cela. En cualquier caso me alegro por contraste de estas miradas nuevas, de la frescura de este viaje que ha conseguido impregnarnos de la atmósfera, los olores, la sensualidad, el cansancio, los mosquitos… y sobre todo me alegro del contagio del profundo amor por nuestro sitio, incluyendo la ironía, esa clase de autocrítica que sólo se admite si proviene de alguien de la familia, de uno de los nuestros, por sangre o por adopción, pero de nadie más y perdón por el chauvinismo, como suele decirse, de mi hijo o de mi hermana hablo mal yo, pero tú no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta bellísima provincia tan invisible y a menudo tan olvidada ya tiene sus cantores, y por si alguna vez ellos se ponen tristes por la falta de reconocimiento a sus batallas hoy quiero regalarles este himno de Mercedes Sosa y Horacio Guarany para que no olviden nunca que su oficio tiene enorme importancia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;”Si se calla el cantor calla la vida&lt;br /&gt;Porque la vida misma es todo un canto&lt;br /&gt;Si se calla el cantor mueren de espanto&lt;br /&gt;la esperanza la luz y la alegría&lt;br /&gt;Si se calla el cantor se quedan solos&lt;br /&gt;los humildes gorriones de los diarios&lt;br /&gt;Los obreros del pueblo se persignan&lt;br /&gt;Quién habrá de luchar por sus salarios&lt;br /&gt;Qué ha de ser la vida si el que canta&lt;br /&gt;no levanta su voz en las tribunas&lt;br /&gt;Por el que sufre,&lt;br /&gt;Por el que no hay ninguna razón que lo condene&lt;br /&gt;a andar sin manta&lt;br /&gt;Si se calla el cantor muere la rosa,&lt;br /&gt;De qué sirve la rosa sin el canto&lt;br /&gt;Debe el canto ser sobre los campos&lt;br /&gt;Iluminando siempre a los de abajo&lt;br /&gt;Que no calle el cantor porque el silencio&lt;br /&gt;cobarde apaña la maldad que oprime&lt;br /&gt;No saben los cantores de agachadas&lt;br /&gt;No callarán jamás de frente al crimen&lt;br /&gt;Que se levanten todas las banderas&lt;br /&gt;cuando el cantor se plante con su grito&lt;br /&gt;Que mil guitarras desgranen en la noche&lt;br /&gt;una inmortal canción al infinito&lt;br /&gt;Si se calla el cantor…&lt;br /&gt;Calla la vida&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y ahora que terminen ellos este encuentro con sus propias palabras, hay muchos pasajes hermosos y llenos de significado para escoger, que cada lector subraye los que quiera hacer suyos, aquí dejo esta pequeña muestra:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Comen lo que se come allí por donde pasan, se guarecen de la lluvia bajo árboles copudos. Escuchan el latido de la naturaleza&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;Manuel Leguineche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Voy paseando hasta la estación, que aparece recortada y limpia al fondo de la ancha calle. Limpia, eso sí, pero también pintada a medias de color mortadela y de color panzaburra muy poco agradable. En esto del diseño, a veces te sale un creativo desahogado que te arruina un paisaje&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;Francisco García Marquina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Cada vez que desde La Alcarria miro hacia la Sierra y mi vista alcanza el Ocejón, este año tan cuajado de nieves, siento la misma y renovada emoción de pertenencia. Esa es mi tierra y mi horizonte. Pero no porque la sienta mía, sino porque yo me siento suyo, parte de su ser de su esencia, de su paisaje y de su raíz. Yo soy su hijo&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;Antonio Pérez Henares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Según baja el Jarama de la sierra va horadando el paisaje. Su látigo azul y blanco parte la tersa y negra pizarra en multitud de fragmentos que se esparcen por las laderas de los viejos picos de la sierra de Ayllón&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;Pedro Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias&lt;br /&gt;Hasta el próximo encuentro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pili Zori&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-1214983494421947356?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/1214983494421947356/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/03/la-letra-de-los-rios-de-manuel.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/1214983494421947356'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/1214983494421947356'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2010/03/la-letra-de-los-rios-de-manuel.html' title='“La letra de los ríos”, de MANUEL LEGUINECHE, FRANCISCO GARCIA MARQUINA, ANTONIO PEREZ HENARES y PEDRO AGUILAR'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S4xELHfbC2I/AAAAAAAAAOM/HYkENaXVpiY/s72-c/lldlr.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-3711447805223635419</id><published>2009-12-05T02:08:00.004+01:00</published><updated>2009-12-05T02:14:32.913+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adelaida García Morales'/><title type='text'>"Nasmiya", de ADELAIDA GARCIA MORALES</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hemos estado un mes conviviendo con Nadra, Khaled y sus hijos y también con Nasmiya, la segunda esposa de Khaled. Españoles, todos ellos, convertidos al islamismo.&lt;br /&gt;Como siempre, os recomiendo el atajo de internet para la búsqueda de la interesante biografía de &lt;strong&gt;Adelaida García Morales&lt;/strong&gt;, (esta singularísima autora licenciada en filosofía y letras que además estudió escritura de guiones en la Escuela de Cinematografía, que fue modelo y actriz de teatro en el grupo Esperpento, que trabajó como traductora en Argelia y dio clases de lenguaje y literatura en un instituto de enseñanza media…, que vivió durante cinco años en Las Alpujarras, que arrasó con su novela “&lt;em&gt;El sur y Bene&lt;/em&gt;” tras “&lt;em&gt;El silencio de las sirenas&lt;/em&gt;” y que goza del respeto de crítica y lectores con cada nueva novela que escribe siendo una de las autoras españolas más estudiadas fuera de nuestro país). Y así me puedo dedicar de lleno a condensar en este pequeño rincón de lectura todas las reflexiones que a lo largo de cuatro semanas hemos ido haciendo.&lt;br /&gt;Una de las compañeras del club dijo que la novela debería titularse Nadra y no Nasmiya porque Nadra es quien nos cuenta su historia en primera persona.&lt;br /&gt;El libro plantea el triángulo amoroso desde un enfoque que nunca habíamos visto en literatura, con total ausencia de morbosidad y sin remitir a lo prohibido. La autora escoge con gran acierto el ambiente y la atmósfera adecuados para preguntarse y preguntarnos, qué pasaría si tu marido, del que sigues profundamente enamorada, trajera a casa a una segunda esposa de gran belleza externa e interna a la que doblas en edad, amparándose en que tu religión lo permite y en que tu aceptaste esa posibilidad con todas sus consecuencias. Y asegurase al mismo tiempo que a ti también te ama.&lt;br /&gt;Como veis el debate estaba servido: &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/Sxmy1V3PuwI/AAAAAAAAANU/ZVXaAMTYnUM/s1600-h/nasmiya.gif"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 95px; FLOAT: right; HEIGHT: 150px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411553056734034690" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/Sxmy1V3PuwI/AAAAAAAAANU/ZVXaAMTYnUM/s320/nasmiya.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Se puede trascender la monogamia?, ¿es posible amar a dos mujeres a la vez y bajo el mismo techo, viendo los arrumacos, oyendo e imaginando caricias, aunque no quieras, tras la pared del dormitorio contiguo?, ¿y si se tratara de un segundo esposo escogido por la mujer?, ¿se producirían las mismas situaciones?, ¿cuánto hay de cultural o de instintivo en los celos y de qué están compuestos?, ¿surgen con el menosprecio o la exclusión?, ¿se deben al destronamiento?...&lt;br /&gt;Podríamos continuar, como así lo hicimos, con toda la infinidad de preguntas y matices que nos propone el libro.&lt;br /&gt;Lo cierto es que la autora, con enorme maestría, a lo largo de las páginas va desarrollando la situación como insostenible, pero sin embargo, y tras hacernos conjeturar sobre todos los desenlaces posibles, la evoluciona sin que apenas notemos cuando se produce el punto de inflexión. Para ello no utiliza recursos drásticos ni impactantes que justifiquen el cambio de actitudes de los protagonistas, simplemente nos deja asistir a la transformación de sentimientos que se va produciendo y que en ningún instante es arbitraria o interesada, ni de acomodaticia necesidad de adaptación, sino producto de reflexiones y exploración profundas.&lt;br /&gt;La autora se encarga de subrayar que en todo momento, Nadra y sus hijos tendrían manutención y techo asegurado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adelaida García Morales también se ocupa, a través de los amigos de ambas culturas, de contrastar, para que el lector vea con claridad lo que Nadra busca y el proceso interior en el que está sumida. De hecho entre la comunidad musulmana que la protagonista frecuenta hay matrimonios que eligen la monogamia y comprenden el sufrimiento de la primera esposa de Khaled.&lt;br /&gt;Y al lado y al mismo tiempo, también la escritora coloca a Antonio que no es musulmán y sin embargo ansía y envidia esa tolerancia ya que perdió a esposa y amante por no querer elegir, de esa manera García Morales descontextualiza aislando sentimientos e instintos para que el lector no pueda achacarlos a elementos culturales, costumbres o presión social.&lt;br /&gt;A algunas de mis compañeras la novela les pareció reiterativa y le habrían quitado páginas. Es cierto que la historia se podría haber acortado, pero también es evidente que lo importante no era el fin sino el proceso, como ya he dicho en renglones anteriores, y que para conseguir el marco cerrado y obsesivo había que situarla dentro de la casa, para recalcar el mundo interior, tanto espacial como anímico, y poder crear así la espiral de pensamientos que van y vienen desde el centro hacia afuera.&lt;br /&gt;En ese ir y venir se van añadiendo pequeños trozos con cada ingrediente nuevo, que todavía el lector no advierte, pero que están, que ya han ido apareciendo. La autora aún no quiere perder el aparente círculo vicioso y sin salida porque está creando atmósfera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os aseguro que esta clase de ejercicio de enorme introspección entraña una gran dificultad para un escritor, y que siempre que se aborda una sabe perfectamente donde se mete: el monólogo interior, la turbulencia mental, los sentimientos y sensaciones ambivalentes... En fin, para mí, como escritora ha sido un hallazgo escarbar en la carpintería de esta magnífica novela, si difícil es describir sentimientos, -recalco que no digo expresar, sino describir-, más complicado todavía es definir los pensamientos, y si damos otra vuelta de tuerca que es la de mostrarle al lector la actividad mental como si la estuviera viendo, ya es el súmmum. Y eso es exactamente lo que ha logrado Adelaida García Morales: diseccionar el alma y la mente de Nadra y servírnoslas en bandeja.&lt;br /&gt;Para quien está metido en un atolladero no pasan las horas ni los días, y la autora consigue a la perfección, y doy por hecho que a propósito, la sensación de estancamiento, pero no se olvida del lector y para que él sí sepa de forma sencilla y en todo momento dónde está le muestra la entrada y salida de escena con los horarios de comidas, así, aunque Nadra ha perdido la noción, él sí ve que el tiempo global en el que se desarrolla la novela, transcurre en unos meses, y el detallado día a día.&lt;br /&gt;Llegados a este punto conviene que ahora diga que la autora reescribió “&lt;em&gt;Nasmiya&lt;/em&gt;” cuatro veces, detalle que remarca la intención, como vengo repitiendo, y que tanto “&lt;em&gt;El Sur y Bene&lt;/em&gt;” como “&lt;em&gt;La lógica del vampiro&lt;/em&gt;” son libros de pocas páginas donde Adelaida muestra gran capacidad de síntesis y el arte de decir lo máximo en lo mínimo, por tanto nos queda claro que compuso y eligió a propósito, ambiente, tono, música y ritmo para este libro de mayor duración. De hecho, creo recordar que en alguna entrevista leí que Nasmiya era su obra más querida, no sé si tras las posteriores seguirá prefiriéndola, pero sí que fue muy cuidadosa con las intenciones que quiso plasmar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el club hemos pasado por distintos estados de ánimo mientras la leíamos: nos hemos enfadado a ratos con la protagonista, con Khaled el marido, con Nasmiya, les hemos justificado a veces, en otros momentos empujábamos a Nadra para que tomase diversas decisiones, y cuando las tomaba entrábamos en contradicción para sujetarla… Nos hemos preocupado por su dolor de estómago y&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/Sxmy90fR7SI/AAAAAAAAANc/gQimGlJg3e4/s1600-h/agm.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 138px; FLOAT: left; HEIGHT: 160px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411553202393967906" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/Sxmy90fR7SI/AAAAAAAAANc/gQimGlJg3e4/s320/agm.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; por su posible entrada en la depresión, por su porvenir…&lt;br /&gt;Dado que los personajes viven en Madrid, una de nosotras preguntó “y si quedaran viudas ¿para quién sería la pensión bajo la ley española?” Gracias a las compañeras que tenían cerca a mujeres musulmanas dedujimos que se repartiría. También les pidieron el contraste de pareceres y por lo visto en algunos detalles distaba bastante del libro, como en el de que una mujer musulmana saliera sola de noche y volviese a casa acompañada de un amigo, pero enseguida otra de nosotras matizó que el sufismo es un movimiento más heterodoxo, -dicho en términos coloquiales: una rama del Islam más suave con el cumplimiento de los preceptos, que se trata más bien la búsqueda de una experiencia espiritual que de una doctrina-, ella nos contó que había conocido una comunidad sufí afincada en una aldea cercana a su pueblo, y que dichas comunidades proliferaron durante los años setenta y ochenta del s. XX, se acomodaron en las Alpujarras y en algunos otros pueblos de España “tal vez como reminiscencia de las antiguas comunas hippies”, añadió. En cualquier caso, y no sólo por curiosidad sino también por respeto, nos emplazamos a averiguar más datos sobre el sufismo.&lt;br /&gt;Por la calle al ver a dos mujeres juntas y con el cabello cubierto ya no pensábamos en que pudieran ser madre e hija, o hermanas, o dos amigas sin más, por primera vez nos planteábamos que podrían ser esposas de un mismo hombre, y nuestra recién estrenada indagación nos daba la medida de lo poco que nos conocemos aún viviendo en la misma calle.&lt;br /&gt;Han sido unos coloquios muy bonitos y llenos de consideración hacia el Islam y las personas pertenecientes o practicantes de esa fé. No obstante, algunas opinamos sobre lo bueno que es tener por separado Estado y Religión.&lt;br /&gt;A mí el personaje de Nadra me ha enseñado mucho, podremos compartir o no su decisión final, pero el comportamiento reflexivo que mantiene en una situación desbordada, el saber contar hasta cien sin estallar, colocarse en el lugar de los otros, no caer jamás en la tentación deshonesta de usar armas de manipulación que sin duda poseía, su búsqueda de la verdad sobre sí misma y los demás me ha permitido trasladar a otras parcelas mi conducta.&lt;br /&gt;Los celos y el sentimiento de propiedad sobre la pareja es desplazable a otros terrenos: al de los hijos, los amigos, los seres queridos… Afrontar la incorporación de otras personas en las vidas de todos ellos no es fácil porque en un principio parecen descolocar las nuestras hasta que aprendes a verlo como ganancia y no como pérdida.&lt;br /&gt;No sé si a Adelaida García Morales yo le agradaría, es posible que me viese como a Antonio el amigo de Nadra: una incontinente verbal. Pero en mí se ha establecido un vínculo entrañable con ella porque me transmite sosiego y agradable parsimonia y el deseo de que se encuentre bien.&lt;br /&gt;Muchas gracias por el regalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pili Zori&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6894569972757224060-3711447805223635419?l=pilizori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pilizori.blogspot.com/feeds/3711447805223635419/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2009/12/nasmiya-de-adelaida-garcia-morales.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/3711447805223635419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6894569972757224060/posts/default/3711447805223635419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pilizori.blogspot.com/2009/12/nasmiya-de-adelaida-garcia-morales.html' title='&quot;Nasmiya&quot;, de ADELAIDA GARCIA MORALES'/><author><name>Pili Zori</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/S37rViVha_I/AAAAAAAAANs/uW7EYofNnfk/S220/pili1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/Sxmy1V3PuwI/AAAAAAAAANU/ZVXaAMTYnUM/s72-c/nasmiya.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6894569972757224060.post-5022363432193133052</id><published>2009-11-27T18:30:00.008+01:00</published><updated>2009-11-27T19:03:41.405+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Helene Hanff'/><title type='text'>"84 Charing Cross Road", de HELENE HANFF</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; En el comentario anterior os anuncié que nos adentraríamos en el libro titulado “&lt;em&gt;Un viejo que leía novelas de amor&lt;/em&gt;” de &lt;strong&gt;Luis Sepúlveda&lt;/strong&gt;, pero cuando fui a recoger los ejemplares para el club me dijeron que habían sido enviados a Turquía.&lt;br /&gt;Me quedé un poco contrariada, porque había solicitado y preparado su lectura y la de dos novelas más con antelación, para ganar tiempo y poder compaginar otro compromiso también literario para el que tenía fecha de entrega. Pero dicha contrariedad se disipó enseguida: me gustó el destino, adoro Estambul, y me dije que, sin duda, allí comprenderían de maravilla el universal lenguaje del &lt;em&gt;tigrillo&lt;/em&gt; y la dignidad de los &lt;em&gt;shuar&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Así que no nos &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/SxAUKdnC1-I/AAAAAAAAAMo/QTMQMQJ_P4E/s1600/tigrillo.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 192px; FLOAT: left; HEIGHT: 122px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5408845322451605474" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/SxAUKdnC1-I/AAAAAAAAAMo/QTMQMQJ_P4E/s320/tigrillo.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;queda otro remedio que practicar la selvática paciencia del protagonista y esperar con anhelo a que la novela de Sepúlveda regrese a nosotros impregnada de Bósforo y Mármara, de la misma forma que Antonio José Bolívar Proaño cada seis meses aguardaba ilusionado en El Idilio la llegada del dentista Rubicundo Loachamín con las nuevas entregas.&lt;br /&gt;Allí, en su mesa de largas patas -construida a propósito para comer y leer de pie y evitar de ese modo el dolor de espalda- Antonio José se evadirá del desconocimiento y la desfachatez de los forasteros que creen dominar la selva por el hecho de portar un arma, y devorará ávido página a página las novelas que tratan de amores difíciles y sufrientes que son sus preferidos. Pero en esta &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/SxASffqmxsI/AAAAAAAAAMg/BF3DOadOtyg/s1600/shuar.gif"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 181px; FLOAT: right; HEIGHT: 145px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5408843484757411522" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_xIcT-wXNazE/SxASffqmxsI/AAAAAAAAAMg/BF3DOadOtyg/s320/shuar.gif" /&gt;&lt;/a&gt;ocasión el compromiso vital con la selva amazónica y con los indios shuar pospondrá su apasionada lectura. Gracias a dicho compromiso que protagonista y autor comparten, comprenderemos el único duelo digno que la naturaleza admite, y el desconcierto del tigrillo nos pinzará el corazón remitiéndonos sin remedio a otra gran joya, la de &lt;strong&gt;Heminway&lt;/strong&gt; : “&lt;em&gt;El viejo y el mar&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora, para compensar la espera, os quiero regalar este bellísimo pasaje con la intención de que os provoque el deseo inaplazable de tener entre las manos “&lt;em&gt;Un viejo que leía novelas de amor&lt;/em&gt;” de Luis Sepúlveda:&lt;br /&gt;“&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;El viejo la acarició, ignorando el dolor del pie herido, y lloró avergonzado, sintiéndose indigno, envilecido, en ningún caso vencedor de esa batalla.&lt;br /&gt;Con los ojos nublados de lágrimas y lluvia, empujó el cuerpo del animal hasta la orilla del río, y las aguas se lo llevaron selva adentro, hasta los territorios jamás profanados por el hombre blanco, hasta el encuentro con el Amazonas, hacia los rápidos donde sería destrozado por puñales de piedra, a salvo para siempre de las indignas alimañas.&lt;br /&gt;Enseguida arrojó con furia la escopeta y la vio hundirse sin gloria. Bestia de metal indeseada por todas las criaturas.&lt;br /&gt;Antonio José Bolívar Proaño se quitó la dentadura postiza, la guardó envuelta en el pañuelo y, sin dejar de maldecir al gringo inaugurador de la tragedia, al alcalde, a los buscadores de oro, a todos los que emputecían la virginidad de su amazonia, cortó de un machetazo una gruesa rama, y apoyado en ella se echó a andar en pos de El Idilio, de su choza y de sus novelas que hablaban del amor con palabras tan hermosas que a veces le hacían olvidar la barbarie humana&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;” .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como no hay mal que por bien no venga con la ayuda de un compañero de la biblioteca encontré “&lt;em&gt;84 Charing Cross Road&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;¡Qué preciosidad!, y cuánto nos hemos alegrado de haberla leí
